PORTUGAL 5

Oporto – Parte II

 

Portada 2

 

 

LA CATEDRAL Y LA RIBERA DEL RÍO

 

La Sé de Oporto, catedral de la ciudad, presenta un aspecto exterior más propio de una fortaleza. Dicha sensación queda acentuada por la presencia, en un lateral, de la estatua ecuestre de Vimara Peres, un señor de la guerra asturiano.

 

Catedral y estatua ecuestre

 

El templo fue construido entre los siglos XII y XIII pero, como es habitual, presenta una considerable mezcla de estilos, predominando el gótico y el barroco.

 

Catedral 2

 

Se puede entrar libremente en el templo, que sorprende por su sobriedad tras haber contemplado desde fuera sus considerables dimensiones. En cambio, hay que abonar una entrada para visitar los claustros de la catedral.

 

Catedral interior

 

Frente a la fachada principal de la iglesia se sitúa el Pelourinho, una columna salomónica en la que antiguamente se ejecutaba a los criminales tras haber sido expuestos públicamente.

 

Columna helicoidal

 

También hay un pequeño mirador (Miradouro) con vistas sobre el río y, bajando un poco en dirección al edificio de la Bolsa, otro más grande aunque con una perspectiva distinta.

 

Panoramica desde Miradouro 1

 

Panoramica desde Miradouro 2

 

Panoramica desde Miradouro 3

 

Si seguimos bajando llegamos hasta la monumental iglesia de San Lorenzo dos Grilos, cuyo colosal tamaño empequeñece la plaza a la que se abre su fachada, haciendo difícil capturar una fotografía en buenas condiciones si no se dispone de un gran angular.

 

Iglesia San Lorenzo

 

El templo, que tampoco se cuenta entre los más destacados de la ciudad, alberga sin embargo en su interior el Museo de Arte Sacra y Arqueología.

Un nuevo tramo de descenso nos lleva hasta la sorprendente simbiosis que forman en la Plaza del Infante Don Henrique la Iglesia-Monumento de San Francisco y el Palacio de la Bolsa.

 

Palacio Bolsa e Iglesia S Fco

 

Palacio Bolsa e Iglesia S Fco 2

 

El primero precisa de una entrada para visitar tanto el interior de la iglesia (cuyas paredes adornadas con tallas doradas aconsejaron que dejara de abrirse al culto, habida cuenta la pobreza circundante) como sus más bien tétricas catacumbas, que conservan en su gran osario los restos de algunos de sus antiguos moradores.

 

Iglesia S Francisco

 

El Palacio de la Bolsa, por su parte, ofrece la posibilidad de realizar una visita guiada, en función del número de solicitantes. A la hora convenida es posible pues acceder a los secretos de sus diversas salas. En particular la de reuniones, la de presidencia, el salón árabe, el patio y la biblioteca.

 

EL DOURO, DESDE ARRIBA Y DESDE ABAJO

 

El pesquero barrio de Ribeira constituye un atractivo turístico por sí solo, dado que está en la misma ribera del Duero (río “de oro”, en portugués), a escasos 6 kilómetros de su desembocadura en el Atlántico.

La arquitectura del barrio resulta muy peculiar y vale la pena pasear por sus calles, entre las cuales la larga Cais da Ribeira presente un amplio abanico de establecimientos de restauración.

 

Ribeira 1

 

Ribeira 2

 

Su agraciado emplazamiento provoca que muchos de los restaurantes de la zona sean algo más caros de lo previsible en una ciudad portuguesa pero, siguiendo los consejos de Martiri0, una antigua colaboradora de Ciao nacida en la propia Oporto, me dejé caer por "Filha da mãe preta" en Cais da Ribeira nº 39-40.

 

Restaurante cartel

 

Como suele acontecer con los consejos de quienes colaboran con dicha página, me resultó de enorme utilidad y en efecto pude disfrutar, tanto como mis acompañantes, de excelentes platos de bacalao (bacalhau), confeccionados de formas distintas pero siempre deliciosas incluso para quienes no apreciamos demasiado el pescado.

También cuentan con platos de tripas (muy parecidas a los callos y servidas en grandes calderos), pulpo, calamares y otros frutos del cercano mar.

 

Restaurante

 

En cuanto a los platos de bacalao oscilaban entre los 12’5 euros del delicioso “bacalhau as natas” (primera fotografía) y los 18 del “bacalhau a la marineira” (segunda fotografía), pasando por una amplia variedad.

 

Bacalhau 1

 

Bacalhau 2

 

Como en Lisboa, también aquí es costumbre depositar sobre la mesa los tradicionales petiscos (aperitivos).

 

Petiscos

 

En este caso, una cesta con pan y otra conteniendo mantequilla, queso y patés (uno de sardina y otro de atún, en este caso concreto).

Se cobra por aquello que se consume, de modo que hay quien directamente lo rechaza y pide que se lo lleven pero, dado que se trata de artículos sumamente baratos (poco más de un euro cada queso o paté y 3 euros la cesta de pan en Filha da mãe preta) y sabrosos, soy partidario de aceptarlos.

En cambio, no me pareció ver en la carta las populares francesinhas que sí se ofrecen machaconamente en el resto de locales de la zona y que consisten en una especie de sándwich que contiene carne de ternera, bacon, linguiça (un chorizo picante), jamón, huevo, queso fundido y salsa también picante. Aunque no llegué a probarlas dicen de ellas que son deliciosas y también que dejan para el arrastre a los estómagos poco avezados.

Después de la comida es buena idea subir hasta el altísimo y metálico Puente Luis I pero, si el calor aprieta o uno se siente perezoso, lo más sencillo es atravesar el túnel con que se inicia la avenida Gustavo Eiffel (no en vano el responsable del puente fue un discípulo de éste) y, al salir junto al pie de la descomunal construcción, tomar el funicular.

 

Tunel

 

Funi 1

 

Funi 2

 

Poco más de un euro y poco más de un minuto te depositan de nuevo a la altura de la catedral, listos para recorrer el puente y disfrutar de las sumamente espectaculares panorámicas que dispensa éste sobre el curso del Duero a su paso por Oporto.

 

Puente desde abajo

 

Ribeira desde puente 2

 

Ribeira desde puente

 

Del otro lado del río resulta perfectamente visible la enorme cúpula del Mosteiro (monasterio) da Serra do Pilar, cuya iglesia y claustro cuentan con la singularidad de una planta circular.

 

Mosteiro

 

También de ese lado podemos contemplar los numerosísimos teleféricos que discurren en paralelo al río y que ofrecen otra vista más que sugestiva de esta preciosa localidad portuguesa.

 

Telefericos

 

El otro lado

 

Otras actividades plausibles en Oporto son la visita guiada de alguna de sus numerosas bodegas, tomar un café y un dulce en el rutilante Café Majestic (en las inmediaciones de la ya citada Plaza de Aliados) o realizar una pequeña travesía en barco a lo largo del río.

 

Barcos

 

 

 

 

 

 

 

PORTUGAL 1: Lisboa – Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/118-portugal-1-lisboa-parte-i

PORTUGAL 2: Lisboa - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/119-portugal-2-lisboa-parte-ii

PORTUGAL 3: Sintra:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/120-portugal-3-sintra

PORTUGAL 4: Oporto – Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/263-portugal-4-oporto-parte-i

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