CRUCEROS POR EL JÚCAR Y VOLCANES EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

 

 

Barco

 

 

            A muchos puede sorprenderles que, sin salir de la provincia de Valencia, sea posible realizar un crucero fluvial o encontrar un volcán extinto.

            Pues bien, en esta excursión que ahora propongo es posible integrar ambas experiencias en una sola y atractiva jornada.

 

DE VALENCIA A COFRENTES

 

            La forma más fácil de acceder al punto de partida de nuestra excusión es tomando la A-3 desde Valencia hasta llegar a Requena unos 65 kilómetros después (la distancia es muy similar a la que separa Valencia de Castellón de la Plana, para que os hagáis una idea).

            Llegados a la capital de la comarca Utiel-Requena, famosa por la denominación de origen de sus magníficos vinos así como por la gran calidad de sus embutidos, deberemos girar hacia el sur en dirección a Albacete y Alicante por la N-330.

            Atravesaremos así algunas pequeñas localidades como El Pontón o Los Pedrones hasta llegar, unos 35 kilómetros después, a Cofrentes.

            En realidad, para dirigirnos al embarcadero no hay que entrar en el pueblo, dado que la carretera que indica “Ruta fluvial” arranca un poco antes de llegar y discurre a lo largo de unos 3 kilómetros de vía estrecha y muy virada aunque de buen asfalto.

            Dejaremos pues para más tarde la visita a la localidad y nos dirigiremos al embarcadero.

 

CUIDADO CON EL FRÍO

 

            El cañón que forma la unión entre los ríos Cabriel y Júcar (Xúquer para los valencianoparlantes) y, concretamente la zona en la que se asientan las instalaciones de la empresa Su Aventura.com suele estar azotada por fuertes vientos que pueden dejaros congelados en cuestión de minutos incluso en días buenos.

            No importa que la temperatura exterior ronde los 15º pues la potencia del viento traspasa con facilidad las ropas más livianas y puede provocar dolores de garganta, oídos o cabeza en apenas un cuarto de hora, que es el tiempo de antelación con el que te piden, cuando realizas la reserva, que llegues al embarcadero.

            Mi consejo es que, una vez retiradas las entradas en la oficina del mismo, permanezcáis en el coche o bien en las inmediaciones pero en una zona menos expuesta al viento, hasta que falten tres o cuatro minutos para zarpar.

            Al fin y al cabo, si por algo se caracterizan los barcos es por su puntualidad casi británica.

 

Embarcadero

 

 

INSTALACIONES DEL EMBARCADERO

 

            Junto al edificio que alberga la modesta oficina donde se abona el precio de las entradas, previamente contratadas por teléfono (en el número 626 22 00 22), existe un segundo edificio con cafetería y baños. Estos últimos, pequeños pero muy limpios.

            También cuenta el lugar con una explanada dotada de mesas y bancos de madera pero intuyo que serán utilizados en la época estival, cuando la temperatura sea más benigna.

            Hay también espacio más que suficiente para acoger a los coches que van llegando hasta el lugar. Hay que tener en cuenta que la distancia entre el embarcadero y la localidad de Cofrentes es lo suficientemente grande como para que el acceso se realice casi exclusivamente en vehículo.

            Os comento que el precio mínimo por adulto es de 15 euros. Este tipo de entrada únicamente incluye el crucero. Existe una segunda entrada, cuyo precio asciende a 30 euros por adulto, que además engloba la comida (de la que luego hablaremos) y una visita guiada a Cofrentes.

            Para quien lo desee, “Su Aventura.com” también ofrece la posibilidad de subirnos al “Tren del Cabriel”, un pequeño trenecito del tipo de los que podemos encontrar en casi cualquier destino turístico que se precie (desde el Valle de los Reyes en Egipto hasta la ciudad de Toledo, pasando por el Loro Parque de Tenerife o el zoo de Madrid) y que nos trasladará a través de las localidades de Jalance, Jarafuel, Teresa de Cofrentes, Zarra o Ayora.

 

EL BARCO

 

            El trayecto fluvial se realiza a bordo de una bonita nave con capacidad para cerca de un centenar de pasajeros. Cuenta con dos tripulantes: el caballero que maneja el timón y Ana, una agradable guía que os contará, con todo lujo de detalles y magnífica dicción, los pormenores de la ruta a realizar.

            Ésta discurre entre Cofrentes y Cortes de Pallás a lo largo de 12 Km. pero,  lógicamente, ha de desandarse el camino al llegar al final.

            El barco no se detiene en ningún momento y el tiempo total que tarda en completar los 24 Km. del recorrido es de una hora y media, gracias a su velocidad casi constante de 10 nudos (algo menos de 18 Km/h).

            Debo decir que se trata de una embarcación bastante nueva, muy amplia y cómoda, con filas de tres sillas de plástico a ambos lados del pasillo central.

