CANTABRIA 1

Santillana del Mar y Puente Viesgo

 

Portada Cantabria 1

 

Cantabria es una Comunidad Autónoma uniprovincial, bañada por el mar Cantábrico, que limita al oeste con Asturias y al este con Euskadi mientras que, por el sur, lo hace también con León, Palencia y Burgos.

Con capital en la hermosa Santander, es tierra de bellísimos paisajes en la que puede disfrutarse tanto de largas playas de arena como de agrestes rincones de alta montaña.

Tradicional lugar de vacaciones de las familias acomodadas de Madrid, la región ha conservado un cierto aire elitista que se observa tanto en los precios, notablemente más altos que en zonas más meridionales, como en la elegancia de las indumentarias y de los escaparates en las ciudades cántabras más significativas.

En cuanto a las comunicaciones, Cantabria se halla conectada con sus vecinos septentrionales por la Autovía del Cantábrico (A8), que sólo se convierte en autopista de peaje si se llega desde Cataluña, La Rioja o Aragón a través del país Vasco.

En cambio, Santander no se halla conectada por autovía con Madrid pues la A-1 se interrumpe en Burgos, de modo que a partir de ese punto se hace necesario proseguir por la antigua carretera general N-623.

Así pues, el camino más recto para llegar a Santander desde el centro y la mitad sur de España es el que, una vez dejados atrás tanto Madrid como Burgos, discurre a través del Páramo de Masa y, llegado a Cantabria, bordea el Embalse del Ebro por su vertiente derecha para atravesar luego el neblinoso Puerto del Escudo. Desde ahí, la carretera desciende por localidades como Alceda, Ontaneda o Puente Viesgo en busca del mar.

Otra posibilidad consiste en evitar el Puerto del Escudo rodeando el Embalse del Ebro por el norte hasta llegar a la decadente Reinosa, junto a Fontibre, cuna del propio río Ebro.

Una tercera aunque menos recomendable supondría dar un rodeo por el sur de Cantabria para afrontarla desde Aguilar de Campoo y, desde allí, también a Reinosa.

En cualquier caso, como las rutas a través del paisaje cántabro son infinitas, pretendo ir exponiéndolas en los sucesivos artículos sin demasiado rigor geográfico, primando en ellas una cierta aleatoriedad.

 

SANTILLANA DEL MAR

 

Nunca lo he intentado con demasiada fe pero lo cierto es que me resulta imposible atravesar Cantabria, aunque sea de paso tras algún viaje a Galicia o Asturias, y no detenerme al menos unas horas en la llamada “villa de las tres mentiras”.

Y es que sus habitantes alardean de que la villa no es santa, tampoco llana y, por no tener, ni siquiera tiene mar.

Como todo es relativo, podría argumentarse que la presencia de la Colegiata de Santa Juliana sí santifica en gran medida al pueblo, que tampoco es que éste presente desniveles de consideración y que el mar se halla apenas a 6 kilómetros de distancia, bañando su término municipal aunque no a la propia villa.

 

Santillana 4

 

Ante la cantidad cada vez mayor de visitantes que anegan con grandes mareas humanas las calles de Santillana, de apenas un millar de vecinos censados, el municipio ha optado por habilitar un enorme aparcamiento descubierto fuera de sus calles empedradas y que se une al ya existente junto a la carretera.

 

Santillana 8

 

La ventaja es triple: el aforo es actualmente muy superior, el aparcamiento en cuestión está más cerca todavía del casco urbano y el precio del estacionamiento no tiene nada que ver con la altísima tasa que había que satisfacer en el antiguo parking.

También han proliferado allí un sinfín de hoteles y restaurantes de muy alto nivel. De hecho, podemos encontrar no uno sino dos Paradores Nacionales: el Parador de Santillana, de 3 estrellas, y el Parador de Santillana Gil Blas, de 4.

