SAN MARINO

Un país de cuento

 

Portada

 

 

SUPERFICIE EXIGUA, DISTANCIA ENGAÑOSA

 

La república más antigua de Europa y el Estado soberano de mayor antigüedad del mundo se encuentran en el corazón de Italia. Concretamente en las laderas del monte Titanio y apenas a 10 kilómetros del mar Adriático aunque carezca de litoral.

Su superficie –apenas 60 Km2- la convierte también en el quinto país más pequeño de todo el orbe. De hecho, es prácticamente la misma que la del barrio neoyorkino de Manhattan.

La peculiaridad de su orografía, sin embargo, provoca que sea complicada su visita en función de la ruta que llevemos.

Y es particularmente difícil si se accede desde el oeste, ya que la presencia del Parque Nacional delle Foreste Casentinesi, Monte Falterona y Campigna, con una superficie que sextuplica la de San Marino, no puede ser atravesado por carretera.

En la práctica ello supone que, si se pretende llegar a la pequeña República desde la zona de Florencia, se haya de dar una enorme vuelta.

De hecho, habría que optar por desviarse al norte hacia Bolonia o bien al sur hacia Arezzo. Con eso, la distancia total llegaría a los 240 km y dos horas y media de viaje en el primer caso y 209 km y tres horas en el segundo.

Desde esas dos poblaciones  el camino sí es razonablemente recto, al igual que desde la cercana Rávena, a apenas 80 kilómetros al norte de San Marino, que se cubren en poco más de una hora.

En cambio, desde Siena, también al oeste, los apenas 197 kilómetros que la separan de la República cuestan al viajero la friolera de 2 horas y 50 minutos.

Por último, si vuestra aproximación tiene lugar desde Roma, al sur, tened en cuenta que tendréis que recorrer unos 330 kilómetros que os llevarán aproximadamente cuatro horas.

La conclusión es muy sencilla: debería incluirse la visita a San Marino (muy recomendable) únicamente si se viaja desde el norte o desde el sur pero resulta problemático integrarla en una visita realizada desde la Toscana.

 

POCO PERO INOLVIDABLE

 

Aunque consta oficialmente de nueve municipios, las zonas dignas de conocerse se concentran en la parte superior. Allí se encuentra el centro histórico de la Ciudad de San Marino, de origen medieval.

 

Calles con arcos

 

Muralla

 

Esta es una región, por cierto, en la que no es infrecuente encontrar grandes bolsas de niebla que dificultan –y mucho- disfrutar de las panorámicas.

 

Valle con niebla

 

En cualquier caso, simplemente pasear por las empinadas calles de la ciudad antigua ya constituye motivación más que suficiente para acercarse a la “Serenísima República”.

 

Plano

 

Paseo por casco antiguo

 

Una curiosidad interesante de San Marino la constituye su no pertenencia a la Unión Europea pues ello no impide que, en función de determinados acuerdos alcanzados con la misma, el país tenga el euro como moneda.

Una advertencia para los coleccionistas: si en países pequeños como Luxemburgo la propia moneda circula poco, en la diminuta San Marino no lo hace en absoluto (prácticamente toda la moneda que se ve es italiana), por lo que recomiendo acercarse a una de las muchas tiendas de numismática o de souvenirs que las tienen a la venta.

 

2 euros

 

La doble circunstancia de contar con el euro pero no formar parte de la Unión provoca que los precios sean más baratos que en la vecina Italia, al no tener que satisfacer impuestos europeos. Algo muy interesante a la hora de proceder a las compras: licores o dulces, por ejemplo.

 

Bebidas

 

Comenzando con la visita turística propiamente dicha y al margen de algunas curiosidades como cierto “Museo de los Vampiros”, todo da comienzo tras pasar bajo el arco de la Puerta de San Francisco, también llamada Puerta de los Locos.

 

Puerta San Francisco

 

Cabe mencionar la modesta iglesia de San Francisco, iniciada en el XIV pero transformada al barroco en el XVII, como el templo más significativo de la ciudad.

 

Iglesia San Francesco

 

La Piazza della Libertá, en cuyo centro cuenta con una alegórica estatua alusiva a la misma, es asimismo la más relevante de las plazas con el que uno se encuentra en la ciudad medieval.

 

Piazza della Liberta

 

Está enmarcada por el reconstruido Palazzio delle Poste, la Arcipretura Vecchia y el Palazzo Pubblico (el que aparece en los anversos de las monedas de 2 euros que mostraba unas líneas atrás). El cuarto lado de la plaza es un impresionante mirador.

 

Palazzo Pubblico

 

Mar de niebla

 

Arboles y bruma

 

No obstante, el plato fuerte de toda visita a San Marino lo constituyen sin duda sus tres Torres de guardia, comunicadas por empedrados y estrechos caminos que excluyen el tráfico rodado y que son las que otorgan a este pequeño país su aire de cuento.

 

Subiendo

 

Cesta 3

 

A medida que vamos ascendiendo, las encontramos por este orden:

GUAITA.- También llamada “Rocca”, fue la primera torre construida en el monte Titano, en el siglo XI. Siglos después pasaría a ser prisión.

 

Guaita 1

 

Guaita vista desde Cesta

 

Fortaleza

 

Guaita 3

 

CESTA.- Erigida dos siglos más tarde, alberga en la actualidad una colección de armas medievales que contiene medio millar de piezas. Se halla en el punto más alto del monte Titano, por lo que las vistas desde allí son espectaculares aunque se agradecerá más en los días sin niebla, claro está.

 

Cesta

 

Cesta 2

 

Museo de Armas

 

Vista con casas y niebla

 

Panoramica desde Cesta

 

MONTALE.- La única que no puede visitarse de las tres torres es además la menor de ellas y cuenta con una prisión excavada a 8 metros de profundidad.

 

Montale

 

Montale 3

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