MÁS ALLÁ DE LA VIDA

El Clint Eastwood más trascendente

 

Mas alla de la vida Portada

 

MÁS ALLÁ DE LA VIDA VS. LO IMPOSIBLE

 

En la Navidad de 2004, un maremoto de magnitud 9.0 devastó las costas del sudeste asiático, cobrándose medio millón de vidas humanas entre Indonesia, Sri Lanka, Tailandia, India y Maldivas, en lo que ha sido considerado el desastre natural más mortal de la historia moderna.

Seis años después, el tsunami se erigiría en protagonista de la escena inicial de “Más allá de la vida” (2010), el trigesimoprimer largometraje de Clint Eastwood como director.

También el realizador Juan Antonio García Bayona le otorgaría idéntico papel en el arranque de “Lo imposible” (2012) aunque luego ambas películas recorren caminos bien distintos.

Mientras el film de Eastwood sólo utiliza el cataclismo como introducción de su historia y como detonante del cambio que sufrirá uno de los personajes de la misma, en el de Bayona el tsunami se constituye en protagonista absoluto pues todo el argumento se estructura en torno a la búsqueda de los miembros de una familia que han quedado dispersados tras la catástrofe.

En el apartado técnico sería difícil decantarse por una u otra secuencias, ya que el maremoto está soberbiamente recreado en ambos casos, haciendo gala de una espectacular maestría.

En los primeros minutos de “Más allá de la vida”, el personaje de Didier se asoma al balcón de su habitación, en una planta alta de un turístico hotel, al escuchar lo que parece un extraño y fuerte rugido, salpicado de gritos humanos.

Desde su atalaya contemplará horrorizado cómo las aguas se retraen para volver con furia, zarandeando violentamente un barco anclado frente a la playa y barriendo a su paso construcciones bajas, personas, sombrillas, mesas y sillas y hasta las plantas inferiores de los hoteles.

 

Mas alla de la vida Barco en tsunami

 

Un auténtico río de aguas rugientes hará saltar por los aires tenderetes y vehículos, sembrando el caos en las calles situadas tras la línea de hoteles.

Mientras las personas huyen despavoridas, muchas de ellas morirán aplastadas por coches arrastrados por ese río antinatural, en tanto que otras perecen empotradas contra los pilares de madera de las sencillas casas locales o simplemente ahogadas bajo la efervescencia de las aguas.

En “Lo imposible”, en cambio, se adopta el punto de vista más subjetivo de los protagonistas. El padre juega en la piscina con sus hijos mientras la madre lee tranquilamente a pocos metros de ellos.

Será ella quien observe que se ha levantado un viento extraño y que la humedad parece condensarse sobre la valla de cristal que delimita el recinto.

Poco después todos mirarán en la misma dirección: hacia la playa, que no se divisa desde allí.

Las palmeras son arrancadas como si fuesen de juguete y, de pronto, una tremenda ola pasa sobre ellas y lo arrasa todo en dirección a la familia.

Sólo entonces la cámara se eleva un instante para ver cernirse las aguas sobre el complejo turístico, arrasando palmeras y mobiliario y demoliendo construcciones como si fueran de papel, salvo que lo que estallan son sus paredes y los cristales de sus ventanas.

En ningún momento se ve la línea de playa ni cómo el agua abandona el mar para tragarse la tierra.

En un instante, el padre y los dos hijos pequeños son alcanzados mientras corren por la parte poco profunda de la piscina, el niño mayor llega a zambullirse en ella y vemos cernirse sobre el chaval una avalancha de agua sucia y repleta de objetos arrastrados.

En cuanto a la madre, se queda aterrada frente a la valla de cristal y todo quedará a oscuras cuando la ola le dé alcance.

Lo siguiente que veremos es a la mujer gritando, aferrada con las dos manos al grueso tronco de una palmera mientras un gigantesco río de agua enlodada corre a su alrededor.

Son, en definitiva, dos modos totalmente distintos de contar una misma cosa y ambos resultan tan dramáticos como espectaculares.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Uno

En un hotel de playa en Tailandia, una pareja francesa –Marie y Didier- despiertan en su último día de vacaciones.

Ella le recuerda que debe comprar regalos para sus hijas pero Didier desea dormir media hora más, por lo que es Marie quien asume la tarea.

