JAMES BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE”

Parte I

 

007 Portada 2

 

 

IAN FLEMING

 

Escritor y periodista, Fleming nació en el londinense barrio de Mayfair en 1908.

Como ocurre con otros autores célebres, la vida del creador de James Bond estuvo jalonada de acontecimientos interesantes y de cambios radicales de rumbo, lo que en su caso no sólo redundó en beneficio de su obra sino que también dio lugar a diversos telefilms biográficos sobre su figura: “Goldeneye: The secret life of Ian Fleming” o “Spymaker: The secret life of Ian Fleming”, entre otros.

Sus estudios, iniciados en el prestigioso Eton y continuados en la Academia militar de Sandhurst y, más tarde, en Kitzbühel y Munich, evidencian la buena posición de su familia.

 

007 Ian Fleming

 

De hecho, fue la presión de sus progenitores la que propició que comenzara a trabajar como bróker en la bolsa de Londres tras haberlo hecho como periodista en la agencia de noticias Reuters.

Poco antes de la II Guerra Mundial, sería reclutado por el Departamento británico de Inteligencia Naval, donde alcanzaría el grado de comandante.

Resulta revelador que fuese precisamente Fleming quien concibiera la Operación Ruthless, un plan que no llegó a ponerse en práctica pero que pretendía capturar la máquina codificadora Enigma, usada en las comunicaciones de la armada alemana.

Sería después de la contienda mundial cuando el autor londinense recuperara su antigua profesión de periodista aunque ya nunca la desligaría de su faceta de escritor.

Ocho años después, en 1953, vería la luz “Casino Royale”, su primera novela con James Bond como protagonista, a la cual seguirían otras once además de nueve novelas cortas.

La experiencia de Fleming en Inteligencia Naval dejó un poso en su narrativa que es fácil detectar.

El mundo del espionaje y el contraespionaje, las intrigas políticas internacionales, los sistemas de comunicación y cifrado, la logística militar y hasta el armamento de campaña son elementos que el escritor manejará con evidente soltura.

En cualquier caso, el magnetismo de su héroe, lo intrincado de las tramas de sus novelas y ese cóctel que propone a base de mujeres hermosas, escenarios cambiantes y enfrentamientos a muerte con villanos a cual más terrorífico conformaron una fórmula infalible que le llevaría a triunfar.

Y el cine se encargaría de hacer suyo ese éxito a través de una de las sagas más longevas y rentables que hayan existido.

Sin llegar al extremo del sueco Stieg Larsson, que murió sin ver el clamoroso estreno de la adaptación cinematográfica de sus obras, lo cierto es que tampoco Fleming vivió lo suficiente para asumir la dimensión que alcanzarían en la gran pantalla sus éxitos literarios pues murió en 1964, apenas dos años después de “Agente 007 contra el Dr. No”.

Al menos sí le alcanzó para disfrutar de un retiro en una bonita propiedad en Jamaica, donde vivió gran parte de sus últimos años.

 

JAMES BOND, EL PERSONAJE

 

007 Todos los actores

 

Sagaz, agudo, elegante, atlético, ingenioso, culto, preciso, temerario, mordaz, seductor, tirador certero, conductor brillante, experto estratega... en Bond parecen confluir todas las características del perfecto agente.

Su capacidad mortífera queda tan fuera de duda como su habilidad para meterse entre las sábanas de cualquier mujer que se cruce en su camino, sea amiga o enemiga.

Y es que el código 00, que se otorga ficticiamente a los agentes del MI6, parece abarcar más prerrogativas que el simple permiso para abatir enemigos y Bond no es de los que tienen escrúpulos ni titubean lo más mínimo a la hora de sacarle todo el partido posible.

Cabe objetar a su aparente perfección que el agente británico también muestra ciertos signos de misoginia aunque ésta se ha ido mitigando con el paso de los años hasta desaparecer en los últimos tiempos, sin menoscabo de la virilidad del bueno de James.

Pero que nadie espere tampoco ningún tipo de compasión por el malvado agonizante o colgado de un mínimo asidero porque Bond no es un héroe de cómic al uso, dotado para la clemencia y el perdón, de modo que oponérsele suele suponer casi indefectiblemente la muerte.

Una máxima que se había cumplido al pie de la letra durante décadas pero que también se ha visto convenientemente relajada con la entrada del siglo XXI, para relativa sorpresa de la platea.

Digamos que en la actualidad ya se contempla la prisión incondicional para los villanos como alternativa válida a su mera ejecución a manos de Bond.

 

DE SEAN CONNERY A DANIEL CRAIG

 

007 Portada 1

 

Cada uno de los actores que ha encarnado al mítico agente 007 le ha aportado algunas de sus propias características, lo que lejos de desnaturalizarlo ha ayudado al personaje a evolucionar.

SEAN CONNERY es para muchos el único Bond de la Historia tanto por el hecho de haber sido el primero en meterse en su piel como la masculinidad, a veces excesiva y siempre más carnal que elegante, de la que siempre dotó a su personaje.

 

007 Sean Connery

 

 

El actor escocés fue el protagonista de las cinco primeras películas -“Agente 007 contra el Dr. No”, “Desde Rusia con amor”, “James Bond contra Goldfinger”, “Operación Trueno” y “Sólo se vive dos veces”-, que se rodaron en apenas seis años, desde 1962 hasta 1967.

No es de extrañar que el cansancio acabara con sus ganas de seguir interpretando el papel, por lo que abandonó la franquicia aunque para reaparecer cuatro años después de su marcha en la séptima entrega de la saga: “Diamantes para la eternidad” (1971).

Todavía intervendría en otra más –“Nunca digas nunca jamás” (1983)-, que no forma parte de la saga y fue rodada por una productora independiente tras un largo litigio por los derechos de la novela en la que se basa.

El título de ese film apócrifo constituye una broma irónica debido a las reiteradas manifestaciones de Connery en el sentido de que jamás volvería a interpretar al personaje de Bond.

En todo caso, el suyo fue el primer rostro que se asoció con 007 y es difícil sustraerse a ese influjo, además de que su flema británica (pese a ser escocés y no inglés, como él se empeña en señalar) y su particular humor constituyen una marca de fábrica incomparable.

Su rudeza en el trato con el sexo femenino y un físico algo rocoso redondean sus notables aportaciones al personaje.

Por lo demás, la saga basada en el personaje creado por Fleming catapultó su formidable carrera, que más tarde conocería éxitos rutilantes como “Marnie la ladrona”; “Asesinato en el Orient Express”; “El hombre que pudo reinar”; “Robin y Marian”; “Un puente lejano”; “El primer gran asalto al tren”; “Atmósfera cero”; “Los inmortales”; “El nombre de la rosa”; “Los intocables de Eliot Ness”; “Indiana Jones y la última cruzada”; o “La caza del Octubre Rojo”.

Entre sus cinco primeros trabajos y el séptimo se coló un actor australiano, George Lazenby, que a un servidor no le acaba de cuadrar pero que algunos (hay gente para todo) catalogan de mejor Bond de la Historia.

 

007 George Lazenby

 

No es sólo que yo discrepe (que, por supuesto, discrepo) sino que la filmografía del señor Lazenby habla por sí sola, repartida entre secuelas de la erótica “Emmanuelle” (con la venezolana Marcela Walerstein y la holandesa Sylvia Kristel) y películas de artes marciales que en un principio debían contar también con la presencia de Bruce Lee y que debieron hacerse sin él entre 1974 y 1976 debido a la prematura muerte del actor.

El australiano parece un actor de muy poco empaque para un personaje que, no obstante circunscribir sus actuaciones al cine de acción, también debe contar con otras prendas.

Sea por la blandura del argumento de “Al servicio secreto de Su Majestad”, sea por un cierto afeminamiento no concebible en un galardonado esquiador que también había sido instructor de combate, lo cierto es que algo patina en su interpretación del personaje de Fleming hasta el punto de que es en él en quien pienso cuando aparece el esperpento de “Austin Powers” en las patéticas parodias de finales de los noventa.

Mucho más respeto siento por ROGER MOORE, que intervendría en nada menos que siete títulos de Bond a lo largo de trece años: “Vive y deja morir”, “El hombre de la pistola de oro”, “La espía que me amó”, “Moonraker”, “Sólo para sus ojos”, “Octopussy” y “Panorama para matar”.

 

007 Roger Moore

 

Londinense como Ian Fleming, Moore es el paradigma de caballero británico y en él predominan la elegancia y la ironía, teniendo siempre a punto una ocurrencia aunque sea el peor momento posible para dejarla caer.

Cuando lucha, el Bond de Moore parece seguir una coreografía estudiada, no se limita a dar y recibir puñetazos sino que, como un Roger Federer de la pantalla, sus movimientos gozan siempre de gracia y precisión, del mismo modo que sus puyas, que no siempre son recibidas con agrado por parte de los criminales de turno.

Eso sí, como sus dos predecesores, Moore no tiene que hacer gran cosa para que las damas caigan rendidas a sus pies. Su apostura y su labia juegan en su favor.

En cuanto al resto de su carrera cinematográfica, la de Moore estaría más cerca de la de Lazenby (patética) que de la de Connery (excelsa).

Algún papel secundario en buenas películas como “La última vez que vi París” o “La melodía interrumpida”; un par de series televisivas de éxito (“El Santo” y “Los persuasores”-; y un par de títulos conocidos que no buenos como “Patos salvajes”, “Sherlock Holmes en Nueva York” (un telefilm en el que encarna al mítico detective) o “Los locos de Cannonball”.

El galés TIMOTHY DALTON tomaría el relevo de Moore en una corta trayectoria que tan sólo abarcó dos títulos: la endeble “007: Alta tensión” y la mucho más interesante “Licencia para matar”.

 

007 Timothy Dalton

 

Dalton es un actor un tanto inclasificable: elegante pero un tanto turbio, espontaneo pero con toques de clasicismo, algo impasible pero sin llegar a ser hierático.

Lo cierto es que el personaje de Bond pierde con él algo de relieve aunque gana en verosimilitud. Parece más un ser humano corriente, con algunas cualidades y una dosis importante de buena fortuna y menos un superhéroe.

Se intuyen sus debilidades y no se magnifican sus virtudes, que también las tiene, a tenor de su sempiterno éxito con las mujeres.

Sobre la carrera de Timothy Dalton se podría afirmar que no es rutilante pero sí sólida aunque ha ido claramente de más a menos: “El león en invierno”; “Cromwell”; “María, reina de Escocia”; “Rocketeer” o “Arma fatal” fueron algunos de sus trabajos.

Después de contar con un escocés (Connery), un inglés (Moore) y un galés (Dalton), le llegaba el turno a un irlandés: PIERCE BROSNAN, dado a conocer por la televisión con la serie “Remington Steele” y también por la película británica “El cuarto protocolo”.

 

007 Pierce Brosnan

 

Hablando en términos de belleza masculina, probablemente se tratara del más ortodoxamente guapo de los actores que habían interpretado el papel hasta el momento.

Su figura parece aglutinar lo mejor de sus predecesores -la flema de Connery, la elegancia e ironía de Moore y la ortodoxia interpretativa de Dalton-, aderezado todo ello con una gran presencia física y una expresividad más natural.

Goldeneye” fue su fulgurante debut aunque sus tres títulos posteriores –“El mañana nunca muere”, “El mundo nunca es suficiente” y “Muere otro día”- quedan lejos de esas grandes expectativas iniciales.

Robinson Crusoe”; “El secreto de Thomas Crown”; “El sastre de Panamá”; “The Matador”; “Mamma mia; la película”; “Recuérdame” (con su impactante e inesperado final); “El escritor” (en la que interpreta a un sosias de Tony Blair) o la reciente “Golpe de Estado” se cuentan entre sus títulos más destacados.

Y con DANIEL CRAIG se cierra el círculo hasta la fecha. Otro actor inglés con un físico sensiblemente distinto –más fornido, más bajo, más serio- y una forma de entender el personaje que ejemplifica por sí solo el cambio de registro de una saga que volvía a reinventarse a sí misma.

 

007 Daniel Craig

 

Con Craig los enfrentamientos son más violentos y físicos, los padecimientos del protagonistas más contundentes y nada elípticos y sus pasiones más realistas y menos idealizadas, tanto en el amor como en el odio.

Con la correcta “Spectre” todavía en las pantallas concluye un ciclo que se inició con “Casino Royale” (no confundir con la parodia protagonizada en los años sesenta por David Niven) y que continuó con la decepcionante “Quantum of Solace” y la esplendorosa “Skyfall”, que quizás hubiera debido ser la despedida de Craig del personaje para terminar con una brillantez insuperable.

Ahora Daniel tendrá que seguir con su estimulante carrera –en la que figuran títulos como “Elizabeth”, “Camino a la perdición”, “Sylvia”, “Crimen organizado”, la húngara “Sin destino”, “The Jacket” (muy recomendable para conocer otros registros del actor), “Munich”, “Historia de un crimen” o el remake de Fincher “Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres”- mientras se busca a un sucesor que continúe con la saga.

Porque, ya lo decía Freddy Mercury, “show must go on“.

 

“M”, “Q”… Y MONEYPENNY

 

El superior de Bond en el servicio secreto, “M”, no siempre mantiene una relación cordial con su agente estrella.

De hecho, en no pocas ocasiones se verá obligado a llamarlo al orden, recriminarle alguna acción “por libre” e incluso a retirarle del servicio.

En otros casos, sin embargo, será la colaboración de M con su subordinado quien salve no ya el empleo de Bond sino también su vida.

El papel de M fue desempeñado hasta en 11 ocasiones por el actor inglés BERNARD LEE; desde “Agente 007 contra el Dr. No” hasta “Moonraker”.

 

007 Bernard Lee

 

Tras guardar duelo por la muerte de Lee en “Sólo para sus ojos”, que se vio privada de la presencia del personaje, éste regresaría en “Octopussy” con el también inglés ROBERT BROWN, que permaneció en el mismo durante 4 films: el ya citado “Octopussy”, “Panorama para matar”, “007 Alta tensión” y “Licencia para matar”.

 

007 Robert Brown

 

Previamente, Brown había participado en “La espía que me amó”, encarnando al Almirante Hargreaves.

Aunque nunca se explicaría si se trataba del mismo M o si el puesto había sido cubierto por un Hargreaves promocionado, el trato que Brown daría al personaje supone un cambio bastante radical, ya que resulta considerablemente más seco e inflexible que el de Lee.

Sería sustituido en “GoldenEye” por una mujer, a la que da vida la actriz inglesa JUDI DENCH.

 

007 Judi Dench

 

Fría, dura y con una pésima relación inicial con Bond, a quien tachará de misógino y de “reliquia de la guerra fría”, la relación entre ambos irá mejorando a lo largo de siete films –los cuatro protagonizados por Pierce Brosnan y tres de los cuatro protagonizados por Daniel Craig- antes de finalizar abrupta y trágicamente en “Skyfall”.

El inglés RALPH FIENNES, que en “Skyfall” interpretaba el rol de Gareth Mallory, un ex teniente coronel del ejército británico nombrado Director del MI6, se convertirá en M al final de ese mismo film, desempeñando de nuevo el papel en “Spectre”.

 

007 Ralph Fiennes

 

El sentido del humor de Fiennes le da un atractivo contrapunto a la rectitud y profundo sentido del deber del personaje, que se beneficia notablemente de su influencia.

Q”, inicial de Quatermaster (intendente, en español) es el jefe del departamento de I+D del servicio secreto británico.

Suyas son las aportaciones más sofisticadas y a veces estrafalarias en forma de artilugios (gadgets) que han de contribuir al éxito de las diversas misiones de Bond.

Desde bolígrafos-bomba hasta minúsculos helicópteros, pasando por transmisores ocultos en los lugares más inverosímiles, armas codificadas y una gama interminable de coches trucados entre los que encontramos modelos como el mítico Aston Martin DB5, el Bentley Mark 4, el Mustang Mach 1, el BMW Z8, un AMC Matador que vuela o un Lotus Sprit submarino.

 

007 Aston Martin DB5 en GOLDFINGER b

 

007 Lotus Sprit submarino LA ESPÍA QUE ME AMÓ

 

El papel de Q, que goza de más relevancia en los films que en las novelas de Fleming, donde apenas se le menciona, recayó en el inglés PETER BURTON dentro del reparto del primer título de la serie Bond, “Agente 007 contra el Dr. No”,

 

007 Peter Burton

 

A partir de “Desde Rusia con amor” será el actor galés DESMOND LLEWELYN quien encarne al personaje durante nada menos que 17 películas, hasta “El mundo nunca es suficiente”.

 

007 Desmond Llewelyn

 

La actitud paternalista y resignada de Q hacia un Bond que invariablemente acaba destrozando todas sus creaciones será la seña de identidad de la relación entre ambos.

El papel recaería en “Muere otro día” sobre el ex Monty Pyton JOHN CLEESE, que previamente había sido presentado, en “El mundo nunca es suficiente”, como “R”, el ayudante de Q.

 

007 John Cleese

 

Sin embargo, el personaje desaparecería durante las dos primeras películas de Daniel Craig y no sería hasta la tercera, “Skyfall”, cuando regresaría de la mano del también británico BEN WHISHAW.

 

007 Ben Whishaw

 

A sus 31 años, Whishaw se convertía así en el actor más joven en interpretar el papel, al que dota de una frescura y un desparpajo de los que carecía hasta el momento, razón por la cual retuvo el papel en “Spectre”.

Por lo que respecta a MONEYPENNY, la secretaria de M enamorada platónicamente de Bond, ha sido interpretada hasta por cuatro actrices:

- La canadiense LOIS MAXWELL, que la encarnó durante las 14 primeras películas.

 

007 Lois Maxwell

 

- La británica CAROLINE BLISS que lo hizo durante los dos films protagonizados por Timothy Dalton.

 

007 Caroline Bliss

 

- La londinense SAMANTHA BOND, que actuó en las cuatro películas de Pierce Brosnan.

 

007 Samantha Bond

 

- Y, tras una ausencia del personaje durante los dos primeros films de Daniel Craig, en los dos últimos –“Skyfall” y “Spectre”- sería la también londinense NAOMIE HARRIS quien heredaría el papel.

 

 007 Naomie Harris

 

 

 

 

 

 

 

 

BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte II:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte III:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte IV:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte V:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte VI:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte VII:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte VIII:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte IX:

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BOND: DE “DR. NO” A “SPECTRE” - Parte X:

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