CINE ARGENTINO

Parte I

                   

Argentino Portada 1 Bis

  

                   

LOS TITUBEANTES INICIOS

 

Aunque hay que remontarse hasta 1903 para encontrar la primera manifestación cinematográfica en Argentina, lo cierto es que el panorama no resulta demasiado estimulante hasta mediados de los años ochenta.

Entre las honrosas excepciones cabe señalar los casos de la muda “Nobleza gaucha” (1915); los melodramas “Dios se lo pague” (1948), dirigido por Luis César Amadori con Arturo de Córdova y Zully Moreno como protagonistas y “La casa del ángel” (1957) de Leopoldo Torre Nilsson, protagonizado por Elsa Daniel y Lautaro Murúa y nominado a la Palma de oro de Cannes; o el thriller también nominado en Cannes “Rosaura a las diez” (1958) de Mario Soffici y protagonizado por Juan Verdaguer, Susana Campos y Alberto Dalbés.

 

Argentino Rosaura a las diez

 

Otro thriller, “La mano en la trampa”, obtendría en la ciudad francesa el premio FIPRESCI (otorgado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica) en 1961, de nuevo con Torre Nilsson “Babsy” en la realización y con nuestro Paco Rabal dándole la réplica a Elsa Daniel, no en vano se trató de una coproducción entre España y Argentina.

 

Argentino La mano en la trampa

 

Mediados los sesenta, el drama “Crónica de un niño solo” (1965) viene a paliar una desangelada ausencia de títulos relevantes. El crudo y áspero retrato que Leonardo Favio ofrece de la sórdida infancia del protagonista (encarnado por el desconocido Diego Puente) constituye un auténtico aldabonazo que pasó desapercibido para el gran público.

 

Argentino Cronica de un niño solo

 

Apenas dos años después, el propio Favio estrenaría “El romance del Aniceto y la Francisca” (1967). Un chusco nombre para otro drama en el que por primera vez veremos a Federico Luppi con apenas treinta y un años. Él es el Aniceto del film, un personaje rural que se debate entre el amor de dos mujeres; una santa y la otra puta.

 

Argentino El romance del Aniceto

 

De nuevo Leopoldo Torre Nilsson, a quien se considera creador de una cierta “nouvelle vague” argentina, se haría presente en 1968 con una adaptación del poema de José Hernández “Martín Fierro” protagonizado por Alfredo Alcón.

 

Argentino Martin Fierro

 

 “La fiaca” (1969), de Fernando Ayala, combina drama y comedia al servicio de una historia cuyo protagonista decide rebelarse y dejar de trabajar, amparándose en la fiaca (pereza o astenia, en argentino criollo) que afirma padecer. La genial Norma Aleandro encabezaba el reparto.

 

Argentino La fiaca

 

Con el drama “El dependiente” (1969) cerraba Leonardo Favio su trilogía temprana y también una década en la que se asistía a un cierto despertar del cine argentino. Walter Vidarte y Graciela Borges son cabeza de cartel para esta historia en la que la avaricia malogra la relación entre el empleado de una ferretería y una bella y tímida joven.

 

Argentino El dependiente

 

 

LOS SETENTA ALZAN EL VUELO

 

También Favio será el firmante de “Juan Moreira” (1973), el primer título llamativo en la década de los setenta. Se trata de un drama rural inspirado en hechos reales acaecidos durante el último tercio del siglo XIV. Tiene como protagonista a un gaucho (Rodolfo Bebán en el film) que, tras ser estafado, mata al estafador y se convierte en prófugo de la justicia y, más tarde, en un famoso bandolero.

 

Argentino Juan Moreira

 

Un drama político, “Los traidores” (1972), había sorprendido un año antes, de la mano de su director Raymundo Gleyzer. El protagonista, un militante sindical al que encarna Víctor Proncet, traicionará a la causa en su camino de ascenso hacia el poder. De hecho, el film constituye una severa crítica contra las prácticas de las cúpulas sindicales, con especial acento sobre la CGT.

