LISBOA STORY

 

La magia de Madredeus

 

Lisboa Story Portada

 

EL DOCUMENTAL QUE CRECIÓ

 

Pensado originalmente como un documental financiado por las autoridades municipales de Lisboa para promocionar la ciudad, terminó convirtiéndose en un entrañable largometraje a cargo del realizador alemán Wim Wenders (“Alicia en las ciudades”, “El amigo americano”, “París Texas”, “El cielo sobre Berlín”, “Hasta el fin del mundo”, “¡Tan lejos, tan cerca!”).

De su mano, “Lisboa Story” pasa a ser una suerte de continuación de “El estado de las cosas”, film rodado trece años antes del que toma prestado al director de cine que aparecía en ella; Friedrich Monroe, interpretado como entonces por Patrick Bauchau.

 

En “El estado de las cosas”, un equipo de cineastas alemanes rodaba en Portugal un remake de un viejo film de ciencia-ficción sobre un holocausto nuclear pero se quedaban primero sin rollo de película y más tarde sin productor, lo que impedía seguir con el rodaje e invitaba a una sesuda reflexión sobre la naturaleza misma del cine.

En “Lisboa Story”, por el contrario, el personaje de Philip Winter, que se desempeña como ingeniero de sonido, recibe una invitación de Monroe también desde Lisboa para que le ayude a grabar los sonidos de la capital portuguesa cuyas escenas ha filmado.

Para cuando logra llegar a Lisboa unas semanas después, Winter descubrirá que el propio Monroe ha desaparecido dejando inconcluso su film.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Phillip Winter, un técnico de sonido alemán, descubre entre un montón de cartas y recortes de periódico una postal de su amigo, el cineasta Friedrich Monroe. La tarjeta procede de Lisboa y en ella el director le invita a reunirse con él en la capital portuguesa.

Con su propio coche, Winter atravesará media Europa hasta que, ya en Portugal y después de superar varios incidentes, el viejo vehículo se estropea definitivamente.

 

Lisboa Story averia

 

Consigue llegar a Lisboa a bordo de una camioneta pero, cuando encuentra la casa de Friedrich, éste no se halla presente. En su lugar conoce a unos niños que afirman colaborar con el director y que persiguen al recién llegado por todas partes, cámara de video en mano. También pulula por allí un adolescente que desaparece cada vez que Phillip se le aproxima.

 

Lisboa Story con los niños

 

Esa noche, mientras descansa en una de las habitaciones, el alemán escucha una bonita música que parece provenir de la misma casa. En efecto, cuando se interna en la misma descubre a unos músicos ensayando. La vocalista, una hermosa joven, le cautiva con su armoniosa voz.

 

Lisboa Story Madredeus

 

Al terminar el ensayo, los músicos se presentan al visitante como integrantes del grupo MADREDEUS, que está componiendo la música para la película de Friedrich. La cantante, Teresa Salgueiro, le pide que no se preocupe por el paradero del director, ya que no es inusual que éste se ausente de la casa.

 

Lisboa Story Atardecer

 

En los días siguientes, Winter comienza a recorrer Lisboa acompañado de sus instrumentos de grabación, con los que va captando los sonidos que luego conformarán la banda sonora del film: coches, palomas, barcos, niños…

Teresa y el resto de su grupo se despiden cuando, una vez finalizada la banda sonora, que le entregan en una cinta de cassette, dejan la ciudad para iniciar una gira por Brasil.

Winter aprovechará su relativa soledad, ya que los niños le visitan a diario, para ir conociendo la ciudad.

 

Lisboa Story Probando sonidos en calle

 

 

SOLO ANTE EL PELIGRO

 

Rüdiger Vogler, que encarna a Phillip Winter, es el actor protagonista del film pues el resto de la geografía humana que lo rodea –los músicos y los niños- no hacen sino interpretarse a sí mismos sin mucho más que un par de líneas de guión.

El personaje de Winter se mostrará, desde el principio, como un tipo paciente y campechano que atraviesa los diversos países que separan Alemania de Portugal escuchando las emisoras de radio de cada uno de ellos (resulta simpático que, al atravesar España, lo que su radio capte sea un carrusel futbolístico) y comenzando a practicar el portugués con ayuda de una cinta de cassette tan pronto cruza la frontera del país luso.

Tampoco desesperará al quedarse sin coche en el momento más inoportuno aunque la bondad de los lugareños posibilitará su llegada hasta Lisboa, donde le espera la desagradable sorpresa de que el hombre que le ha invitado a realizar todo ese periplo ha desaparecido sin dejar rastro alguno.

 

Lisboa Story El prota

 

Winter hará gala de una notable paciencia cuando los niños se enseñoreen de sus pertenencias, casi todas consistentes en instrumentos diversos con los que les enseñará a producir ruidos tan dispares como los cascos de un caballo o el gemir de una vieja puerta.

Y su aventura cobrará mayor sentido cuando descubra la música del grupo que en realidad le alberga y a la bonita muchacha que lo lidera.

En la parte final del film aparecerá por fin el díscolo director en circunstancias que obviamente no voy a revelar, a fin de no privar a la concurrencia del mínimo de incertidumbre que proporciona la historia.

Rüdiger Vogler, el actor que da vida a Winter, es un veterano artista alemán cuya carrera ha discurrido en su mayor parte en la cinematografía de su país, siendo bastante habitual en la filmografía de Wenders: “Alicia en las ciudades”, “Falso movimiento”, “En el curso del tiempo”, “Hasta el fin del mundo” o “¡Tan lejos, tan cerca!” aunque, curiosamente, la de “Lisboa story” fue su última colaboración.

Vogler también se ha dejado ver durante diferentes épocas en el cine italiano (“El último en saberlo”, “El sol también sale de noche”), francés (“Libertad salvaje”, “OSS 117: Perdido en Río”) y hasta español (“Madrid” o la serie de televisión “El mundo de Juan Lobón”).

 

MÁS ATMÓSFERA QUE ACCIÓN

 

A riesgo de ahuyentar a no pocos potenciales espectadores del film, debo admitir que "Lisboa Story" es una película en la que, básicamente, no ocurre nada.

De hecho, está virtualmente desprovista de acción, fuera de los movimientos cotidianos que llevan a los personajes a interactuar mínimamente.

 

Lisboa Story Leyendo a Pessoa

 

La historia, de lo más simple, puede resumirse en la llegada del técnico de sonido a Portugal y su infructuosa búsqueda de su amigo y teórico anfitrión.

La aparición de los músicos de Madredeus y la relación que apenas se insinúa entre su cantante Teresa y el cineasta alemán pone un mínimo de pimienta en una historia lineal y sin sobresaltos, lo que imagino resultará insuficiente para más de uno.

Careciendo prácticamente de trama, ¿a qué se debe entonces que ejerza un efecto tan subyugante y no sólo sobre un servidor?

En mi caso no puedo argumentar que me traiga recuerdos de ninguna índole pues, para cuando me enfrenté al trabajo de Wenders, no había visitado todavía la capital portuguesa.

Tampoco puedo atribuir exclusivamente a la inquietante y tibia presencia de Teresa Salgueiro -¡qué voz la de esta criatura y qué ojos!- el poderoso influjo que provoca en mí.

 

Lisboa Story Teresa cantando 2

 

Sólo puedo alegar que me encanta la atmósfera sosegada (algunos la tacharán de tediosa) de la película, la fotogenia de la decadente Lisboa (sus viejos tranvías, el barrio de Alfama, el Tajo divisado desde sus azoteas e incluso los desconchones de sus fachadas) o la música de Madredeus que todo lo envuelve como un halo de misterio que no acaba de definirse.

 

Lisboa Story Tranvia

 

En su debe, hay que reconocer que los diálogos son francamente calamitosos, siendo preferibles los momentos en que los personajes guardan silencio y dejan hablar a la ciudad... o cantar a los músicos.

Obviamente, los miembros de Madredeus se interpretan a sí mismos y su música se entrelaza de tal modo con la fotografía y la propia textura visual del film, que dotan a éste de una exquisita sensibilidad.

Debo añadir que la visualización de la película gana bastantes enteros cuando uno ha tenido ocasión de recorrer Lisboa pues, aparte de que algunos de sus rincones aparecen magníficamente recreados en el film, es sobre todo la atmósfera lisboeta la que queda espléndidamente plasmada en esta humilde pero gratificante sucesión de fotogramas.

Tal vez a las autoridades locales que acudieron a Wenders para promocionar turísticamente la ciudad les decepcione la ausencia de sus monumentos más emblemáticos –no hay ni rastro del barrio de Belem, las Plazas del Comercio o del Rossio, el elevador de Santa Justa o incluso el mítico Café Carioca- pero no me cabe duda de que el efecto que logra la película, con independencia de sus modestos valores cinematográficos, es precisamente el de empujar al espectador a visitar la ciudad.

El sonido de Lisboa también goza de un lógico protagonismo, desde los ruidos típicos de la ciudad (los artesanos trabajando, los tranvías desplazándose sobre sus raíles) a los rumores del viento, los graznidos de las gaviotas o los simples gritos de los niños al jugar en la calle.

 

MADREDEUS

 

En 1985 los músicos Pedro Ayres Magalhães (guitarra) y Rodrigo Leão (teclados) decidieron crearon un grupo musical que contara con raíces portuguesas sin tener que recurrir al fado.

Ambos estaban inmersos en otros grupos (Pedro en “Herois do mar” y Rodrigo en “Sétima legião”) pero buscaban nuevos horizontes artísticos, por lo que pronto se les unieron Gabriel Gomes (acordeón) y Francisco Ribeiro (violonchelo y voz).

Al grupo le faltaba una voz que diera cohesión al conjunto e inspirara sus canciones, que hablaban del mar, de la tierra y también de los sueños. Tras muchas audiciones fueron a dar con lo que buscaban durante una pausa en una taberna del Barrio Alto, lugar típico de encuentro de jóvenes en Lisboa.

Allí se encontraron con una joven de diecisiete años llamada Teresa Salgueiro, que cantaba fados por pura diversión y fue la verdadera inspiración del grupo.

El nombre del grupo viene del lugar en que ensayaban, el Teatro Ibérico junto al Convento de Madre de Deus, en la zona oriental de Lisboa.

La banda sonora del film está recogida en un álbum titulado “Ainda(Todavía) que supone el tercer trabajo del grupo –tras “Os Dias de Madredeus” y “Existir”- y contiene los siguientes temas:

  1. Guitarra - 3:45
  2. Milagre - 4:17
  3. Céu da Mouraria (Cielo de Mouraria) - 3:42
  4. Miradouro de Santa Catarina (Mirador de Santa Catalina) - 4:09
  5. A Cidade E Os Campos (La ciudad y los campos) - 3:33
  6. O Tejo (El Tajo) - 4:11
  7. Viagens Interditas(Viaje prohibido) - 2:51
  8. Alfama - 3:27
  9. Ainda (Todavía) - 7:18
  10. Maio Maduro Maio (Mayo, maduro Mayo )- 4:12

 

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar