CHINA 5

Xi’An

 

Xi An portada

 

 

MUCHO MÁS QUE LA CIUDAD DE LOS GUERREROS

 

Por si se tuviera la tentación de pensarlo, hay que descartar de antemano la idea de que Xi’An es únicamente el lugar en el que fueron hallados los famosos guerreros de terracota.

Aunque a nadie se le escape que son ellos quienes convierten a la ciudad en un punto del máximo interés turístico y científico, lo cierto es que esta capital, cuya municipalidad alcanza los 8 millones de habitantes, goza de muchos otros atractivos que no pueden dejar de reseñarse.

Para empezar, su Muralla de la Ciudad Antigua es la mejor conservada de cuantas defendían las ciudades chinas, ya que se mantiene en pie en su totalidad.

 

Xi An muralla 3

 

Xi An muralla

 

Fue mandada construir en el siglo XIV por el emperador Zhu Yuanzhang de la dinastía Ming, ampliando y reforzando la muralla que la dinastía Tang había erigido en torno a la ciudad prohibida.

El rectángulo que forman tiene una longitud total de 14 kilómetros y muros de 12 metros de altura, oscilando su anchura entre los 15 y los 18.

Sorprende precisamente lo anchas que son las murallas cuando se está sobre ellas y que no sólo permitía a las tropas moverse a caballo por todo el recinto sino que en la actualidad ocurre otro tanto con quienes deciden recorrerlo en bicicleta, tándem o coche eléctrico, ya que todos ellos pueden alquilarse allí.

 

Xi An muralla ancha

 

Xi An muralla 4

 

De las cuatro puertas, la principal y la más antigua es la Puerta Sur, constando cada una de ellas de tres partes:

- una exterior que servía para defender la ciudad

- una intermedia, en forma de patio, que hacía las veces de "trampa" para posibles atacantes a los que se dejaría al descubierto una vez llegados hasta allí

- una interna, utilizada para controlar la ciudad

En la práctica, la muralla divide a la ciudad en dos partes: la ciudad interior y la ciudad exterior.

 

Xi An muralla 2

 

En realidad, no se conserva nada en pie de cuando fue proclamada la primera capital de China después de que el Primer Emperador, el omnipresente Qin Shi Huang, conquistara los 6 reinos y les impusiera el mismo idioma, la misma moneda y la misma cultura.

Ello aconteció en el siglo II antes de Cristo y la ciudad, enclavada en plena Ruta de la Seda, se llamaba entonces Cha An, siendo la mayor del país en la época. Totalmente destruida durante la dinastía Tang, su reconstrucción trajo de la mano un nuevo nombre: Xi’an (“Paz Oriental”).

Una ciudad ésta en la que todavía resulta poco común encontrar grandes edificios modernos pero en la que sí se padece el mismo caos circulatorio que en las grandes urbes del país.

 

Xi An noche

 

Xi An noche 2

 

En la ciudad interior resulta especialmente recomendable recorrer algunas zonas como el Barrio Musulmán, en un lateral de la altísima Torre del Tambor., que junto con la Torre de la Campana son dos de los más emblemáticos monumentos de la ciudad.

En las calles del Barrio Musulmán se comercia con todo lo comerciable, pudiéndose adquirir desde pergaminos con tu nombre en chino hasta reproducciones de los guerreros de terracota, pasando por una oferta casi infinita de productos más o menos comestibles.

 

Xi An barrio musulman

 

Xi An barrio musulman 2

 

En una fusión sorprendente de cocina china y musulmana se puede encontrar un amplio abanico de brochetas de diversos tipos de carne (aunque no “de bichos”) y pescado (los calamares enteros tenían buena pinta), maíz, zumos naturales de granada o sandía, frutos secos caramelizados y un larguísimo etcétera de productos.

 

Xi An barrio musulman 4

 

Xi An barrio musulman 3

 

Merece la pena darse un paseo por sus atestadas calles y por sus mercados cubiertos que recuerdan vagamente al Gran Bazar de Estambul y dedicarse al noble arte del regateo, ineludible en cualquier rincón de este bullicioso país.

 

Xi An mercado cubierto

 

Incluso en algunos locales se puede sumergir los pies en una pecera para que unos diminutos peces los libren de las células muertas o se puede penetrar en otros en busca de un masaje reparador… o no tanto.

La arteria principal es Huimin Jie, una calle arbolada de unos 500 metros pero si queremos comprar artesanía (cerámica, objetos de jade o de bronce) o antigüedades, deberemos dirigirnos al callejón llamado Huajue Xiang, situado junto a la Gran Mezquita de Xi’An que, pese a su nombre, resulta más bien modesta.

 

Xi An Huimin Jie

 

Que nadie espere un edificio al estilo de la Mezquita Azul de Estambul o la Gran Mezquita de Saladino en El Cairo pues no hay que olvidar que en China el Islam es una religión minoritaria aunque ancestral, no en vano la primera mezquita construida en China lo fue aquí en el siglo VIII.

 

Xi An mezquita

 

Sobre lo que quedaba de ella se edificó en el XVIII la Gran Mezquita actual en un estilo poco habitual para los templos musulmanes y más bien propio de la arquitectura tradicional china.

 

Xi An mezquita interior

 

Con eso y con todo, los jardines que la circundan constituyen un paisaje muy agradable, sobre todo al atardecer y te sumergen en una atmósfera totalmente distinta a la budista, predominante junto a la taoísta en todo el país.

 

LA GRAN PAGODA DEL GANSO SALVAJE

 

Situada en el Templo de la Gracia Maternal (Da Ci’), al sur de la ciudad exterior, esta pagoda de siete pisos destaca por su sobriedad dentro del magnífico entorno en el que se halla enclavada.

 

Xi An pagoda 2

 

Su origen se remonta al año 648, cuando el monje Xuanzang regresó de su larguísimo viaje de ida y vuelta a la India cargado de valiosos sutras budistas (vale la pena recordar que estos consisten en los discursos del Buda y, por tanto, constituyen textos sagrados del budismo) que se hizo necesario guardar y proteger, para lo cual solicitó la construcción de la pagoda.

Dado que se hacía preciso traducir los sutras del sánscrito original al chino, la pagoda acabó convirtiéndose en el centro más importante de la época en la traducción de textos budistas.

Construida originalmente con barro, sus cinco alturas iniciales no tardaron, sin embargo en desmoronarse, teniendo que ser reconstruido medio siglo después, por orden de la emperatriz Wu Zetian. En esta ocasión se hizo con ladrillos, dándole una altura de diez pisos.

Los daños sufridos a lo largo de diversas guerras dañaron a la pagoda, que finalmente acabó teniendo los siete pisos actuales para una altura total de 64 metros, que pueden ascenderse por su escalera circular de madera. Las vistas de Xi An desde lo alto merecen mucho la pena pese a la neblina.

 

Xi An vistas desde pagoda

 

He escuchado varias explicaciones para el nombre de la pagoda pero la leyenda más conocida hace referencia a ciertos rezos de los hambrientos monjes que tuvieron como respuesta la caída de una bandada de gansos que cayeron muertos milagrosamente escasos instantes después de sobrevolar el lugar.

A la entrada del recinto hay una estatua de Xuanzang, tras la cual se atraviesa un pequeño puente desde el cual se ven ya las puertas del templo flanqueadas, como es tradicional, por dos leones.

 

Xi An estatua monje

 

Rodeando a la pagoda se encuentran una serie de salones, entre los que destacan los de Xuanzang, Sanzang, Sermon o Mahavira.

 

Xi An pagoda

 

 

LOS GUERREROS DE TERRACOTA

 

Por supuesto, el momento estrella de una visita a Xi’An lo constituye el mausoleo encontrado en 1974 a cuarenta kilómetros de la ciudad, en el cual se halla el ejército de terracota de Qin Shi Huang, el primer emperador de la dinastía Qin y unificador de China.

En ese auténtico palacio subterráneo, descubierto de forma casual mientras unos campesinos construían un pozo, se han hallado hasta el momento 8.000 figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real.

Como consecuencia de la exposición al aire, las figuras han perdido su policromía original, de modo que las excavaciones han quedado interrumpidas hasta que el progreso tecnológico permita sacar a la luz sin dañarlos los muchos tesoros que todavía permanecen bajo la superficie.

Se afirma que más de 700.000 prisioneros y esclavos fueron los encargados de construir la tumba para conservar los numerosos tesoros que en ella se guardan: ríos de mercurio, constelaciones de perlas y gemas incrustadas en el techo y una mezcla de objetos valiosos que no se han determinado.

Para esculpir las figuras posó un ejército entero, de manera que los rasgos, peinados, posturas e indumentarias fuesen únicos en cada una de ellas.

En ellas, la cabeza, brazos y cuerpo son huecos mientras que las piernas están hechas de terracota sólida a fin de sostener toda la figura. Las armas, que originariamente debían ser armas reales hechas de metal, se han desintegrado por completo, al igual que los carruajes de madera del que se cree tiraban algunos de los caballos.

Al parecer, el cruel emperador hizo ejecutar a todos los artesanos que participaron de los trabajos y también se aseguró de llevar a los soldados que habían hecho de modelos a una guerra suicida para que perecieran antes de poder contar lo que sabían del fastuoso tesoro de terracota y de su emplazamiento.

Las figuras ya desenterradas se exhiben actualmente al multitudinario público en tres fosos cubiertas por enormes naves.

Personalmente aconsejo que se recorran dichos pozos del menor al mayor, obviando las tremendas aglomeraciones humanas y disfrutando de un espectáculo arqueológico sin precedentes.

El primer foso, llamado “Fosa de los generales”, apenas contiene 68 figuras, que se corresponden con la plana mayor del ejército del emperador. También se encuentran en él cuatro caballos y un carro.

 

Xi An foso 1

 

En el segundo foso, mucho más grande, pueden verse más de un millar de impactantes figuras aunque muchas de ellas están todavía sin restaurar.

 

 Xi An foso 2

 

Xi An foso 2 b

 

En el tercero y más monumental, penetramos en un auténtico estadio olímpico en el que más de 6.000 guerreros y caballos se alinean en perfecto orden de batalla.

 

Xi An foso 3 b

 

Xi An foso 3 c

 

Xi An foso 3 d

 

Xi An foso 3 e

 

En 1980, es decir, seis años después de los primeros hallazgos, se descubrieron dos carros de bronce pintados, con incrustaciones de plata y oro y más o menos la mitad de su tamaño real.

 

Xi An carros de bronce

 

Cada uno de ellos está formado por más de 3.000 piezas y los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial.

Según algunos estudios, el primero de estos carros serviría para allanar el camino del séquito del emperador, mientras que el segundo sería el carro en el que el monarca dormía.

En cualquier caso, ambos carros se exponen en un pabellón aparte dentro del Museo de los Guerreros de Xi’An.

 

 

 

 

 

CHINA 1: Shanghai - Parte I:

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