INTACTO

 

Robando la suerte

 

Intacto preparando al chico

 

UNA OBRA MAESTRA SIN SOLUCIÓN DE CONTINUIDAD

 

El nada prolijo Juan Carlos Fresnadillo se sacó de la manga en 2001 esta sorprendente película que explora territorios no demasiado trillados en el panorama cinematográfico español.

Ubicando en su isla tinerfeña el arranque de una sugestiva y oscura historia que él mismo pergeñó, Fresnadillo nos sumerge en una atmósfera insana e inquietante que hace las delicias de cualquier aficionado al género.

Por desgracia, pese a la brillantez de su debut, el realizador español apenas ha dirigido otros dos largometrajes en los quince años posteriores al rodaje de esta pequeña joya y ninguna de ellas reviste un particular interés:

 

- La secuela británica “28 semanas después”, que cuenta en su destacado reparto con Jeremy Renner, Rose Byrne y Robert Carlyle, persistiendo en la historia de zombis que contaba la “28 días después” de Danny Boyle.

- La producción española “Intruders”, con Clive Owen, Carice van Houten y “nuestros” Daniel Brühl y  Pilar López de Ayala, que no deja de ser un fallido cuento infantil con ínfulas macabras.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

En el lejano casino de Ucanca, erigido en mitad de un desierto de lava, Federico es el hombre de confianza de Samuel, un judío que sobrevivió a un campo de exterminio nazi y cuya suerte es legendaria.

 

Intacto Ucanca

 

Sin embargo, Federico –quien tiene “el don” de arrebatar la suerte con su solo contacto a los visitantes demasiado afortunados del casino-, está cansado y deseoso de volar solo.

Su mentor, dolido por lo que considera una traición, dado que fue él quien descubrió su talento y costeó sus estudios para prepararle como sucesor, le roba con un abrazo ese mismo don que años atrás le proporcionó.

 

Intacto devuelveme 2

 

Federico abandona pues Ucanca y la primera señal de que su fortuna ha cambiado llega en forma de paliza; la que le propinan los hombres de Sam ahora que saben que tocarle no implica ser gafados.

Siete años más tarde, Federico sigue buscando un talento que le redima.

Tras fracasar con un pobre diablo que muere mientras intenta atravesar una autopista en plena noche con los ojos vendados, Federico recibe el soplo de una de sus compañeras en la compañía de seguros en la que trabaja, a quien soborna periódicamente.

La chica le cuenta que ha habido un accidente aéreo con dos centenares de muertos pero que existe un único superviviente que presenta apenas unos rasguños.

Se trata de Tomás, un delincuente que acababa de atracar un banco y huía con el botín al otro lado del océano.

 

Intacto con el dinero encima

 

Aun así, la compañía de seguros está obligada a indemnizarle con veinticinco millones de pesetas, lo que resulta paradójico para Sara, la policía que lleva el caso de Tomás.

Tras recabar la autorización de la agente, Federico se entrevista en el hospital con el detenido y, cuando nadie les escucha, le ofrece ayuda para escapar.

 

Intacto Tomas en el hospital

 

Esa misma noche, Federico deja fuera de combate a los guardias que custodian al delincuente y ambos se fugan del hospital.

Le propone entonces que juegue para él durante dos semanas pues con ello logrará el dinero suficiente para poder desaparecer para siempre.

Cuando Tomás se muestra reacio, afirmando carecer de toda habilidad, Federico le responde que para el tipo de juego al que él se refiere no le hace falta otra cosa que su demostrada suerte.

Una vez lograda su colaboración, lo conduce hasta un viejo local en el que les piden las credenciales del jugador.

Por toda respuesta, Federico muestra el cheque indemnizatorio de la compañía de seguros, de modo que su nuevo discípulo es aceptado y se le unta la cabeza con una especie de pegajosa melaza, lo que provoca su extrañeza.

Entran entonces a una oscura habitación donde otros cuatro jugadores esperan sentados a una mesa y, cuando el recién llegado se identifica, su condición de único superviviente de un accidente aéreo provoca la retirada inmediata de uno de los contendientes.

Otro, en cambio, que resulta ser un torero retirado, pide al nuevo participante que añada uno de sus dedos a la apuesta como interesante recuerdo de la efemérides.

Escandalizado, Tomás decide marcharse de inmediato aunque ello le suponga perder los veinticinco millones.

Federico intenta convencerle a toda costa: no va a perder y, por tanto, conservará todos sus dedos además de lograr grandes beneficios.

Tan seguro está de su victoria que él mismo ofrece jugarse también uno de sus dedos.

Convencido al fin, la apuesta de Tomás (el cheque de los veinticinco millones más una fotografía de uno de sus meñiques y otra de uno de los meñiques de Federico) se suma al resto de apuestas que permanecen sobre la mesa: un caballo, una mansión y un deportivo.

Todos salen de la habitación excepto los cuatro jugadores, que quedan encerrados a oscuras mientras una enorme mantis revolotea sobre sus cabezas.

Pocos minutos después, todo ha terminado: el insecto se ha posado sobre la cabeza de Tomás, otorgándole la victoria.

 

Intacto el bicho

 

Ante la estupefacción del ganador, que no puede creer haber obtenido un botín semejante de forma tan absurda y a la vez sencilla, él y Federico suben a su nuevo deportivo y se dirigen a la mansión ganada a Alejandro, el torero.

Sin embargo, esa noche Tomás telefonea desde una cabina a Ana, la que fuera su novia y que tendría que haber viajado con él en el avión siniestrado.

Le responde un contestador automático pero Ana está junto al receptor, custodiada por una serie de policías que intentan localizar la llamada.

El chico le graba un mensaje mitad de alivio mitad de nostalgia: “Me alegro de que, al final, no vinieras conmigo”.

Esa madrugada, Federico despierta con los mudos destellos de un coche patrulla y él y su protegido huyen a toda prisa.

Desobedeciendo las órdenes expresas de Federico, Tomás le toca para intentar ayudarle a superar una verja, lo que provoca a aquél dolorosas heridas, al desgarrarse los brazos con el alambre de espino.

El torero, avisado de la intervención policial, se persona en la que fuera su mansión pero, antes de presentarse a la policía, rompe la ventana del sótano para simular un intento de robo a cargo de los fugitivos.

Tras alardear con los agentes, presumiendo de su insólito récord de no haber sufrido cogida alguna durante toda su carrera, Alejandro repite su versión del robo ante Sara pero ella no acaba de creer la historia y se convence de su falsedad cuando se corta con uno de los cristales que el torero llevaba en la ropa y que resulta pertenecer a la ventana del sótano.

 

Intacto el torero 2

 

Poco después le detiene, cuando el diestro sale de comer en un restaurante y, desoyendo sus advertencias, le toca para ponerle las esposas, por lo que el torero le pregunta agriamente: “¿vas a joderme como jodiste a tu marido y a tu hija?”.

Ella se sorprende de que el torero conozca su tragedia personal, ya que en efecto, su esposo y su hija pequeña fallecieron en un brutal accidente de coche del que Sara resultó ilesa, lo que la convierte en una potencial jugadora.

 

SAM Y FEDERICO, MAESTRO Y APRENDIZ

 

Federico es el “gafe”, la persona a quienes todos evitan tocar pues su sólo contacto les priva de cualquier suerte que pudieran tener.

Cuando en Ucanca un jugador amenaza al casino con su buena racha, el crupier se pasa un pañuelo disimuladamente por los labios y en la sala de control alguien avisa a Federico.

Es su último día aunque sólo él lo sabe por el momento, de modo que Federico está nervioso y apenas logra hacer seis largos a la piscina interior del casino en la que nada en solitario.

Las luces parpadean; es la señal de que debe dirigirse a la sala de juego. Cuando aparece en ella, quienes le conocen le saludan con un discreto movimiento de cabeza y se apartan de su camino.

Sin apresurarse, Federico busca con la mirada al afortunado jugador cuya descripción le han facilitado. Le identifica, se aproxima, posa su mano sobre la del jugador y, al volverse éste extrañado, se disculpa con él: “Perdone, le he confundido con otra persona”.

 

Intacto gafando al jugador

 

Es suficiente: en la siguiente mano, el jugador pierde toda la fortuna que había acumulado esa noche mientras Federico “descarga” la suerte en una máquina tragaperras que comienza a vomitar monedas sin freno.

- Tú no te vas a morir de viejo, le espeta poco después a Sam cuando éste se queja de que lleva un par de días padeciendo de dolores en el pecho.

- ¿Crees que alguien me puede ganar?, pregunta enigmáticamente su jefe y mentor.

- Sigues jugando

- Cuido el negocio.

- Con cada partida lo pones en peligro.

- Créeme, no voy a perder. El casino, el dinero, los cautivos… serán para ti –le promete en un intento por retenerle.

- No quiero nada que no he ganado.

- ¿Quieres hacer el “circuito” –se ríe Sam, al comprender- ¿Vas a jugar contra mí? No puedes ganar. Tu don no es bastante fuerte.

- No sabes eso.

- Te conozco desde que sobreviviste al terremoto. O quizás era otra persona la que te cogió bajo su protección, te alimentó, pagó tus estudios y te convirtió en alguien.

Tras rechazar la invitación de Samuel para cenar con él, Federico mete varias instantáneas Polaroid en un maletín. Son los rostros de personas a las que sólo más tarde identificaremos como “cautivos”.

Sin embargo, cuando se dirige en el ascensor a la salida del casino, el aparato se bloquea y Federico comprueba con horror que su jefe se aproxima a él. Aterrorizado, retrocede hacia la pared.

- ¿Te vas a ir, Federico, sin darme un abrazo?

- No lo hagas…

 

Intacto devuelveme el don

 

- Yo te encontré el don y yo te lo quito. Ahora sí te puedes ir.

Su fortuna, tanto como su capacidad de robársela a otros, se esfuma al instante como si nunca hubiera existido. Ya en el coche, asiste turbado a la conversación que mantienen los hombres de Sam mientras se disponen a darle una paliza y abandonarle en mitad del desierto de lava.

- Ahora que el viejo lo ha desactivado, ¿te has dado cuenta de que lo podemos tocar sin que nos gafe?

 

DE DISCÍPULO A MENTOR

 

Intacto los nuevos socios

 

Tras huir en el coche de Federico y mientras éste conduce, Tomás se cambia de ropa en el asiento trasero y se dispone a cortarse el pelo para completar su cambio de look.

- No sé jugar a nada, se disculpa cuando su rescatador le propone que juegue para él.

- No se preocupe. Jugar no requiere de ninguna habilidad especial. Sólo le pido que recuerde dos cosas: primero, bajo ningún concepto puede usted tocarme.

- ¿Y eso?, pregunta Tomás, sumamente extrañado.

- Una manía. Y segundo, tampoco puede hacerme fotos. No necesitamos recuerdos de este viaje.

Poco después, en el desvencijado hall de un casino de mala muerte, que más recuerda a una tienda de electrodomésticos en fase de liquidación, Federico pregunta al encargado si han empezado ya, a lo que el hombre responde negativamente.

- ¿Le hacen falta las credenciales?, le pregunta entonces.

- –responde el peculiar recepcionista, mirando ahora a Tomás-: No sé quién es.

Federico le entrega entonces una cinta de video con las noticias de la CNN en la que se da cuenta del accidente aéreo y de la huida del único superviviente.

Franqueada la entrada y después de que Tomás se sorprenda al serle preguntado si se encuentra allí por propia voluntad, ambos penetran en una habitación en la que el organizador del juego recuerda a Federico que no puede estar presente.

- ¿Esto qué es? -le pregunta entonces- Sabes que no se puede apostar dinero.

- Esto no es dinero, protesta él. Esto es una joya. La indemnización del único superviviente del accidente aéreo, señores.

Uno de los jugadores se levanta de inmediato –Yo contra éste no juego- pero, en cambio, otro de los jugadores, un torero llamado Alejandro, propone: Estoy pensando que un dedo de este tío sería un trofeo de cojones. Si se lo juega, por mí está bien.

Tomás sale escopetado de allí y Federico ha de ir tras él para intentar hacerle cambiar de opinión.

