CUATRO BODAS Y UN FUNERAL

 

El humor inglés vuelve a la gran pantalla

 

4 bodas y un funeral todo el grupo

 

 

EL RESURGIR DE LA COMEDIA BRITÁNICA

 

            El humor inglés parecía relegado en los últimos tiempos a las series televisivas (desde los míticos “Ropper” a “Mr. Bean” pasando por “Esto se hunde”, “Caída y auge de Reginald Perrin” o “Un hombre en casa”) hasta que, al fin, una chispa de genialidad lo hizo renacer en la gran pantalla.

         Y esa chispa, en opinión del que suscribe, la encendió “Cuatro bodas y un funeral”,  desafiando al humor americano, despótico dominador de las carteleras con su machacona sal gorda, su insufrible escatología y su mastodóntica ausencia de inteligencia y sutileza (con alguna excepción pues también hay títulos que salvaría sin pensarlo).

          Con un excelente guión original a cargo del brillante Richard Curtis y una atractiva dirección a cargo del irregular Mike Newell, la película supuso todo un espaldarazo para la comedia británica, que en años sucesivos experimentó un espectacular crecimiento en número de producciones y en éxitos de taquilla a nivel mundial.

            Después de “Cuatro bodas y un funeral” llegarían, entre otras muchas, “Notting Hill”, “El diario de Bridget Jones” o “Love Actually”, todas ellas con el sello de la nueva, inteligente y divertida comedia británica.

            Y, en muchos casos, con los mismos protagonistas delante y detrás de las cámaras, como ahora veremos.

 

CUATRO BODAS Y UN FUNERAL – LÍNEA ARGUMENTAL

 

            El despertador suena en la habitación que comparten la menuda Scarlett y Charles, un solterón empedernido cada vez más firme en sus convicciones antimatrimoniales. Amodorrado, el joven apaga el despertador sin la menor intención de levantarse.

            Algo más tarde, cuando decide consultar la hora, comprueba alarmado que ya es muy tarde. A toda prisa, los dos jóvenes se visten y montan en el “Mini” de Scarlett.

            Mientras tanto y con más orden, también la plana mayor de su círculo de amistades se ha puesto en marcha desde sus respectivos domicilios para acudir a la boda a la que están todos invitados.

            Se trata de David, el hermano sordomudo de Charles; Fiona, una muchacha de belleza algo fría; Gareth, un alegre y desenfadado barbudo; Matthew, un joven homosexual; y Tom, un acaudalado muchacho algo simplón.

            Charles llega tarde como siempre pese a ser en esta ocasión el padrino y sus amigos le sonríen condescendientemente. Nada más ocupar su puesto, el joven observa a una hermosa dama, de la que queda inmediatamente prendado. Uno de sus amigos le informa de que la desconocida es americana y se llama Carrie.

 

4 bodas y un funeral Andy y Hugh 2

 

            Instantes después, cuando el novio le pregunta si ha traído los anillos, descubre con horror que los ha olvidado en casa, pese a lo cual logra conseguir otros dos entre los que llevan sus amigos: en concreto, un corazón de colores llamativos y una calavera.

            A pesar de la lamentable impresión que las insólitas alianzas producen tanto a los novios como al sacerdote, la ceremonia logra finalizar sin más sobresaltos.

            En la fiesta posterior, Charles intenta ligar con Carrie pero entonces aparece el hermano de su ex novia Henrietta y Charles se muestra grosero y torpe con él.

            Después de preguntarle si sigue teniendo la misma novia y, cuando su interlocutor le responde que no, Charles añade: “Pues es una suerte porque no sé si sabías que se la tiraba todo el grupo”. La respuesta final del anonadado aludido -“Ahora es mi mujer”- crea una violentísima escena, durante la cual Carrie se escabulle, para desesperación de Charles.

            Después de la cena se inicia el baile, en el que Gareth se muestra como un frenético bailarín mientras otra de las invitadas, Lydia, se queja amargamente por no haber conseguido ninguna aventura sexual pese a que le habían asegurado que eso estaba casi garantizado en una boda. Bernard se ofrece a complacerla pero ella  desprecia su oferta: “Gracias pero no estoy tan desesperada”.

            Cuando ya el número de invitados ha menguado considerablemente, Tom invita a Charles a pasar la noche en su castillo junto con el resto de amigos.

            Apenas unos segundos más tarde, Carrie se acerca a Charles para preguntarle dónde va a dormir. Él le confiesa que iba a hacerlo en la “Hostería del Pato Mareado” pero que acaba de ser invitado al castillo de un amigo.

            De forma más que insinuante, la joven le dice que es una lástima pues ella sí va a dormir en la Hostería. Poco después, se despide de él con un lánguido: “Encantada de haberte casi conocido”. Charles intenta retenerla, afirmando que la noche es joven, pero ella zanja la cuestión: “Los dos sabemos que eso es mentira”.

            Algo más tarde, la “no tan desesperada” Lydia inicia con Bernard una apasionada aventura sexual mientras el resto del grupo se traslada en jeep al castillo de Tom. A mitad de trayecto y de forma inopinada, Charles pide que detengan el vehículo y se apea con una burda excusa.

            Paseando lentamente, llega hasta la hostería, en cuyo salón tiene la fortuna de encontrar a Carrie, que todavía no se ha acostado. Ambos comienzan entonces una sugerente conversación que es bruscamente cortada por la aparición de un desagradable individuo que, tras preguntar a Charles por Carrie –a la que dedica varios groseros comentarios sin saber que ella se ha escondido tras uno de los sillones-, intenta trabar conversación con él.

            Minutos después, el barman informa a Charles de que su mujer le espera en la habitación número 12. Debido a la sorpresa, el joven está a punto de arruinar la treta de Carrie pero finalmente logra reunirse con ella en su habitación.

            A la mañana siguiente, tras haber pasado la noche juntos, ella le pregunta la fecha de su compromiso, alegando que, ya que se han acostado, deberían casarse.

            Se trata de una broma que Carrie confiesa entre risas, lo que no le impide, ahora que está a punto de regresar a América, despedirse diciendo: “De todas formas, creo que ambos hemos perdido una gran oportunidad”.

            Tres meses después se repite la histérica escena del despertador en el apartamento que comparten Charles y Scarlett. Es el día de la boda de Lydia y Bernard, en la que Scarlett es dama de honor.

            Por si el retraso acumulado no fuera ya bastante, la pareja se ve obligada a atravesar Londres corriendo, puesto que la policía ha inmovilizado su coche con un cepo por estacionarlo en zona prohibida.

 

4 bodas y un funeral corriendo

 

            Como siempre, llegan en el último segundo y por el camino se descompone el vestido de Scarlett, quien aparece en un estado lamentable, con el lazo posterior roto y las bragas ondeando al viento a través del desgarrón.

            Por otra parte, la ceremonia resulta bastante grotesca debido a la penosa “actuación” de un cura novato y sumamente nervioso.

 

4 bodas y un funeral boda desesperados

 

            Antes de la cena subsiguiente, Charles se reencuentra con Carrie, lo que le hace sumamente feliz. Sin embargo, ella le presenta a su prometido, Harnish, un aristócrata escocés que le triplica la edad y que ignora a Charles cuando él hace ademán de saludarle.

            Poco después, la pareja se marcha de su lado y Charles siente cómo la tristeza se apodera de él. Apesadumbrado, se pregunta por qué ha nacido para ser un simple espectador en las bodas ajenas.

            Para mayor desgracia, momentos después descubre que ha sido ubicado en una mesa en la que se hallan presentes todas sus ex novias. El relato, por parte de algunas de ellas, de las sórdidas aventuras que Charles vivió con cada una, contribuye a crear un ambiente de pesadilla en la mesa.

            El desafortunadísimo discurso de Tom, padrino en esta ocasión, pone un broche de oro a la bochornosa velada; “Cuando Bernard me dijo que iba a casarse con Lydia, me alegré mucho porque todas sus novias anteriores habían sido unos auténticos pendones –y, ante el murmullo general de desaprobación-: Por cierto, aprovecho para saludar a varias de ellas, que están hoy entre nosotros”.

 

DESCUBRIENDO A HUGH GRANT

 

            Aunque el actor británico Hugh Grant ya empezaba a ser conocido tras haber rodado a las órdenes de Gonzalo Suárez (“Remando al viento”, donde interpretaba a Lord Byron), James Ivory (“Maurice” y “Lo que queda del día”) y Polanski (en el film erótico “Lunas de hiel”, junto a Emmanuelle Seigner, Kristin Scott Thomas y Peter Coyote), lo cierto es que su rostro todavía no era demasiado popular para el gran público (especialmente fuera del Reino Unido) hasta que su fama se desbordó con el éxito de “Cuatro bodas y un funeral”.

 

4 bodas y un funeral Hugh

 

            A título anecdótico hay que recordar que fue en el rodaje de la película de Gonzalo Suárez cuando Grant conoció a la también actriz Elizabeth Hurley, quien sería su novia durante años y cuya ruptura llenó portadas de revistas y tabloides durante meses, al producirse tras un sonado escándalo.

            En efecto, el actor fue detenido por recibir sexo oral de una conocida prostituta dentro de un coche en una calle de Los Angeles.

            Antes de que tuviera lugar el sórdido episodio, la carrera de Hugh se había asentado sólidamente con títulos como “Notting Hill”, film que inmortalizó al popular barrio londinense y en el que compartía estrellato con Julia Roberts o “Al cruzar el límite”, un estimable thriller en el que también intervenían Gene Hackman y Sarah Jessica Parker y con el cual el británico intentaba inútilmente escapar a su encasillamiento en la comedia.

            No todo fueron grandes éxitos pues también protagonizó pinchazos con la esperpéntica “Nueve meses” o con la poco destacable “Mickey ojos azules” pero, tras las dudas iniciales que sucedieron a su separación, su trayectoria profesional se enderezó hasta desembocar en algún gran éxito como el de la obra coral “Love actually”, en la que encarna al Primer Ministro británico, “El diario de Bridget Jones”, donde da vida al jefe y amante de la protagonista o la desigual “Amor con preaviso” junto a la estrambótica Sandra Bullock.

            En cuanto a sus dotes interpretativas, quizás Hugh Grant no sea un actor “del método” ni posea una amplia gama de registros pero no se puede ocultar el hecho de que cuenta con un rostro simpático y expresivo y, en muchas ocasiones, sus expresiones faciales resultan tan cómicas que pueden salvar casi cualquier situación.

            No se puede decir, en cambio, que posea una gran habilidad a la hora de elegir papeles pues lo cierto es que no sólo no ha logrado evitar un encasillamiento casi completo sino que alterna películas estupendas con auténticos fiascos. O tal vez es que tampoco el mercado ofrece muchas oportunidades para encontrar comedias realmente inteligentes, al margen de que dicho encasillamiento le ha cerrado muchas puertas fuera del género “cómico”.

 

CARAS NUEVAS Y AIRE FRESCO

 

            Esta comedia británica, notable acierto de su director Mike Newell, tuvo un inesperado éxito en Estados Unidos que pronto se extendió a todo el mundo.

            Newell sería también el realizador de “Donnie Brasco”, “Harry Potter y el cáliz de fuego” (la cuarta entrega de la saga basada en las novelas de JK Rowling), “Fuera de control” o “Prince of Persia: las arenas del tiempo”.

            El film, que cuenta con un reparto de excelentes actores británicos, no sólo dio a conocer a Hugh Grant sino también a Kristin Scott Thomas -que ya había coincidido con él en “Lunas de hiel” y luego protagonizaría títulos como “El hombre que susurraba a los caballos”, “Caprichos del destino” o “El paciente inglés”- y a John Hannah, que intervendría más tarde en la saga de “La Momia” y en “Dos vidas en un instante”.

 

4 bodas y un funeral la amiga

 

            Sin embargo, una de las bazas fuertes del film es la participación en el mismo de Andie MacDowell, única actriz americana del reparto, que tras su agridulce debut con “Greystoke”, había alternado grandes éxitos –la brillante y premiada “Sexo, mentiras y cintas de video” de Soderbergh, la exitosa “Matrimonio de conveniencia” con su improbable historia de amor junto a Gerard Depardieu o la divertida comedia fantástica de Harold Ramis “Atrapado en el tiempo”, que protagonizaba junto a Bill Murray- con algunos patinazos ciertamente llamativos.

 

4 bodas y un funeral Andy

 

Los más significativos: “Objeto de seducción”, un film inclasificable donde Andie, protagonista absoluta junto a John Malkovich, lucía desnuda por primera vez, el film de presuntas aventuras “El gran Halcón”, junto a Bruce Willis y el fallido thriller “Ruby Cairo”, en el que naufragaba con Liam Neeson y Viggo Mortensen, muy lejos ambos de su actual status, en una cinta en la que sólo se salva la música de John Barry.

En “Cuatro bodas y un funeral”, el magnetismo de la señorita MacDowell se plasma en magníficos primeros planos en los que el director de fotografía Michael Coulter convierte a los labios de la actriz -que ha sido durante más de una década modelo en exclusiva de “L’Oreal”- en auténticos y bellísimos protagonistas.

            Su papel en el film, en cualquier caso, le permite lucirse a conciencia, protagonizando algunos de los momentos más memorables del film como el monólogo en el que Carrie (su personaje) pasa revista a sus decenas de aventuras sexuales. Cuando al fin acaba con su interminable y divertida enumeración de experiencias y le pregunta a Charles por su "número de veces"; el joven no podrá sino responder: "pues la verdad, no sé qué he hecho yo con todo mi tiempo".

 

RICHARD CURTIS, DE PROFESIÓN GUIONISTA

 

          El nombre de Richard Curtis aparece como clave en esta reactivación y actualización de la comedia británica. Guionista inicialmente de series de televisión, entre las que destacan “Víbora negra” y “Mr. Bean” (ambas con Rowan Atkinson como protagonista), pasó a serlo en la gran pantalla de “Cuatro bodas y un funeral”, “Notting Hill”, las dos entregas de “Bridget Jones” y “Love Actually” (esta última su único trabajo como director) aunque también del pésimo guión de “Bean, la película”.

            El propio Atkinson, que adoptó el papel protagonista en la adaptación al cine de “su” serie, tiene un episódico y divertido papel en “Cuatro bodas y un funeral”.

 

4 bodas y un funeral Mr Bean oficia

 

            En concreto, poniendo su aspecto y sus cómicos gestos al servicio del tímido y gangoso sacerdote que oficia la segunda de las bodas (la de Lydia y Bernard) y que tan pronto pregunta al novio si acepta a la mujer que tiene ante sí “como levísima esposa” que sucumbe a los intentos de Fiona por crear una tensión sexual que evidencie sus escasas tablas.

            Tras la aparente ligereza del guión se oculta, sin embargo, un análisis, agridulce -aunque superficial- de algunos grandes temas como el matrimonio, el amor y la amistad.

            Siguiendo el tópico “de una boda salen otras bodas”, los enlaces se suceden aunque, intercalados entre ellos, se den situaciones más dramáticas como la desaparición de uno de los protagonistas (el funeral al que alude el título).

            También aparece el amor homosexual como subtema aunque se aborde de forma muy tangencial y como consecuencia de una inopinada tragedia. De hecho, no se trata de una “salida del armario” (el personaje en cuestión es manifiestamente gay desde el principio de la película) sino del reconocimiento de una situación de hecho con otro de los miembros del grupo, ya que era la relación entre ambos lo que se mantenía en secreto.

            Por otra parte, el encanto indudable de Hugh Grant y la mordacidad de los diálogos urdidos por Richard Curtis contribuyen a crear un clima de franca complicidad.

            Ésta acompañará al espectador desde la escena inicial, en la que los protagonistas repiten obstinadamente como único diálogo la palabra “¡joder!” -cuando descubren en el despertador la hora que es y se les van acumulando los imprevistos- hasta el sorprendente flash final que no desvelaré pero que resulta tan sorprendente como divertido.

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