ESTADOS UNIDOS 4

Nueva York – Parte I

 

Entrada

 

 

HUID DEL COCHE COMO DE LA PESTE

 

Entre las muchas razones que desaconsejan el uso de un coche en el neoyorkino Manhattan destacaría las siguientes:

- para acceder a “la isla” es preciso desembolsar 13 dólares cada vez, tanto si se hace a través del túnel Lincoln como si se opta por el puente George Washington.

- el precio del aparcamiento en Manhattan es de 20 dólares ¡¡¡por hora!!!

- el tráfico es endemoniado tanto en la entrada y salida de la ciudad como en las calles de la misma.

 

Tunel 2

 

Por todo ello, si finalmente llegáis por carretera a la Gran Manzana, lo mejor es devolverlo de inmediato a la casa de alquiler, a fin de evitaros el estacionamiento.

Después, lo mejor es que os mováis en metro o incluso en taxi aunque esto último es sensiblemente más caro (una tarjeta de metro para siete días apenas cuesta 30 dólares) y volveríais a padecer las consecuencias del denso tráfico neoyorkino.

En caso de precisar un coche de alquiler para visitar los outlets que menudean en un radio de aproximadamente una hora desde Manhattan, lo aconsejable es recogerlo y devolverlo en el mismo día.

Para visitas a los barrios periféricos de Nueva York que quedan fuera de Manhattan -Queens, Brooklyn o el Bronx- es preferible, incluso por motivos de seguridad, contratar un tour privado pero de ello hablaré más adelante.

Y en cuanto al transfer que os conduzca al aeropuerto al final del viaje, sean La Guardia o el JFK, el taxi contratado con un precio pactado de antemano es lo mejor pero, si sois más de cuatro, os aconsejo una limusina.

¿Hortera? ¿Extravagante? Quizás un poco pero es más cómodo (incluyendo música y bebidas sobre un lecho de hielo), hay más espacio para pasajeros y equipajes y además resulta curiosamente más barato que el taxi. Mi experiencia fue inmejorable. Tanto como para darle una discreta propina no solicitada al chófer al terminar el trayecto de casi hora y media desde el hotel.

 

MUSEOS EN NUEVA YORK

 

Habiendo tenido la prudencia y la fortuna de procurarme alojamiento en una zona lo más céntrica posible dentro de Manhattan, llega el turno de las visitas y en ellas tienen un papel preponderante los museos de la ciudad; entre los mejores del mundo en sus respectivas áreas.

Es muy recomendable la adquisición de la tarjeta New York City Pass, cuyo precio depende del número de días para el cual se precise.

 

City Pass

 

Un pase para 5 días cuesta unos 140 euros (hay rebajas de vez en cuando), incluyendo los gastos de envío, ya que se puede pagar con tarjeta de crédito y recibirla cómodamente en casa en menos de una semana a través de una empresa de mensajería. El precio del envío es realmente barato así que no debería disuadiros.

La “Pass” permite la entrada sin reembolso adicional a todos los museos que ahora comentaremos pero también incluye las subidas al Empire State Building y al Top of the Rock, el pasaje de ida y vuelta para el barco que conduce a la Estatua de la Libertad, una visita guiada en bicicleta por Central Park, la entrada al Museo de Cera Madam Tussauds y un largo etcétera. Lo que no incluye, en cambio, es tarjeta de transporte, por lo que hay que recurrir a la tarjeta de metro ya comentada.

Entre los museos que recomendaría especialmente destacan los siguientes:

Museo Americano de Historia Natural

 

Fachada Museo Historia Natural

 

Cuenta con un enorme prestigio que eclipsa a otras estimables instituciones análogas como la de Washington. Con una romántica historia a sus espaldas, un par de siglos de concienzuda catalogación y una atractiva puesta en escena, sus múltiples salas y corredores han sido escenario de múltiples aventuras en la ficción literaria (“El ídolo perdido”, “El libro de los muertos”) y cinematográfico (“The Relic”, “Noche en el museo”).

 

Museo Historia Natural elefantes

 

En él es posible encontrar desde dioramas que recrean los hábitats de un gran número de especies animales, convenientemente disecadas con gran brillantez taxidérmica, meteoritos de los más diversos tamaños recogidos tras su caída en nuestro planeta, esqueletos completos de un sinfín de dinosaurios de tamaños diversos -algunos de ellos adornan el hall del museo- y hasta un Planetario, el Hayden.

 

Museo Historia Natural ballena

 

Museo Historia Natural piedra azteca

 

Es indispensable dedicar unas cuantas horas a recorrerlas detenidamente aunque lo que desaconsejaría es que comiérais en el museo: la comida es de escasa calidad y francamente cara.

 

Museo Historia Natural triceratops

 

En cambio sí resulta recomendable penetrar en los misterios de sus tiendas. Hay varias a lo largo de las distintas plantas del edificio y en ellas es posible encontrar regalos de lo más atractivo y al alcance de todos los bolsillos: desde espectaculares imanes para la nevera hasta generadores de tornados en miniatura o réplicas de volcanes que realmente entran en erupción con ayuda de ciertos elementos químicos.

 

Metropolitan (Met para los paisanos)

 

Fachada Met

 

En algunos momentos me recordó al British Museum por la heterogeneidad y espectacularidad de sus colecciones, destaca por albergar entre sus paredes, además del templo egipcio de T

Dendur (que comparte origen con el Templo de Debod madrileño), un patio español, un buen número de armaduras medievales, espadas samurais, cuádrigas etruscas, momias egipcias y esculturas griegas y romanas.

 

Met Templo de Tendur

 

Met caballeros con armadura

 

Met palacio

 

Met cuadriga etrusca

 

Cuenta con un museo asociado -The Cloister- en el que es posible contemplar cinco claustros medievales españoles y franceses en magnífico estado de conservación.

El hándicap estriba en que se halla muy separado del Met, en el norte de Manhattan.

 

MoMA

 

Fachada MoMA

 

Es el punto de referencia obligada para los amantes del arte moderno. Su hall de considerables proporciones abre el camino a las colecciones de pintura y escultura más vanguardistas y entre ellas menudean las obras de los españoles Miró, Dalí o Picasso entre otros.

 

MoMA Dali

 

De sus paredes cuelgan trabajos emblemáticos como “Las señoritas de Avignon” del genio malagueño o el maravilloso “Cielo estrellado” de Van Gogh.

 

MoMA Picasso

 

MoMA Van Gogh

 

La MoMAStore (la tienda del MoMA), enfrente del museo pero al otro lado de la calle, es un buen lugar para encontrar regalos de diseño moderno y original.

 

Intrepid Sea, Air & Space

 

Intrepid

 

El Intrepid empieza sorprendiendo por su inusual ubicación: a bordo de un viejo portaaviones –el Intrepid- que sigue a flote tras participar en la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra de Vietnam.

 

Intrepid cubierta

 

Sobre la cubierta reposan una treintena de cazas, helicópteros y aviones-espía entre los que destacan un Tomcat, un Harrier y un Blackbird.

 

Intrepid mas aviones

 

Intrepid Tomcat

 

Intrepid avion espia 2

 

También disponen de una enorme plataforma antaño destinada a subir y bajar los aviones pero que en la actualidad sólo se emplea a modo de gigantesco elevador de turistas cuando se les realiza la demostración oportuna.

En el hangar, ubicado en los pisos inferiores, se tiene acceso a unos cuantos vehículos más como helicópteros, batiscafos o módulos lunares así como a una cantidad ingente de información relativa a la evolución de los transportes acuáticos y aéreos.

Sin embargo, tres son los elementos que destacan en este museo muy por encima del resto:

- Un submarino nuclear, el USS Growler, “aparcado” junto al portaaviones y que se puede visitar en su totalidad, de los camarotes a los compartimentos de misiles pasando por la sala de radio, la de máquinas o las cocinas.

 

Intrepid submarino por fuera conmigo

 

Intrepid submarino 3

 

- Un Concorde de British Airwaya al que por desgracia no se permite el acceso; únicamente es posible verlo desde fuera.

 

Intrepid Concorde

 

- El primer transbordador espacial que se diseñó: el Enterprise (cuyo nombre homenajea a la nave de la mítica serie “Star Trek”). No llegó a realizar ninguna misión pero fue el prototipo que luego seguirían el Columbia, el Challenger, el Discovery, el Atlantis y el Endeavour.

 

Intrepid Enterprise

 

            Debo hacer la advertencia de que el acceso a la (enorme) sala del transbordador no está incluido en la entrada, debiendo adquirir otra adicional por 6 dólares antes de ingresar en la misma.

            El hecho de no tener que adquirirla en la puerta principal sino frente al propio pabellón es una ventaja y nos da tiempo a decidirnos.

            Eso sí, aclaro que no se puede entrar en el propio transbordador, algo que me frustró un tanto. Aun así considero que el pago de la entrada merece la pena.

 

 

 

 

 

 

ESTADOS UNIDOS 1: Boston - Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/150-estados-unidos-1-boston-parte-i

ESTADOS UNIDOS 2: Boston - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/151-estados-unidos-2-boston-parte-ii

ESTADOS UNIDOS 3: Washington:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/152-estados-unidos-3-washington

ESTADOS UNIDOS 5: Nueva York - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/154-estados-unidos-5-nueva-york-parte-ii

ESTADOS UNIDOS 6: Nueva York - Parte III:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/156-estados-unidos-6-nueva-york-parte-iii

ESTADOS UNIDOS 7: Nueva York - Parte IV:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/157-estados-unidos-7-nueva-york-parte-iv

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