Un ruido fuerte y extraño llevará a Didier al balcón, desde donde será testigo de excepción de un terrorífico tsunami que devasta la zona.

Marie sí es alcanzada por las aguas y, tras recibir un fuerte golpe en la cabeza, se sumerge inconsciente bajo las mismas.

La francesa muere en ese momento y, tras la oscuridad, una luz blanca alumbra a un sinfín de figuras humanas que se le acercan, llenándola de paz.

 

Mas alla de la vida Siluetas

 

Cuando la luz y las siluetas se extinguen, Marie regresa a la vida, reanimada por dos jóvenes que le han practicado la respiración artificial.

 

Mas alla de la vida Marie salvada

 

Tras protagonizar un emotivo reencuentro con Didier, los dos regresarán a París pero ella ya no es la misma persona.

Obsesionada por su mística experiencia, no logra recuperar su vida anterior y eso la distancia tanto de su trabajo como de su amante.

Surge entonces en ella la necesidad de contar su experiencia.

 

Dos

En San Francisco, George sufre una encerrona por parte de su hermano Billy, empeñado en que le haga el favor de realizar “una lectura” a uno de sus clientes.

A regañadientes, George accederá a complacerle. Tomando las manos del cliente, pronto entra en contacto con su difunta esposa, que desde el más allá pide perdón a su marido por haber tenido que cuidarla durante muchos años a causa de su esclerosis múltiple y también lo conmina a rehacer su vida junto a otra mujer.

 

Mas alla de la vida Christos

 

En realidad, a pesar de su evidente don, el parapsicólogo ya no se dedica a esos asuntos y trabaja en una fábrica a cambio de 2.000 dólares al mes y de una vida tranquila.

Su soledad, sin embargo, se verá alterada cuando conoce en un curso de cocina a Melanie, una bonita joven llegada a California, con la que parece conectar.

 

Mas alla de la vida Curso de cocina

 

Un inoportuno mensaje de Billy grabado en el contestador automático de George pondrá a Melanie sobre la pista de la verdadera naturaleza de su nuevo amigo, lo que en un principio la fascina pero luego la lleva imprudentemente a querer saber más de lo que a ambos les conviene.

 

Tres

Jonas y Marcus son dos gemelos que viven en Londres junto a Jackie, su madre drogadicta.

Conscientes de su precaria situación, los niños intentan salvar la situación cuando los servicios sociales se presentan en su casa dispuestos a separarles de su irresponsable progenitora.

La gran habilidad de Jonas y la obediencia ciega de Marcus a su hermano mayor –aunque lo sea únicamente por 12 minutos- logran evitar la catástrofe pero sólo por un instante.

Apenas unos minutos más tarde y mientras Jonas regresa de la farmacia con los medicamentos que por una vez parecen augurar la voluntad de su madre de desintoxicarse, el niño es atacado por un grupo de chavales mayores que él.

Logra escapar de ellos pero es atropellado por un coche, que le causa la muerte instantánea.

Marcus se quedará solo en el mundo al perder a su hermano mayor y también a su madre, que ingresa de inmediato en una clínica.

 

Mas alla de la vida Marcus con gorra

 

Los servicios sociales facilitan al niño una familia de acogida pero, aunque se trata de buenas personas, Marcus ya no está en condiciones de establecer un vínculo emocional con ningún otro ser humano y se obsesiona con encontrar a un médium que no sea un estafador y le permita contactar con su hermano.

 

MARIE

 

Periodista de reconocido prestigio y famosa presentadora de televisión, Marie Lelay pasa las vacaciones de Navidad en una playa tailandesa junto a Didier, su jefe en la cadena Francetelevisions, que es también su amante.

De carácter extrovertido y alegre, Marie es una mujer aguda e inteligente que sueña con escribir un libro sobre las facetas menos conocidas del ex presidente galo François Mitterrand.

Detallista por naturaleza, la periodista asumirá el compromiso de comprar los regalos para las hijas de Didier mientras él duerme un poco más. Esa decisión le cambiará la vida y estará a punto de arrebatársela.

Cuando el tsunami arrasa la costa, Didier permanece a salvo en una planta alta del hotel pero Marie se encuentra en un mercadillo comprando una pulsera artesanal para una de las hijas de su amante.

 

Mas alla de la vida Marie con niña

 

La chica fracasará al intentar salvar la vida de una niña –la hija de la vendedora que acaba de atenderle- cuando su pequeña mano se escurre de la suya ante la fuerza descomunal con que las arrolla el agua.

 

Mas alla de la vida Corriendo con niña

 

Luego, el brutal impacto de un coche en la parte posterior de su cabeza la dejará inconsciente y a merced de la corriente.

El cuerpo de Marie se hunde sin remisión y la luz se apaga para ella pero de la oscuridad surge un resplandor blanco en el que aparecen figuras…

Dos chicos intentan reanimarla, practicándole el boca a boca pero sus intentos parecen baldíos hasta que, milagrosamente, la luz blanca desaparece de la mente de Marie y la periodista regresa a la vida entre arcadas que le impelen a expulsar la mucha agua tragada.

Poco después, mientras deambula como una sonámbula por el desolado paisaje que el tsunami ha dejado tras de sí, Marie encuentra a Didier, que también la buscaba afanosamente pero casi sin esperanza. Ambos se fundirán en un emotivo abrazo.

 

Mas alla de la vida Didier

 

Sin embargo, ya en el avión que les conduce de vuelta a París, Marie comienza a evidenciar su estado de shock; se siente culpable por no haberse quedado a cubrir la noticia para la cadena y sorprendida por estar literalmente huyendo de lo que le ha sucedido.

Será peor cuando intente inútilmente recuperar su vida normal: en mitad de una delicada entrevista a un empresario francés que se enriquece a costa de explotar mano de obra infantil en el sudeste asiático, Marie permanece ajena, como alelada, y no se muestra no ya incisiva sino interesada siquiera en las palabras de su interlocutor o en su mera presencia.

Didier le sugerirá entonces que se ha reincorporado demasiado pronto al trabajo y que quizás es un buen momento para escribir ese libro que tenía en mente.

Reunida con la editorial de la cadena, todos se muestran entusiasmados con el enfoque que Marie pretende darle a la biografía del ya desaparecido pero icónico Mitterrand.

No obstante, a solas en su casa, muy pronto se le revelará la imposibilidad de llevar adelante ese proyecto pues su cabeza está en otro lugar.

Obsesionada por su experiencia con la muerte, Marie acaba localizando a una doctora que trabaja en cierta clínica suiza aislada del mundo y hasta allí se dirigirá para conocerla.

Su conversación con ella la convencerá de la necesidad de aprovechar su notoriedad para llevar la esperanza a la gente, en forma de libro que recoja su propia experiencia y la información de la que ahora dispone acerca de la vida tras la muerte y que está siendo escamoteada de forma deliberada a la población.

El mismo día en que tienen lugar los atentados del metro de Londres (), Marie presenta a la editorial los tres primeros capítulos de su libro.

Los editores comprobarán consternados que aquello no guarda relación alguna con el proyecto que le encargaron, por lo que la amenazan con exigir la devolución del adelanto que le dieron si no se pone de inmediato con el libro sobre Mitterrand.

No es que lo que ha escrito no les parezca interesante –la chica tiene olfato, como ellos mismos reconocen- pero la suya es una editorial de temática política y la obra de Marie requiere de otro tipo de publicación más especializada.

Su decepción será mayúscula cuando, después de esa humillación, también Didier le cierre la puerta cuando ella se muestra interesada en regresar a la televisión; su sustituta está haciendo un buen trabajo (ya la ha sustituido en los carteles publicitarios) y sus propias declaraciones sobre la vida ultraterrena le han restado credibilidad.

Marie sospecha que “la nueva” también la ha sustituido entre las sábanas de Didier pero, en cualquier caso, la constatación de que ha perdido todo lo que llenaba su vida –su trabajo, su fama, su dinero, su hombre- resultará terriblemente doloroso.

 

Mas alla de la vida Didier la deja

 

Su suerte cambiará cuando sus editores, arrepentidos de su actitud anterior, la pongan en contacto con una editorial estadounidense a la que Marie envía su libro.

Meses después la llaman desde Estados Unidos para informarle de que están muy interesados en publicarlo y su objetivo es presentarlo en la próxima Feria del Libro de Londres.

 

GEORGE

 

George Lonegan tiene un don; con sólo tocar a una persona puede contactar con los seres queridos de ésta que hayan fallecido recientemente.

No se trata de ningún truco ni requiere de parafernalia alguna. Sencillamente, años atrás padeció encefalomielitis, una inflamación del cerebro y la médula espinal que obligó a someterle a una operación de columna que se complicó y duró nada menos que 8 horas.

George llegó a morir durante la intervención pero fue reanimado y, durante su convalecencia, comenzó a sufrir de migrañas. Éstas se convirtieron en pesadillas y, más tarde, acabaron desembocando en esos “contactos” que él no asume como don sino como maldición.

Su hermano mayor, Billy, no entiende que él no haga uso de su poder para ayudar a los demás aunque más bien dé la impresión de que le interesen especialmente las perspectivas lucrativas de dicha actividad.

 

Mas alla de la vida George con Billy

 

De hecho, en un pasado no muy lejano, George ganaba mucho dinero, tenía un gabinete y una página web, le dedicaban artículos e incluso escribieron un libro sobre él.

Pero, como contará Billy a Christos, un griego que se encuentra entre sus principales clientes, aquello superó a George, que se vio obligado a abandonar su actividad parapsicológica de la noche a la mañana. “Una vida basada en la muerte no es una vida”, sería su epitafio profesional.

Ahora, el menor de los Lonegan trabaja en una fábrica manejando carretillas elevadoras pero carece de vida social y lleva una vida solitaria, mitigando su insomnio con los papeles recitados por Derek Jacobi a través de la radio.

Cuando su hermano le hace una encerrona para que contacte con la esposa fallecida de Christos, George demuestra que su habilidad sigue muy presente pero sus propios fantasmas reaparecen, por lo que se niega a repetir la experiencia.

La irrupción en su vida de Melanie, una bonita joven recién llegada a San Francisco, a la que conocerá en el transcurso de un curso de cocina de italiana, hace concebir a George nuevas esperanzas.

Los dos intiman y una noche ella le propone ir a su casa para cocinar juntos. Una llamada de Billy grabada en el contestador automático desencadenará el desastre pues en el mensaje se hace alusión al “don” de George.

 

Mas alla de la vida Con Melanie en cocina

 

Melanie no sólo querrá saber en qué consiste su habilidad sino también hacer uso de ella para contactar con su madre fallecida.

- Apenas te conozco –le dirá George, intentando evitar lo inevitable- pero me gustas mucho. Muchísimo. Y, si pudiéramos, me gustaría retroceder en el tiempo y olvidar la llamada de teléfono, el mensaje de mi hermano y que hemos tenido esta conversación porque, si abrimos esta puerta y seguimos por ese camino, no tenemos ninguna posibilidad de tener una relación normal.

La insistencia de la chica les costará cara a ambos: con la lectura que el parapsicólogo le hace, ella regresará a los demonios de su pasado y él la perderá para siempre.

Cuando, poco después, George pierde su trabajo en la fábrica, que está reduciendo drásticamente su personal, Billy ve la ocasión para retomar el tema de la Parapsicología pero limitando esta vez el número de visitas para que a su hermano no vuelva a írsele el asunto de las manos como la primera vez.

En unos días, vuelve a montarle la página web y también un moderno gabinete en el que ya elucubra con “lecturas para grupos” para que la gente no tenga que pagar tanto e incluso ha dispuesto un despacho para sí mismo a fin de que George sólo tenga que ocuparse de realizar las lecturas.

Así las cosas, a George no le quedará otro remedio que salir huyendo y qué mejor destino que Londres para visitar la antigua casa de su admirado Charles Dickens.

 

MARCUS

 

En Londres precisamente viven los gemelos Jason y Marcus.

Jason es el mayor y, además, un líder nato. Ingenioso, inteligente, muy hablador y tremendamente activo, sólo se quita la gorra para dormir.

Marcus es su sombra. Callado, tímido, con más limitaciones en sus estudios pero siempre dispuesto a secundar a su hermano, a quien idolatra.

Son dos buenos niños pero tienen un gravísimo problema: su madre es drogadicta y no es capaz de cuidar ni de sí misma, por lo que ellos no sólo han de apañárselas para sobrevivir sino que incluso han de velar por ella, a fin de que no le quiten la custodia de sus propios hijos.

Después de pagar con sus ahorros a un fotógrafo para que les tome una fotografía que luego hacen enmarcar, los gemelos tendrán que resignarse cuando su madre llega esa noche, con ellos a punto de dormir, y no es capaz no ya de ver el regalo que reposa sobre la mesa de la cocina sino siquiera de verlos a ellos.

 

Mas alla de la vida Gemelos

 

Los gemelos lograrán salvar una delicada situación a la mañana siguiente cuando los servicios sociales se personan en su casa mientras Jackie está como un tronco en su cama bajo los efectos de las drogas.

Mientras Marcus intenta despertarla por todos los medios, Jason pone orden en la casa y llena dos bolsas con alimentos para que parezca que su madre viene del supermercado.

Haciéndola salir por la parte posterior de la casa, los niños hacen pasar al salón a los trabajadores sociales para que, poco después, vean aparecer a Jackie abriendo la puerta con su llave mientras entra cargada con las bolsas y se sorprende de verles allí.

Salvada la contingencia, Jackie –que sobria resulta ser una mujer dulce y afable-  agradece a sus hijos la fotografía enmarcada que le han regalado y luego envía a Marcus a la farmacia pero “Jeis” se ofrece a ir en lugar de su hermano pequeño, que no ha acabado los deberes y a quien pide que le llame al móvil para ayudarle a hacerlos.

Todo es un truco de Jason: cuando su gemelo le llama le dice que se olvide de los deberes, que puede copiar de los suyos y, en vez de eso, busque en el ordenador qué son la Naltrexona y el Clorhidrato que su madre le he enviado a comprar.

La primera resulta ser un bloqueador de los efectos de la heroína y los opiáceos y, según leerá el niño, la desintoxicación puede llevar entre una semana y un mes.

- ¿Eso quiere decir que va a dejarlo? –se ilusiona Marcus.

- Sí, eso es lo que creo que quiere decir –le secunda “Jeis”.- Es genial, es la primera vez que lo intenta. Hasta ahora todo eran promesas, Imagina, sería como vivir por fin en una familia normal.

Por desgracia, cuatro chicos mayores le quitan el móvil mientras habla con su gemelo y, cuando logra recuperarlo, Jason corre por la acera perseguido por ellos.

Al cruzar la calle sin mirar, un camión le embiste, matándolo en el acto para horror del conductor y de todos los viandantes, incluyendo sus atónitos perseguidores.

- Jason, vamos. Jason, por favor –suplicará Marcus sobre el cuerpo sin vida de su hermano en la que es, de lejos, la escena más dramática y sobrecogedora de la película.- Te necesito.

Marcus ya no se separará de la gorra de su hermano. Ni siquiera cuando su madre ingresa en una clínica de desintoxicación y él es conducido con una familia de acogida por la que no llegará a sentir nada.

Los trabajadores sociales y el matrimonio que le acogen harán gala de una notable sensibilidad, instalando una segunda cama en la habitación del niño, que cada día al acostarse da las buenas noches al desaparecido “Jeis” como si todavía le acompañara.

En adelante, nada podrá conmoverle –ni su familia de acogida ni sus profesores y compañeros en el colegio- salvo la idea fija de encontrar a alguien que sea capaz de comunicarle con su hermano muerto.

Llegará a robar para poder pagar a varios de esos impostores, sólo para ir de decepción en decepción hasta que se topa con la web de George Lonegan…

 

Mas alla de la vida Marcus encuentra web

 

 

NI SUSPENSE NI TERROR

 

Más allá de la vida” no es un thriller ni mucho menos una película de terror.

No existe suspense propiamente dicho fuera de la incertidumbre que provoca saber cómo terminarán las diferentes situaciones planteadas: el acoso de los servicios sociales a Jackie, la persecución de los golfillos a Jason, la búsqueda de Marcus, la cita de George con Melanie…

Tampoco se flirtea con el terror a ningún nivel y, de hecho, las escenas –tres en total- en las que George realiza sus lecturas nunca muestran a sus interlocutores fallecidos de ningún modo: ni se ven ni tampoco se escuchan sus voces.

Estamos pues ante un drama no por contenido menos intenso. Marie, George e incluso Marcus son, en realidad, personas fuertes. La vida les golpea con dureza, especialmente al niño, pero sólo consigue que se tambaleen, nunca logra hundirles.

El film huye de las escenas lacrimógenas y así no hay pornografía emocional cuando Didier se reencuentra con una Marie a la que creía muerta ni cuando Marcus lamenta sin lágrimas visibles la pérdida de su hermano.

Apenas encontramos humor en el film salvo algún guiño muy ligero que, curiosamente, suelen darse durante las lecturas de George, lo que las dota de una sorprendente ligereza.

En la primera, el parapsicólogo contacta con la esposa fallecida de Christos, el cliente de su hermano. Ella se muestra agradecida con su dedicado marido y le pide que se busque otra mujer antes de que sea demasiado tarde, ya que se está haciendo cada vez más viejo… y más gordo. El comentario arrancará una sonrisa al aludido.

La segunda de las lecturas, la que George realiza a Melanie tras la insistencia de la chica, es la única desprovista por completo del menor rasgo de humor. Se presiente el desastre desde el principio y ello lo convierte en una escena tensa.

La tercera lectura, la única que en realidad hará George de forma voluntaria aunque le cueste tomar la decisión, es la que le reconcilia con lo que es y le hace constatar hasta qué punto su don lo es para las personas que requieren su ayuda.

En esta última se recupera la atmósfera poco solemne y casi desenfadada e informal de la lectura inicial, en lo que parece significar cierta suerte de aceptación.

Aceptación de la muerte como puerta a otro estadio; de la vida como trayecto ineludible que hay que recorrer en solitario hasta llegar a esa otra dimensión; y de la responsabilidad que cada uno adquiere a lo largo de dicho viaje.

En cuanto al erotismo, también aparecerá muy puntualmente y con una absoluta blancura en las escenas que Melanie comparte con George sobre todo en el curso de cocina.

Cuando ella abre la boca para que él introduzca en ella los ingredientes que la chica debe identificar, el espectador no puede dejar de apreciar los movimientos claramente sensuales de su lengua, que tampoco pasan desapercibidos para George.

La tensión sexual que se va instalando entre ellos escapará al ámbito del curso cuando los dos coinciden en la cocina del parapsicólogo aunque apenas durará un suspiro: justo lo que tarda Melanie en averiguar la ocupación secreta de su amigo y comete la imprudencia de pedirle que la ponga en práctica.

 

CLINT EASTWOOD

 

La verdadera sensibilidad de un cineasta se revela no tanto cuando interpreta frente a las cámaras, donde su pericia y sus tablas como actor pueden disimular sus carencias emocionales hasta llegar a la impostura, como cuando es él quien lleva las riendas de la historia, a la que ha de imprimir su sello personal.

Eastwood, encasillado durante años en sus papeles de duro, desde el inspector Harry Callahan de la saga iniciada con “Harry el sucio” hasta sus personajes de spaghetti western en “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”, “Cometieron dos errores” o “El jinete pálido”, se ha destapado en su ya prolija faceta de realizador como un hombre brillante y emotivo.

Capaz de enfocar temas espinosos con un tacto sorprendente, su mayor mérito estriba en el  hecho de conjugar historias interesantes con atmósferas y situaciones tan verosímiles como asumibles por parte del espectador.

 

Mas alla de la vida Clint Eastwood

 

Su planteamiento parece indicar que se contenta con hacer llegar el mensaje que pretende transmitir sin necesidad de atribular al receptor con efectismos o truculencias que provoquen un resultado contrario de rechazo o negatividad.

Al final, su máxima será la de que no resulta tan relevante aquello que se cuenta como el modo en que se hace.

Tras obtener el Oscar al Mejor Director por el crepuscular western “Sin perdón”, Clint iniciaría un sutil cambio de dirección que le ha ido llevando hacia un cine progresivamente más íntimo y profundo.

La agridulce “Un mundo perfecto” ya tocaba algunas fibras sensibles en su delicado intento de integrar al personaje del criminal Kevin Costner con el tierno niño al que siempre recordaremos disfrazado de fantasmilla.

La desgarradora y romántica “Los puentes de Madison”, con la gran Meryl Streep dando la réplica al propio Eastwood, sería la antesala de otros títulos como “Million Dollar Baby”, que bucea en los peliagudos terrenos del boxeo o la eutanasia y “Gran Torino”, donde se plantea, con crudeza, humor y sensibilidad a la vez, un problema tan complejo como la integración racial.

En cuanto a “Más allá de la vida”, constituye una atrevida aproximación a la Muerte y, sobre todo, a lo que ésta tiene de definitiva o de simple tránsito hacia otro lugar.

Lejos de sentimentalismos baratos, el realizador californiano estructura la vigorosa historia en torno a tres vértices equidistantes –la periodista, el parapsicólogo y el niño- que acabarán convergiendo en un encuentro que cambiará las vidas de los tres.

Incluso en las escenas más duras –la muerte de Jason especialmente-, Eastwood hace un singular esfuerzo por escapar de la lágrima fácil para proponer algo más sutil: la vida tiene mucho de tragedia y la muerte forma parte intrínseca de ella.

A Marie se le plantea como la posibilidad de redimir al ser humano de sus miedos ancestrales ante una Muerte desconocida y cruel que no es, en realidad, más que una puerta hacia una dimensión superior, en la que la paz y la conformidad sustituyen a los vaivenes emocionales de la existencia mundana.

Para George, en cambio, la Muerte es una vieja conocida pues no sólo la experimentó en su propia piel sino que está acostumbrado a mantener diálogos significativos con quienes están del otro lado de la línea. El único hándicap es que eso pone una barrera entre él y los vivos, al convertirle en un bicho raro al margen de la sociedad.

Por último, para Marcus la Muerte es a la vez inexplicable y despiadada pues le arrebatará su único apoyo en una vida sorprendentemente dura para ser tan joven. Sin embargo, será precisamente la falta de prejuicios que conlleva la juventud la que le permita creer sin gran dificultad que es posible contactar con quienes ya no están con nosotros. Aunque su fe tendrá que superar la barrera de falacia y burdo mercantilismo que le separan de la simple verdad.

 

UN REPARTO A LA ALTURA

 

La estrella indiscutible del reparto y la que da empaque al elenco, aglutinando con su enorme talento el trabajo de todo el equipo artístico no es otro que Matt Damon (GEORGE).

 

Mas alla de la vida George y Marcus

 

En 2010, el bostoniano ya era una absoluta estrella tras sus rutilantes papeles en “El indomable Will Hunting” (encarnando al propio Will), “Salvar al soldado Ryan” (donde interpreta precisamente al soldado al que las tropas estadounidenses pretenden rescatar), “El talento de Mr. Ripley” (dando vida a Tom Ripley), “La leyenda de Bagger Vance”, “Syriana”, “Infiltrados”, “Invictus” (como el capitán de la selección sudafricana de rugby) y las exitosas sagas iniciadas con “Ocean’s Eleven” y “El caso Bourne” (donde él es Jason Bourne), entre otras.

La belga Cécile de France (MARIE), por su parte, se hizo popular en nuestro país gracias a la película de Cédric Klapisch “Una casa de locos” (2002), donde encarnaba a Isabelle, la amiga lesbiana del protagonista Xavier.

 

Mas alla de la vida Cecile de France

 

Cécile seguiría interpretando dicho papel en las dos secuelas del film: “Las muñecas rusas” (2005) y “Nueva vida en Nueva York” (2013).

Cuando se estrenó la película de Eastwood la californiana Bryce Dallas Howard (MELANIE) apenas sí había intervenido en un par de producciones de cierto empaque –“El bosque” y “La joven del agua”- aunque ahora mismo está de mucha mayor actualidad tras el éxito arrollador de “Jurassic World”, donde interpreta a la atractiva pero fría directora del parque temático.

 

Mas alla de la vida Melanie

 

Mucho más conocido internacionalmente que el actor galo Thierry Neuvie (DIDIER), demasiado circunscrito al cine francés y no precisamente al más comercial, es el simpático actor estadounidense Jay Mohr (BILLY).

 

Mas alla de la vida Billy

 

A Mohr le hemos visto en multitud de títulos reconocibles: “Jerry Maguire”, “Novio de alquiler”, “Pequeños guerreros”, “Cadena de favores”, “Pluto Nash”, “Simone” y hasta en la serie televisiva “Entre fantasmas”, en la que da vida al profesor Rick Payne.

A pesar de su excelente trabajo en el film, los actores gemelos Frankie y George McLaren (MARCUS y JASON, a los que interpretaron indistintamente) sólo participaron, también juntos, en un episodio de la serie televisiva “Casuality”, en el que compartían el mismo personaje pero parece que luego se decantaron por otros caminos profesionales lejos del cine.

 

Mas alla de la vida Gemelos posando

 

A propósito, los niños, que cuando se rodó la película apenas si tenían 8 años, son estadounidenses y no británicos.

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