TURQUÍA 1

Estambul

 

Puente Galata panoramica

 

Estambul es, con toda probabilidad, la ciudad más fascinante en que me haya encontrado nunca. Constituye un asombroso crisol de mezquitas, puentes, torres, palacios, bazares, olores y sonidos en el que se aúnan dos continentes (se trata de la única ciudad que se halla en dos a la vez: Europa y Asia) pero una suma mucho mayor de culturas.

Antigua Bizancio, antigua Constantinopla, Estambul no es la capital de Turquía, muy probablemente por no hallarse en el centro de la península de Anatolia como sí le ocurre a la anodina Ankara.

Ciudad cosmopolita y de una belleza arrebatadora, merece como mínimo una semana de incansable búsqueda para apreciar una pequeña parte de sus innumerables tesoros.

A título de breve inventario, os apunto unos pocos detalles:

Si sois varias personas las que viajáis, no merece la pena contratar servicio de guía ni de agencia. Bastará con los billetes de avión y el hotel. Otra cosa es que, además de visitar la ciudad, vayáis a hacer un tour por el resto del país. En ese caso sí os aconsejaría que viajando por Anatolia (tanto si es la costa del Egeo como si se trata de Capadocia) os pongáis en manos de una agencia competente.

- Me sorprendió agradablemente la calidad de los hoteles turcos, no sólo en Estambul (de la que este artículo trata exclusivamente) sino también en otros lugares como Bursa, Pamukkale o Kusadasi).

- En lo tocante a Estambul, recomiendo encarecidamente el hotel "Best Western President". A doscientos metros del Gran Bazar, con habitaciones bonitas y cómodas, los mejores desayunos bufé que he probado fuera de España (con deciros que hasta servían zumos naturales de naranja creo que os lo he dicho casi todo) y un personal atento y amable cuyos miembros hablaban ¡¡¡todos!!! el español cuando lo habitual en la mayoría de hoteles de la ciudad es que nadie lo haga. Hasta los carteles que anunciaban eventos, instalaciones y venta de entradas estaban en español además de en inglés. El precio, en torno a los 50 euros por persona y día, incluía el susodicho desayuno. A propósito, desde la azotea, donde hay un elegante restaurante en el que cenamos la última noche, se divisan unas vistas magníficas sobre el mar de Mármara.

- En cuanto a cosas que ver y que hacer, es imprescindible visitar Hagia Sophia (conocida comúnmente como "Santa Sofía" aunque la traducción correcta es "Divina sabiduría"), antigua catedral cristiana ahora convertida en museo y, por tanto, sin culto. En ella se conservan algunos frescos de impresionante calidad, incluyendo un precioso Pantocrátor.

 

Hagia Sophia

 

- Tampoco tenéis que dejar de visitar la preciosa Mezquita Azul, justo enfrente de Hagia Sophia. A las mujeres os facilitarán pañuelos para cubriros el cabello y la parte de vuestros brazos o piernas que pudieran quedar al descubierto. Y todos, hombres y mujeres, tendréis que descalzaros a la entrada, proporcionándoos bolsas de plástico que os permitan "acarrear" los zapatos.

 

Mezquita azul

 

- Junto a la Mezquita está la sorprendente "Cisterna Sumergida" que, por nada del mundo tenéis que dejar de visitar. Algunos la habréis visto en la escena inicial de la antigua película de James Bond "Desde Rusia con amor". Ciertamente las palabras se quedan cortas para describir esta estancia singular, en la que los peces surcan las aguas de la cisterna, entre enormes columnas y bajo una luz dorada que aumenta la sensación de irrealidad. Sorprendentes los bloques con la efigie (muchas veces invertida) de Medusa que pueden encontrarse en el agua.

 

Cisterna 1

 

Cisterna 2

 

- En uno de los extremos del Puente Gálata se erige la Mezquita Nueva (llamada así porque "sólo" cuenta con unos 400 años de antigüedad) y os advierto que cruzar dicho puente es toda una aventura. Si lo hacéis por la superficie os encontraréis con multitud de pescadores probando suerte y con mercaderes que os piden que les cambiéis un billete de 20 euros por 22 monedas de euro. Si se trata o no de un intento de engaño lo ignoro porque no accedí al trueque. En Egipto, en cambio, sí lo he hecho sin ningún problema (si bien los guías egipcios desaconsejan que se haga en lugares como Edfú por la mala reputación de sus vendedores).

- Si, por el contrario, decidís atravesar el puente por la parte inferior, preparaos a recibir un aluvión de propuestas para comer o cenar (según la hora en que os encontréis) a cargo de los camareros y/o maîtres de un sinfín de restaurantes. Sus tácticas digamos que alteran un poco la idea que tenemos en España sobre la ética profesional y os bastará un ejemplo. Mientras algunos se autopromocionan advirtiéndote: "ni se os ocurra cenar en aquel restaurante de la esquina porque sería una pena veros enfermar", los aludidos replican una vez llegados hasta allí con un "no hagáis ni caso de esos tipos de allá porque ellos venden pescado en mal estado y nos acusan a los demás de hacerlo". Ante semejante tesitura, uno se plantea si no es mejor declinar ambas ofertas.