- Esos que están ahí dentro son unos putos aficionados. Tal vez uno ganó al bingo tres veces seguidas o se cayó del balcón de un primer piso, qué más da. Esos pueden apostar la vida, que no tienen ninguna posibilidad contra ti.

La conversación sube de tono ante la incredulidad de Tomás, para quien todo ese mundo es un auténtico delirio.

- Te caes de un avión y no te haces ni un rasguño. Te encierran en un hospital y te saco de allí. ¿Tú crees que eres un tío con suerte o no?

- ¿Y qué?

- Que ahí dentro sólo interviene la suerte y tú la tienes. No sólo la tienes, eres capaz de dominarla.

- Mierda –se lamenta Tomás-, me he fugado con un puto loco. Déjame pasar. Si no quieres que te toque, déjame pasar.

- ¿Por qué crees que eres el único que está vivo de ese avión? –insiste Federico, resistiéndose a perderlo. Explícamelo, por qué. Iban buenos ciudadanos, niños, abuelitas, monjas. ¿Me quieres explicar quién ha permitido que se salve un chorizo como tú? ¿Dios?

- Casualidad.

- Para ti no existe la casualidad. Tú has nacido con el don de robarles la suerte a otros. Si no tuvieras ese don, estarías muerto.

 

EL TORERO Y LA POLICÍA

 

Alejandro dejó de torear sin haber sufrido ninguna cogida en las muchas corridas que protagonizó. Y eso, que en los aficionados suscita la incógnita de no saber por qué abandonó su brillante carrera, tiene en él una respuesta muy clara: “Le perdí el miedo al toro y, sin miedo, no se puede torear”.

Sara, por su parte, arrastra una tremenda tragedia personal: su marido y su hija murieron en un accidente de coche, de la que ella fue la única superviviente. En su cara y en su pecho aparecen todavía las terribles cicatrices de aquel día pero las que no se ven, las que la atormentan y la incitan a volcarse obsesivamente en su trabajo, son las que lleva por dentro.

Cuando ella le detiene, Alejandro ve en Sara la determinación de llegar hasta el final en ese caso y, aunque desconoce las razones por las cuales resulta tan importante para la agente, decide llegar a un acuerdo con ella: Hagamos un trato. Yo te llevo hasta él y tú te olvidas de mí.

 

Intacto Sara

 

La forma más plausible de llegar a Tomás es participar en el siguiente juego del particular Circuito cuya última parada es la mítica Ucanca pero Sara es tan ajena a ese mundo como lo es Tomás. En cambio, Alejandro es un jugador experto.

Así pues, deciden jugarse esa misma noche el cuadro en el que Sara invirtió todo el dinero de la indemnización recibida por el accidente que costó la vida a su marido y a su hija.

- Si quieres joderle bien, déjale que llegue hasta el judío.

- ¿Quién?, pregunta ella sin excesivo interés.

- El judío. Uno que salió vivo de un campo de concentración y ahora vive encerrado en el sótano de un casino. Dicen que, si te toca, te arranca el don, te convierte en alguien normal pero yo no me lo creo. Nosotros somos lo que somos y ya está.

- Lo de esta noche –prosigue el torero- no tiene misterio. Jugaremos con cautivos. Son pringaos que se dejan gafar por gente como tú y como yo. Hay que toquetearlos, meterles mano bien para quitarles la poca suerte que tengan. Después nos lo jugamos a los dados. La tirada más alta gana y eso es todo.

 

Intacto una cautiva

 

 

TURBIA Y FASCINANTE ATMÓSFERA

 

Magnífico thriller de impecable factura y de atmósfera fascinante, la cinta constituye un perfecto ejemplo del mejor cine español actual.

A la altura de trabajos como los alabados “Tesis” y “Abre los ojos” de Amenábar, el infravalorado “Nadie conoce a nadie” de Mateo Gil (con quien guarda relación por aquello de los juegos de rol, con los que tienen una evidente similitud las “apuestas” del film) o la posterior “La habitación de Fermat” de Piedrahita & Sopeña, esta opera prima del director tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo muestra sin titubeos lo refrescante y vigoroso que puede ser nuestro cine cuando se evitan prejuicios y lugares comunes y se echa mano del talento y de la imaginación.

Un gran guión, que el propio director firma conjuntamente con el checo Andres Koppel, da como resultado una película absorbente y rotunda.

Los oscuros ambientes clandestinos que describe la película se cuentan entre sus puntos fuertes: sórdidos escenarios en los que se desarrollan las millonarias apuestas en las que no sólo entran en juego los artículos de lujo que aporta cada participante sino también la fortuna de unos pobres diablos –los “cautivos”- que, a cambio de una discreta retribución, se prestan a participar como meros comparsas sin comprender el alcance de las repercusiones.

Porque la suerte, buena o mala, es un don que cada cual lleva consigo y la idea de que el mero contacto físico puede hacerla cambiar de manos constituye una idea francamente inquietante.

Así, hay quien parece inmune a la desgracia mientras otros la atraen como un imán, arrastrando a la destrucción a quienes tiene cerca.

El miedo de Federico a que Tomás le toque es tan real como lo son las heridas que ese tenue contacto le acarrearán de inmediato.

Ese mismo miedo lo experimenta Alejandro, intacto tras una carrera en los ruedos, cuando la policía le toca para esposarle.

Sin embargo, la prueba definitiva de la fortuna tiene lugar cuando alguien descolla entre los demás y decide enfrentarse a Sam, en una ceremonia que se repite cada cierto tiempo y que invariablemente acarrea la muerte a los aspirantes a destronar al judío de la suerte prodigiosa.

Una ceremonia, por cierto, que parece homenajear, en un tono considerablemente más serio, a la también española “Airbag”, de Juanma Bajo Ulloa, en la escena en la que Karlos Arguiñano se enfrenta a la “tortilla rusa”.

Dejando al margen el grado de superstición que cada espectador pueda poseer a la hora de afrontar la visión de la película, lo cierto es que ésta resulta sumamente sugerente y te sumerge en la oscuridad de un mundo que en el film resulta dolorosamente siniestro y real.

Cabe destacar también las excelentes localizaciones: los bosques que aparecen en una de las secuencias más memorables de la película o los lunares paisajes tinerfeños en los que se sitúa el mítico Ucanca.

 

Intacto ucanca 2

 

Intacto Parador del Teide

 

El propio Parador Nacional de las Cañadas del Teide fue utilizado para representar el exterior del casino, en el cual se inicia y finaliza la historia aunque en el film nunca se ubique explícitamente, informándosenos únicamente de que se trata de un lugar lejano al que ha de llegarse en avión.

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/108-tenerife-2-la-orotava-parque-del-teide-los-gigantes-y-masca

 

LAS ESCENAS

 

- Un rostro ensangrentado, con los ojos abiertos, es iluminado por el foco de un helicóptero, que también desvela una tétrica escena: el hombre, sentado en una butaca de avión, está rodeado por los restos humeantes del fuselaje.

 

Intacto helicoptero ilumina accidente

 

- En la oscuridad de una habitación cerrada, un enorme insecto emite un zumbido inquietante. El enorme bicho revolotea sobre las cabezas de cuatro personas inmóviles hasta que, al final, se detiene sobre una de ellas. El juego ha concluido.

- Las mudas luces azules y rojas de la policía se reflejan en el agua de la piscina junto a la cual duerme Federico y también pasa a través de las cortinas de la habitación en la que lo hace Tomás. Su escondite ha sido descubierto.

- Varias personas corren a gran velocidad, con los ojos vendados, a través de un bosque cuajado de altos alcornocales. Sus respiraciones emiten un denso vaho mientras algunos se estrellan dolorosamente contra los troncos. Al final, sólo deberá quedar uno.

 

Intacto corriendo 2

 

 

UN REPARTO INTERESANTE

 

Eusebio Poncela se lleva la parte del león en el film, magistral en su papel del atormentado FEDERICO.

 

Intacto Federico 2

 

El veterano actor madrileño atesora una buena colección de papeles inolvidables sobre todo en la pequeña pantalla, entre los cuales un servidor destacaría los de Carlos Deza en la magnífica serie de TV “Los gozos y las sombras” y el detective Pepe Carvalho en la también serie homónima.

En el cine se ha prodigado menos pero también resultan altamente destacables papeles como el de Guzmán en “El dorado” o el de Dante en “Martín (Hache)”.

Mucho más veterano todavía, el sueco universal Max von Sydow presta su vigorosa presencia en pantalla al personaje del mítico e inquietante SAMUEL, en cuyos diálogos se alterna el español y el inglés (subtitulado en nuestro idioma).

 

Intacto Sam 2

 

La carrera de este impresionante actor está jalonada de éxitos de todos los colores, habiendo obtenido el reconocimiento generalizado de público y crítica a ambos lados del océano pero, atendiendo a la relevancia o curiosidad de sus intervenciones más que a la calidad de los films, destacaría los siguientes títulos de su excelsa y variopinta filmografía:

- “El séptimo sello” y “El manantial de la doncella” (ambas dirigidas por Ingmar Bergman).

- “La historia más grande jamás contada”, en la que encarna al mismísimo Jesucristo.

- “El exorcista” (inolvidable Padre Merrin, personaje que da título al film).

- “Flash Gordon”, en la que da vida al Emperador Ming.

- “Evasión o victoria”, como el Major Karl Von Steiner del bando nazi.

- “Conan el bárbaro”, interpretando el Rey Oric.

- “Nunca digas nunca jamás”, para no perderse tampoco la participación en la saga Bond, en la que interpretaría el papel del pérfido Blofeld.

- “Hannah y sus hermanas”, su aportación al cine de Woody Allen.

- “Pelle el conquistador”, el galardonadísimo drama sueco-danés que, entre otras cosas alcanzó el Oscar a la Mejor Película en lengua no inglesa en 1988.

- “Las aventuras del joven Indiana Jones” (en su breve intervención en la serie televisiva encarna a Sigmund Freud).

- “La tienda”, adaptación de la novela homónima de Stephen King, en la que interpreta al diabólico Leland Gaunt.

- “Robin Hood” (en el film de Ridley Scott da vida al invidente pero valeroso Sir Walter Loxley).

Su nómina de interpretaciones para el recuerdo pronto incluirá un par más dentro de la sexta temporada de la serie televisiva “Juego de tronos” y también en la esperadísima séptima entrega de la saga de George Lucas “Star Wars”.

Pero “Intacto” presenta también la magnífica interpretación de un Antonio Dechent sencillamente sublime en su recreación del enigmático torero ALEJANDRO.

 

Intacto Alejandro

 

Al prolijo actor sevillano le hemos visto, entre otras muchas, en “Mararia”, “El embrujo de Shanghai”, “Smoking room”, “Atún y chocolate”, la “Tiovivo c. 1950” de Garci, “Alatriste”, “Los Borgia” o la película cubana de zombis “Juan de los muertos”.

La grancanaria Mónica López, habitual secundaria en muchas producciones de nuestro país, da vida en el film de Fresnadillo a la no menos inquietante policía SARA.

 

Intacto la policia

 

A Mónica podemos encontrarla en el reparto de “Los peores años de nuestra vida”, “Todo es mentira” o “En la ciudad”, si bien suele prodigarse más en la pequeña pantalla, en especial en producciones para la televisión catalana.

Y dejamos para el final al argentino Leonardo Sbaraglia. Aunque en su país de origen ya había participado de algunas producciones de mérito como “Tango feroz” (con Imanol Arias y los Alterio padre e hijo) o “Plata quemada” (junto a Eduardo Noriega), su papel protagonista en “Intacto”, como el “afortunado” TOMÁS, catapultaría su carrera en España.

 

Intacto Tomas

 

Luego vendrían, entre otros éxitos, “En la ciudad sin límites”; la serie de TV “Al filo de la ley” junto a su compatriota Natalia Verbeke; “Oculto”; “Salvador (Puig Antich)”; “Concursante” y, de nuevo en Argentina, “El corredor nocturno”; “Las viudas de los jueves”; “Sin retorno” y la oscarizada “Relatos salvajes”.

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