 

Santillana restaurante

 

Santillana comida

 

Dar un paseo entre las hermosas casas blasonadas de la villa y adquirir unos sobaos o los ingredientes necesarios para preparar un cocido montañés son razones más que suficientes para acercarse a este pueblo, perennemente incluido en las listas oficiales de los más bellos de España.

 

Santillana cocido montañes

 

Pero, por supuesto, Santillana del Mar no carece de atractivos concretos que deben ser señalados.

 

Santillana 3

 

Para empezar, la impresionante Colegiata de Santa Juliana, al final de la medieval calle Río, le transporta a uno a la atmósfera de “El nombre de la rosa” sin que medie el menor esfuerzo.

 

Santillana Colegiata desde arriba

 

La Colegiata constituye la joya del románico cántabro, ya de por sí un tesoro de incalculable belleza tanto histórica como estética.

Modesta ermita en sus inicios, construida al abrigo de los restos de la mártir Juliana de Nicomedia supuestamente traídos desde Asia Menor, fue luego cenobio y más tarde monasterio benedictino antes de alcanzar, en el siglo XI, la categoría de Colegiata.

De todos modos, su actual aspecto, a excepción de algunos añadidos posteriores, data del siglo XII.

 

Santillana fachada Colegiata

 

Cuenta con un bellísimo claustro que en 1905 fue desmontado y minuciosamente restaurado casi por completo y cuyas galerías constan de conjuntos de dos y cuatro columnas sin ningún orden aparente y, en muchos casos, con capiteles bellamente historiados.

 

Santillana claustro Colegiata 3

 

Santillana claustro Colegiata 2

 

Santillana capitel 1

 

El templo consta de tres naves y en su interior se pueden encontrar una pila bautismal con un pasaje de Daniel entre los leones y un Pantocrátor de piedra policromada de visita obligada.

 

Santillana Pantocrator

 

En el lado este de la fachada principal de la Colegiata se encuentra la Plaza de las Arenas, en la que se alza el renacentista Palacio de Velarde, de mediados del siglo XVI.

 

Santillana Palacio de Velarde

 

A pesar del minúsculo tamaño de la villa, que apenas si cuenta con un par de calles, la mayor parte de sus casas son, en realidad, auténticos palacios y entre ellos cabe destacar algunos como las Casas de los Quevedo y Cossío, junto al abrevadero que se encuentra unos metros antes de la Colegiata. Dichas casas, que datan de los siglos XVII a XVIII están colocadas de manera que forman una sola vivienda.

 

Santillana Casona Quevedo y Cossio

 

Por su parte, la Casa de la Archiduquesa o de los Abades es un edificio que se encuentra a la izquierda de la Colegiata. Casona de finales del siglo XVII, perteneció a la familia Barreda Bracho aunque los escudos de la fachada son modernos.

 

Santillana Casa de los Abades

 

La Torre de don Borja o Fundación Santillana está en la plaza de Ramón Pelayo y, aunque debió tener origen medieval, la parte conservada y restaurada parece ser de finales del siglo XV o principios del XVI. En 1981 fue restaurada para ser la sede de la Fundación Santillana.

 

Santillana Torre de Don Borja 2

 

El edificio que aparece a la derecha es la también Torre del Merino o “torrona”, del siglo XIV y rematada por almenas. En ella moraba el merino, funcionario que representaba al rey.

En cuanto a la Casa de los Hombrones o Casa consistorial, data de los siglos XV-XVII y obtuvo ese nombre por los dos caballeros con bigote que sostienen el enorme escudo barroco de la fachada, blasón de los Villa.

 

Santillana Casa Hombrones escudo

 

Sería posible enumerar una lista casi interminable de casonas y palacios, cada uno con el escudo nobiliario en su fachada.

En el Convento de las Dominicas o de San Ildefonso, ubicado frente al Museo Diocesano, es posible –y aconsejable- comprar dulces elaborados por las propias monjas.