            Totalmente acristalada, la temperatura en su interior es muy agradable, ya que no penetra el viento. Incluso cuenta con aire acondicionado para los momentos en que resulta necesario utilizarlo.

            También cuenta con dos pantallas planas en las que, durante el camino de vuelta, se proyecta un documental acerca de la población de Cortes de Pallás: sus monumentos y sus gentes.

            Por otra parte, es muy de alabar la limpieza de que hacen gala los cristales, lo cual permite obtener fotografías con toda comodidad y sin que se pueda apreciar la existencia de un filtro entre la cámara y el objetivo fotografiado.

 

Barco 2

 

            Hay una cafetería a bordo, en la que la propia Ana –entre explicación y explicación- nos ofrece bebidas frías y calientes, amén del DVD de la “Ruta del Júcar” para quien desee adquirirlo.

 

 

LOS CAÑONES DEL JÚCAR

 

            A lo largo del camino iremos viendo los siguientes puntos de interés, al margen del paisaje, que es bellísimo y agreste en todo momento:

            - Barranco de Sacaras

            - Castillo de Chirel.- Restos de una fortaleza del siglo XV, todavía conserva dos Torres del Homenaje, que dominan majestuosamente la ruta fluvial por la que viajamos.

 

Castillo de Chirel

 

            - Antigua cementera, hoy totalmente destruida y cuyos curiosos restos recuerdan más a un castillo que a una instalación de sus características.

 

Cementera

 

            - Muela de Cortes.- Coto privado de caza desde hace casi cuarenta años, todavía es posible ver a alguna cabra desde el barco… si tienes suerte (yo no la tuve). Conserva una pequeña cascada de agua.

            - Salto de bombeo de la Muela de Cortes y Embalse de Cortes de Pallás.- Tres mil técnicos y operarios trabajaron en su construcción durante los años ochenta hasta concluir esta impresionante obra de ingeniería: una instalación termoeléctrica que surte de energía a unas setenta mil viviendas de la provincia.

            En cualquier momento es posible avistar una garza o un águila real pero lo que sí es seguro es que os cruzaréis con más de una lancha motora, ya que esta zona es propicia para la pesca deportiva aunque se supone que las piezas cobradas son devueltas de inmediato al agua. Insisto: se supone.

 

Sin cabras

 

            Una vez alcanzado el salto de bombeo, una inmensa piscina comunicada con el embalse a través de una anchísima tubería por la que cabría un autobús, iniciamos el camino de regreso, teniendo ocasión de contemplar la orilla opuesta de la que vimos a la ida.

            Finalizada la agradable travesía, es momento de volver a coger el coche para seguir contemplando las maravillas de la zona.

 

COFRENTES

 

            Si por algo es conocida esta pequeña localidad de la provincia de Valencia (apenas un millar de habitantes) es por el hecho de albergar una central nuclear en su término municipal. Las altas columnas de la misma y el vapor de agua que éstas despiden son visibles desde muy lejos.

            Casi tanto como los restos del espectacular castillo de Cofrentes, que se erige sobre un impresionante cono volcánico. Su origen es incierto y se halla parcialmente reconstruido.

            Para poder disfrutar de esta magnífica vista, aconsejo cruzar todo el pueblo en dirección al Balneario. En las afueras de Cofrentes y desde la carretera que se aleja hacia el centro termal se goza de una vista indescriptible del castillo y de la roca que le sirve de base.

 

Castillo de Cofrentes

 

            Pero Cofrentes es más que el castillo y la Central Nuclear pues se trata de una población bastante agradable de recorrer a pie y que también cuenta, como monumentos principales, con la Iglesia de San José, de finales del siglo XVII (y cuyo origen morisco se remonta otros dos siglos) y la ermita de la Virgen de la Soledad aunque su valor arquitectónico no sea muy destacado.

            En el municipio encontramos el restaurante “Torralba”, con el que tienen concertadas las comidas los señores de SuAventura.com. Casualmente, nosotros llegamos al mismo lugar sin haber hecho la reserva correspondiente, ya que únicamente habíamos contratado el crucero.

            Tuvimos suerte pues a la una y media del mediodía, hora en la que el establecimiento abre sus puertas al público, entraron muchas personas a la vez, muchas de las cuales sí contaban con la susodicha reserva.

            Por lo que pudimos deducir, en el precio del pack que incluye la comida debía ir el “Menú del Día”, que costaba 10 euros para el público en general y constaba de:

            - Primer plato: Paella de carne o sopa de ajo.

            - Segundo Plato: Chuleta de Sajonia, boquerones en escabeche o pavo.

            - Postre: fruta, flan o natillas.

            Aprovechando la circunstancia de que nosotros no estábamos sujetos a dicho menú, comimos a la carta, decantándonos por unos entrantes a base de ensalada, croquetas (las había de bacalao, de pollo o de jamón) y un surtido de embutidos de la zona (longaniza, morcilla y chorizo) antes de pasar a los platos de carne o pescado que cada uno quiso.

            Los precios de los platos de carne oscilaban entre los 5 euros del escalope de lomo a los 16 ó 17 de los distintos entrecots. Entre una cosa y la otra se podía optar también por las chuletas “ordinarias”, las chuletas de lechal o el pollo con verdura, entre diversos platos.

            La lubina, parecía ser el plato estrella entre los pescados y, por lo que hace a los postres, no encontramos en la carta los anhelados (y típicos de esta zona) buñuelos con miel, por lo que hubimos de conformarnos con la cuajada con sirope de fresa, el yogur, las natillas, el flan o el melocotón.

            Mi consejo personal: contratad únicamente el crucero, reservad mesa en el restaurante sin menú concreto y luego comed lo que os apetezca. Nosotros salimos a unos 14 euros por cabeza.

 

EL BALNEARIO HERVIDEROS DE COFRENTES

 

            A unos 4 kilómetros del pueblo de Cofrentes se halla el Balneario “Hervideros”, toda una institución en la zona gracias a su termalismo.

            Se anunciaba estos días una oferta de alojamiento y desayuno desde 30 euros por persona y día pero habría que comprobar las condiciones de dicha oferta.

            Me resultaron sorprendentes las instalaciones del Balneario sobre todo por su gran extensión. Aparte del Hotel (que data de 1932 aunque, por supuesto, ha sido muy reformado desde entonces) y del Centro Termal, cuenta con capilla, algunos comercios y muchas casitas que se extienden a lo largo de varias calles a diversas alturas y que, al parecer, son de alquiler.

 

Balneario

 

            Podía observarse la presencia de diversos carteles anunciadores de excursiones a Ayora, Almansa o, Valencia (incluyendo el Oceanográfico). Algunas de dichas excursiones, dicho sea de paso, habían sido suspendidas con posterioridad al no alcanzarse el número mínimo de 20 participantes exigidos para realizarlas.

            En suma, se trata de una auténtica ciudad en miniatura ubicada en un paraje natural bellísimo, rodeado de arbolado mediterráneo en el que predominan los pinos.

            Una lástima que no se atisbe el pueblo y sobre todo el castillo de Cofrentes desde allí aunque no hay que andar demasiado para divisarlos.

            El hándicap es el habitual: la media de edad suele ser muy elevada por razones obvias aunque también se veía familias con niños y adolescentes, aunque estos parecían estar de visita.

 

EL VOLCÁN

 

            Regresando en dirección hacia Requena a través de Cofrentes y apenas un kilómetro después de dejar atrás el desvío que indicaba, como ya vimos, “Ruta fluvial”, hay una carretera de montaña que parte hacia el volcán.

            Está bastante mal señalizada y, de hecho, os recomiendo que no vayáis demasiado deprisa u os saltaréis el desvío, ya que deberéis buscar un cartel de madera, como los que anuncian las rutas de senderismo, lo menos a cincuenta o sesenta metros dentro ya del propio ramal. No esperéis encontrar, por tanto, ninguna indicación en la propia carretera nacional por la que vais.

            Aunque se puede alcanzar el mismísimo cráter en coche, no os lo aconsejo en absoluto. Y ello por dos razones:

            - Salvo que llevéis un todoterreno, podéis destrozar completamente vuestro vehículo porque la carretera está muy deteriorada y, en algunos puntos, prácticamente ni existe.

            - El camino es bellísimo y merece la pena ser recorrido a pie, además de no ser muy largo. Tampoco la pendiente es muy exigente.

            Nosotros aparcamos junto a un par de casas aisladas que se encontraban muy cerca de la carretera general por la que habíamos llegado y un simpático y pacífico perro se dedicó a guardárnoslo sin exigir nada a cambio.

            Como se os indicará a lo largo de la ruta por medio de otros carteles de madera, de los cuatro tipos de volcanes que existen - hawaiano, estromboliano, vulcaniano y peleano-, el que buscamos corresponde al segundo de dichos tipos.

            Un volcán estromboliano como éste se caracteriza por tener la lava fluida, con desprendimientos gaseosos abundantes y violentos. Debido a que los gases pueden desprenderse con facilidad, no se producen pulverizaciones o cenizas. Eso sí, de la última erupción debe hacer unos cuantos milenios ya.

            El camino, como queda dicho, es precioso y el aire, pese a la cercanía de la Central Nuclear, muy agradable de respirar.

            Después de varias pendientes y de muchos recodos, a lo largo de los cuales contemplaréis la profusión de piedra negra volcánica que inunda la zona (y que me recorrió mucho las “Narices del Teide” en Tenerife), alcanzaréis el cráter.

 

Volcan 2

 

            Si habéis estado en Edimburgo y subido al Arthur’s Seat, no es menester que os diga que no vais a encontrar una grieta supurante de ardiente lava. Hablamos de los vestigios de lo que fue un volcán pero éste hace miles de años que dejó de existir como tal, de modo que no esperéis nada demasiado espectacular.

 

Volcan

 

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