JAPÓN 5

Castillos samuráis

 

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LOS SAMURAI

 

Durante la Edad Media, los castillos se propagaron por todo Japón, dado que constituían una forma muy efectiva de defender los señoríos con un número modesto de hombres pues los muros dificultaban enormemente el acceso de cualquier grupo armado que viniera del exterior.

Los hombres que guardaban dichos castillos eran sobre todo guerreros samurái, pertenecientes a la aristocracia y, por tanto, en un escalón inferior a la nobleza.

Frente al término samurái, que designa a estos militares que servían con lealtad a los daimio (señores), el término bushi (guerrero), designa al resto de hombres que dominaban el arte de la guerra sin hacer ninguna distinción entre ellos y sin importar su jerarquía. Por ejemplo, los ronin (samuráis sin amo) o los ashigaru (infantería).

Los samuráis aparecerían como tales a principios del siglo X pero reforzarían su posición en el país con la instauración del gobierno militar.

Y es que el Shogun (o gran general), aunque nombrado por el emperador para comandar sus ejércitos contra los bárbaros (“emishi”) del norte, se eregiría en el siglo XII en el gobernante máximo del país, dejando al propio emperador a su sombra.

Así sería hasta 1868 y durante esos siete siglos, los samurái (“aquellos que sirven”) constituyeron la élite militar del país.

Altamente jerarquizados, los samurai no practicaban la guerra todo el tiempo sino que participaban de las distintas campañas militares –de hecho, también eran los responsables del reclutamiento- y, a su conclusión, regresaban a sus propias tareas.

Sin embargo, a partir del siglo XVI, durante el período Sengoku, algunos señores (daimio) adinerados comenzarían a usar sus grandes recursos para tomar ejércitos permanentes a su servicio.

Con los años los samuráis también adoptaron un código de disciplina y honor muy estricto que regulaba su comportamiento.

Se supone que un samurái debía cumplir con el código ético del bushido (el camino del guerrero). Este código hacía énfasis en la lealtad al maestro, la autodisciplina y el respeto hacia uno mismo.

Estos guerreros solían desplazarse a caballo y contar con armaduras. De acuerdo a la época, empleaban arcos, espadas u otras armas.

Las armaduras más antiguas se denominan tankoo y para su fabricación se empleaba hierro macizo y correas de cuero para sujetar las planchas de blindaje entre sí. Estaban diseñados para ser usados de pie.

 

Armadura samurai

 

Las faldas conocidas como kusazuri servían para proteger al samurái de la cintura hacia abajo, mientras que usaban planchas curvas para cubrir los hombros y los brazos hasta la altura de los codos.

El casco del samurái, por su parte, exhibía una especie de visera en la parte posterior, así como dientes metálicos por encima para mantener las plumas de faisán sujetas a su estructura.

El hierro se usaba solamente en las regiones del cuerpo que demandasen una mayor protección, ya que se trata de un material mucho más pesado que el resto. Para las demás piezas, éste se combinaba con el cuero.

La armadura clásica del samurái se denomina yoroi y se calcula que su peso rondaba los 30 kilogramos. Para la ropa interior, usada tanto debajo de la armadura como de la indumentaria normal del samurái, se usaban el algodón y el lino.

Ya en el siglo XVI el samurái comenzó a utilizar la armadura “moderna” denominada toosei gusoku, caracterizada por la inclusión de partes que servían para proteger el rostro, el muslo y la espalda.

 

LOS CASTILLOS

 

Las primeras construcciones se llevaron a cabo íntegramente en madera, apoyándose en topografías favorables y prefiriendo para su ubicación los enclaves elevados.

Concebidos para no durar, a menudo eran abandonadas tras una campaña militar.

Hacia el siglo VII se comenzó a pensar de otro modo, haciendo uso de murallas cerradas a las que se accedía mediante enormes puertas a fin de defender las ciudades de los bárbaros extranjeros.

Sería a finales del período Helan, con el nacimiento de la clase samurái, cuando a la amenaza externa se unió la enemistad entre los distintos clanes, lo que llevó a que se multiplicara la construcción de los castillos que podríamos denominar clásicos.

Contrariamente a lo acaecido en Europa, la aparición de las armas de fuego no sólo no supuso el fin de los castillos en Japón sino que estimuló su mejora y desarrollo a partir del siglo XVI.

En la actualidad sólo 12 castillos quedan en el archipiélago japonés manteniendo su estructura original: el resto, alrededor de un centenar, se dividen entre aquellos de los que únicamente quedan ruinas y los que han sido reconstruidos por completo.

Lo interesante es combinar la visita de varios de dichos castillos, intentando que se trate de construcciones con alguna diferencia esencial entre sí. En mi caso, tuve ocasión de visitar tres de los castillos que conforman esa exigua docena. Vamos con ellos.

 

CASTILLO DE MATSUMOTO

 

 

Castillo Matsumoto

 

Situado en la llanura de Matsumoto, junto a la localidad del mismo nombre, conforma junto al castillo de Okayama el dúo de “castillos cuervo” de Japón, debido a su característico color negro.

Tiene una altura de 30 metros, distribuida en seis pisos y no fue construido sobre terreno elevado sino sobre tierras pantanosas. Todo un reto para la arquitectura del momento.

 

Castillo Matsumoto por detras

 

Como consecuencia de la endeblez del terreno, el castillo empezó a inclinarse apenas tres siglos después de su construcción y ya en el siglo XX, los habitantes de Matsumoto lograron su restauración como ya habían conseguido antes evitar la demolición del castillo tras la caída del Shogunato.

Posteriormente, en los años 50, el gobierno japonés llevaría a cabo una segunda y más exhaustiva restauración.

El interior del castillo es visitable y de hecho se forman grandes atascos  humanos en las escaleras aunque debo decir que el recorrido supone una gran decepción pues apenas si pueden verse un par de viejas armaduras mientras el resto de las dependencias permanecen totalmente vacías.

Además, el hecho de que los seis pisos deban ascenderse a pie y que el edificio carezca de ventanas provocando tremendas corrientes de aire en su interior pone a los visitantes al borde de la pulmonía.

El lugar es particularmente hermoso al principio de la primavera, coincidiendo con la floración del cerezo, como se observa en la fotografía que abre el artículo.

También la nieve en las montañas próximas acrecienta la belleza de este elegante castillo.

 

Castillo Matsumoto y nieve

 

Es frecuente observar, en las inmediaciones del castillo, a personas disfrazadas de ninja, de samurái e incluso de geisha y dispuestos a fotografiarse con los visitantes de forma altruista, ya que, como es costumbre en Japón, desprecian las propinas.

 

Samurai y geisha

 

 

CASTILLO DE HIMEJI

 

 

Castillo Himeji

 

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es apodado “la Garza Blanca”, tanto por su armoniosa belleza como por el color blanco del yeso que recubre sus paredes de madera y que es convenientemente ignífugo.

 

Castillo Himeji primer plano

 

En 2016 ha recuperado su protagonismo tras caer en el ostracismo debido a las largas labores de rehabilitación que lo sepultaron entre 2010 y 2015 bajo un gran número de andamios.

Debe quedar claro, eso sí, que sigue tratándose del edificio original pues sus muros nunca fueron destruidos por incendios, terremotos o conflictos bélicos aunque en la Guerra del Pacífico varias bombas cayeron sobre su torre principal sin llegar a explotar, afortunadamente.

 

Castillo Himeji enmarcado

 

Si el de Matsumoto era un castillo de llanura, el de Himeji lo es del tipo hirayama-jiro, es decir, situado sobre una colina.

Su espectacular torre principal o tenshu cuenta con un complicado diseño defensivo a base de puertas, pasadizos, cuartos secretos y murallas.

 

Castillo Himeji aproximacion

 

El castillo está ubicado en la ciudad homónima de Himeji, que con medio millón de habitantes, es la segunda en importancia dentro de la prefectura de Hyogo, después de Kobe.

Además, ambos –ciudad y castillo- compiten con el parque Takada en la ciudad de Joetsu y el parque Hirosaki en la prefectura de Aomori, como el mejor lugar para contemplar el florecimiento del cerezo en Japón.

 

Castillo Himeji y cerezos

 

 

CASTILLO DE NIJO

 

 

Castillo Nijo

 

Este castillo-palacio, totalmente diferente de los anteriores, se encuentra en medio de la ciudad de Kioto y es uno de los 17 Monumentos de la ciudad declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El acceso al mismo se realiza a través de la impresionante puerta Karamon, que nos llevará hasta la entrada del palacio Ninomaru (literalmente, segundo círculo de defensa), donde se encontraba la residencia y las oficinas del shogun durante sus visitas a Kioto.

 

Castillo Nijo puerta

 

Castillo Nijo detalle puerta

 

Las principales atracciones de palacio son las salas de tatami, con techos y puertas correderas de estilo japonés bellamente decoradas y los suelos de ruiseñor, que chirrían cuando uno los pisa, respondiendo a su función como medida de seguridad contra visitantes no deseados. Está prohibido hacer fotografías en su interior.

En cuanto al palacio Honmaru, junto a Ninomaru, no está abierto al público pero dispone como éste de preciosos jardines visitables.

 

Castillo Nijo jardines 3

 

Castillo Nijo jardines 4

 

Castillo Nijo jardines 2

 

Castillo Nijo jardines

 

 

 

 

JAPÓN 1: Kioto - Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/291-japon-1-kioto-parte-i

JAPÓN 2: Kioto – Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/293-japon-2-kioto-parte-ii

JAPÓN 3: Kioto – Parte III:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/295-japon-3-kioto-parte-iii

JAPÓN 4: Kioto – Parte IV:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/296-japon-4-kioto-parte-iv

JAPÓN 6: Takayama:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/303-japon-6-takayama

JAPÓN 7: Shirakawago:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/304-japon-7-shirakawago

JAPÓN 8: Nikko:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/305-japon-8-nikko

JAPÓN 9: Tokio – Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/306-japon-9-tokio-parte-i

JAPÓN 10: Tokio – Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/307-japon-10-tokio-parte-ii

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