CHINA 7

Pekín – Parte I

 

Portada Ciudad Prohibida

 

 

¿PEKIN O BEIJING?

 

La capital china no es, paradójicamente y pese a sus 20 millones de habitantes, la ciudad más poblada del país. Eso sí, anda cerca de los 23 que acumula la populosa Shanghai.

Otra cuestión interesante es la del nombre. Y es que, acostumbrados a llamarla Pekín, lo de Beijing es algo que a muchos se nos atraganta, como si tuviéramos que empezar a traducir el nombre de cada capital al idioma que en ella se habla.

No hablamos de London, Edimburgh, København o Moskva pero el gobierno chino sí parece empeñado en que hagamos uso de la forma que en su país se prefiere y aquí parece asimilarse dicha forma a lo políticamente correcto.

Y es que Beijing no es sino la traducción a caracteres latinos de la palabra que en mandarín designa a la “Capital del Norte” y que se pronuncia aproximadamente como “peiying .

Para zanjar la cuestión, la Real Academia Española de la Lengua acepta ambas formas pero recomienda usar en nuestro idioma el nombre tradicional español, cuyo gentilicio es pekinés (o pequinés, si se utiliza la grafía minoritaria Pequín).

 

PEKIN VS SHANGHAI

 

Fuera de estas disquisiciones y puestos a realizar la inevitable comparación de Pekín con la otra gran urbe del país, varias son las diferencias que se aprecian entre ambas. A saber:

- Shanghai cuenta con un puerto de mar cercano aunque la ciudad viva un poco a sus espaldas mientras que Pekín se encuentra a nada menos que 150 kilómetros de “su” puerto, tristemente famoso este verano a consecuencia de una serie de explosiones cuyas consecuencias de toxicidad para la población todavía no se han precisado convenientemente. Debo añadir además que, aunque el suceso me pilló precisamente en la capital china, dispongo de una sólida coartada que me absuelve de toda sospecha.

- El skyline de Shanghai no acepta comparación alguna con los rascacielos aislados y mucho más convencionales de la capital pequinesa.

- Por el contrario, Pekín cuenta con la incomparable Ciudad Prohibida y el no menos espectacular Palacio de Verano, sede del poder imperial de antaño, cuya única presencia hace palidecer y eclipsa por completo a los templos budistas de Shanghai aunque no alcancen el encanto de los jardines de Yu yuan.

- El tráfico es mucho peor en Shanghai, en cuyas calles se producen a diario millones de frenazos, maniobras suicidas, quiebros en la última décima de segundo antes de la colisión y molestos bocinazos. De hecho, en la ciudad más poblada del país todo el mundo parece pitar a todo el mundo sin que ello redunde en una disminución del extremo caos circulatorio. No es que Pekín sea un ejemplo a efectos de educación vial pero sí se aprecia en ella, cuanto menos, un grado muy inferior de crispación y de contaminación acústica.

- Las tiendas de falsificaciones son en Pekín casi fastuosas por comparación con las más abigarradas o directamente cutres que pueden encontrarse en Shanghai.

 

LA CIUDAD PROHIBIDA

 

Durante más de medio milenio (desde 1368 y hasta principios del pasado siglo XX), los emperadores chinos de las dinastías Ming y Qing dominaron su imperio desde este inmenso complejo arquitectónico que, con sus 72 hectáreas, anonada por sus desmesuradas dimensiones.

 

Ciudad prohibida 8

 

A pesar de que el Palacio Imperial, como también se le llama, está enclavado en pleno centro de Pekín, su inequívoco nombre alude a la imposibilidad de su acceso para quienes no formaran parte de la corte o de la servidumbre de sus miembros. Vulnerar esa orden equivalía a la muerte.

Dicha circunstancia, sumada a la monumentalidad de los pabellones, patios y jardines de la Ciudad Prohibida, explica fácilmente la pasión que los ciudadanos chinos experimentan hacia una parte de su capital que les estuvo vedada hasta hace bien poco. Porque también el ascenso al poder de Mao Tse-Tung cerró a cal y canto la posibilidad de visitar este histórico y gigantesco lugar.

Tras la Revolución de 1911, el gobierno provisional de Nanjing alcanzó un acuerdo con los manchús, que garantizaron que después de que el último emperador de la dinastía Qing, Aisin Giorro Pu Yi, abdicara del trono, él y la familia real podían continuar viviendo en la Ciudad Prohibida con un subsidio.

