HOLANDA 1

Amsterdam

 

Portada Amsterdam

 

UN PAÍS ATÍPICO

 

Cuando siendo un veinteañero visité Bélgica y Holanda por primera vez me sorprendió descubrir que la primera me gustaba bastante más que la segunda.

Ya maduro, en 2011 y 2013, tuve ocasión de regresar a ambas y de confirmar mi primera impresión.

Y si hablamos de sus capitales, Bruselas pasa por ser una capital gris cuando lo cierto es que se trata de una ciudad apacible y tranquila, agradable para pasear y con no pocas ofertas monumentales y lúdicas en tanto que la mejor considerada Amsterdam cuenta, sí, con bonitos canales y con un gran ambiente juvenil pero está huérfana de monumentos relevantes o rincones inolvidables que justifiquen una visita.

Aparte del hecho de que, cuando hablas con los jóvenes que trabajan allí y no están simplemente de paso, te das cuenta de que, tras el “buen rollo”, subyacen los bajos salarios, los alojamientos cutres y los precios fuera del alcance de la mayoría.

En mi particular “ranking”, Amsterdam ocupa el último lugar entre las 13 capitales europeas que he visitado hasta el momento (14 si le otorgamos a la escocesa Edimburgo rango de capital), utilizando para dicha clasificación criterios que van desde la belleza estética hasta el potencial lúdico.

A tenor de la documentación de que dispongo, del material gráfico al que he tenido acceso y hasta de mi propia intuición, sospecho que Dublín podría disputarle el dudoso título de “capital europea más anodina” pero, dado que todavía no he estado en Irlanda, ahí queda simplemente mi elucubración.

Lo que sí debo reconocer de antemano es que Holanda, en su conjunto, me resulta un país más bien poco estimulante aunque, como todos, no esté exento de alguna sorpresa agradable.

No sólo Amsterdam sino muchas de sus poblaciones están atravesadas por canales aunque no se trata de un recurso estético sino de una necesidad. Y es que los “Paises Bajos” deben su nombre al hecho de que la mitad de su superficie está literalmente por debajo del nivel del mar. Es más, con el tiempo se ha ganado un 20% más de superficie robándosela realmente a éste.

El país se inundaría completamente de no contar con el citado sistema de canalización pero también de no ser por su sistema de diques y por el cordón litoral de dunas además.

Lógicamente ello determina el paisaje, totalmente llano, desprovisto de montañoas y en el cual destacan sus verdes e interminables praderas en las que de tanto en tanto (cada vez menos) damos con algún molino.

 

AMSTERDAM, UNA CAPITAL POCO MONUMENTAL

 

Así las cosas, además de aseverar que con un día o dos en Amsterdam es más que suficiente para ver cuanto merece verse, aconsejaría realizar durante esa breve visita las actividades siguientes:

- Visitar el Museo Van Gogh, que es con mucha diferencia lo más interesante que un servidor encuentra en esta ciudad. El edificio está magníficamente acondicionado, las actividades culturales (con particular acento en la faceta musical) que se realizan en el mismo son francamente atractivas y la colección en sí misma resulta espectacular, con más de 200 cuadros y 500 dibujos del genial artista. Visita obligada aunque os obligará a abonar 15 euros y a armaros de paciencia porque las colas son largas en las horas centrales del día y hay que hacer una para adquirir las entradas y otra para acceder al museo. Existe una cola especial para quienes posean la tarjeta “I Amsterdam Card”, que puede adquirirse en el aeropuerto, la estación del tren o por internet y que oscila entre los 47 euros de la tarjeta para 24 horas y los 67 de la tarjeta para 72 horas.

 

 Museo Van Gogh

 

 Van Gogh habitacion

 

 Van Gogh campo

 

 

- El Rijksmuseum sería la segunda opción y, para los amantes del arte, tan obligada como la anterior además de perfectamente complementaria. Además, está a escasos metros del Van Gogh. El Siglo de Oro holandés tiene aquí su mejor escaparate, pudiendo encontrar maravillas como “La ronda nocturna” de Rembrandt o “El alegre bebedor” de Frans Hals, además de cuatro maravillosas pinturas de Vermeer, entre las cuales está “La lechera” (aunque no “La joven de la perla” que se halla en el Mauritshuis de La Haya). Como curiosidad cabe comentar que el espectacular edificio que alberga el museo cuenta con un pasaje central que conecta el norte y el sur de Amsterdam. Dicho pasaje es lógicamente muy utilizado por peatones y ciclistas, lo cual dificultó y alargó considerablemente las obras de restauración que los arquitectos españoles Antonio Cruz y Antonio Ortiz llevaron a cabo durante más de una década. Incluso si no se desea visitar el museo, vale la pena visitar el luminoso atrio resultante de los dos antiguos patios del museo.

 

Rijksmuseum pasaje 2

 

- Justo delante del museo se alza el cartel de “I Amsterdam”, en el que el juego de colores convierte el mensaje en “I am Amsterdam” (yo soy Amsterdam). Es un lugar en el que todo el mundo quiere sacarse una fotografía aunque habréis de resignaros a que en la misma aparezcan un sinfín de desconocidos. Es inútil esperar a que el cartelito quede desierto.

 

I Amsterdam

 

- Allí mismo se encuentra el Voldenpark, un espacio verde inmenso en el que es posible jugar al fútbol, descansar por el césped o incluso patinar.

 

Voldenpark

 

- Un lugar emotivo que también genera considerables colas en la ciudad es la Casa de Ana Frank. Ese fue el escondite que albergó a la familia de Ana durante dos años mientras se escondían de los nazis aunque la historia tuvo un terrible desenlace debido a la maldad humana, como sabrán cuantos hayan leído los conmovedores cuentos y diarios autobiográficos de la niña judía que su padre divulgó bajo el nombre conjunto de “Diario de Ana Frank”. La visita está bien planificada e incluye folletos en español con información relativa a los sucesos acaecidos.

