AL FILO DEL MAÑANA

La invasión de los miméticos

 

Al filo del mañana portada

 

TOM CRUISE REINCIDE EN LA CIENCIA-FICCIÓN

 

Cienciólogo confeso, en la filmografía de Tom Cruise no abundan sin embargo los títulos que elucubran acerca de un futuro contacto con habitantes de otros planetas.

Apenas pueden citarse “La guerra de los mundos” (2005), “Oblivion” (2013) y esta “Al filo del mañana” (2014), ya que “Minority report”, aunque también perteneciente al género de la ciencia ficción, fantasea más bien con una distopía desprovista de contactos alienígenas.

Quizás para intentar separar sus creencias de su trabajo, el caso es que Cruise no se había prodigado demasiado en el género hasta ahora, por lo que sorprende que, entre 2013 y 2014, rodara de forma sucesiva dos películas de ciencia ficción.

Paradójicamente, la sensación que nos queda tras esa secuencia es la de que el actor de Syracuse es un habitual de este tipo de producciones cuando lo cierto es que es justo al revés.

Ello no quita para que, tradicionalmente, se le hayan atribuido problemas conyugales que sí guardarían una relación directa con su condición de cienciólogo. Especialmente en su separación de la también actriz Katie Holmes.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

William Cage es comandante del ejército de los Estados Unidos aunque su labor se circunscribe a las relaciones públicas.

De hecho, su atractiva imagen pública, ampliamente difundida por las televisiones de todo el mundo, es la responsable de millares de alistamientos en la lucha que desde hace 5 años libra la Humanidad contra los miméticos, una violenta raza alienígena que ha invadido la Tierra y pretende borrar de su faz a la población autóctona.

Cuando Cage recibe la orden de presentarse en Londres ante el general Brigham está muy lejos de imaginar que el máximo responsable de la lucha contra los miméticos pretende enviarle a cubrir la inminente ofensiva -que ha recibido el nombre de “Operación Caída”- en la mismísima primera línea.

 

Al filo del mañana General

 

Horrorizado ante la perspectiva, el comandante declina el supuesto honor, sin tener el menor empacho en mostrar su cobardía.

Por desgracia para él, no se trata de una oferta sino de una orden que no tiene posibilidad de rechazar, con lo que Cage opta por amenazar al general con culparle públicamente de un previsible fracaso en la operación.

Sin embargo, su intento de chantaje desemboca en una violenta detención y en su alistamiento forzoso ya no como oficial sino como simple soldado.

Para cuando despierta, tras haber sido reducido por la policía militar, se encuentra en la base de operaciones avanzadas de Heathrow, apoyado sobre unas mochilas y con las manos esposadas. Junto a él, un sargento de raza negra le ordena a gritos que se levante.

Otro sargento, Ferrell, se hace cargo de Cage pero las esperanzas de éste de lograr acceder a un teléfono se esfuman cuando su nuevo anfitrión le informa de que ha recibido órdenes concretas de no permitirle hacer llamada alguna y de prestar oídos sordos a las excusas que pueda esgrimir.

 

Al filo del mañana Cage implora

 

Para el ejército, el degradado comandante no es otra cosa que un desertor.

Cage es integrado entonces en la Escuadra Jota, que no le recibe precisamente con agrado, dados sus antecedentes.

Y apenas unas horas más tarde es introducido, como sus compañeros, en una armadura de combate cuyo funcionamiento desconoce casi por completo, hasta el punto de no saber cómo quitarle el seguro a las armas de que dispone.

Tras un breve pero terrible vuelo sobre el canal de la Mancha, el avión en que viaja la escuadra es alcanzado por uno de los proyectiles alienígenas, por lo que Cage se ve obligado a soltarse antes que perecer a bordo.

 

Al filo del mañana A bordo

 

El panorama que descubre al darse de bruces contra el fango de la playa no puede ser más desolador: de algún modo, los miméticos estaban alertados de su ofensiva y les esperaban, por lo que la masacre está siendo casi absoluta.

Más por fortuna que por habilidad, el acobardado Cage logra desbloquear el seguro de sus armas y también abatir a un ser de aspecto algo distinto al de sus congéneres. Se trata de un alfa.

Instantes más tarde verá, a escasos metros de él, a Rita Vrataski, la heroína a quien todos llaman “el ángel de Verdún” por su decisiva participación en dicha batalla, la única victoria obtenida por los humanos frente a los invasores.

Sin embargo, “la cabrona metálica”, como también es llamada de forma mucho más coloquial entre la tropa, no tendrá ningún reparo en quitarle los cargadores de reserva cuando, después de salvarla, Cage resulta mortalmente herido por los alienígenas.

Sorprendentemente, William despierta un segundo más tarde, apoyado en unas mochilas y esposado en la base avanzada de Heathrow mientras un sargento de raza negra le grita que se levante.

El día se repite exactamente como en la ocasión anterior pero todo cambiará cuando logre hablar, en pleno campo de batalla con Rita Vrataski y ella, al apercibirse de lo que está ocurriendo, le pida que la busque “cuando despierte”.

 

UNA INTRODUCCIÓN CON LOOK DE FALSO DOCUMENTAL

 

Desde que aterrizaron a las afueras de Hamburgo hace cinco años -narra la locutora de un noticiario televisivo de gran audiencia-, han avanzado sin cesar por Europa”.

La periodista hace referencia a los miméticos, una raza extraterrestre que amenaza con aniquilar toda forma humana de existencia. “Tienen la habilidad de mimetizarse e incluso anticiparse a nuestras acciones”.

Y, mientras prosigue el relato de los millones de bajas sufridas por la población terrestre y de las evacuaciones forzosas provocadas por el avance continuo de los invasores, se intercalan las imágenes de algunos líderes europeos como François Hollande.

Si no los derrotamos en Francia -declara el británico general Brigham, la cabeza visible del ejército formado por más de 70 naciones que se enfrenta a la invasión-, tendremos que luchar contra ellos en las calles de Londres, Nueva York y Tokyo”.

El único motivo para la esperanza es la primera victoria, lograda apenas unos días antes en Verdún. Allí, Rita Vrataski, fue capaz de matar cientos de miméticos en su primer día de combate.

 

Al filo del mañana Emily Blunt

 

El secreto parece residir en la nueva tecnología de las chaquetas del exotraje, unas armaduras que permiten crear supersoldados con muy poco adiestramiento.

La Operación Caída -proclama el comandante William Cage en televisión- va a ser la mayor invasión mecanizada de la Historia de la Humanidad. Lograremos la victoria. Luchamos. Es lo que sabemos hacer”.

 

LA COBARDÍA POR BANDERA

 

Esta rimbombante declaración resulta ser una bravata en toda regla, como veremos más tarde, cuando Cage se enfrenta al general Bringham en el despacho de éste en Londres.

Operación Caída -recuerda Bringham-; toda la potencia de nuestras fuerzas invadiendo desde Francia, el Mediterráneo, Escandinavia... Aliviando la presión en el frente oriental, permitiendo a los rusos y a los chinos hacer retroceder al enemigo. Y todos nos encontramos en el medio, exterminando a la escoria de los miméticos. Muchos buenos soldados van a morir mañana, comandante. Cuando se disipe el humo y las bolsas de cadáveres empiecen a llegar a casa, buscarán a alguien a quien culpar. Alguien como yo. Preferiría otro escenario”.

Cage malinterpreta las quejas del general y se ofrece a escribir unas memorias que le ensalcen y encaucen su posible futuro en la política.

- No lo ha entendido, comandante. No quiero que venda mi figura. Quiero que venda la invasión.

- Muy bien, se muestra éste conforme.

- Sale para la costa en una hora. El equipo de grabación está listo. Llegará a la playa con la primera oleada.

- Disculpe... ¿la primera oleada? ¿Se refiere al frente?

 

Al filo del mañana General 2

 

Los sudores fríos que acometen a Cage vienen acompañados de una ulterior explicación del escenario por parte de un Brigham que no imagina el calibre de la cobardía de su interlocutor.

- Verá, le agradezco su confianza, general. Si hago esto es para evitar hacer eso. Yo hice la milicia universitaria. Estalló la guerra, perdí mi empresa de publicidad y aquí estoy. Yo me dedico a lo mío y ustedes a lo suyo pero yo no soy un soldado. En serio.

- No, claro que no -le responde Brigham sin disimular su desprecio: Por eso irá encuadrado con miles de hombres y mujeres que sí lo son.

Más sorprendido incluso que decepcionado, el general asiste al despliegue de recursos de un Cage que primero se autocalifica de pusilánime, a continuación se ofrece a recomendarle a alguien que ocupe su puesto y, por último, cuando fracasa su intento de eludir la misión apelando a su condición de militar estadounidense y no británico, amenaza explícitamente a Brigham:

- General, he inspirado a millones de ciudadanos para unirse a su ejército y, cuando las bolsas de cadáveres lleguen a casa y busquen a alguien a quien culpar, ¿cree que me costará mucho convencer a la gente de que le culpen a usted? Imagino que el general preferirá evitar eso.

Estupefacto ante el intento de chantaje, Brigham simula ceder a la extorsión pero, tan pronto Cage sale por la puerta de su despacho, conmina a sus hombres a detenerle.

El intento de fuga del comandante le valdrá un disparo desvanecedor.

 

EL ESCUADRÓN JOTA

 

Uno no puede evitar recordar la magnífica serie de televisión “Hermanos de sangre”, a la que ya dediqué dos largos artículos, desde el momento en que el protagonista se une a las huestes del escuadrón Jota hasta que sus integrantes aterrizan de mala manera sobre la playa.

Y es que resulta evidente, por muchos motivos, la intención del film de homenajear al Desembarco de Normandía.

Si el 6 de junio de 1944 los soldados aliados descendieron por millares sobre la costa francesa, oscureciendo el sol entre el fuego de la artillería nazi, en el film un contingente todavía mayor de soldados de diversas nacionalidades alcanzan también las playas galas a bordo de naves ultramodernas y equipados con sofisticadas armaduras aunque son recibidos por el fuego extraterrestre, más letal todavía.

El guión no se toma demasiado tiempo para definir a los miembros del escuadrón en el que es integrado Cage pero la repetición de algunas secuencias nos permite ir captando algún que otro rasgo sobre los más significativos.

Así observamos, por ejemplo, que únicamente hay una mujer entre los integrantes (en la Segunda Guerra Mundial obviamente no hubiese habido ninguna): la deslenguada y provocadora Nance.

No falta el soldado agresivo y medio loco, personificado por Skinner ni el gordito de turno.

En conjunto no parecen formar una tropa de élite y de hecho son carne de cañón pues se les hace aterrizar dentro de la primera oleada, recibiendo de este modo la mayor parte del fuego enemigo.

Lejos de la cohesión y profesionalidad que se apreciaba en la Compañía Easy, de la que hablábamos en “Hermanos de sangre”, aquí parece advertirse una instrucción menos concienzuda.

La nueva tecnología de las armaduras, se nos advertía ya en las primeras escenas, hace innecesaria una gran preparación por parte de sus portadores aunque la rapidez con que muerden el polvo los soldados tan pronto pisan la playa parece desmentir tal presunción.

Por otra parte, la debacle sufrida por las fuerzas humanas también denota cierta capacidad predictiva por parte de los invasores alienígenas, que parecen estar esperándoles pese a que la fecha y el lugar de la ofensiva eran alto secreto.

En cuanto al look que presentan los soldados, equipados con sus mortíferas chaquetas, recuerda a los ya vistos en “Elysium” y, al decir de Matt Damon, su peso e incomodidad son igualmente manifiestas.

Por su parte, el equivalente del teniente Winters de “Hermanos de sangre” sería en la Escuadra Jota el sargento Farell aunque son pocas las semejanzas entre ambos hombres.

 

Al filo del mañana Compañia Jota

 

La confianza de los soldados en sus figuras condensa prácticamente toda esa semejanza pues Farell es más dicharachero y hablador que el taciturno Winters, de quien sus hombres llegaban a pensar que era cuáquero.

Dotado de un notable sentido del humor y de una moral a prueba de bomba, la chispa de Farell se hace evidente desde su aparición.

- ¿Cómo ha acabado en selección?, le pregunta en su primera conversación cuando Cage se identifica como comandante: ¿Qué ha sido? ¿Una noche de poker? ¿Despedida de soltero?

Y cuando éste ve abrírsele el cielo y le pregunta, dado su apellido, si es americano, el sargento le responde. “No, señor. Soy de Kentucky”.

No obstante, su gracejo se apagará progresivamente, con las sucesivas intervenciones en las que Cage se adelanta “milagrosamente” a todas sus frases, haciendo gala de una capacidad predictiva que compite con la de los alienígenas. Con el tiempo se verá que, en efecto, el comandante goza de idéntica ventaja que los terribles miméticos.

 

LOS MIMÉTICOS

 

La estética de los alienígenas es el resultado de la interacción entre el director neoyorkino Doug Liman (“Sr. y Sra. Smith”, “El caso Bourne”, “Jumper”) y el supervisor de efectos especiales Nick Davis, que contaron con un presupuesto total de 110 millones de dólares.

Era deseo de ambos que los miméticos contaran con numerosos tentáculos que cuelgan de sus cuerpos durante la batalla como si de letales jabalinas se tratara.

 

Al filo del mañana Beta

 

Ello les confiere un aspecto casi de calamar gigante, recordando a los centinelas de “Matrix” aunque no hay lugar para la sonrisa en las escenas en las que intervienen porque el guión les dota de las suficientes dosis de salvajismo como para que no inspiren otra cosa que horror.

En cuanto a su forma de vida, se nos presentan como una colmena cuyos miembros están conectados telepáticamente y obedecen a una estructura altamente jerarquizada.

El responsable último de esa red casi infinita de conexiones es el Omega, el gran cerebro que los dirige y que se oculta en un lugar desconocido y previsiblemente inexpugnable.

A su lado están los terribles Alfas, oficiales de alto rango, de los que tan sólo aparece uno cada varios cientos de miles de Betas, los soldados miméticos que ocupan el escalafón más bajo de la jerarquía.

 

Al filo del mañana Alfa

 

 

EL DÍA DE LA MARMOTA” EN VERSIÓN SCI-FI

 

Adaptación de la novela “All you need is kill” del japonés Hiroshi Sakurazaka, resulta imposible no relacionar este film con la comedia fantástica “Atrapado en el tiempo”, que protagonizaban Bill Murray y Andie MacDowell allá por 1993. Algunos incluso la ven, con cierta inspiración, como una mezcla entre la cinta dirigida por Harold Ramis y la “Starship troopers” de Paul Verhoeven.

En el film de Ramis, un egocéntrico “hombre del tiempo” se veía obligado a repetir un mismo día de su vida una y otra vez sin que se ofreciera otra explicación para el fenómeno que una aparente intención redentora por parte de la Providencia divina.

En ese “Día de la Marmota” infinitamente repetido, Phil se veía incapaz de salir del bucle y aprovechaba la coyuntura para desarrollar talentos hasta entonces ocultos como la interpretación pianística mientras dedicaba la mayor parte de sus esfuerzos a intentar seducir a su encantadora y bella ayudante.

En el camino acabaría desarrollando una vena altruista que le convertía en “ángel de la guarda” de todo el pueblo, lo que acababa logrando el resultado deseado.

En “Al filo del mañana”, sin embargo, es la misma existencia lo que está en juego. A Cage le cae sobre sus cobardes hombros la enorme responsabilidad no sólo de salvar su propio pellejo sino también a toda la Humanidad.

 

Al filo del mañana combate

 

Y es que en este caso la alteración temporal no es algo fortuito o inexplicable sino que obedece a la inquietante capacidad del Omega mimético para manipular el tiempo.

Una habilidad que se pone en marcha sólo cuando es abatido uno de sus Alfas, lo que parecía bastante complicado hasta que Cage lo logra en su primer día de batalla, que bien pudo ser el último.

 

Al filo del mañana combate 2

 

Así, cuando el comandante (ahora degradado a soldado) mata casualmente a uno de ellos, entra en funcionamiento el diabólico mecanismo que reinicia una y otra vez el día en cada ocasión en que Cage encuentra la muerte.

Ésta es una diferencia perturbadora respecto al argumento de “Atrapado en el tiempo”, en la que si bien es cierto que el protagonista se suicidaba cómicamente en un par de ocasiones, harto de su propia incapacidad de escapar a ese encierro temporal, la mayor parte de las veces se limitaba a dormirse antes de volver a empezar.

Por el contrario, a Cage no le faltan ocasiones para morir de las formas más variadamente truculentas a manos de los miméticos o a las de la propia Rita, que no duda en rematarlo cada vez que él resulta herido.

 

Al filo del mañana Rita mata a Cage

 

Porque, esto es importante, la pérdida de sangre por parte de Cage sin la muerte como desenlace, rompería el bucle de forma fatal, dando por finalizado el día con la inapelable derrota de los humanos.

En lugar de desarrollar progresivamente una bondad altruista como hacía el personaje de Murray, el de Cruise se dedica a perfeccionar su técnica de combate, no en vano se trata de un experto en marketing que nunca ha combatido y ni siquiera ha recibido instrucción.

Mientras, aprovecha para buscar los supuestos puntos débiles de los miméticos y también para conocer a su compañera de armas, por la que se sentirá cada vez más atraído.

El mayor acierto del film estriba en el hecho nada despreciable de que logra mantener el interés durante todo el metraje, aliviando los bucles con golpes de humor o de acción que permiten el avance por encima de la mera repetición.

Todo un logro para una película que, sin ser muy original, funciona con absoluta competencia, convirtiéndose en un blockbuster por derecho propio.

 

ACTORES Y PERSONAJES

 

Al margen de TOM CRUISE y de su más que convincente caracterización como el cobarde comandante William Cage, cabe destacar a otros cabezas de cartel.

 

Al filo del mañana Tom Cruise

 

Apenas superada la treintena, la actriz británica EMILY BLUNT es ya muy respetada en el panorama internacional gracias a sus brillantes interpretaciones en “El diablo viste de Prada”, donde era la secretaria borde de la despótica Miranda Priestly (Meryl Streep), “La reina Victoria”, en la que encarnaba a la propia soberana, “Wild target”, en la que enamoraba a un veterano asesino a sueldo (al que da vida Bill Nighy), “Destino oculto”, en la que hacía lo propio con un político emergente (Matt Damon) a la vez que nos deslumbraba con sus aptitudes para el baile o “Looper”, otro film de ciencia ficción en el que coincidía con Bruce Willis.

Uno de los últimos trabajos de Emily ha sido la magnífica “Sicario”, junto a Benicio del Toro y Josh Brolin.

 

Al filo del mañana Emily Blunt 3

 

En “Al filo del mañana”, la Blunt encarna con gran aplomo y presencia física (algo que contrasta con su elegante aspecto habitual) a Rita Vrataski, una soldado tan fría y dura como hábil y resolutiva que carece de otro objetivo que no sea el de acabar con los extraterrestres que están asolando el planeta.

Aunque, por supuesto, se nos escamotean hasta el final las razones que han desembocado en la crudeza de su carácter, lo que sí resulta evidente a lo largo de la historia es su nula predisposición a responder a cualquier acercamiento afectivo por parte de Cage.

Dotada de una bravura en combate al alcance de muy pocos, también resulta convincente en sus exhaustivos entrenamientos, de los que no deja participar a nadie más. Algo que, como los galones, le ha otorgado su merecida fama.

A su lado, pese a que no trabajen con ella, se encuentra un equipo de elite cuya simple indumentaria ya despierta la admiración en el resto de la tropa pero pronto veremos que para Vrataski la fama carece del menor atractivo.

Pesimista y seca en el trato, Rita guarda más de un secreto que irá desvelándose morosamente a lo largo del film. Lo mejor que puede decirse de ella es que su falta de fe no va en detrimento de su esfuerzo para vencer lo invencible.

El sexagenario actor irlandés BRENDAN GLEESON debutó más bien tarde en el cine pero ello no ha sido óbice para lograr una meritoria carrera en la que brillan con luz propia algunos papeles como los del aguerrido Hamish en “Braveheart”, el capo mafioso irlandés Martin Cahill en “El general”, el inclasificable auror Alastor “Ojoloco” Moody en dos de las entregas de “Harry Potter”, el divertido y algo colgado Ken de “Escondidos en Brujas” o el emblemático policía Gerry Boyle en “El irlandés”.

 

Al filo del mañana Brendan Gleeson

 

En el film de Liman, Gleeson borda el papel del general Brigham, mostrando con brillantez tanto la inflexible determinación del militar profesional que se encuentra ante un reto imposible de superar como la estupefacción ante la desfachatez del personaje que intenta chantajearle sin tener en cuenta el escenario de horror en el que todos se encuentran.

La mirada irónica de la que hace gala el actor incluso cuando petrifica a sus interlocutores con una mirada realmente fría dota de una tremenda verosimilitud a las escenas en las que interviene, en las que por cierto se come al mismísimo Cruise.

A BILL PAXTON, que nació curiosamente el mismo año que Gleeson, siempre le recordaremos por su papel de Hudson en “Aliens, el regreso”, en la que recreaba un personaje que intentaba sobreponerse a su miedo con un sentido del humor ciertamente sarcástico.

Sin embargo, en su prolija filmografía aparecen también títulos tan relevantes como “Terminator”, en la que aparece en una única escena, con un look agresivamente punk y con la pésima idea de atacar a un desnudo Schwarzenegger; “Tombstone: la leyenda de Wyatt Earp”, en la que encarna a uno de los hermanos del mítico Wyatt; “Mentiras arriesgadas”, en la que da vida al insignificante impostor que, haciéndose pasar por agente secreto, seduce a Jamie Lee Curtis, esposa en el film de Schwarzenegger, que sí es realmente un agente (el bueno de Paxton parece que no se cansa de ser machacado por Arnold), “Apolo 13”, “Twister”, “Titanic” o “Límite vertical”, en la que mostraba sus dotes como montañero.

 

Al filo del mañana Bill Paxton

 

El actor texano encarna en “Al filo del mañana” al simpático sargento Ferrell, cuyo sentido del humor va de la mano de una determinación espartana, lo que repercute en una obsesión casi maniática por el cumplimiento de las normas.

Como queda dicho, sus sarcasmos irán perdiendo calado a medida que un Cage con información más que privilegiada (la que obtiene de la machacona repetición de ese día aparentemente infinito) le va comiendo el terreno.

 

UN PAR DE APUNTES SOBRE LA IGLESIA DE LA CIENCIOLOGÍA

 

Fundada a principios de los años cincuenta por L. Ronald Hubbard, un escritor de Nebraska dedicado sobre todo a la ciencia-ficción, el postulado fundamental de esta pseudo-religión invita al escepticismo al más pintado.

Resumiendo muchísimo la cuestión, todo se remonta a un acontecimiento presuntamente acaecido 75 millones de años atrás.

En aquel entonces, un dictador galáctico llamado Xenu habría traído a la Tierra a millones de personas a las que luego aniquiló en los mismos volcanes en los que las había confinado. Se establece así el origen extraterrestre de la raza humana.

Algunas de dichas almas se habrían salvado y unido en grupos, pegándose a los cuerpos de los vivos y causando males y traumas que todavía persisten.

Dichos traumas sólo pueden curarse mediante sesiones de lo que los fieles denominan "auditación” o “clarificación" y que vienen a ser un rito de confesión en forma de entrevista con un auditor experto.

El “problema” es que dichas sesiones tienen un precio que sólo lo hace accesible a personas con un altísimo poder adquisitivo, lo que explica la adhesión a esta causa de un gran número de celebridades que contribuyen al efecto llamada.

Sería el caso del propio Tom Cruise o de su buen amigo John Travolta aunque hay actores que han tonteado con la Cienciología sin acabar de alinearse del todo con ella, casos de Will Smith o el tristemente desaparecido Christopher Reeve.

Lo que queda claro es que los dos “premios gordos” a los que los responsables de esta particular Iglesia apuntaban –Brad Pitt y el mismísimo Elvis Presley- fueron precisamente quienes mostraron un rechazo más frontal.

No deja de resultar curioso que sea precisamente Cruise, uno de los elementos más proselitistas de la Cienciología, quien al principio de “Al filo del mañana” desarrolle una labor muy similar a fin de convencer a los demás de que se alisten para luchar mientras él permanece en un cómodo y seguro segundo plano.

En cualquier caso y sin el menor ánimo de realizar un estudio exhaustivo sobre la cuestión cienciológica, que no es objeto de este artículo, cabe comentar que no todos los países la consideran una religión.

Mientras países como Estados Unidos sí lo hacen, beneficiando a la Iglesia de la Cienciología con las exenciones fiscales o las subvenciones oficiales de las que disfrutan otras confesiones, hay países como Suiza o Francia que le atribuyen carácter de secta e incluso la califican de “peligrosa y nociva”.

Paralelamente se han vertido sobre esta religión o secta diversas acusaciones cuyo grado de autenticidad se desconoce y que van desde la obligación de abortar para alguno de sus miembros femeninos hasta la extorsión económica.

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