Pu Yi vivió en el palacio hasta 1924, año en que el caudillo militar lo expulsó y le forzó a escapar a la vecina ciudad de Tianjin. Al año siguiente, la Ciudad Prohibida se convirtió en un museo cultural e histórico abierto al público.

La friolera de siete millones y medio de visitantes recibe anualmente el complejo, de los cuales la inmensa mayoría son de nacionalidad china. Para ellos supone todo un acontecimiento familiar, por lo que vienen de todos los rincones del país al menos una vez en la vida, experimentando tanta emoción al contemplar el palacio imperial como a los extranjeros de ojos y narices grandes que pululan por el mismo.

 

Ciudad prohibida 2

 

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Tan céntrica es la ubicación de la Ciudad Imperial que su acceso se realiza a través de la tristemente famosa Plaza de Tian’anmen, que en 1989 asistió al sangriento final de las manifestaciones estudiantiles cuando la infantería y los tanques protagonizaron una masacre de la que todavía hoy se desconoce el número total de víctimas: entre 500 y 2.500.

 

Tiananmen

 

Tiananmen foto de archivo

 

En la parte sur de la plaza, que está fuertemente vigilada en la actualidad y a la que se llega tras pasar por fuertes medidas de seguridad, se encuentra la Torre Qianmen, que acoge un museo de la historia de Beijing.

En los lados este y oeste se encuentra flanqueada por el Museo Nacional de China y el Gran Palacio del Pueblo (sede del Gobierno) y en el centro se alza el Monumento a los Héroes del Pueblo, un obelisco de granito de 38 metros de altura y el mausoleo de Mao, que contiene el cuerpo embalsamado del desaparecido líder chino. Dos horas dura la cola para poder contemplarlo. Una espera que, en mi opinión, se puede uno ahorrar perfectamente.

 

Tiananmen Sede del Gobierno

 

Las dimensiones de la Ciudad Imperial, como comentaba al principio, asustan: el rectángulo que forma su recinto amurallado (con una muralla de casi 8 metros de altura) mide 961 metros de norte a sur y 753 metros de este a oeste, conteniendo actualmente 980 edificios con 9999 estancias.

La muralla cuenta con una torre defensiva en cada esquina y con cuatro puertas –la Puerta del Sur, la Puerta de la Divina Armonía (norte), la Puerta Gloriosa del Este y la Puerta Gloriosa del Oeste-, siendo la primera la principal de todas ellas.

 

Ciudad prohibida puerta

 

Como se advierte por el caprichoso número de estancias de la Ciudad, la armonía numérica sigue teniendo una importancia máxima: 9 son los huecos entre pilares de las construcciones imperiales, 9 los dragones que adornan los tejados o paredes y 81 (es decir, 9x9) el número de tachuelas que adornan las puertas.

Y también 9 son las figuras animales que adornan las cresterías de los tejados en los edificios en los que pasaba sus horas el emperador, salvo en el Salón de la Armonía Suprema (Taihe Dian), en el que hay una décima figura (humana en esta ocasión) para elevarlo sobre el resto, ya que es el único edificio en todo el país al que se le permitió dicha singularidad.

 

Ciudad prohibida animalitos 2

 

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En dicho salón, conocido también como el Salón del Trono de Oro, se celebraban las grandes ceremonias: coronaciones, cumpleaños del emperador y similares.

En el Salón de la Armonía Media, otro de los más destacados, los emperadores ensayaban las ceremonias y descansaban antes de entrar en el Salón de la Armonía Suprema, mientras que el Salón de la Armonía Preservada servía de salón de banquetes.

Entre las numerosas construcciones privadas y las relativamente públicas, enormes patios (el Central tiene una capacidad para 100.000 personas, lo que hace que parezca vacío a pesar de las hordas de turistas) separan unos pabellones de otros, limitando el acceso.

 

Ciudad prohibida 3

 

Ciudad prohibida 7

 

Así, en el Patio Exterior cinco puentes (el central, reservado al emperador) cruzan sobre el llamado Río de Oro para evitar el acceso al Palacio de los no imprescindibles.

 

Ciudad prohibida puente

 

Ante cada pabellón, una pareja de leones (macho y hembra aunque ambos con melena) simbolizan el poder.

 

Ciudad prohibida leon

 

Ciudad prohibida cachorro leon

 

Por el patio exterior de los pabellones administrativos discurre la Calzada Imperial, utilizada exclusivamente para el paso del carruaje del emperador. Construida exclusivamente de mármol está tallada con dragones voladores.

Entre tanta magnificencia queda espacio para una pequeña decepción: el modesto Tesoro de la Ciudad Prohibida, para cuya contemplación es necesario pagar una segunda entrada ya en las postrimerías del recinto (aunque de poco más de un euro de precio) resulta casi insignificante y en un estado de conservación ciertamente precario, en clara disonancia con la espectacularidad del entorno.

 

Ciudad prohibida Tesoro

 

Ciudad prohibida Tesoro 2

 

Ello se debe, entre otras cosas, a que durante la clausura de la Ciudad en la citada época de Mao Tse-Tung, a pesar de no destruirse ni su mobiliario ni los objetos suntuarios del palacio imperial, tampoco se puso cuidado alguno en su conservación. Y también a que los objetos más valiosos no se exponen directamente.

De modo que si se ha tenido la suerte de contemplar en alguna ocasión algún tesoro legendario como el de los sultanes del Palacio Topkapi en Estambul, mucho mejor no recordarlo precisamente en este momento.

 

EL PALACIO DE VERANO

 

Para escapar de los sofocantes calores de la Ciudad Imperial, que un servidor sufrió en sus propias carnes, los emperadores de la dinastía Qing usaron como refugio estos hermosísimos jardines imperiales a orillas del lago Kumming., que cuentan con unos 3.000 edificios construidos. Como se ve, en China todo se hace a lo grande.

 

Palacio de verano

 

Su construcción se inició en el siglo XII durante la dinastía Jing, experimentaron diversas ampliaciones que reprodujeran palacios y paisajes del Imperio y en 1860 fue totalmente destruido por las tropas inglesas y francesas durante la Guerra del Opio.

Fue la emperatriz Cixi, inmortalizada por el cine en “55 días en Pekín”, quien ordenó su reconstrucción aunque, al parecer, la enorme inversión realizada menoscabó el refuerzo de su flota naval, que acabaría pagando las consecuencias al enfrentarse contra Japón en el año 1900, a resultas de lo cual el Palacio volvería a ser incendiado, necesitando de posteriores reconstrucciones.

Ubicados a una docena de kilómetros del centro de Pekín, los jardines cuentan con casi 300 hectáreas, de las que una tercera parte corresponden al propio lago artificial.

La entrada principal al recinto es la Puerta Este, junto a la cual se halla la Sala de la Benevolencia y la Longevidad, donde se halla el trono de madera desde el cual el emperador (o emperatriz) presidía las recepciones oficiales. Por desgracia, está actualmente cerrado al público.

 

Palacio de verano 2

 

Palacio de verano 3

 

Siguiendo por el Gran Corredor, una galería cubierta de más de 700 metros de larga formada por vigas de maderas decoradas con 14.000 pinturas, se llega hasta el impresionante barco de mármol Qing Yan Fang (“Barco de la Claridad y el Confort”) cuya mera existencia parece un sarcasmo, ya que fueron los fondos destinados a la construcción de la Armada imperial los que acabaron sufragando las obras del Palacio de Verano, con las consecuencias ya apuntadas.

 

Palacio de verano pasillo 2

 

Palacio de verano pasillo

 

Palacio de verano barco marmol

 

Es un buen punto para cruzar el lago en barco hasta la otra orilla o hacia la isla del Lago Sur, que está unida a tierra firme por el famoso Puente de los 17 Arcos, el más largo del palacio.

 

Palacio de verano puente 17 arcos

 

Palacio de verano lago e isla

 

Se trata de una travesía sumamente agradable, a la par que cómoda y breve y es algo que no debería dejar de hacer quien visite el Palacio de Verano.

 

Palacio de verano barco

 

Palacio de verano barco interior

 

Desde el propio barco se mantiene permanentemente el contacto visual con la Colina de la Longevidad, coronada por la majestuosa Torre del Incienso Budista, a la que más tarde se puede ascender por sus empinadas escaleras para disfrutar de una hermosa panorámica sobre los jardines.

 

Palacio de verano lago

 

Palacio de verano pagoda 2

 

Hacia la puerta Norte, por cierto, se encuentra la calle Suzhou, dedicada a la “Venecia oriental”, que reproduce una calle comercial, con una gran oferta de restaurantes y tiendas.

 

 

 

 

CHINA 1: Shanghai - Parte I:

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CHINA 2: Shanghai – Parte II:

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CHINA 4: Hangzhou:

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CHINA 5: Xi’An:

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CHINA 9: Pekín – Parte III:

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CHINA 10: La Gran Muralla China:

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