 

Casa de Ana Frank

 

- La Plaza Damm, la más importante de la ciudad, es de visita obligada aunque debo decir que no es ningún dechado de belleza arquitectónica. Más que abierta resulta un tanto desangelada pese a la presencia en la misma del Museo Nacional, un obelisco erigido en homenaje a los soldados holandeses caídos durante la II Guerra Mundial y del Palacio Real, de estilo neoclásico. También se encuentra allí mismo el Museo de cera Madame Tussaud.

 

Palacio Real

 

Madame Tussaud

 

 

- También en sus inmediaciones se encuentra la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva) pero, al igual que ocurría con la Mezquita Nueva de Estambul, el nombre resulta engañoso. En este caso estamos hablando de un edificio del siglo XV que, desde principios del XIX, ha sido la sede de las bodas y coronaciones de los monarcas holandeses. Paradójicamente, el exterior es más bien feo y en cuanto al interior tiene más bien poca sustancia.

- Resulta inevitable darse un paseo por el Barrio Rojo, así llamado por la profusión de neones de dicho color que la alumbran por la noche. Por el día tiene un aspecto más bien decrépito y, en general, por debajo de la curiosidad más o menos morbosa que suscita la zona, en la que las prostitutas ofrecen sus servicios detrás de escaparates y en la que tampoco faltan los espectáculos de “sexo en directo”, la sensación que deja el lugar es de cierta sordidez. No es demasiado aconsejable utilizar la cámara de fotos aquí, por cierto.

- En el centro del barrio se alza la Oude Kerk, una iglesia que es además el edificio más antiguo de Amsterdam. Conserva su techo de madera, un imponente órgano y unas bonitas vidrieras pero el resto del interior es más bien frío, una vez fue arrasado por los calvinistas en el siglo XVI, si bien uno puede encontrar objetos de lo más sorprendente en él.

 

Oude Kerk por fuera

 

Oude Kerk 1

 

Oude Kerk 2

 

- Personalmente me quedo con la Torre de la Moneda (Munttoren), construida originalmente para acuñar moneda y que allá por el siglo XV formaba parte de la Puerta de los Reguladores que daba acceso al recinto de la ciudad.

 

Torre de la Moneda

 

- También merece la pena detenerse frente a la católica y neogótica iglesia de San Francisco Javier (De Krijtberg), cerca de la concurrida plaza Spui.

 

iglesia San Francisco Javier

 

- Si antes mencionábamos “La ronda nocturna” como una de las joyas exhibidas en el Rijksmuseum, la sorpresa es descubrir en tres dimensiones a los personajes del cuadro de Rembrandt en la plaza que el pintor tiene dedicada en Amsterdam. De hecho, una de las fotografías más buscadas por los turistas es la que les representa como una más de dichas figuras.

 

Plaza Rembrandt

 

- Curiosamente, una de las atracciones que me parecieron más divertidas en la ciudad fue la visita a la Heineken Experience. No es una visita barata -17 euros- pero resulta de lo más entretenido. Ubicada en la primera destilería con la que contó la marca, durante la exposición interactiva asistimos a la Historia de la misma y también al proceso de elaboración de sus célebres cervezas. Además de poder tocar los ingredientes, pasear entre las antiguas calderas y también junto a los establos en los que descansan los caballos, el lugar cuenta con mucho material gráfico, incluyendo carteles con los que puede uno fotografiarse. También se asiste a la proyección de un cortometraje en 5D, se visita una zona dedicada a la UEFA Champions League –de la que Heineken es una de los sponsors- en la que puedes sentarte en un banquillo de fútbol, se cruzan varias zonas en las que predomina el marketing psicodélico y por último se disfruta de una degustación de cervezas, que te enseñan a “servir” si estás interesado. El precio de la entrada da derecho a un crucero por los canales de la ciudad.

 

Heineken con Luis

 

Heineken caballo

 

Puede que para algunos sea más que suficiente con la dieta prescrita pero ¿qué más tiene Amsterdam para atrapar al turista?

Muchos canales (que, aunque sea aconsejable recorrer en un crucero no demasiado largo, inspiran bastante menos que los de Venecia o Estrasburgo), muchísimas casas flotantes en las que personalmente detestaría vivir pero que son curiosas de ver (aunque no más que las del londinense Regent’s Canal), un interesante Mercado de las Flores que es orgía de colores y olores (pero no más que el Viktualienmarkt de Munich, que encima resulta más sabroso), un agradable Hortus Botanicus (a años-luz de la Estufa Fría de Lisboa, por ejemplo) o una serie de coffe-shops para los amantes del cannabis (ya que parece que finalmente no ha acabado de aplicarse la prohibición para extranjeros de dicho consumo limitado).

 

 Canal con barcaza

 

 Mercado de las Flores 2

 

 Casa flotante

 

No obstante, sería injusto no reconocer que la ciudad también tiene su corazoncito y oculta algún que otro rincón con cierto encanto, con algunas plazas acogedoras y bonitas fachadas en algunas calles.

 

Bonita fachada

 

Bonitas fachadas

 

 

  

 

 

 

 

HOLANDA 2: Edam, Marken, Volendam y Haarlem:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/351-holanda-2-edam-marken-volendam-y-haarlem

HOLANDA 3: Afsluitdijk, Alkmaar y Zaanse Schans:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/361-holanda-3-afsluitdijk-alkmaar-y-zaanse-schans

HOLANDA 4: Delft, Den Haag (La Haya) y Utrecht:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/363-holanda-4-delft-den-haag-la-haya-y-utrecht

 

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