Apenas a dos kilómetros de la villa se encuentra la Cueva de Altamira, denominada la “Capilla Sixtina del arte rupestre” aunque la visita resulta casi imposible, dado que apenas se permite  una visita a la semana para cinco personas. Dicha visita tiene una duración de 37 minutos y los afortunados son seleccionados por sorteo entre las personas que se encuentren visitando el museo el día de la visita (actualmente, los viernes).

Sí se puede visitar la minuciosa réplica de la cueva construida en el Museo de Altamira, como también puede uno acercarse al zoo de Santillana, recomendable si se viaja con niños.

 

PUENTE VIESGO

 

A poco más de veinte kilómetros de Santillana, Puente Viesgo viene siendo sede habitual de las concentraciones de la selección española de fútbol y también de la de baloncesto, amén de las correspondientes a otros muchos deportes.

 

 Puente Viesgo concentraciones

 

En el hall del Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo se pueden contemplar numerosos recuerdos de dichas estancias, desde fotografías firmadas de los deportistas hasta réplicas de diversos títulos internacionales obtenidos tras alguna de dichas concentraciones.

 

Puente Viesgo Gran Hotel Balneario

 

Puente Viesgo Gran Hotel Balneario 2

 

A escasos metros del balneario se erige la Iglesia Parroquial de San Miguel, de estética neorrománica tras la necesaria reconstrucción a la que fue sometida a mediados del siglo XX.

 

Puente Viesgo Iglesia

 

El pueblo tiene mucho encanto y es un lugar tranquilo cuando no andan las celebridades por allí, pudiéndose caminar tranquilamente por lo que antaño fueron las vías de la antigua línea de ferrocarril de vía estrecha (Feve) que unía Astillero con Ontaneda y actualmente es un paseo que discurre entre elegantes casonas y verdes prados. También sobrevive una antigua estación.

 

Puente Viesgo paseo 3

 

Puente Viesgo paseo

 

Puente Viesgo Estacion

 

Atravesado por el río Pas, el monumento más significativo de la población es la Casona de Fuentes-Pila, de estilo montañés y actualmente sede del ayuntamiento.

 

Puente Viesgo Rio Pas

 

Puente Viesgo Casona Fuentes Pila

 

Puente Viesgo Casona Fuentes Pila 2

 

Puente Viesgo blason

 

Apenas a kilómetro y medio, en el Monte del Castillo, se hallan las célebres cuevas de Las Chimeneas, La Pasiega, El Castillo o Las Monedas, todas ellas pertenecientes al conjunto de Cuevas de Altamira y Arte Rupestre Paleolítico del norte de España, incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Entre sus pinturas rupestres destacan las de animales (caballos, renos cabras, bisontes, mamuts y hasta un oso) aunque también las hay no figurativas mientras que en la cueva de Las Monedas también se puede contemplar un vistoso conjunto de estalactitas y estalagmitas.

Y a 12 kilómetros, desandando la carretera nacional por la que llegamos a Cantabria desde el sur, se encuentra Ontaneda, un lugar muy apropiado para proveerse de sobaos y quesadas si no se dispone de tiempo para llegar al Valle del Pas o a Selaya.

 

 

 

 

 

CANTABRIA 2: Liérganes, Villacarriedo, Selaya y nacimiento del Asón:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/312-cantabria-2-lierganes-villacarriedo-y-selaya

CANTABRIA 3: Potes, Fuente Dé y Santa María de Lebeña:

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CANTABRIA 4: San Vicente de la Barquera, Pechón, Carmona, Ruente y Bárcena Mayor:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/315-cantabria-4-s-vte-barquera-pechon-carmona-ruente-y-barcena-m

CANTABRIA 5: Isla, Arnuero, Liencres, Mogro y Suances:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/316-cantabria-5-isla-arnuero-liencres-mogro-y-suances

CANTABRIA 6: Santander:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/317-cantabria-6-santander

 

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