LA (hilarante) MALDICIÓN DEL ESCORPIÓN DE JADE

 

La maldicion del escorpion El mago

 

 

UN WOODY ALLEN EN SU SALSA

 

Aunque el bueno de Woody es un auténtico genio capaz de dar la talla en cualquier género en el que se empeñe, es sin duda en la comedia donde se le ve más a sus anchas.

Y, si la comedia tiene tintes más hilarantes que meramente cómicos, mejor todavía.

Añadámosle a ello una conveniente ambientación de principios de siglo XX, algo que siempre confiesa que le encanta, y tenemos ante nosotros no sólo un film paradigmático en su carrera (aunque no alcance las alturas de Misterioso asesinato en Manhattano Balas sobre Broadway) sino también uno de los más divertidos.

Contando como de costumbre con un elenco de postín y asumiendo una vez más el papel protagonista (ventajas de ser no sólo el director sino también el guionista de sus películas), el genio neoyorkino se las ingenia para tener cerca a las bellas Elizabeth Berkley y Charlize Theron y también a la atractiva (y excelentísima actriz) Helen Hunt, con quien mantiene un tour de force alrededor del cual gira toda la película.

Unas gotas de intriga, unos secundarios de auténtico lujo, unos diálogos especialmente inspirados y una dirección más dinámica que sobria ponen el resto.

 

LA MALDICIÓN DEL ESCORPIÓN DE JADE

 

CW Briggs es un veterano detective de seguros que trabaja para la North Coast. Tras de sí arrastra un sorprendente porcentaje de éxitos en sus pesquisas, por lo que se trata de un importante activo de la empresa.

Sin embargo, su manifiesta enemistad con la recién llegada Betty Ann Fitzgerald, contratada para modernizar la compañía y ponerla a la altura de las mejores del país, provoca un incremento de tensión en la oficina.

Lo que el detective ignora es que, además, la señorita Fitzgerald es la amante del jefe Magruder, que por otra parte está casado.

 

La maldicion del escorpion El jefe y la amante 2

 

Con motivo de la celebración de los cincuenta años de George Bond, varios de sus compañeros en la North Coast organizan una cena en el Raimbow Room, que incluye un espectáculo de magia, a los que George es muy aficionado.

Después de varios trucos de adivinación, el mago pide voluntarios para realizar una experiencia de hipnosis y tanto Briggs como “la Fitzgerald” son seleccionados.

Advirtiendo que ambos trabajan en el mismo lugar y que se llevan rematadamente mal, el mago los hipnotiza y les hace sentir que están enamorados el uno del otro, provocando las carcajadas del público; en especial, en el rincón en el que Magruder y el resto de empleados de la North Coast siguen estupefactos la marcha de la función.

 

La maldicion del escorpion El mago 2

 

La palabra que debe anular la voluntad de CW es “Constantinopla” mientras que la que logra lo propio con Betty Ann es “Madagascar”.

Esa misma noche, después de dejar a la atractiva Jill en su casa, el detective regresa a la suya y, al poco de llegar, recibe una llamada telefónica.

Una voz grave pronuncia la palabra “Constantinopla” y Briggs cae en trance, escuchando las pormenorizadas instrucciones del mago, que le insta a utilizar la información de que dispone para robar las joyas de la mansión Kensington.

Como un autómata, CW regresa a la oficina y no es capaz de responder a la inocente pregunta del guardia nocturno (“¿desmenuzando un caso?”), pese a lo cual logra leer la documentación que necesita y luego se desplaza a la mansión Kensington, donde desconecta las alarmas y perpetra el robo.

A la mañana siguiente, la noticia del millonario asalto siembra el caos en la oficina y Briggs, que no recuerda nada de lo sucedido, se encamina a toda prisa al lugar de los hechos, donde pide interrogar a toda la servidumbre pues sospecha que se trata de un “robo desde dentro”.

Mientras observa ensimismado las manchas de tierra en la suela de un zapato femenino que ha sacado de un armario de la mansión, es sorprendida por la hermosa hija de los Kensington, Laura, que le cree un fetichista.

Al tener constancia de su identidad, Laura se encapricha del canijo Briggs y le propone pasar la noche con ella.

 

La maldicion del escorpion Con Charlize

 

Esa noche, después de que Magruder haya aceptado la sugerencia de la señorita Fitzgerald de contratar a una agencia de detectives, ofendiendo terriblemente a CW, éste recibe una segunda llamada del mago, que le hipnotiza justo cuando tiene a Laura Kensington en su cama.

 

UN DETECTIVE “DIFERENTE”

 

Parodiando claramente a los míticos Sam Spade, Philip Marlowe o Lew Harper, Woody encarna a un zarrapastroso y vejestorio detective privado que se fía más de su instinto y de los “soplos” de sus contactos (con un falso ciego a la cabeza) que de los avances tecnológicos.

 

La maldicion del escorpion El sabueso

 

Por otra parte, los casos en los que trabaja se circunscriben exclusivamente a los intentos de estafa por parte de los clientes asegurados o a la recuperación de los objetos de valor sustraídos.

Las premisas del negocio quedan claramente expuestas en la primera frase del film, cuando uno de los empleados de la North Coast comenta con otro:

- Oye, es una fuerte indemnización. La poli va a pescar al tío que hizo el robo. La diferencia es que a nosotros nos toca pagar los treinta mil pavos y a ellos noPara ellos es un atraco más o ¿es que el propietario lo ha escondido en otra parte y trata de estafarnos un montón de dinero?

Instantes después, otro empleado de la compañía comenta a un posible cliente, tan trajeado como él:

- Si guardan grandes sumas de dinero en casa, exigimos que tengan ciertas medidas de seguridad y alarmas que mi supervisor tiene que controlar. Pero lo que solemos hacer en un caso así es montar la instalación nosotros mismos.

La llegada de CW Briggs, que acaba de resolver un caso extremadamente difícil, recuperando un Picasso robado, pone el primer contrapunto humorístico a la historia, advirtiéndonos ya de entrada que no debemos tomarla muy en serio.

- He encontrado el Picasso. Han sido los de Ópticas Galaxy. Han quitado el marco del cuadro, han enrollado la tela y está en uno de sus telescopios.

Briggs, jugador empedernido, apuesta sistemáticamente a todo lo que se le pone a tiro, sean carreras de caballos o partidos de béisbol. Y casi siempre pierde.

Por fortuna para él, su faceta profesional queda a salvo de la ruina que es su vida e incluso se permite el lujo, con su fachoso aspecto, de tontear con la dulce y hermosa Lilly, una compañera de trabajo que le adora visiblemente, y de seducir a una Laura Kensington que es la viva encarnación de Jessica Rabbit.

 

La maldicion del escorpion La femme fatale

 

- ¿Qué hace usted en el armario de mi madre?, le pregunta ella de forma desabrida cuando le sorprende con un zapato en la mano.

- Vaya, vaya… murmura él viéndola ataviada con una simple bata mientras la espectacular rubia fuma con sensualidad un cigarrillo y sostiene un whisky con la otra mano.

- Usted es uno de esos mugrientos detectives privados, ¿verdad? Husmeadores los llaman. ¿Rastreador, sabueso?

- No, yo soy un mugriento investigador de seguros. Los sabuesos son románticos. Yo sólo soy mugriento.

- ¿Y le pone a cien acariciar zapatos de mujer?

- No. De vez en cuando, acariciar a la mujer entera.

- Tiene una lengua insolente, no sé si me gusta.

- La gente me coge cariño. Mire, podemos vernos después y podrá cogerme lo que quiera.

Es en la seducción femenina donde se hace más patente la intención paródica del guión pues Briggs suscita en la bella millonaria el mismo tipo de bajas pasiones que otros colegas suyos (literarios y cinematográficos) con bastante mejor planta que él.

- ¿Dónde vamos esta noche?, pregunta Laura, lo suficientemente interesada como para tener una aventura con él. ¿A Chinatown o a Harlem? ¿Prefiere el jazz o el opio?

- Prefiero la alfombra frente a mi chimenea.

- Oh –exclama ella-, directamente a su apartamento, ¿eh?. ¿Siempre empieza por el postre?

- Bueno, depende del menú.

- Será un experimento muy interesante para mí. Suelo preferir hombres más atractivos, atléticos y musculosos.

- Quizás pueda marcarme unas flexiones antes de que usted llegue.

El flirteo, ambiguo pero más inocente con Jill, que lo trata como a un ídolo o incluso como al padre que podría ser para ella, también da pie a algún momento divertido.

 

La maldicion del escorpion Sin un anillo

 

Por ejemplo, cuando después de la sesión en el Raimbow Room, ella le pide que la lleve a casa porque se está resfriando.

- Si te resfrías hay que frotarte el pecho enseguida con Vis Vaporús –le dice él, interesado, ante la mirada divertida de sus compañeros- y para eso estoy yo.

- El que me frote el pecho más vale que traiga un anillo.

 

LA HIPNOSIS COMO MAGIA

 

Un aspecto interesante del film que tiene que ver con la época en que se ambienta –la primera imagen de la película tras los créditos iniciales es un cartel que llena la pantalla y señala escuetamente el año 1940- es el tratamiento que se da a la hipnosis.

Lejos todavía de los tiempos actuales, en los que la hipnosis constituye una herramienta terapéutica de probada eficacia, en la película se la confina dentro de los límites de la magia y el esoterismo.

Voltan, el mago de la función, cuya imagen impoluta y su indumentaria vagamente oriental parece parodiar Allen en su posterior “Scoop” (cuando interpreta al cochambroso e impostor mago Splendini) hace hincapié desde el principio en la existencia de la pieza de la que toma el nombre la película.

Así, el Escorpión de Jade resulta ser un vistoso colgante presuntamente regalado al Emperador de China en tiempo inmemorial y entre cuyos poderes se encontraría el de nublar la mente de quienes son hipnotizados por él.

- Cuando yo diga la palabra “Constantinopla”, caerá en el sueño hipnótico más profundo, desaparecerá toda resistencia, susurra el mago a Briggs.

- Cuando yo diga la palabra “Madagascar”, caerá inmediatamente en el nivel más profundo de sueño hipnótico y obedecerá todas mis órdenes, le dice a la señorita Fitzgerald.

Como consecuencia de su calculado “olvido” de anular las palabras que desencadenan el trance a ambos, Voltan puede sacar partido de las mismas, anulando su voluntad a distancia y obligándoles a participar en actividades delictivas que luego serán incapaces de recordar y que al mago le reportarán una auténtica fortuna.

Por desgracia para él, existe alguien en el entorno de Briggs tan familiarizado como Voltan en los asuntos mágicos, entre los cuales se incluye, como queda dicho, la hipnosis. Esto será de crucial trascendencia en el desenlace de la historia.

 

BRIGS VS FITZGERALD: DUELO EN OK CORRAL

 

Por encima del suspense de la trama, de los intentos de esclarecimiento de los millonarios robos que sacudirán a la alta sociedad neoyorkina e incluso del clima mágico que preside la acción, es el enfrentamiento entre el detective Briggs y la ejecutiva agresiva Fitzgerald la que marca los momentos estelares del film.

 

La maldicion del escorpion Los protas 2

 

El choque entre ambos es inevitable desde que ella aterriza en la empresa con sus planes para modernizarla y rompiendo también con la imagen de las mujeres apocadas y subordinadas al hombre a las que sus nuevos compañeros están acostumbrados.

Briggs es una leyenda, un detective competente (o sumamente afortunado) que ha ahorrado mucho dinero a la North Coast y ostenta por tanto un merecido estatus en la compañía.

Fitzgerald,por su parte,es una advenediza, una recién llegada que entra como un elefante en una cacharrería y, haciendo uso de su ascendente amoroso sobre el jefe, se dedica a llevar adelante sus planes sin pedir la opinión de nadie y sin tener en cuenta las repercusiones.

La primera escena en la que les vemos juntos es cuando él, que acaba de anotarse otro tanto al encontrar el Picasso desaparecido, monta en cólera al entrar en su despacho y constatar que todos sus archivos han sido desalojados de allí.

Hecho una furia, CW irrumpe en el despacho de la ejecutiva y brama a pleno pulmón:

- ¿Se ha llevado usted los archivos de mi despacho?

- ¿Le importaría salir y volver a entrar como un ser humano?, replica ella sin inmutarse.

- ¿Ha trasladado mis archivos?, insiste él, gritando todavía más fuerte.

- Si no le apetece lo del ser humano, entre como un orangután. Ya sería una mejora.

Después sabremos que, en un primer momento, el detective había intentado camelársela llevándola a su terreno e incluso concertando una cita con ella en un bar que la ejecutiva no dudaría en calificar de cutre.

Desarmado por una mujer cuyas armas desconoce y cuya lengua es tan afilada como la suya, CW naufraga de forma atroz cuando pretende atraerla pasando a un plano más personal y es que la dama no tiene ningún empacho en mostrarle a las claras su desprecio pues le considera un alfeñique como hombre y un chapucero como detective.

- La odio, Fitzgerald, desde el día en que entró en esta oficina.

- Usted odia a cualquier mujer que no firme con una cruz.

- Yo enseguida calo a la gente. La odio a usted y odio a ese Canciller de Alemania del bigotito pero no en este orden.

La conversación nunca va por los derroteros que Briggs desearía e incluso descarrila todavía más cuando ella le dice sin ambages que incluso está pensando en cerrar el Departamento de Investigaciones y desviar los casos a una agencia externa.

 

La maldicion del escorpion Los protas

 

CW ve desaparecer toda su vida y se siente terriblemente amenazado por su peligrosa oponente, por lo que no duda en llegar a la grosería.

- Mire, chata, le voy a ser muy sincero; a pesar de todo ese rollo que se trae de modernizar la oficina, lo que a usted de verdad le hace falta es que le den un buen meneo a la antigua.

- Usted no sabría por dónde empezar, responde ella sin pestañear.

- Bueno, en su caso sería difícil adivinarlo.

- No me acompañe a la puerta –concluye ella, levantándose-; podrían pensar que vamos juntos.

- ¿Tengo pinta de domador de bichos?

- No, sólo de bicho.

 

PERSONAJES

 

Son muchos los personajes atractivos de esta divertida historia aunque todos ellos son calculadamente estereotipados y están al servicio de lo que se pretende, que no es otra cosa que ironizar en clave de humor acerca de las novelas negras de detectives.

Así, el DETECTIVE BRIGGS es un tipo chapado a la antigua, de los que echan mano de su olfato antes que del método. Con la ciudad sembrada de informadores suyos y cierta pericia avalada por la experiencia, sus numerosos éxitos profesionales le proporcionan un merecido prestigio en la casa. Sarcástico y cáustico, su ingenio le abre puertas que su desvencijado aspecto le impediría franquear. Por otra parte, el machismo de que hace gala no es sino el reflejo de su época y también parte del legado de todo detective privado que se precie… si bien en este caso tan sólo se trata de un detective de seguros.

La SEÑORITA FITZGERALD es, por el contrario, una adelantada a su tiempo. Sumamente inteligente y tan dotada para el sarcasmo como su oponente, hace del feminismo militante su bandera y muestra una despiadada eficacia en su trabajo. Sin embargo, su situación emocional evidencia la triste ironía de no ser sino la amante de un hombre casado que no parece tener intención alguna de abandonar a su esposa.

El SEÑOR MAGRUDER, dueño de la empresa por herencia de su padre, es un hombre bondadoso y paciente, que siempre busca la concordia, por lo que se siente incómodo con la continua pugna entre su amante y el detective-estrella de la empresa. Sin embargo, el control tanto de su vida profesional como de la sentimental comenzará a resquebrajarse bajo la doble presión que supone la presencia en la misma oficina de su ambiciosa y capaz amante.

El MAGO VOLTAN es un desaprensivo e inteligente sujeto que hace uso de sus conocimientos sobre la hipnosis para enriquecerse delinquiendo en la distancia y sin tener que mancharse las manos. Con una puesta en escena espectacular y sugerente, Voltan logra llevar a otro nivel el truco básico de todo mago, es decir, conseguir que los ojos de los demás se alejen de sus manos y de los hilos que éstas manejan. Así, selecciona a sus víctimas con toda premeditación (sin duda al conocer la existencia de una reserva a nombre de la North Coast) y se dedica a manipularles sin ningún escrúpulo en beneficio propio.

JILL es, por su parte, la típica y dulce secretaria-florero cuyo trabajo en la empresa no tiene nada de especializado y se ocupa de las pequeñas tareas que a sus compañeros masculinos les resultan más incómodas (llevar cafés, obtener copias, traer papeles de los ficheros), amén de alegrarles la vista. Con eso y con todo, y aunque su mayor ambición parecer ser casarse (algo consustancial a la época), al menos no abandona su virtud en manos del primer espabilado que llega.

LAURA KENSINGTON es la mujer fatal inevitable en toda novela negra. Hermosa, sofisticada, con glamour, con el tabaco y el alcohol siempre a mano, una lengua acerada y una manifiesta sensualidad, su camino se cruza inevitablemente con el del protagonista aunque, dado que nos encontramos ante un film paródico, su flirteo terminará de forma un tanto ridícula.

 

EL ELENCO

 

Sólo Altman puede presumir de contar con tantos repartos estelares como el simpar Woody Allen, que por supuesto está a la cabeza de su propio reparto en su triple faceta de director, guionista y actor:

- Woody Allen.- Después de los magníficos años 90 que protagonizó con maravillas de la envergadura de “Maridos y mujeres”, “Misterioso asesinato en Manhattan”, “Balas sobre Broadway”, “Poderosa Afrodita” o “Celebrity”, Allen comenzaba la década del 2000 con esta divertidísima comedia disfrazada de novela negra, muy superior a su trabajo anterior, la no excesivamente lograda “Granujas de medio pelo”. Atrás quedaban un buen puñado de obras maestras y otras que estaban por venir pero pocas pueden vanagloriarse de contar con diálogos tan hilarantes como este “Escorpión de jade” que, siendo tan corrosivo como siempre lo es Woody, arranca carcajadas en cada plano.

- Helen Hunt.- Magnífica actriz galardonada con el Oscar por su brillante interpretación en “Mejor imposible” y también vista en “Náufrago” o “Cadena de favores”, Helen borda aquí el papel de mujer dura e impasible con un toque “borde”. Sus enfrentamientos dialécticos con el protagonista constituyen lo mejor del film y la forma en que la actriz se mete en el personaje es tan absoluta que creo que me sentiría intimidado si me la presentaran uno de estos días.

 

La maldicion del escorpion Helen Hunt

 

- Dan Aykroyd.- El antiguo “cazafantasmas”, con más años y kilos que entonces, es un reputado comediante que debió pasarlo en grande interpretando con mesura y comedimiento al jefe de la North Coast, un papel basado en la contención y la afabilidad que también cuenta con su propio momento estelar cuando decide “sincerarse” con su amante, en una de las secuencias destacadas del film (sobre todo porque Briggs está escondido en la casa de la señorita Fitzgerald y asiste involuntariamente a toda la escena).

- Elizabeth Berkley.- La carrera de la Berkley no es precisamente muy destacada (protagonizó la “Showgirls” de Verhoeven e intervino en “Un domingo cualquiera”) pero ignoro si ello se debe a su encasillamiento en papeles que sólo precisaban de sus pechos en primer plano (para quienes os lo estéis preguntando, la respuesta es “no”, o sea, no es ese su cometido en esta cinta) o a la carencia de verdaderas aptitudes interpretativas. Su modesto aunque simpático papel en el film de Woody Allen no nos saca de dudas pero hay que admitir que está creíble y no desentona en absoluto con el resto del elenco.

- Charlize Theron.- No me gusta especialmente esta actriz sudafricana (galardonada con el Oscar por su papel en “Monster”) pero debo reconocer que en esta película está casi desconocida por lo deslumbrante. Y ni que decir tiene que da perfectamente con el tono seductor y tremendamente sensual que demanda su personaje. Sus caídas de ojos, su boca burlona y la cascada de cabellos rubísimos acompañados de muy poca ropa hacen el resto. Debo recordar que la Theron ya había intervenido, interpretando el papel de una top model despampanante y tontita, en otra cinta de Allen: “Celebrity”.

- Wallace Shawn.- Siento una gran simpatía por este actor desde que le vi en la que es mi película predilecta: “The Moderns”, de Alan Rudolph. Dotado de un aspecto físico bastante cómico, sus personajes suelen ser bondadosos y bonachones como en “La princesa prometida”. En este caso, no iba a ser una excepción.

 

La maldicion del escorpion Wallace Shawn

 

 

UN EXTRA POCO HABITUAL

 

Quienes compramos habitualmente los dvds con las películas de Woody Allen estamos tan acostumbrados a su “desnudez” que nunca esperamos otra cosa que el trailer del film y algunas fichas escritas sobre las filmografías de los participantes.

 

La maldicion del escorpion de jade

 

De hecho es sabido que al genio judío no le gusta que elementos externos a sus historias desplacen la atención de las mismas, por lo que deliberadamente se niega a rodar ningún tipo de material adicional e incluso renuncia a hacer uso del Dolby 5.1, perennemente fiel al sonido Mono.

Sin embargo, en esta ocasión, contamos con un extra facilitado por la Televisión de Catalunya que corresponde a una entrevista realizada por dicha emisora al propio Woody.

En ella, el cineasta nos habla de su gusto por las ambientaciones de principios del XX, del concepto de la hipnosis en la época y de sus propias preferencias en materia cinematográfica.

Entre sus declaraciones se intercalan algunos fragmentos del film y sólo cabe lamentar ciertas reiteraciones que no parecen tener otro objeto que “alargar” la duración del documental aunque uno se quede perplejo asistiendo a la repetición íntegra de ciertos fragmentos de la entrevista.

Por lo demás, constituye una novedad más que agradable poder contar con un extra inédito y enriquecedor.

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