PORTUGAL 1

Lisboa – Parte I

 

Tranvia arriba de Alfama

 

            Lo primero que uno advierte al llegar a Lisboa es que no se trata de una capital al uso.

            Con un acusado sabor decadente y una orografía complicada que la divide en barrios bajos y altos, la ciudad está lamida por el río Tajo en sus últimos metros antes de desembocar en el Atlántico.

            Por si fueran pocas peculiaridades, la capital lisboeta está presidida desde lo alto por su imponente Castelo de Sao Jorge.

           

Vista desde abajo Castillo San Jorge

 

            Aunque la extensión de la ciudad es más que considerable, lo más interesante se concentra en un área fácilmente abarcable en desplazamientos a pie o en tranvía.           

            Porque los antiguos tranvías amarillos -los “eléctricos”- son un distintivo más de la capital lisboeta y hay que disfrutar al menos de un trayecto a bordo de uno de ellos para captar la esencia del lugar.

 

Tranvias

 

            Sólo el célebre barrio de Belém queda más desplazado del casco antiguo, del mismo modo que la Liaboa moderna y menos relevante.

            Pero echémosle un vistazo a las distintas zonas de la ciudad para familiarizarnos con su estructura.

 

LA LISBOA NUEVA

 

            Llegando desde el aeropuerto -la opción más rápida y cómoda salvo que viváis en Extremadura-, el acceso a la ciudad es casi inmediato y, fuera de algunas avenidas sin un atractivo especial, el primer punto significativo que alcanzamos es la Plaza del Marqués de Pombal, presidida por una columna dedicada al que fuera Primer Ministro del rey José II.

            Junto a la misma se ubica el Parque Eduardo VII, el más extenso de Lisboa, inicialmente conocido como “Parque de la Libertad” y que luego fue dedicado al monarca inglés Eduardo VII tras la visita de éste a Lisboa en los primeros años del siglo XX.

            Este parque, de estilo francés, contiene  la famosa “Estufa Fría”, cuajada de cascadas, ríos y lagos y de un buen número de exóticas especies botánicas que no conviene perderse. Por desgracia no permanece abierto todo el año, por lo que tendréis que aseguraros antes de vuestro viaje de que lo está en los meses que os interesan.

            Lo que mucha gente ignora hasta que visita la capital portuguesa es que el parque también cuenta con una “Estufa Quente” (Caliente), invernadero dedicado a las plantas tropicales e incluso con una “Estufa Doce”, dedicada a los cáctus.

            Del otro lado del parque, por cierto, tenemos un trozo de España en forma de grandes almacenes de “El Corte Inglés”.

            Pero volviendo a la Plaza del Marqués de Pombal, es el arranque de la cercana y glamurosa Avenida Liberdade, en la que menudean los hoteles y también es posible encontrar un “Hard Rock Café”.

            Por mi parte me alojé en el “Sofitel”, un establecimiento que resultó demasiado caro (200 euros por habitación doble y noche) para lo que resultó ser el hotel: espectaculares desayunos y elegantes zonas comunes pero habitaciones sin nada de particular.

 

LA BAIXA

 

            Cuando entramos en la Plaza del Rossio, procedentes de la Avenida Liberdade, lo primero que vemos es la llamativa estación de trenes.

 

Estacion de Rossio

 

            De finales del XIX y considerable tamaño, sus únicos destinos son Sintra y Estoril (aparte, por supuesto, de los barrios del extrarradio de Lisboa y de algunas pequeñas localidades que se atraviesan hasta llegar al final de las dos líneas citadas).

            Plaza viva y elegante, presidida en su centro por la estatua del “rey Soldado” Pedro IV (el “nombre “oficial” de la plaza), el Rossío es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Siempre muy animada, en sus inmediaciones se concentran muchas de las mejores pastelerías de Lisboa.

            También se ubica en ella el Teatro Nacional Doña María II, erigido sobre lo que fue un palacio del siglo XV. Convertido en sede de la Inquisición, sobreviviría a un terremoto para ser pasto más tarde de un incendio. En el XIX hubo de ser construido de nuevo y se hizo en estilo neoclásico.

 

Teatro Nacional

 

            En la cercana Rua das Portas de Santo Antao encontraréis numerosos restaurantes aunque los de esta zona en concreto sean de los que acostumbran a atosigar a los paseantes, tal como acontece en algunos lugares como el puente Galata de Estambul, la rue des Boucheurs de Bruselas o la playa de Calpe, sin ir más lejos.

            Precisamente en el único restaurante del que no se nos acercó nadie a “vendernos la moto” (aunque varios de sus camareros estuvieran de pie en la puerta pero con más discreción que sus colegas), “O Churrasco”, fue donde nos decidimos a entrar. Y con buen tino según se vio.

            Las carnes y el omnipresente bacalao (en Lisboa lo preparan de cuatrocientas formas distintas, según afirman) estaban magníficamente cocinados y presentados, de manera que comimos estupendamente y por poco dinero.

 

Bacalao en Lisboa

 

            La Plaza del Rossío, por otra parte, está comunicada con la Plaza del Comercio por un buen número de calles paralelas entre sí: la Rua Aurea, la Rua Augusta o la Rua dos Correiros.

            En la primera de ellas, la Rua Aurea, tenemos la oportunidad de subir en el Elevador de Santa Justa un antiguo ascensor metálico con capacidad para 20 personas, que fue construido por Raoul Mesnier de Ponsard, discípulo de Gustav Eiffel.

 

Elevador Santa Justa

 

            Las vistas desde lo alto son espléndidas pero debo hacer la advertencia de que es preciso volver a bajar, ya que no existe acceso desde el elevador hasta el Chiado.

            En cambio, gracias a un excelente consejo del que ahora os participo, aproveché durante varios días el ascensor de los Grandes Almacenes “Chiado” para moverme en apenas unos segundos entre la Baixa y el propio Chiado y viceversa.

            La alternativa -subir de un barrio al otro o descender desde éste al primero- supone una inversión mucho mayor de tiempo tanto si se cubre la distancia mediante el célebre “elétrico 28” como, sobre todo, si se pone a prueba las piernas realizando el trayecto a pie.

            La Baixa termina junto al Tajo en la amplia Plaza del Comercio, desde cuya balaustrada se disfruta de bellas vistas sobre el río.

 

Plaza del Comercio

 

            La plaza, presidida por el monumental Arco da Rua Augusta que franquea la entrada y adornada en su centro por la estatua ecuestre del Rey José I, está porticada en tres de sus lados y abierta al Tajo en el otro y es paso obligado para un buen número de líneas de tranvías y autobuses.

 

ALFAMA

 

            Lo ideal en Lisboa según mi opinión es alternar los paseos a pie con los tranvías para disfrutar de los matices de ambas experiencias.

            Así, ascender desde la Plaza del Comercio hasta la Catedral de Santa Maria Maior apenas supone una mínima subida si hablamos en metros recorridos aunque la pendiente sea considerable.

            La “” lisboeta (así la llaman los lugareños), de estilo predominantemente románico, presenta en su fachada un enorme rosetón y de ella me gustaron especialmente los blanquiazules azulejos de su interior. Su construcción fue iniciada en el siglo XII pero ha tenido que ser reconstruida en diversas ocasiones a causa de diferentes catástrofes naturales como el terremoto que asoló la ciudad a mediados del siglo XVIII.

 

Catedral de Lisboa

 

Catedral de Lisboa interior

 

            El traqueteo del eléctrico 28, siempre abarrotado (por lo que hay que tener cuidado con las carteras, tal como advierten los carteles), discurre desde la Baixa hasta el Chiado, el Barrio Alto y la menos turística Madragoa por un lado y hasta Alfama, la menos recomendable Mouraria y Graça por el otro, teniendo una parada enfrente de la propia catedral.

            Continuando la ascensión, una vez visitada la Seo, se alcanza el Mirador de Santa Lucía, donde suelen concentrarse algunos espléndidos pintores de acuarelas. Un bonito recuerdo de viaje que puede adornar, con bellas imágenes de la ciudad, cualquier rincón de vuestra casa.

            Son singulares las vistas panorámicas desde este mirador, totalmente diferentes a las que pueden obtenerse desde otros puntos de Lisboa, destacando la presencia, allá abajo, de la iglesia de San Esteban.

 

Vistas desde Mirador Santa Lucia

 

            Una vez satisfechas nuestras pupilas, podemos seguir la Rua Limoeiro y el Largo Santa Luzia hasta el Mirador de Portas do Sol, donde la vista sobre la parte baja del barrio de Alfama es todavía mejor y donde puede disfrutarse asimismo de impresionantes puestas de sol al atardecer.

 

Desde Santa Lucia al otro mirador

 

Otra alternativa consiste en internarse en la parte alta del barrio de Alfama en busca del Castelo de Sao Jorge, que preside la colina. En sus proximidades por cierto encontraremos también vistosas acuarelas.

 

Acuarelistas antes del castillo

 

            Debo hacer la salvedad de que los vendedores lisboetas -y, en particular los artistas- distan mucho de ser pesados o insistentes, con excepción de los restaurantes de la Rua das Portas de Santo Antao, según vimos.

            En cualquier caso, es una gozada contemplar la ciudad con minucioso detalle desde las almenas del desvencijado castillo.

 

Vistas desde el castillo

 

Castillo de San Jorge

 

Vistas desde el castillo 2

 

            Tanto como perderse luego por Alfama; sus callejuelas, sus pequeños bares, la ropa tendida a la vista de la calle en ventanas y balcones.

 

Alfama

 

            Bajando del castillo y no muy lejos del mismo se encuentra la terraza del Chapitô pero, aunque había oído hablar elogiosamente de la comida y las vistas del lugar, mucho me temo que mi bolsillo no estaba para tales dispendios.

 

 

 

 

 

PORTUGAL 2: Lisboa - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/119-portugal-2-lisboa-parte-ii

PORTUGAL 3: Sintra:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/120-portugal-3-sintra

PORTUGAL 4: Oporto – Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/263-portugal-4-oporto-parte-i

PORTUGAL 5: Oporto – Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/264-portugal-5-oporto-parte-ii

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