DOCTOR ZHIVAGO

Recreando Moscú a un paso de Atocha

 

 

Doctor Zhivago la casa en los Urales

 

 

 

PASTERNAK

 

Sería absurdo negar la evidencia de que, sin una gran novela, es improbable obtener un buen guión adaptado y, en ese sentido, no me gustaría que mi comentario fuese una crítica, más o menos velada, al moscovita y Premio Nobel de Literatura Boris Pasternak pero, si habéis leído la novela además de ver la película, entenderéis mejor mi posición.

No me canso de repetir que el lenguaje cinematográfico y el literario son esencialmente distintos por mucho que, en ocasiones, alcancen algún terreno de intersección.

En ese sentido, la adaptación de una obra de las dimensiones de “ElDoctor Zhivago” y con su profusión de personajes significativos representaba un reto de primera magnitud.

Que apenas ocho años después de la publicación de la novela, Robert Bolt fuese capaz de transformarlo en el magnífico guión que rodó Lean dice mucho a favor del también guionista de “Lawrence de Arabia”.

 

Doctor Zhivago

 

Más de 700 páginas y literalmente decenas de personajes en lo que es una monumental novela-río constituyen todo un desafío para cualquier escritor. Máxime si, además, se trata de un poema “disfrazado” de novela.

Lo paradójico del caso es que “El Doctor Zhivago”, que Pasternak terminó en 1957, no pudo ser editado en la Unión Soviética de la época, al ser considerada por las autoridades como profundamente antisocialista.

Sin embargo, el manuscrito llegaría por vías clandestinas a las manos de un editor italiano que la difundiría por todo el continente, de modo que apenas un año más tarde se le concedía a Pasternak el Premio Nobel de Literatura.

El autor -que, como el héroe romántico de su novela, mantuvo durante años una doble relación entre su esposa, a la que nunca abandonó, y una segunda mujer- no pudo recoger el galardón tras la prohibición expresa de no poder regresar a su país si lo hacía.

Pasternak moriría en 1960, apenas dos años después de que le fuese concedido el Nobel, pero hasta casi treinta años después su novela no sería editada en la URSS.

 

PLANTEAMIENTO ARGUMENTAL DEL FILM

 

En las oficinas de una fábrica cualquiera de la Unión Soviética, el comandante Evgraf interroga a una trabajadora acerca de su origen. Algo asustada, la muchacha afirma no recordar gran cosa de sus padres por haberse perdido en una aglomeración siendo muy niña; únicamente es consciente de haber nacido en Mongolia aunque cree que su padre se llamaba Komarovsky.

 

Doctor Zhivago fabrica

 

Por el contrario, el comandante sospecha que su propio hermano podría haber sido el verdadero padre de la joven, por lo que la muchacha sería su sobrina. Le cuenta entonces la historia de Yuri Zhivago…

“A principios del siglo XX, un niño asiste al entierro de su madre, quien sólo ha podido dejarle como modesta herencia una vieja balalaica. Acabada la triste ceremonia, a la que apenas asisten unas cuantas personas, el pequeño Yuri se traslada a Moscú con los Gromeko, unos amigos de su difunta madre que, en adelante, constituirán toda su familia.

Pasa el tiempo y Yuri se convierte en un brillante estudiante de Medicina cuya afición a la poesía comienza a dar interesantes frutos. El futuro médico y Tonya Gromeko –la hija de sus benefactores- se prometen en matrimonio y su compromiso llena de alegría a la familia, que se reúne en la estación del ferrocarril para recibir a la joven, que regresa de estudiar en París.

Paralelamente se desarrolla la historia de otra muchacha llamada Lara, quien recibe los requiebros del amante de su madre, un influyente abogado llamado Komarovsky.

La joven es finalmente seducida y humillada por el poco escrupuloso personaje, sin que la circunstancia llegue al conocimiento de su novio –Pasha- aunque sí es descubierta por su madre.

 

Doctor Zhivago Lara con Komarovsky

 

En una fiesta a la que asisten los Gromeko, Alexandre –el padre de Tonya- recibe la súplica de Komarovsky para que atienda a su amante en calidad de médico puesto que la mujer ha intentado suicidarse. Yuri acompaña a su futuro suegro y, ya en la casa, ambos hacen todo lo posible para reanimar a la desdichada, que no es sino la madre de Lara, quien llora amargamente en un rincón ante la indiferencia del perverso Komarovsky. El joven Zhivago, en cambio, queda prendado de la belleza trágica de la muchacha.

Días más tarde tiene lugar una manifestación pacífica en las calles de Moscú pero las tropas zaristas cargan brutalmente contra los manifestantes, produciendo una auténtica masacre.

 

Doctor Zhivago manifestacion

 

Pasha, que es un ferviente bolchevique, llega herido a la casa de Lara. La joven le cura y su novio le entrega una pistola, pues cree que puede llegar a necesitarla.

Sin embargo, el mismo día en que el compromiso de Yuri y Tonya es anunciado oficialmente, Lara irrumpe en medio de la elegante fiesta y dispara con el revólver sobre Komarovsky, hiriéndole levemente. El abogado insiste en que la dejen marchar y en ese momento aparece Pasha, que la toma dignamente del brazo para salir del lugar en su compañía. La escena produce una muda admiración entre los asistentes.

 

Doctor Zhivago Lara abre fuego

 

Cuando, más tarde, Lara le confiesa sus turbias relaciones con Komarovsky, Pasha la abofetea. No obstante, el amor que él le profesa le lleva a proponerle matrimonio, proposición que ella acepta.

Algún tiempo más tarde, en 1914 estalla la Primera Guerra Mundial; en ese momento, el matrimonio de Tonya y Yuri tiene un hijo mientras que Lara y Pasha también se han casado y viven en un pueblecito allende los Urales, Yuriatin.

Zhivago y Lara se encuentran casualmente en el frente; ella busca a su marido, presumiblemente muerto, y se alista como enfermera voluntaria mientras que él ejerce de médico en un hospital de campaña. Una corriente de mutua simpatía les une durante largos meses de esfuerzos y penalidades.

Cuando ya la contienda internacional da sus últimos coletazos, estalla la guerra civil en Rusia, con lo que se prolonga la ausencia de los combatientes de sus hogares.

Tras la revolución triunfa el comunismo y el Zar y toda su familia son ejecutados. Al fin, Lara vuelve a Yuriatin con su hija y Zhivago regresa a su hogar. Dos malas noticias le esperan en Moscú: su madre adoptiva ha muerto y, por otra parte, su casa se ve invadida por trece familias a las que les ha sido asignada para compartirla.

Los abusos se suceden por parte de las autoridades del distrito y, a la carencia de alimentos, se suma la falta de combustible para la calefacción. Una noche, Yuri decide salir a por leña y la obtiene de una valla. Alguien ha observado la escena y le sigue hasta su casa. Allí se identifica como un importante miembro del Partido, lo que lleva a temer que Yuri pueda ser detenido por su acción.

Sin embargo, el personaje resulta ser el hermanastro de Zhivago, a quien éste creía desaparecido y al que saluda efusivamente. Evgraf les informa de que Yuri no es bien visto en el Partido a causa de algunos de sus poemas, por lo que aconseja a la familia que dejen Moscú y se vayan a vivir al campo durante un tiempo. Así, los Zhivago –el matrimonio con su hijo más el padre de Tonya- deciden partir en el Transiberiano hacia los Urales, donde los Gromeko poseen una casa.”

(Esto dará paso a la segunda mitad de la película, constituyendo un larguísimo pero muy necesario preámbulo).

 

DISECCIONANDO EL FILM

 

Por encima de todas las connotaciones políticas, históricas, sociológicas o de cualquier índole, “Doctor Zhivago” es una de las mayores Historias de Amor jamás contadas.

 

Doctor Zhivago abrazados

 

Puede realizarse un análisis sesudo de lo que supusieron los años en los que transcurre la película en la vida del machacado pueblo ruso, víctima primero del conflicto bélico mundial y, a renglón seguido, de su propia revolución interna (en España sabemos sobradamente cuán nefasta y miserable es una guerra entre hermanos pero probad a imaginar cómo hubiera sido si, además, nuestra Guerra Civil hubiese estado precedida por nuestra participación en la II Guerra Mundial).

Puede establecerse un estudio sociológico y/o político que compare entre sí, a partir de cuanto se observa en la película (aunque es más visible en la novela), las épocas zarista, revolucionaria y soviética (stalinista para más señas).

Pueden, en fin, realizarse muchos más estudios sobre diversos aspectos que actúan en la historia a un nivel muy por encima de lo que suele hacerlo un mero contexto pero, al final, siempre llegaremos a los ojos transparentes de Lara, a la devoción de Yuri por ella y al amor como un oasis nevado dentro de la locura que se ha desatado en el mundo.

Es inevitable preguntarse qué sensaciones suscitará en un veinteañero de hoy en día esta película que marcó la vida –e incluso la concepción amorosa- de más de una generación.

Y es que, visto desde la distancia que nos dan los años, no deja de sorprender que un film que, al fin y a la postre, describe un amor adúltero y una interminable sucesión de penalidades haya llegado a situarse en la cúspide de las devociones del gran público. Supongo que sólo puede responderse que, en definitiva, la poesía (en todas sus formas de expresión, incluyendo la cinematográfica) es capaz de trascenderlo todo y de extraer lo sublime hasta de lo más abyecto.

 

Doctor Zhivago secuestrado

 

En términos más pragmáticos, cabe señalar que esta superproducción resultó costosísima pese a que se escogió la ciudad de Madrid y sus cercanías (algunos descampados de las proximidades de la estación de Atocha fueron escenario de cruentas batallas que ya son parte de la Historia del cine) y a un director tan curtido en grandes producciones como David Lean (“El puente sobre el río Kwai”, “Lawrence de Arabia”) para abaratar gastos.

Dados los problemas que ya había tenido la novela, no es necesario que el film no cuenta con un solo fotograma rodado en suelo ruso. De hecho, aparte de en Madrid, Soria e incluso Granada, las localizaciones de exteriores se limitaron a unas pocas tomas en Finlandia y Canadá.

La presencia de brillantes intérpretes en algunos de los papeles secundarios como Alec Guinness -, encarnando al hermanastro de Yuri, Rod Steiger  que interpreta al odioso Komarovsky o Geraldine Chaplin –la esposa engañada- contribuye a amalgamar todavía más, si cabe, el argumento del film, que como queda dicho en la introducción, es un prodigio de adaptación honesta y elaborada sin llegar a traicionar al “padre natural” de la criatura.

Guinnes ya había protagonizado otro título mítico de Lean como “El puente sobre el río Kwai” aunque para el futuro “sir” el papel de Yevgraf no cuenta entre lo mejor de su filmografía.

 

Doctor Zhivago el hermanastro

 

Lo curioso es que, pese a su menosprecio, el papel de introducción y clausura que desempeña en la historia y que es casi invención del guión, resulta de una relevancia extrema a pesar de que el personaje demande una actitud casi hierática que obviamente no facilitaba el lucimiento del actor.

Steiger –el policía blanco de “En el calor de la noche”- pone sobre el tapete otro personaje incómodo y poco simpático en el que, una vez más, se luce a placer, en tanto que la hija de Charles Chaplin realizaba su presentación pública en toda regla tras su anecdótica aparición en el “Candilejas” de su padre.

 

Doctor Zhivago baile

 

En cualquier caso, Robert Bolt prescinde de algunos de los pasajes más farragosos de la coral novela de Pasternak para centrarse sobre todo en la bella pero amarga historia de amor que protagonizan Omar Sharif (Yuri) y Julie Christie (Lara), que no volvería a aparecer nunca tan hermosa en una pantalla.

 

Doctor Zhivago Lara

 

Aunque no pareciese la elección más lógica, el egipcio Sharif -que, al igual que la mayor parte del equipo técnico, había trabajado a las órdenes de Lean en “Lawrence de Arabia”- acabaría interpretando al médico y poeta ruso, descartando el director la participación de un Paul Newman que le había sido sugerido como protagonista.

Otro tanto acontecería con el personaje de Lara, para el cual el productor italiano Carlo Ponti había propuesto a su propia esposa, la exuberante Sofía Loren. La respuesta de Lean a tal proposición no pudo ser más contundente, al afirmar que la maggiorata italiana sólo interpretaría el papel si alguien le convencía de que pasaría por “una virgen de diecisiete años”.

            En lugar de ceder a tal desatino, el director británico se decantaría por una actriz incipiente que por aquella época ni siquiera se tenía por intérprete: Julie Christie, que tendría en este monumental despegue el techo de su carrera.

No puedo dejar de destacar la banda sonora de Maurice Jarre (padre, por cierto, del más populista Jean-Michel Jarre), en especial el memorable “Tema de Lara”. 

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