 

Argentino Los traidores

 

Federico Luppi y otro grande, Héctor Alterio, coinciden en “La Patagonia rebelde” (1974), un drama de Héctor Olivera basado en hechos reales que tuvieron lugar en los años veinte cuando un grupo de obreros desafía al Gobierno con una huelga que será sofocada drásticamente.

 

Argentino La Patagonia rebelde

 

También “La tregua” (1974), de Sergio Renán, contó con la impagable presencia de Héctor Alterio, en un drama romántico que une a un viudo maduro y a una joven que le hará volver a sentirse vivo. El de Renán sería el primer film argentino en ser nominado al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa.

 

Argentino La tregua

 

Boquitas pintadas” (1974), Concha de Plata en San Sebastián, donde también obtendría el Premio Especial del Jurado, nos trae de nuevo a Leopoldo Torre Nilsson tras las cámaras y a Alfredo Alcón frente a ellas en un sórdido drama que recoge los avatares sentimentales de los personajes de un pequeño pueblo bonaerense a lo largo de varias décadas.

 

Argentino Boquitas pintadas

 

Tan revitalizantes resultan los setenta que en 1975 se asiste al estreno de una cinta de animación que resultaría todo un éxito. Se trata de “Trapito”, una aventura para los más pequeños protagonizada por un bondadoso y simpático espantapájaros. Manuel García Ferré fue su director.

 

Argentino Trapito

 

De nuevo el polifacético Leonardo Favio (fue compositor, cantante y actor además de director y productor cinematográfico) salta a escena en 1976 con la realización de “Soñar, soñar”, la historia de un artista trotamundos (“El Rulo”) que, en una de sus actuaciones conocerá a un empleado municipal tan ávido de sueños como él mismo. Ambos decidirán “fusionar” sus anhelos artísticos en pos de un éxito incierto.

 

Argentino Soñar soñar

 

Apenas dos años más tarde hace su aparición Adolfo Aristarain, un director llamado a cambiar las reglas del cine de su país a causa de su personalísima visión, que aúna las formas narrativas de la cinematografía estadounidense con los temas más puramente argentinos, con especial acento en el aspecto social.

Su impactante opera prima, “La parte del león” (1978), es cine negro en estado puro, impregnado de la particular atmósfera de la Argentina de la dictadura, con todo lo que ello supone. Guión, realización e interpretación (Julio De Grazia, Luisina Brando, Fernanda Mistral, Beba Bidart y Lidia Leonor Catalano conforman el elenco) superan la evidente carencia de medios e incluso de una historia demasiado sofisticada pues ésta se limita a mostrar los avatares de un hombre sencillo en cuyas manos cae por casualidad una importante suma de dinero fruto de un atraco.

 

Argentino La parte del leon

 

 

EL DESPEGUE DE LOS OCHENTA

 

Tras dos fiascos incomprensibles (las infumables comedias “La playa del amor” y “La discoteca del amor”), el propio Aristarain es el encargado de inaugurar con la excelente “Tiempo de revancha” (1981) la década del despegue.

 

Argentino Tiempo de revancha

 

El prolijo Federico Luppi iniciaba, con este claustrofóbico film de suspense y de valiente reivindicación sociopolítica, su colaboración con el director bonaerense de quien, con el paso de los años, se convertiría en auténtico fetiche.

Luppi interpreta en el film a un ex sindicalista que, harto de las inexistentes medidas de seguridad que se observan en la mina patagónica en la que trabaja, simulará haber quedado mudo tras un presunto accidente laboral. El poderoso dueño de la mina, sin embargo, no estará por la labor de creerle.

Humor negro y denuncia social es lo que ofrece “Plata dulce” (1982), también con Federico Luppi como protagonista, en esta ocasión dirigido por el tándem Fernando Ayala-Juan José Jusid.

 

Argentino Plata dulce

 

El argumento se centra en la historia de dos hombres, cuñados y socios de una empresa que fabrica botiquines. Uno de ellos (el interpretado por Luppi) se reencuentra con un antiguo compañero del servicio militar, un auténtico Mefistófeles financiero que le ofrecerá mucho dinero fácil aunque sucio. Sus manejos hundirán al cuñado, que pretende seguir como siempre.

De nuevo reunidos Aristarain y Luppi, firman en ese mismo 1982 “Últimos días de la víctima”, un tenebroso y áspero noir en el que, a raíz de un dudoso encargo, un asesino a sueldo cobra conciencia de ser un instrumento al servicio de intereses oscuros que nada tienen que ver con él.

 

Argentino Ultimos dias de la victima

 

Reminiscencias del cine negro americano de los 40, con grandes dosis de violencia y unos excepcionales diálogos, enmarcan este film, pionero y semilla para otros thrillers que vendrían.

No habrá más penas ni olvido” (1983), del ya mencionado Héctor Olivera, nos trae de nuevo a Federico Luppi en un drama político con escenas de gran dureza aunque no carezca de algunos momentos de humor. Los excelentes Ulises Dumont, Julio de Grazia, Miguel Ángel Solá, Lautaro Murúa, Augusto Larreta o Victor Laplace completan un reparto espectacular.

 

Argentino No habra mas penas ni olvido

 

En cuanto al film, que obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín además del Premio Especial del Jurado y del FIPRESCI, muestra el enfrentamiento en un pequeño pueblo de dos facciones del peronismo: una encabezada por el intendente, y otra representada por el delegado municipal.

Fernando Ayala dirigirá ese mismo año “El arreglo”, una comedia dramática con toques costumbristas en torno al soborno que un funcionario municipal plantea a un modesto vecindario a cambio de una instalación decente de fontanería.

 

Argentino El arreglo

 

Uno de los vecinos (interpretado por el omnipresente Federico Luppi), de profesión pintor y de integridad incuestionable, se negará a aceptarlo.

La reivindicativa directora bonaerense María Luisa Bemberg, que ya había despuntado con sus primeros trabajos (“Momentos” y “Señora de nadie”), se destapaba en 1984 con “Camila”, un drama romántico de época ambientado en el siglo XIX que alcanzaría la candidatura al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa.

 

Argentino Camila

 

Susú Pecorano y nuestro Imanol Arias protagonizan la relación mantenida por la aristócrata Camila O'Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez. El gran Héctor Alterio, por su parte, encarna al autoritario padre de la dama en esta tierna y bella historia de amor.

También el director Alejandro Doria tendría su momento de éxito con el drama “Darse cuenta” (1984), en el que un joven de extracción humilde permanece en coma y desahuciado tras un accidente hasta que un médico desencantado y de vuelta de todo se embarca en una cruzada personal para devolverle a la consciencia.

 

Argentino Darse cuenta

 

Amén de una contundente crítica a la sanidad argentina, el film constituye todo un canto a la vida y a la esperanza además de al altruismo bien entendido. Luis Brandoni encarna al médico que pretende enaltecer su profesión mientras Darío Grandinetti se mete en el papel del joven paciente olvidado por todos.

Será, no obstante, el año 1985 el llamado a revolucionar una industria más bien marginal en la que apenas algún golpe aislado de genialidad despuntaba entre una cierta mediocridad imperante.

La historia oficial” marca un antes y un después en la Historia del Cine Argentino debido tanto a su excelsa calidad artística, como a la maravillosa interpretación de sus protagonistas Norma Aleandro y Héctor Alterio y a su asumido compromiso político. Se convirtió, además, en la primera cinta no sólo argentina sino sudamericana en alzarse con el Oscar a la Mejor Película en Lengua No Inglesa.

 

Argentino La historia oficial

 

Apenas habían transcurrido dos años del final del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, la dictadura que sucedió al golpe de Estado que había depuesto a Isabel Perón en 1976. La Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas designó en ese momento como presidente del país al general Videla, a quien luego sucederían Viola, Galtieri y Bignone.

Desde ese momento y hasta finales de 1983, Argentina vivió una época de sangrienta represión en la que el terrorismo de Estado, sistemáticamente aplicado, secuestró, asesinó e “hizo desaparecer” toda sombra de disidencia, se tratara de estudiantes, sindicalistas, intelectuales, obreros o profesionales de toda índole susceptibles de discrepar con la política gubernamental.