- Del otro lado se encuentra la Torre Gálata. Genovesa, elegante y alta (se accede mediante un ascensor previo pago de unos 5 euros), desde ella se obtienen las mejores vistas de Estambul. Una panorámica impresionante del Cuerno de Oro con el Puente Gálata en primer plano y, en segunda línea, las majestuosas Mezquita Nueva y Hagia Sophia.

 

Torre Galata

 

- En mi opinión tampoco deberíais perder la ocasión de asistir a un espectáculo de derviches. También los hay en Egipto pero me da la impresión de que en Estambul conservan un sabor más ascético, menos folclórico. No deja de ser una opinión personal.

- Dichos espectáculos, consistentes en ver girar a los bailarines místicos mientras suena la música de un grupo sufí apostado en un rincón de la sala, pueden ser encontrados en varios lugares. Nosotros nos decantamos, creo que con buen criterio, por uno que se encuentra dentro de la estación ferroviaria y pared con pared con la cafetería "Orient Express", frente a las vías en las que tenía su origen y destino el mítico y desaparecido tren, inmortalizado por Agatha Christie (quien, por cierto, tomó café en este lugar en bastantes ocasiones, según parece).

 

Derviches 1

 

Derviches 2

 

- Con tiempo suficiente, deberíais tomar un ferry por el Cuerno de Oro para visitar la Mezquita de Eyupp, venerada como el cuarto lugar más sagrado del Islam por contener los restos de uno de los amigos del Profeta. Es frecuente ver allí a algunos niños elegantemente ataviados de blanco en el día de su circuncisión.

- Cerca de la mezquita se alza un espectacular cementerio que se "sobrevuela" con un funicular de camino hacia el café Pierre Lotti. Este caballero, según la leyenda, fue un oficial francés que vivió una trágica historia de amor con una belleza local (y, por supuesto, vedada a extranjeros). Las vistas desde dicho lugar son fantásticas y os permiten deleitaros con otro tramo del Cuerno de Oro no visible desde la parte más populosa.

- También es obligatorio regatear tanto en el Gran Bazar como en el Bazar de las Especias (o Bazar Egipcio). En general, aunque insistentes, los vendedores de los mismos suelen ser simpáticos y dicharacheros aunque no faltó alguna señorita que tuvo que soportar gritos de "española tacaña" por no aceptar los precios propuestos para algunos productos.

 

Mercados 1

 

Mercados 2

 

Mercados 3

 

- Mención aparte merece el Palacio Topkapi, una auténtica ciudad dentro de Estambul con estancias para la realeza y un harén para las muchas mujeres del Sultán. Las joyas que encierra el recinto (diamantes, esmeraldas, perlas o ropajes) son de los que quitan la respiración y los edificios, que se alzan entre jardines, resultan arquitectónicamente impresionantes.

 

Haren 1

 

Haren 2

 

- Otras opciones atractivas que presenta la ciudad son recorrer el barrio comercial cercano a la Plaza Taxim, montar en el "teleférico subterráneo" que conecta dicha plaza con la orilla del Bósforo (que es el canal que une el Mar de Mármara con el Mar Negro), visitar el Museo Arqueológico (sencillamente espectacular, con restos asirios, egipcios u otomanos), la parte asiática de la ciudad (del otro lado del Bósforo), la iglesia de San Salvador de Chora o la infinidad de mezquitas que no he nombrado pero que gozan de inigualable encanto.

- Por último se recomienda un mini-crucero de un día hasta la desembocadura del Bósforo en el Mar Negro. Allí mismo se erige un castillo (hay una breve pero exigente subida que a alguno le dejará sin resuello) en la localidad de Anadolu Kavagi, donde unos españoles nos aconsejaron con buen tino que comiéramos en el único de sus muchos bares-restaurante que tenía la carta en nuestro idioma (además de en otros). Sólo así pudimos disfrutar de unos mejillones rebozados y una Efes Pilsen fría entre otros manjares.

 

Mar Negro

 

- Una puntualización: la comida en Estambul no es excesivamente variada y está bastante especiada (yo fui el único de las siete personas que formábamos nuestro grupo que no sufrió algún problema estomacal). Por otra parte, los kebabs no tienen prácticamente ningún parecido con los Donner que se comen en nuestro país. Eso sí, hay restaurantes como "The House of Medusa", en las inmediaciones de la cisterna sumergida (Yerebatan Cad. No: 19) , que merecen mucho la pena. Y resulta emocionante, cuando llega la hora de la oración, que todos los locales apaguen la música y se escuche a los muecines en mitad de la noche, haciendo sus llamamientos desde los altos minaretes.

 

UNOS CONSEJOS FINALES

 

  • A Turquía se entra mediante visado pero no es algo que pueda contratarse desde España sino que se adquiere en el mismo aeropuerto de Estambul una vez se sobrepasa la aduana. Las enormes colas os indicarán dónde hacerlo pero no os preocupéis porque van deprisa.
  • El visado consiste en una bonita pegatina que os estamparán en el pasaporte. La calcomanía en cuestión creo que costaba alrededor de 12 euros. Son más baratas las que le compro a mis sobrinos.
  • Los vendedores turcos son a veces bastante pesados, en especial en los Bazares pero también por la calle. Y en ocasiones utilizan trucos como daros alguna bagatela en lugar de devolveros el cambio o de fingir que se les ha caído algo para que se lo recojáis educadamente... y tengáis que soportar sus insistentes ofrecimientos durante un rato. Vosotros mismos.
  • Aun así, debo recomendaros los Lacoste falsos (se nota porque las colas de los cocodrilos apuntan en la dirección contraria a la habitual) que se venden por pocos euros en mitad de la calle pues suelen contar con una estupenda calidad. De hecho, se rumorea que los jerseys proceden de la fábrica oficial de Lacoste ubicada en la zona. Yo me arrepentí de no haber comprado más y, de hecho, resulta significativo que precisamente esos vendedores no hagan nada por atraer tu atención ni te insistan en que les compres incluso después de haberte probado el jersey. Eso demuestra que saben perfectamente que están vendiendo productos de calidad.
  • Caminando desde la mezquita sumergida hacia el restaurante “House of Medusa” se pasa por delante de una tienda de alfombras propiedad de una familia kurda muy atenta y educada. Si pensáis adquirir alguna para vuestra casa o para hacer algún regalo, ese sería un lugar muy apropiado para hacerlo.
  • Los pañuelos que os entregan a la entrada de las mezquitas (aquí te dan todas las facilidades del mundo para visitarlas, no como en Marruecos) y que se devuelven al salir se ofrecen de forma totalmente altruista por lo que es muy improbable que veáis a alguien pagando o pidiendo un pago. No deja de ser una actitud de cierta religiosidad no exenta de una saludable moderación.
  • Los helados que se ofrecen en las terrazas próximas a la Mezquita Nueva y al Puente Gálata son muy buenos pero nada baratos. Tenedlo en cuenta.
  • En la zona comercial de la plaza Taxim existen tiendas de las más reputadas marcas internacionales, incluyendo una tienda de la NBA.
  • Nosotros cambiamos moneda varias veces en una oficina oficial de cambio que hay junto al Gran Bazar. Aplicaban un tipo de comisión inferior a la del hotel, que también ofrece ese servicio en recepción.
  • Son muy recomendables los barcos que os llevan y os traen a lo largo del Cuerno de Oro como si fueran autobuses. Cada parada se produce alternativamente en uno y otro lado del canal.
  • El Café Pierre Lotti es algo carillo pero, unos metros más arriba, existe un local más normalito con precios mucho más modestos. Y las vistas siguen siendo maravillosas.
  • En la inmensa mayoría de restaurantes de Estambul en los que elegimos comer o cenar,  el servicio fue atento y educado. Sólo hubo una excepción y fue en un primer piso situado junto a la oficina de cambio de moneda que hay al lado del Gran Bazar. Desaconsejadísimo.
  • Se puede tomar fotografías con toda tranquilidad durante el espectáculo de los derviches y también aconsejo comprar cds de música, sea sufí o algo más moderno, en cualquier mercadillo como, por ejemplo, el que hay a la entrada de la Mezquita de Eyupp. Por apenas 3 ó 4 euros se puede disfrutar de música turca actual una vez se regresa a casa.
  • Hay que tomarse con calma la visita al Palacio Topkapi porque es larga aunque muy interesante.
  • En la mezquita sumergida existe una sencilla cafetería aunque no puedo dar mi opinión acerca de ella porque no probé sus productos.
  • En cualquier lugar os aceptarán euros de mil amores pero nosotros preferíamos cambiar dinero y pagar con liras turcas porque el redondeo nunca nos favorece a los europeos.
  • Con razón o sin ella, nosotros nos abstuvimos de beber agua del grifo y nos cuidamos de cerrar la boca en la ducha por si acaso. El agua mineral es muy barata en cualquier tiendecilla, por lo que no merece la pena correr riesgos innecesarios.
  • No cogí ningún taxi durante mi estancia en la ciudad pero sobre los tranvías debo decir que van casi siempre atestados aunque son razonablemente rápidos.
  • Entre los artículos más atractivos del Gran Bazar se encuentran las lámparas. Son muy bonitas pero algo caras aunque siempre podéis regatear hasta llegar donde deseáis. Y no hagáis caso de sus poses ofendidas porque forma parte del espectáculo aunque confieso que a mí no me va demasiado eso del regateo.
  • También recomiendo la compra de dulces típicos porque son deliciosos incluso para quienes los prueban con reparo al principio.

 

 

 

TURQUÍA 2: Costa del Egeo: Bursa, Pamukkale, Didima, Éfeso, Kusadasi, Pérgamo, Troya y Çanakkale:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/38-turquia-2-costa-del-egeo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar