ESCOCIA 3

Edimburgo

 

Panoramica Edimburgo

 

En mi anterior artículo sobre Escocia, dejé fuera de los “apuntes” a su capital, EDIMBURGO. Y no sólo porque el artículo ya empezaba a convertirse en el Muro de Pink Floyd más que en un mero ladrillo sino también porque esta ciudad merece mención aparte.

Para empezar, si se accede a ella desde el norte, antes incluso de haber penetrado sus misterios, ya nos encontramos frente al Forth Rail Bridge, un impresionante puente ferroviario colgado sobre el fiordo de Forth y cuyo excepcional diseño le postula como candidato para ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Una vez en la ciudad, divisaremos con presteza el castillo de Edimburgo, que lo domina todo desde su atalaya.

Hay que decir que la ciudad se estructura en torno a dos avenidas principales: una es la Royal Mile ("Milla Real", bautizada así a causa de su longitud: 1.800 metros, es decir, una milla escocesa), eje central de la ciudad medieval y la otra es Princess Street, arteria principal de la New Town (“ciudad nueva”).

 

Royal Mile 2

 

A lo largo de los casi dos kilómetros de la Royal Mile, que separan el palacio de Holyrood del castillo de Edimburgo, puede uno deleitarse con la contemplación de algunos edificios señoriales, morder el señuelo de las tiendas de artículos navideños (en las que puede adquirirse un portal de Belén o un centenar de adornos diferentes para el árbol aunque se esté en pleno mes de agosto), contemplar el Tribunal de Justicia o la Catedral de Sant Gilles.

 

Catedral de San Giles 2

 

Royal Mille

 

Otras opciones para el viajero son entrar en la curiosa "Cámara oscura" (una interminable colección de imágenes y cuadros que juegan con toda suerte de efectos ópticos y por cuya entrada pagaréis por encima de los 10 euros) o atreverse con el Mary King's Close.

Siendo Edimburgo como es cuna de leyendas y de misterios, era cuestión de tiempo que la cosa deviniera en negocio. Y el embrión del asunto, bastante lúgubre, se sitúa en pleno siglo XVII con la mortífera expansión de la peste bubónica por los barrios más miserables de la ciudad.

Las autoridades locales iniciaron una loca carrera por aislar las zonas más humildes y expuestas y, a base de construir muros, convirtieron la zona de Mary King's Close en un auténtico barrio subterráneo de oscuros callejones sobre el cual las clases acomodadas seguían su camino como si tal cosa mientras los pobres morían en vida bajo tierra.

Todo vino rodado cuando una médium japonesa afirmó hace unos años haber encontrado en el famoso callejón de Mary King's a una niña que le participó la muerte de sus padres tres siglos atrás. El gesto de la supuesta médium, dejando un juguete para que acompañara a la niña, ha sido imitado desde entonces hasta la saciedad y las visitas por los callejones subterráneos se han convertido en atracción poco menos que obligada para los visitantes. Hacerla o no dependerá de vuestra claustrofobia y capacidad de sugestión.

Yo lo encontré interesante y un pelín tétrico pero, desde luego, no me resulta muy terrorífico que una guía disfrazada de doncella describa los horrores del XVII mientras habla en inglés para un auditorio mayoritariamente extranjero que porta auriculares traductores en las orejas, suelta alguna risita tontaina y hace unos cuantos chistes facilones, aderezado todo ello por un grito o un ruido "extraño" (marca de la casa) de vez en cuando.

Lo que da miedo no es la deliberada semioscuridad en la que estás sumido todo el tiempo ni la puesta en escena con que te obsequian los organizadores del espectáculo sino ponerse realmente en el lugar de quienes protagonizaron la historia real.

Para quitarse el “yuyu” de encima, nada mejor que dirigirse por fin al Castillo de Edimburgo, asistir a la salva de honor que cada día a las 13:00 se dispara, con puntualidad británica, en honor de la bandera y recorrer las múltiples estancias de la fortaleza que, por cierto, recuerda poderosamente a la de Stirling.

 

Castillo

 

Interior castillo

 

Ignoro si la costumbre de que un gaitero deleite a la concurrencia con un solo de gaita en los minutos anteriores al disparo es algo habitual o únicamente se dio la mañana en que nosotros lo visitamos pero lo cierto es que el muchacho se había traído algún fan desde casa, que le animaba con gritos de “well done, Duncan” (bien hecho, Duncan) después de cada fragmento. Sus sudores le costaba al chico.

 

Duncan well done

 

Contrariamente a lo que nos temíamos, comer en uno de los restaurantes que contiene el perímetro del castillo no resultó ser un atraco y sí, en cambio, una experiencia bastante placentera (el roast-beaf estaba magnífico) si olvidamos el hecho de que la rapidez del servicio no era precisamente uno de sus fuertes. De hecho, si me paro a pensarlo, en Escocia, pese al buen trato que te dispensan, son lentos hasta en los sitios de comida rápida (no es broma).

Si tenéis pensado asistir al Military Tatoo, que se celebra durante los meses de agosto en el recinto del propio castillo, os aconsejo que reservéis las entradas desde España o bien a vuestra llegada a Edimburgo porque luego cuesta un poco conseguirla. El evento consiste en la congregación multitudinaria de las bandas militares de todos los países que en su día pertenecieron a la Commonwealth británica.

Al igual que ocurría en Glasgow, también Edimburgo ofrece la posibilidad de visitar una antigua vivienda que nos permita vislumbrar un modo de vida ya olvidado. En este caso, se trata de Gladstone’s Land, que data de 1620, pese a lo cual está magníficamente conservada.

Si elegís para vuestro viaje los primeros días del mes de agosto coincidiréis con el vistoso Festival Internacional de Teatro, que convierte a la Royal Mile en un enorme desfile de actores, músicos y malabaristas que minimizan a más de un carnaval y que se montan algún happening improvisado a las primeras de cambio. Por otra parte, ello os dará ocasión de asistir a alguna función –recibiréis decenas de octavillas anunciándolas- siempre que el idioma no sea una barrera para vosotros.

 

Festival Edimburgo 1

 

Festival Edimburgo 2

 

Festival Edimburgo 3

 

En las proximidades de “la Milla”, que es por donde todos nos movemos inexorablemente cuando estamos en Edimburgo, se encuentra el espectacular edificio del General Assembly Hall of the Church of Scotland (literalmente, Salón de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia).

 

Assembly Hall

 

Algo más retirada se encuentra también la zona elevada de Calton Hill. Las vistas panorámicas sobre la ciudad son espectaculares desde este punto, en el que además se erige un Templo griego claramente inspirado en el Partenón ateniense.

 

Yo en lo alto de Calton Hill

 

Calton Hill 2

 

Falso Partenon

 

Luego podréis llegar hasta el otro extremo de la Royal Mile y visitar el atractivo Palacio de Holyrood.

 

Holyrood 2

 

En cuanto a la New Town, debéis tener en cuenta que simplemente recibe el nombre de “new” por ser posterior a la zona medieval pero en absoluto se trata de un barrio moderno. Ya comprobaréis que, en realidad, en ella menudean los edificios señoriales de estilo victoriano.

 

De la parte antigua a la nueva

 

Por cierto, desde Princess Street disfrutaréis de unas magníficas vistas sobre la ciudad medieval y el castillo pero, además, podréis contemplar in situ el fastuoso Hotel Balmoral y, sobre todo, el Scott Monument, que homenajea al célebre escritor Sir Walter Scott.

 

Edimburgo desde lo alto

 

Scott Monument

 

Por último, si tenéis tiempo y ganas, hay una excursión que deberíais hacer: se trata de la ascensión al Arthur’s Seat, una colina de origen volcánico que se alza sobre la ciudad.

Lo ortodoxo es iniciar la ascensión a la altura del Holyrood Palace. No os costará distinguir, desde la fachada principal del propio palacio, un buen número de siluetas humanas avanzando por un camino tendido sobre la pequeña colina.

 

Inicio ascension

 

Aunque en constante subida, la cuesta no es realmente dura, si bien resulta un poco frustrante constatar, tras media hora de continuo ascenso, que el camino empieza a descender hasta perder prácticamente toda la altura alcanzada. Será entonces cuando divisemos un breve tramo de escaleras que dan inicio a la ascensión definitiva.

Puede dar la impresión de que ahí comienza lo más duro pero pronto comprobaréis que no es así en absoluto y, de hecho, veréis niños correteando en la cima cuando la alcancéis. Eso sí, los más espabilados aparcan en el parking de la colina este del Arthur’s Seat y únicamente ascienden el tramo final, con lo cual sólo realizan la mitad (o menos) de esfuerzo.

 

Volcan 1

 

Volcan 2

 

 

 

 

 

ESCOCIA 1: Glasgow, Stirling, isla de Skye, Glenfinnan y Eilean Donan:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/54-escocia-1-glasgow-stirling-isla-de-skye-glenfinnan-y-eilean-donan

ESCOCIA 2 - Lago Ness, Inverness, destilería Glenfiddich y castillos:

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/68-escocia-2-lago-ness-inverness-destileria-glenfiddich-fort-george

 

 

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