En ese contexto de final de una época singularmente tenebrosa, mientras la dictadura vive sus últimos estertores, un matrimonio acomodado asistirá a su propia desintegración. La crisis sobreviene cuando la esposa, una profesora de Historia que hasta el momento ha eludido ver la realidad, se reencuentra con una vieja amiga que ha regresado a Argentina años después de ser torturada y violada bajo el único cargo de haber sido pareja de un supuesto disidente.

La alusión de su amiga a los robos de niños llevados a cabo durante aquellas masivas torturas suscitará la sospecha de la profesora, que se empeñará en averiguar si su hija adoptiva, a la que adora, es fruto de uno de dichos robos. No encontrará ayuda ninguna en su marido, un corrupto arribista a quien enfurecerá el empeño de ella, pero sí en una abnegada Abuela de la Plaza de Mayo.

Ese mismo año, Fernando E. Solanas estrenó la curiosa “El exilio de Gardel (Tangos)”, un drama musical en el que se plasma tanto el miedo y la lucha de los argentinos que permanecen en su país bajo la dictadura como la añoranza de los exiliados que dejaron Argentina a causa de ella.

 

Argentino El exilio de Gardel

 

Un grupo de estos últimos intentará aliviar su nostalgia montando un número musical en París en el que el tango será el absoluto protagonista.

La noche de los lápices” (1986), del ya mentado Hector Oliveira, se sumerge precisamente en los primeros años de la dictadura militar. Concretamente, en la desaparición, tortura y asesinato de siete jóvenes estudiantes de La Plata cuyo único delito fue protestar contra la subida de las tasas estudiantiles.

 

Argentino La noche de los lapices

 

El film es decididamente duro y sobrecogedor pero, por desgracia, más que fiel al suceso real que lo inspiró.

Eliseo Subiela, por su parte, descollaba por primera vez ese mismo año con su original “Hombre mirando al sudeste” que, si bien tiene reminiscencias de la ya vista “Darse cuenta” y también de “Alguien voló sobre el nido del cuco”, inspiraría sobre todo la posterior “K-Pax” protagonizada por Kevin Spacey y que más bien parece un plagio descarado.

 

Argentino Hombre mirando al sudeste

 

Y es que, sin eludir una severa crítica de las instituciones mentales, Subiela narra, con pocos medios y un elenco no demasiado conocido, una historia en la que un psiquiatra trata a un joven que afirma ser extraterrestre y cuyos argumentos acabarán desarmando al médico.

En cuanto a “Made in Argentina”, dirigida en solitario por Juan José Jusid en 1987, juega con una idea todavía hoy vigente: la dialéctica entre la conveniencia de abandonar Argentina aún a riesgo de añorarla de por vida o bien permanecer en ella aceptando sus peculiaridades no siempre fáciles de sobrellevar.

 

Argentino Made in Argentina

 

Luis Brandoni, Patricio Contreras o Marta Bianchi son algunos de sus principales protagonistas.

Susú Pecorano y Miguel Ángel Solá protagonizarían un año después “Sur”, un drama de Fernando E. Solanas ambientado en el año del fin de la dictadura.

 

Argentino Sur

 

En esa fecha el protagonista logra salir al fin de la cárcel para reunirse con la mujer que ama y reintegrarse al mundo del que nunca debieron separarle pero, a pesar del lírico enfoque del film, pronto advertirá que no es fácil recomponer lo que está roto ni frenar los cambios que el transcurso del tiempo lleva consigo.

Galardonado con el Oso de Plata en Berlín, “La deuda interna” (1988) es otro drama, firmado por Miguel Pereira, en el que un maestro rural recién llegado al norte y un ingenuo estudiante aborigen establecen una relación paterno-filial hasta que el muchacho acaba alistándose en la cruenta Guerra de las Malvinas.

 

Argentino La deuda interna

 

Hermosa y dura a la vez, la historia está protagonizada por Juan José Camero (en el rol del profesor) y el joven Leopoldo Alban en su única aparición cinematográfica.

 

 

PRÓXIMAMENTE: Cine argentino – Parte II

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar