FRANCIA 1

París – Parte I

 

Notre Dame panoramica

 

Resulta paradójico haber recorrido Francia en infinidad de ocasiones -desde el Rosellón hasta la Bretaña, de la Costa Azul a la Alsacia- y no conocer París pero lo cierto es que así ha sido hasta muy reciente fecha.

En octubre de 2012 y con escasa premeditación me embarqué al fin en un viaje de cuatro días a la Ciudad de la Luz. Una experiencia sumamente gratificante.

 

MEJOR LEJOS DEL CENTRO

 

            Obviamente es mejor desde un punto de vista estrictamente presupuestario pues nada hay más glamuroso que un buen hotel en pleno centro de París.

            Sin embargo, los elevadísimos precios de la que pasa por ser una de las ciudades más caras del mundo, desaconseja dicha elección.

            Es en ese sentido en el que resulta más conveniente decantarse por un establecimiento correcto pero más alejado de la zona turística.

            En mi caso elegí el hotel Kyriad Prestige, en Boulogne-Billancourt, junto a la penúltima estación de metro en su línea número 9 (que termina en Pont de Sèvres).

 

Hotel Kyriad

 

            Curiosamente, a menos de 2 Km están las pistas de Roland Garros, en las que Rafa Nadal dicta su ley cada verano desde hace una década.

 

Roland Garros

 

 

CLIMATOLOGÍA

 

            No suelo incluir apartados dedicados a la meteorología en mis reseñas viajeras pero el caso de París resulta singular.

            Ya en su momento se discutió sobre la idoneidad de ubicar Eurodisney en las proximidades de la ciudad precisamente a causa de una climatología más adecuada para la agricultura que para la diversión.

            A nadie se le escapa que, desde esa perspectiva, las diversas localizaciones españolas (en especial las alicantinas) parecían más adecuadas.

            Finalmente primaron otros factores y Mickey, Pluto y compañía recalaron en la capital francesa. Algo que deberéis tener en cuenta especialmente si viajáis con niños pues se trata de una excelente opción de ocio infantil.

            Sobre el clima parisino baste con saber que se caracteriza por repartir de forma ecuánime su nivel pluviométrico a lo largo del año, de manera que resulta difícil predecir cuándo puede gozarse de una climatología más benigna.

Lo que sí resulta evidente es que en marzo o en octubre se pueden sufrir lluvias pertinaces y experimentar un frío intenso. Algo subsanable si se dispone de la ropa adecuada pero que cabe considerar.

            Además, hacer cola a la intemperie bajo la lluvia y con pocos grados de temperatura puede resultar una experiencia poco grata y lo digo por experiencias.

 

LA    T O U R    E I F F E L

 

            Erigida entre 1887 y 1889 por Gustave Eiffel como símbolo de la Exposición Universal de ese último año, más que controversia generó un alud de protestas entre los parisinos, quienes consideraban que esta enorme mole metálica afeaba de forma notoria el perfil de la ciudad.

 

Torre Eiffel mastodontica

 

            Una nueva Exposición Universal celebrada en París –la de 1900- contribuyó a enraizar todavía más la presencia de la torre en la ciudad aunque fueron necesarios algunos esfuerzos personales del propio Eiffel para celebrar en ella algunos experimentos científicos que justificaran la no demolición de su obra.

            En la actualidad, la visita a la torre genera grandes ingresos y provoca diariamente la formación de enormes colas frente a las taquillas en primera instancia y frente a las puertas de acceso a continuación.

 

Torre Eiffel

 

            Puede evitarse las colas si se dispone de un buen fondo físico y de tiempo suficiente, ya que en este caso cabe la opción de realizar el ascenso utilizando los interminables tramos de escaleras metálicas que conducen hasta lo alto. Es una subida realmente larga así que pensadlo bien antes de iniciarla.

            En cualquier caso, por si las colas padecidas al pie de la torre no fueran suficientes, se ha de guardar otra casi igual de larga si se pretende subir en un segundo ascensor hasta arriba del todo aunque al menos eso no supone un pago adicional (al contrario de lo que acontece, por ejemplo, en la NC Tower de Toronto).

            Si el sacrificio de una mañana casi entera (y de los 9 euros que cuesta la entrada; 15 si se pretende llegar en un segundo ascensor hasta la cima) merece o no la pena es algo cuanto menos discutible.

            Desde luego se trata de toda una experiencia y el elemento folclórico que muchas veces adorna al turista queda plenamente satisfecho con la ascensión a una torre mítica y tampoco negaré que las vistas sobre la ciudad son espectaculares. Basten estas tres panorámicas -sobre el Sacré Coeur, el río Sena y la plaza de Trocadero, respectivamente- como ejemplo.

 

Torre Eiffel panoramica con Sacre Coeur

 

Torre Eiffel panoramica sobre Sena

 

Torre Eiffel panoramica con Trocadero

 

            En cualquier caso, puede justificarse la ascensión en una primera visita a París pero repetir la experiencia en visitas posteriores ya olería un poco a masoquismo.

            Como decía un viejo amigo al referirse a las célebres fiestas de su pueblo, “quien no las ha visto nunca es tonto pero quien las ha visto y repite es gilipollas”.

            Junto a la torre y hasta la Escuela Militar se extienden los jardines del Campo de Marte, escenario de las distintas Exposiciones Universales albergadas por la capital francesa y que en la actualidad sirven de tranquilo lugar de reposo para los parisinos.

 

Campo de Marte

 

Y no muy lejos de allí se encuentra la iglesia de Saint Louis des Invalides.

 

LA TUMBA DE NAPOLEÓN

 

            Debo admitir que una de las cosas que me sorprendieron (y no debe confundirse, ni en este caso ni en general, la sorpresa con el agrado) son las monumentales dimensiones de la tumba de Napoleón Bonaparte, ubicada en una cripta circular bajo la gran cúpula dorada de la iglesia des Invalides. (“los Inválidos”).

 

Les Invalides

 

Les Invalides 2

 

            Una cúpula, por cierto, que cuenta con más de doce kilos de oro de 24 kilates repartidos en medio millón de láminas. El último de los cinco baños de oro recibidos hasta el momento tuvo lugar en 1989, celebrando el bicentenario de la Revolución Francesa.

 

Les Invalides cupula

 

            En cualquier caso, uno se queda estupefacto ante la desmesura de ese gigantesco sarcófago de Porfirio rojo de Rusia que descansa sobre un zócalo de granito verde, evidenciando la importancia que todavía hoy conserva en la memoria colectiva de Francia la figura de su antiguo Emperador.

 

Tumba de Napoleon

 

            De hecho, en la iglesia reposan también los restos tanto del hermano mayor como del hermano menor del ilustre general corso.

 

EL LOUVRE

 

            Pocos museos en el mundo pueden compararse con la joya parisina desde muchos puntos de vista.

 

Louvre

 

            Empezando por supuesto por las maravillas que alberga en su interior, que abarcan no sólo pintura sino también escultura, artes gráficas, antigüedades arqueológicas y un largo etcétera.

            Algunas de las obras maestras que guarda el museo son:

            - En pintura, “La libertad guiando al pueblo” de Delacroix, “Las bodas de Caná” de Veronés“ o la concurridísima y protegidísima “Mona Lisa” (también llamada “La Gioconda”) de Leonardo da Vinci.

 

Louvre La libertad guiando al pueblo

 

Louvre Mona Lisa

 

            - En escultura: “La Venus de Milo”, “La Victoria de Samotracia” o “El escriba sentado”.

 

Louvre Venus de Milo

 

Louvre Victoria de Samotracia

 

Louvre escriba sentado

 

            Pero al margen de las deslumbrantes colecciones del museo, el propio edificio que las alberga merece mención especial. Antiguo castillo del Louvre, luego reconvertido en palacio real, comenzó sus funciones museísticas tras la Revolución.

            En cuanto a la pirámide de cristal, es obra mucho más reciente. De 1989 concretamente, su construcción se debe al arquitecto estadounidense de origen chino Ieoh Ming Pei.

 

Louvre piramide de cristal

 

            El precio de la entrada al Museo no es barato (12 €) pero queda completamente amortizado aunque en mi opinión merece la pena adquirir la tarjeta Paris Museum Pass, que incluye también visitas al Arco del triunfo, el Panteón, la Saint Chapelle, las torres de Nôtre Dame, los Museos de Orsay, Rodin y Quai Branly e incluso al Palacio de Versalles si decidís acercaros al mismo.

            En la línea de la más popular City Pass, se puede adquirir para un número concreto de días; la de 2 apenas cuesta 39 €, que como digo se amortizan con rapidez.

 

  

 

 

FRANCIA 2: París - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/175-francia-2-paris-parte-ii

FRANCIA 3: París - Parte III:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/176-francia-3-paris-parte-iii

FRANCIA 4: Fontainebleau y Versalles:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/177-francia-4-fontainebleau-y-versalles

FRANCIA 5: Orange y Aviñón:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/333-francia-5-orange-y-avignon

FRANCIA 6: Cavaillon, Gordes, Roussillon y Sault:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/335-francia-6-cavaillon-gordes-roussillon-y-sault

FRANCIA 7: Aix-en-Provence:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/336-francia-7-aix-en-provence

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