CHINA 10

La Gran Muralla China

 

Muralla portada

 

 

LA GRAN MURALLA

 

Lo primero que hay que decir de ella es que se trata de una de las “Nuevas Siete Maravillas del Mundo” elegidas a nivel mundial en 2007.

Las otras son las ruinas jordanas de Petra, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, el peruano Machu Picchu, la pirámide maya de Chichen Itzá en México, el Coliseo de Roma y el Taj Mahal indio. Casi nada.

Y su denominación de “nuevas” no se debe precisamente a su bisoñez sino al hecho de que las Siete Maravillas del Mundo Antiguo han desaparecido casi en su totalidad, con la única excepción de la Gran Pirámide de Giza en Egipto, que de hecho recibe el reconocimiento como “Octava Maravilla Honorífica”.

Cualquier clasificación de esta índole está, por supuesto, sujeta a la subjetividad de quienes la realizan pero si hay alguno de estos monumentos al que se le pueda poner algún pero a la hora de ensalzarlo sobre los demás, ciertamente no se trata de la Gran Muralla.

No importan las muchas fotografías que se hayan visto de este impresionante lugar como tampoco resulta de la menor relevancia haber visto una y mil veces su silueta serpenteante a través del cine o la televisión. Cuando se está físicamente allí, la sensación es embriagadora, mágica, deslumbrante… La conformidad y la euforia se dan la mano creando un momento único.

 

Muralla 1

 

 

ORÍGENES

 

En el siglo V antes de Cristo, el estado de Qi (uno de los muchos reinos en que se dividía entonces la actual China) comenzó la construcción de un muro defensivo aunque ya existían algunos tramos incluso desde tres siglos antes.

En el IV a.C., fue el estado de Wei el que procedió a hacer otro tanto en dos partes distintas de su propio territorio mientras que los estados de Yan y de Zhao imitarían su ejemplo no mucho después.

Sería el unificador de China, el emperador Qin Shi Huang cuyo ejército duerme bajo las arenas de Xi’An, quien ordenaría en un primer momento que se derribaran todas las murallas que se interponían entre los distintos reinos hasta ese momento  independientes.

Sin embargo, los ataques de los Xiongnu (tribus nómadas de Mongolia y Manchuria) en el norte y su latente amenaza le disuadieron de seguir adelante con su idea inicial y más bien le persuadieron de la necesidad de interponer una barrera entre él y sus enemigos, de modo que acabaría por ordenar la construcción de un muro más allá del Huang He (el río Amarillo) que interconectara las fortificaciones ya existentes.

Bajo el reinado de Qin Shi Huang la muralla alcanzaría una longitud superior a los 5.700 kilómetros pero su mantenimiento casi se abandonó por completo tras su muerte y la rápida desaparición de su dinastía.

Sería el también emperador emperador Han Wudi quien, después de rechazar una vez más a los Xiongnu llevaría a cabo  una necesaria restauración de la muralla, que también vio incrementada su longitud en 400 kilómetros.

Desde el 119 a.C. hasta el siglo XV apenas se produjo alguna reforma parcial o la construcción de algún nuevo tramo de muralla nunca demasiado largo pero en 1449, tras la Batalla de Tumu y su relativa victoria en ella, los Ming inician una fase de gran reforzamiento de los muros, utilizando ladrillo y piedra en lugar de tierra apisonada.

En 1644 los manchúes penetran en la muralla debido a la colaboración de un general chino descontento, llegan rápidamente a Pekín e instauran su propia dinastía: la Qing.

A partir de ese momento y con Mongolia también anexada al imperio, deja de ser necesaria la muralla, con lo que cesa toda actividad en la misma, sea para reformarla o para ampliarla. Habían concluido 2.000 años en la Historia de esta colosal construcción, en la que se calcula que intervinieron un total de 800.000 personas.

 

UNA OBRA GRANDIOSA CON SERIOS PROBLEMAS EN LA ACTUALIDAD

 

La Gran Muralla es la mayor obra arquitectónica jamás construida por el ser humano y, de hecho, llegó a abarcar 21.000 kilómetros de longitud total; desde la frontera con Corea, al borde del río Yalu, hasta el desierto de Gobi.

En la actualidad “únicamente” se conservan unos 8.800 kilómetros, lo cual sigue siendo una auténtica enormidad.

 

Muralla 2

 

No obstante, la erosión, el vandalismo (no faltan los campesinos que sustraen piedras y ladrillos para utilizarlos en sus propias viviendas) y la falta de mantenimiento han provocado graves problemas de conservación.

Más aún: hace apenas unos meses se hacía pública la desaparición de un 10%  de un tramo de la Gran Muralla china no transitado por los turistas en la provincia de Hebei, al nordeste del país.

Paradójicamente, la presencia masiva de turistas en otros tramos facilita la conservación debido a la vigilancia a la que la administración china los somete ante el evidente riesgo de desgaste.

A pesar de ello, las lluvias torrenciales a las que son proclives algunas regiones del país y la acción devastadora de las raíces de los árboles contribuyen notoriamente a socavar la fortaleza de esta estructura milenaria.

Según la organización dedicada a su conservación, la China Great Wall Society, sólo un 8,2% del tramo de la muralla construido durante el imperio Ming (1368-1644) se mantiene en buen estado y hablamos precisamente de las secciones construidas en fecha más reciente.

Ello no impide que se trate del monumento más visitado del planeta, con miles de millones de visitas al año. El récord de visitas en un solo día resulta apabullante: 8 millones.

Eso sí, sin ánimo de desencantar a nadie, es rigurosamente falsa la creencia generalizada de que la Gran Muralla puede verse desde el espacio. Según se ha afirmado con rotundidad por multitud de astronautas, algunos de ellos chinos, resulta de todo punto imposible, ya que la anchura de la muralla es muy modesta y su color muy similar al de su entorno.

 

SECCIONES PRINCIPALES DE LA MURALLA

 

A lo largo de los miles de kilómetros que la conforman, la muralla discurre sobre todo tipo de terrenos -pedregosos, llanos, montañosos, desérticos- de los que no todos quedan al alcance del visitante, tanto por las distancias como por las dificultades orográficas o incluso el estado de conservación.

A continuación paso a ofrecer algún detalle acerca de alguna de dichas secciones, que cuentan con características muy dispares.

 

Badaling

Se encuentra a 76 kilómetros de Pekín y se trata de la sección más visitada. De hecho, es a ella a la que se dirigen los Jefes de Estado extranjeros y las personalidades cuando visitan la Gran Muralla.

Fue la primera sección en abrir sus puertas al turismo en 1957 y también está considerada como la sección mejor conservada aunque las aglomeraciones llegan a ser muy agobiantes sobre todo en verano.

Un teleférico facilita la subida de los visitantes hasta la parte superior de la muralla.

 

Mutianyu

Más o menos a la misma distancia de Pekín, esta sección es también muy popular para los visitantes aunque sin alcanzar ni de lejos la saturación de la anterior.

Superpuesta a la cadena montañosa en la que se halla enclavada, presenta un gran número de atalayas y está almenada por sus dos lados.

Se puede ascender hasta la muralla en teleférico o telesilla y descender más tarde del mismo modo o bien utilizando un larguísimo tobogán.

 

Huanghuacheng

La sección se localiza a 60 km desde Pekín y está conectada con la sección de Mutianyu por el este.

Precisamente en su hándicap –el de encontrarse bastante desmoronado y presentar un perfil un tanto peligroso- reside su mayor encanto.

Una parte de la muralla incluso se encuentra sumergida bajo la superficie del agua de una gran presa, algo que los amantes del buceo pueden aprovechar para explorar la parte más misteriosa.

Obviamente está mucho menos explotado que las dos secciones ya comentadas.

 

Simatai y Jinshanling

A unos 140 kilómetros de Pekín la primera y 120 la segunda, se trata de dos de las secciones más escarpadas y en algunos tramos únicamente se puede acceder a ellas a través de la escalada, lo que las hace aptas sólo para un perfil muy concreto de visitantes.

Ello redunda en un tránsito muy escaso y altamente especializado, lo que sin duda agradecen quienes tienen la suerte de disfrutarlo.

Cuenta con un teleférico para facilitar la subida y ofrece la posibilidad (no en vano se trata de la sección de los aventureros) de descender mediante una tirolina.

 

Shanhaiguan

La sección de Shanhaiguan es el límite oriental de la Gran Muralla y es famoso porque es en este punto donde la Gran Muralla se encuentra con el mar, en la provincia de Hebei.

El pueblo de Shanhaiguan tiene una estación de tren y llegan muchos directos desde Pekín, a unos 300 kilómetros, aunque el viaje puede durar de dos a seis horas en función del tipo de convoy escogido.

 

UNA EXCURSIÓN A LA SECCIÓN DE MUTIANYU

 

El trayecto desde Pekín hasta Mutianyu, opción por la que me decanté, es rápido y cómodo si se realiza en autobús. Apenas una hora y cuarto para completar los 90 kilómetros que los separan.

El terreno se va elevando a medida que uno se aproxima al lugar y, en efecto, al llegar se observa un bonito paisaje de alta montaña que puede recordar ligeramente al Pirineo oscense.

Hay que abandonar el propio medio de transporte (que muy probablemente será un autocar o un taxi) en un área de servicio habilitada con restaurante, baños y tiendas para subir en los autobuses que la organización pone a disposición de los turistas.

A bordo de dichos autobuses se salvan los últimos kilómetros hasta el pie del teleférico o el telesilla, según la elección que haya hecho cada cual.

Un servidor optó por el telesilla que, en muy pocos minutos te deposita junto a la muralla, ofreciéndote ya desde el primer momento unas vistas impresionantes.

 

Muralla telesilla 1

 

Muralla telesilla 2

 

Muralla telesilla 3

 

La prisa desaparece cuando uno pone los pies sobre esa interminable serpiente de piedra, en la que el tiempo parece haberse detenido durante milenios.

 

Muralla 3

 

Muralla 4

 

Muralla 5

 

Muralla 6

 

No es inusual encontrarse aquí con alguna celebridad “camuflada” entre los turistas de a pie. En mi caso se trató del actor Joseph Fiennes, protagonista del film “Shakespeare in love”.

Me sorprendió ver, en una de las torres de vigilancia que jalonan los tramos de la muralla, algún puesto de bebidas frescas. Eso es visión comercial aunque no quiero ni pensar el tiempo que tardaría el vendedor en desplazarse diariamente desde su casa al “lugar de trabajo”.

Para descender, nada más divertido que el larguísimo tobogán en el que, “armado” con una especie de joystick, cada uno se desplaza a bordo de una tabla individual, frenando o acelerando a voluntad según esté el tráfico por delante.

 

Muralla tobogan 1

 

Muralla tobogan 2

 

Muralla tobogan 3

 

Es muy similar al célebre Tobotronc del parque andorrano Naturlandia, considerado el tobogán más largo del mundo con sus 5 kilómetros aunque, honestamente, no me pareció que el de Mutianyu tuviera una longitud inferior.

 

 Muralla tobogan 4

 

 

 

  

 

 

 

CHINA 1: Shanghai - Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/228-china-1-shanghai-parte-i

CHINA 2: Shanghai – Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/229-china-2-shanghai-parte-ii

CHINA 3: Suzhou y Tongli:

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CHINA 4: Hangzhou:

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CHINA 5: Xi’An:

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CHINA 6: Luoyang:

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CHINA 7: Pekín – Parte I:

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CHINA 8: Pekín – Parte II:

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CHINA 9: Pekín – Parte III:

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