DÍAS CONTADOS

 

Amor hasta en el infierno

 

Dias contados Las dos amigas

 

UN REALIZADOR ECLÉCTICO

 

Imanol Uribe es un director vasco cuya versatilidad queda evidenciada en lo dispar de su producción cinematografica. Sin ir más lejos, cuenta en su filmografía con títulos como “El rey pasmado”, “Bwana”, “La carta esférica” o este “Días contados”, entre los cuales apenas se perciben coincidencias significativas.

Uniendo de forma magistral elementos tan espinosos como el terrorismo, la prostitución o el mundo de las drogas, Uribe nos presenta una historia de amor a contrapelo, siempre en el filo de la navaja, desafiando la crudeza y la sordidez de un mundo esencialmente duro.

En cierto modo, la temática del film debería ponerla en relación con el cine de Enrique Urbizu pero en “Días contados” priman el drama descarnado o la crítica social sobre la mera intriga, lo que acaba por separarla de dicho género de forma radical.

Sí comparte con el cine de Urbizu una evidente preocupación formal que en ningún momento desatiende el fondo y que se manifiesta en una excelsa fotografía a través de la cual se nos nutre por igual de imágenes sórdidas y de estampas bellísimas.

Como en la historia de fondo, también resulta posible encontrar la belleza incluso en el ultramundo más infame y canalla.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Antonio forma parte de un comando legal de ETA, lo que significa que se trata de un miembro integrante de la banda que no ha sido fichado por la policía y que se oculta bajo un disfraz; en este caso, el de un reportero de prensa.

Instalado en un apartamento que la banda ha conseguido en Madrid a la espera de realizar un atentado, Antonio conoce a sus peculiares vecinas Vanessa y Charo, dos jóvenes yonkis que se prostituyen para sobrevivir.

Contra todo pronóstico, el terrorista comienza a sentirse atraído por Charo, cuyo peligroso marido cumple condena en la cárcel.

La fuerza de dicha atracción llevará a Antonio al extremo de arriesgar su tapadera, impidiendo que la policía maltrate a la muchacha en un registro ilegal.

 

Dias contados Amenazando a las chicas

 

 

Mientras tanto, el comando del que forma parte Antonio intenta llevar adelante un atentado con explosivos en la capital de España.

Cuando el golpe falla, Antonio decide saltarse el guión, baja del coche y, a sangre fría, le descerraja un tiro en la nuca a un agente de policía.

Su indisciplina y temeridad provocan un notable cabreo en la organización mientras el coqueteo de Charo con Antonio se intensifica.

 Cuando el impostado periodista insiste en llegar más lejos, la muchacha le pide que la lleve a Granada pues su primera vez juntos debe ser algo especial.

Sin pensárselo dos veces, el etarra la sube a su coche y la lleva hasta Granada, alojándose en un hotel de lujo cercano a la Alhambra, donde consuman su deseo.

 

 

Dias contados Alhambra Palace

 

Por desgracia para ambos, esa misma noche y mientras Antonio se ducha, Charo pone la televisión y ve en el telediario la fotografía de su amigo, ya fichado como integrante de ETA y al que se busca por el asesinato del policía.

 

UN THRILLER MUY PARTICULAR

 

Ante todo cabe aclarar que la película no versa sobre ETA (no anda en la línea de “Yoyes” ni de “El lobo”) sino que Uribe, sin volverle la cara al tema, cuenta una historia en la que el protagonista resulta ser un miembro de la banda terrorista.

El mundo del terrorismo entra en intersección con los de la prostitución y la droga y, de esas dos extracciones marginales pero dispares, surge el amor entre dos de sus integrantes.

Una temática tan singular no podía pasar desapercibida en nuestro cine y, de hecho, el reconocimiento resultó bastante unánime tanto en lo que concierne a la crítica (8 premios Goya, incluidos los de Mejor Película y Mejor Director) como a lo que dicta el público a la hora de rascarse el bolsillo en la taquilla.

Se trata de un ejercicio de estilo con sello propio que no renuncia al feísmo de los ambientes que retrata ni a sus miserias y mezquindades:

- Las dos amigas intentando autoconvencerse de que no son realmente prostitutas aunque tengan que practicar, por dinero, una felación a un hombre asqueroso.

- El soplón que traiciona a las chicas, teóricamente amigas suyas, entregándoselas en bandeja al policía.

 

Dias contados El yonki y el poli

 

- Éste aprovechándose, sin la menor compasión, de los desgraciados a los que persigue.

- El terrorista que asesina sin remordimientos sólo porque es lo que había en el orden del día.

- Ese mismo soplón al que interpreta Bardem solazándose con el triste baile de Charo ante el viejo verde que la contrata.

- El policía haciéndole la rosca al periodista ante la amenaza de que éste difunda sus abusos.

Pero, por encima de toda la sordidez del submundo en el que se mueven los personajes, lo que la película cuenta es una historia de amor.

A contracorriente, con más urgencias fisiológicas quizás que ternuras y caricias, pero tan intenso al fin y al cabo que determinará sin remisión el destino final de sus protagonistas.

No es una película alegre ni optimista aunque tampoco tan dura como podría haber sido de haberse pretendido. En cualquier caso, no resulta apta para todos los paladares. Sin embargo, para quienes no teman mancharse las manos y el alma con una historia en la que el sentimiento intenta horadar la sucia realidad circundante, su contemplación resulta imprescindible.

La fotografía, magnífica durante todo el film, incluyendo las escenas de acción, alcanza su culminación con las imágenes del Albaicín y el Sacromonte durante la breve incursión granadina de los protagonistas.

A propósito y para aquellos que sientan curiosidad, debo comentar que el hotel en el que se alojan Charo y Antonio existe realmente y es el “Alhambra Palace”, a pocos centenares de metro de la propia Alhambra.

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/195-granada-1

Un establecimiento, por cierto, que también aparecía con todo su glamour y estilo en la película “Gitano”, protagonizada por Laetitia Casta, Marta Belaustegui y el bailaor Joaquín Cortés sobre un guión de Arturo Pérez-Reverte.

 

EL ENCUENTRO

 

La primera mañana que Antonio pasa en el piso que ha alquilado para sustentar su tapadera de periodista, un ruido le hace abrir la puerta de la casa y en el rellano ve a Charo intentando infructuosamente entrar en la suya.

Ella le pide ayuda y, basándose en las supuestas habilidades de su marido abriendo puertas, le anima a que él lo intente pero Antonio fracasa en su tentativa de abrir con ayuda de un dni.

- ¿Por qué no lo llamas?, le pregunta él, aludiendo a esa lumbrera que parece ser el esposo de la joven.

- Porque está en la cárcel, en Ancares de Oca.

Charo le pregunta entonces si puede pasar a su casa, a lo que él parece muy reacio aunque se lo permite cuando ella afirma estar meándose.

Sin embargo, la tardanza de la muchacha en salir del baño le hará abrir la puerta, con lo que la sorprende justo después de que ella se haya inyectado heroína.

- Oye, tú, recoge todo esto y largo de aquí. Tengo cosas que hacer.

Con voz gangosa, ella le dice que no es una yonki y que sólo se ha metido algo porque estaba muy nerviosa pero que lo puede dejar cuando quiera.

Después de la llegada de Vanessa -que llama a la puerta de Antonio al ver enroscado en su pomo el pañuelo de Charo-, el terrorista regresa al cuarto de baño para anunciar a ésta que ya ha regresado su amiga con la llave pero la encuentra bañándose tranquilamente.

- No he podido resistir la tentación, le dice ella por toda excusa.

- Tú lo que tienes es mucha cara, le espeta él sin dejar de mirarle los pechos.

- ¿Te gustan?, pregunta ella sonriendo.

- Sí, sí, la verdad es que tienes unas tetas muy bonitas, concede él sin empacho.

- A mi marido también le gustaban.

 

DISENSIONES ETARRAS

 

Aunque, como queda dicho, ETA no es el tema de la película, lo cierto es que la organización terrorista no sale demasiado bien parada de la trama.

Para empezar, desde el primer instante son patentes las disensiones internas, que ya en la primera escena del film llevan a Antonio a desobedecer las órdenes.

En vez de seguir al coche en el que viajan Carlos y Lourdes, los dos miembros restantes del reconstruido Comando Madrid, decide subir a su coche a una prostituta que se ofrece a chupársela por 5.000 pesetas y a la que utilizará para salvar un control policial de carreteras.

- ¿Qué hace? –pregunta Carlos, escandalizado. No me lo puedo creer.

- Jugarse la vida, responde Lourdes. Es lo que más le gusta. Y, de paso, jodérnosla a los demás.

No parece con ello que la disciplina sea una máxima aplicada a rajatabla en una banda terrorista que debería tener por bandera la más absoluta discreción.

Pero que Antonio es un tipo que va por libre y al que le sobran todos los corsés se pondrá de manifiesto en varias ocasiones más a lo largo del film.

 

Dias contados Carmelo Gomez

 

Por ejemplo, en la acalorada discusión que mantiene con Carlos a propósito del coche-bomba que se disponen a colocar en la calle antes de proceder al verdadero atentado.

- Esa carga viene preparada de fuera, comenta Antonio.

- Esperemos que esté en condiciones, concede entonces Lourdes.

Sorprendido, Carlos, levanta la cabeza para preguntar:

- ¿Por qué lo dices?

- Porque la última vez, en Barcelona, nos pasaron material caducado.

- ¿De quién fue la culpa?, pregunta Carlos, intrigado.

Y Antonio explota:

- ¿De quién va a ser? Del mierda ese que ha llegado hasta arriba en la dirección sin tener ni puta idea de dónde tiene la mano derecha. Así nos va; nosotros pringamos y él se pone las medallas.

Carlos no se amilana en un primer momento, respondiendo con frialdad: “Esa es una opinión discutible”.

- ¿Sí? –entra al trapo Antonio: Entonces, ¿tú crees que es normal que nosotros mismos subamos los coches hasta Madrid? ¿O que nos arriesguemos en labores de información como lo estamos haciendo?

- Son momentos difíciles, joder –intenta ser conciliador su compañero.

- ¡Por culpa de ese inepto!, explota Antonio entonces.

- No está bien que hables así de él, murmura Carlos disgustado.

- Oye, mira, no me toques los cojones, finalizará Antonio bruscamente la discusión.

El comando prepara un gran atentado, cuyas dimensiones escandalizan a la propia Lourdes cuando Antonio se muestra partidario de utilizar todo el material explosivo de que disponen, más de 100 kilos -Pero eso va a ser un cataclismo en pleno centro de Madrid- colocan una bomba en un coche.

En vísperas del mismo, el grupo prepara un coche-bomba pero la intervención de un vagabundo, que golpea el cristal con una piedra para perpetrar un robo, provoca la explosión prematura del vehículo, saldándose la acción con la única muerte del indigente. Será entonces cuando se viva otro momento de zozobra en el interior del comando.

Y es que, aunque el fallo de la misión no sea achacable a Antonio, sí lo será la temeridad de apearse en mitad de Madrid y pegarle un tiro en la nuca al primer policía que ve.

 

Dias contados Asesinando a un policia

 

Lejos de sentirse mal por el crimen en sí o incluso por la desobediencia activa de las órdenes recibidas por el comando, el terrorista experimentará una sensación de euforia, al ver la repercusión mediática de su acción.

 

REPARTO Y PERSONAJES

 

Vehículo de presentación de Ruth Gabriel, a quien un servidor auguraba una carrera más brillante, la actriz gaditana se alzó merecidamente con el Goya a la Mejor Actriz Revelación de 1994.

 

Dias contados Tomando un baño

 

Su interpretación de CHARO, una muchacha con pocas luces pero con una carnalidad exultante que no anda desprovista de ternura, resulta convincente al cien por cien.

Resulta sorprendente que Uribe depositara sobre una actriz desconocida e inexperta de apenas 19 años el peso de la película -que gravita entre ella y el personaje del terrorista- pero lo cierto es que en su osada apuesta reside uno de los puntos fundamentales del éxito del film.

Lo paradójico es que, no obstante las sinuosas curvas de la artista y sus generosos rizos azabaches, su aspecto me resultó en su momento un tanto andrógino, hasta el punto de recordarme poderosamente al del controvertido Jaye Davidson, actor experto en protagonizar personajes ambiguos, como recordarán quienes hayan visto “Juego de lágrimas”. Una película, por cierto, con la que “Días contados” tiene más de un punto en común.

La actriz de San Fernando, que en su edad infantil había participado en algún programa televisivo infantil como “La cometa blanca” o “Barrio sésamo”, filmaría después de “Días contados” las mediocres “Felicidades, Tovarich”, junto a Paco Rabal o Xabier Elorriaga; la italiana “A tres bandas”, con Franco Nero e Imanol Arias; “99.9 la frecuencia del terror” al lado de María Barranco y Terele Pávez; o la algo más decorosa “La Mari”, con Ana Fernández.

También tomaría parte de algunas producciones latinoamericanas poco destacables: la venezolana “Amaneció de golpe”, la colombiana “Lo azul del cielo” o la argentina, más desafortunada incluso, “Doña Bárbara”, en la que coincidía con Jorge Perugorria.

No obstante, parece que Ruth ha trabajado asidua y exitosamente en el teatro durante los últimos años y que también se ha hecho acreedora a un discreto prestigio como poetisa que incluso le ha procurado algún que otro galardón literario.

Con un papel menos protagónico en el film, quien sí aprovecharía a la perfección su oportunidad fue Candela Peña, que encarnaba a VANESSA, la compañera de penurias y miserias de Charo.

 

Dias contados Las dos amigas en bañera

 

Sin renunciar en ningún momento a la femineidad, en Candela siempre destaca un punto de aspereza, de fiera dureza, que ya se adivinaba en el film de Uribe, su primera aparición en una pantalla.

Con los años, la Peña se ha convertido en un rostro habitual en las producciones patrias, habiendo participado en títulos tan relevantes como “Hola, ¿estás sola?”, la “Insomnio” de Chus Gutiérrez, “Todo sobre mi madre”, “Torremolinos 73”, “Te doy mis ojos”, “Princesas” o la coral “Una pistola en cada mano”.

Dentro de un reparto que el paso del tiempo ha revalorizado de forma considerable, brilla con luz propia el leonés Carmelo Gómez, que en el film interpreta a ANTONIO, un etarra duro y aparentemente inconmovible al que, sin embargo, sí conmoverá la sensualidad voraz pero a la vez ingenua de su vecina.

 

Dias contados El elenco

 

La composición que hace Gómez del personaje resulta impecable en su estudiada contención. Hay en su conducta puntuales excesos –el vivo rechazo hacia la compañera que intenta recuperar lo que al parecer compartieron, el arrebato que le lleva a abandonar el coche y descerrajar un tiro al primer policía que ve, el ataque de inconformismo ante los atropellos del policía con las pobres chicas de al lado- pero el periodista hace gala casi siempre de un notable autocontrol que sólo de vez en cuando permite filtrar las turbulencias que habitan en su interior.

La temeridad y cierto afán de protagonismo en plan cowboy solitario le enfrentan a la disciplina de grupo que se le presupone a la organización terrorista de la que forma parte pero ello no parece preocuparle ni poco ni mucho.

 

Dias contados Vida de familia

 

A Carmelo, que con 24 años ya había intervenido de forma episódica en “El viaje a ninguna parte” y que tres años más tarde haría otro tanto en “Bajarse al moro”, fue Julio Medem quien le facilitó sus primeros papeles de enjundia, sobre todo en “Vacas” aunque también con un secundario bastante impactante en “La ardilla roja”.

Sería después de “Días contados” cuando de nuevo Medem le ofreciera el protagonismo absoluto en “Tierra”, en la que volvía a coincidir, como en las dos anteriores películas del director donostiarra, con Emma Suárez.

Ese mismo año, Gómez había rodado “Territorio Comanche”, una historia de periodistas españoles en la Guerra de los Balcanes que adaptaba la novela de Arturo Pérez-Reverte, “Tu nombre envenena mis sueños” y “El perro del hortelano”. En las dos últimas coincidía de nuevo con Emma Suárez aunque dirigidos, en ambas ocasiones, por Pilar Miró.

Después vendrían, entre otras, “Secretos del corazón”, “El portero”, “Entre las piernas” y “El viaje de Carol”, en la que se ponía por tercera vez bajo las órdenes de Imanol Uribe (la segunda fue con el fallido thriller “Extraños”),

El vitoriano Karra Elejalde, muchos años antes de su reconocimiento generalizado con “Ocho apellidos vascos”, ya era un actor muy apreciado por la industria y por el público más avezado del cine español después de sus brillantes trabajos en “La ardilla roja” (el taxista que adula rastreramente a la protagonista en la misma medida en que maltrata a su propia esposa), “La madre muerta” o la almodovariana “Kika”.

 

Dias contados Karra Elejalde

 

Todavía acrecentaría más su prestigio con posterioridad gracias a títulos como “Los sin nombre”, “Los cronocrímenes” o “También la lluvia” aunque lo cierto es que el fenómeno “Ocho apellidos vascos”, que cambió todas las reglas del juego en nuestro cine, previsiblemente también tendrá su influencia en la carrera del actor vasco.

Interpreta en el film a RAFA, el policía sin escrúpulos que acosa a las jóvenes prostitutas.

En cuanto a Pepón Nieto, su personaje del bonachón e ingenuo UGARTE, enamorado utópicamente de Vanessa, tampoco goza de gran relieve pero el actor malagueño, que también debutaba en el cine con el film de Uribe, salva con gran decoro la papeleta.

 

Dias contados Bardem y Pepon

 

Años más tarde vendrían “Morirás en Chafarinas”, “Más que amor, frenesí”, “Perdona bonita pero Lucas me quería a mí”, “Cosas que dejé en La Habana”, “Los años bárbaros” o “Las brujas de Zugarramurdi”, además de las series televisivas “Camino de Santiago”, “Periodistas”, “La vida de Rita”, “Los hombres de Paco”, la versión española de “Cheers” o “Amar es para siempre”.

Por último pero no precisamente por su menor relevancia, el mismísimo Javier Bardem borda un papel secundario de los que permanecen en la retina: el del repulsivo LISARDO, un yonki que podría suscitar compasión de no ser por lo rastrero que llega a mostrarse.

 

Dias contados Javier Bardem

 

Para entonces ya había tomado parte en tres films de Bigas Luna –“Las edades de Lulú”, “Jamón, Jamón” y “Huevos de oro”- y había trabajado a las órdenes de Pedro Almodóvar, Vicente Aranda y Gonzalo Suárez (en “El detective y la muerte” coincidió con Carmelo Gómez) pero su enorme potencial aún no había eclosionado del todo.

Antes que anochezca”, “Biutiful” (que le valieron sendas nominaciones al Oscar al Mejor Actor, todo un hito para un actor hispanoparlante), “Pasos de baile”, “Los lunes al sol”, “Mar adentro”, “No es país para viejos” (que le valió un Oscar al Mejor Actor de Reparto) o su papel de malvado en el Bond “Skyfall” parecían todavía muy lejanos, al igual que la retahíla de premios que luego cosecharía: el BAFTA, el del Sindicato de Actores, un Globo de Oro, un premio del Cine Europeo y nada menos que 5 Goyas, además de galardones en Cannes, Venecia o Donostia.

 

JUAN MADRID Y EL CINE

 

El escritor malagueño Juan Madrid, creador de la saga del detective Toni Romano, es el autor de la novela “Días contados” en la que se basa el guión de Imanol Uribe.

No es la única relación del autor con el cine y la televisión. Sin ir más lejos, amén de un par de experiencias anecdóticas como actor, fue el guionista único de la serie televisiva “Brigada Central”, que protagonizaba Imanol Arias.

También se han llevado al cine su novela "Nada que hacer", que vio la luz con el título de “Al acecho” y fue dirigida por Gerardo Herrero y su libro de relatos "Crónicas del Madrid oscuro", que apareció en pantalla a través de la producción mexicana “Ciudades oscuras”.

Madrid dirigió incluso la adaptación cinematográfica de su novela "Tánger" en 2004, contando para ello con Jorge Perugorria, Ana Fernández, Fele Martínez y el mismísimo Ramoncín aunque no se puede decir que el resultado final fuese precisamente para tirar cohetes. De hecho, cabe ponerlo más en el debe que en el haber del improvisado realizador.

Y también dirigió el documental "La Memoria Recobrada: Málaga, 1937, la carretera de la muerte" sobre un episodio de la Guerra Civil Española.

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