CINE ARGENTINO

Parte II

 

Argentino Portada 2 Bis

 

 

DE LOS NOVENTA A LA ACTUALIDAD

 

Diez años después de “Últimos días de la víctima”, período saldado con una serie de televisión (la española “Las aventuras de Pepe Carvalho”, protagonizada por Eusebio Poncela) y una película realizada por encargo en Estados Unidos y de la que el director siempre renegaría (“Traición y venganza”), Adolfo Aristarain regresaba por la puerta grande con la bellísima “Un lugar en el mundo” (1992).

 

Argentino Un lugar en el mundo

 

Un profesor maduro (interpretado por Federico Luppin) y su joven esposa (Cecilia Roth) conforman, junto a una monja (Leonor Benedetto), las cabezas visibles de una cooperativa ganadera en la pampa argentina.

Sin embargo, los intentos de explotación nada sutiles por parte del cacique de la zona y la llegada de un geólogo español (José Sacristán), al que éste ha contratado supuestamente para encontrar agua, cambiarán para siempre la vida de los protagonistas.

En el film se dan cita algunos de los mejores diálogos jamás vertidos en un film argentino (una filmografía que, por definición, disfruta de guiones extremadamente brillantes), lo cual ya dice bastante en favor de una película que rebosa sensibilidad y emoción y que constituye un homenaje en toda regla al socialismo utópico.

Nominada al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, fue descalificada al ser presentada a concurso otra cinta –la desigual “El lado oscuro del corazón”-, “disfrazada” de uruguaya, lo que dio con ambas fuera de la carrera por el premio.

Dos años después de haber debutado en la realización con la controvertida “Tango feroz”, Marcelo Piñeyro firmaba la road-movie “Caballos salvajes” (1995), coprotagonizada por nada menos que Héctor Alterio, Federico Luppi, Leonardo Sbaraglia, Cecilia Dopazo y Fernán Miras (estos tres últimos, también protagonistas de su opera prima).

 

Argentino Caballos salvajes

 

El film obtuvo una Mención Especial del Jurado en el Festival de Sundance y propone una historia en la que un individuo amenaza con suicidarse si el banco no le devuelve el dinero que según él le robó. El empleado que le atiende acabará huyendo en su compañía junto con el dinero. Una chica solitaria se les unirá en su huida hacia adelante.

Canto a la libertad y a la capacidad de elección, la película cuenta con varias canciones de Andrés Calamaro en su banda sonora.

En medio de un panorama cada vez más halagüeño desde un punto de vista creativo, los alumnos de una escuela argentina de cine, bajo la dirección de su profesor Gustavo Mosquera, se atreverán con “Moebius” (1996), un más que meritorio film futurista.

 

Argentino Moebius

 

Se trata de una claustrofóbica película de ciencia ficción con un guión sorprendente que pretende sustentarse en las paradojas matemáticas y que da inicio con la desaparición, en el espacio y quizás en el tiempo, de un convoy del metro de Buenos Aires.

Más ortodoxa, “Sol de otoño” es un drama romántico a la vieja usanza, con un reparto encabezado por los inmortales Federico Luppi y Norma Aleandro, bajo la inspirada batuta de Eduardo Mignogna.

 

Argentino Sol de otoño

 

Este romance otoñal se inicia a raíz de un anuncio en un periódico: el que publica una contable madura en busca de una relación seria con un hombre de su edad y judío como ella. El hombre con el que se encontrará reúne el primero de los requisitos y probablemente también otros que podrían hacerles felices a ambos pero, por desgracia, no es judío…

Martín (Hache)” (1997) supone una nueva coproducción entre España y Argentina a cargo de Adolfo Aristarain, que aquí vuelve a reunir a Federico Luppi y a Cecilia Roth en un drama que transcurre en Madrid.

 

Argentino Martin Hache

 

Él es un director de cine agresivo y amargado y ella una mujer insegura que le ama pese al desprecio con que él la trata. Todo se complicará aún más con la llegada desde Argentina de Martín -“Hache” para los amigos-, el inadaptado hijo del director a quien la madre ya no sabe cómo encauzar.

También de 2007, “El mismo amor, la misma lluvia” supone la primera colaboración entre el director Juan José Campanella y el actor Ricardo Darín, en lo que se convertiría en una relación profesional más que fructífera.

 

Argentino El mismo amor la misma lluvia

 

Del mismo modo que la química entre el propio Darín y la actriz Soledad Villamil comenzaría a evidenciarse en esta tragicomedia en la que un prometedor escritor mantiene un difícil romance con la novia de un artista que ha desaparecido sin dejar rastro en plena recta final de la dictadura.

Antonella Costa es la protagonista de la mucho más cruda “Garage Olimpo” (1998), un film de Marco Bechis en el que la actriz encarna a una activista que enseña a leer a los más desfavorecidos a la vez que propugna la caída de la omnipresente dictadura.

 

Argentino Garage Olimpo

 

Será detenida e interrogada brutalmente por un torturador que, no obstante enamorarse de ella, proseguirá con su escalofriante trabajo, alternándolo con salidas a pasear que prometen ilusoriamente algún tipo de cambio.

Aunque el director evita cuidadosamente la explicitación en imágenes de las torturas, la atmósfera de esta película (por lo demás, magistral) no puede ser más ominosa ni opresiva, lo que en cualquier caso la distancia de otros films inspirados en los malos tratos cuya escabrosidad los convierte en pornográficos.

 

EL BOOM DE LOS DOS MIL

 

Tal como aconteciera con el “Boom” de la literatura hispanoamericana de los sesenta, el cine argentino eclosiona de forma espectacular con la llegada de los años noventa y es que, en apenas década y media, llegarán a las pantallas un buen número de obras maestras, a la vez que se eleva de forma considerable el listón general de las producciones cinematográficas.

El primer y fulgurante destello llega con “Nueve reinas” (2000), de Fabián Bielinsky. Uno de los thrillers más trepidantes de los últimos tiempos, que presenta a Ricardo Darín convertido en un estafador de la peor calaña que, por casualidad, conoce a un compañero de “profesión”.

 

Argentino Nueve reinas

 

Entre ambos urdirán un ambicioso plan para vender una famosa plancha de sellos –Las 9 reinas- a un corrupto banquero español que está a punto de ser deportado a su país.

Tras pasar por un buen número de vicisitudes, los protagonistas se verán abocados a un final sorprendente que supera las expectativas más ambiciosas.

La película conocería un pésimo remake estadounidense (“Criminal”, perpetrada en 2004 por Gregory Jacobs), convertido en un telefilm de tres al cuarto que logra la discutible proeza de transformar una obra maestra del ingenio en un tedioso ejercicio de incitación al sueño.

Dieciséis años después de “La historia oficial”, los extraordinarios Norma Aleandro y Héctor Alterio vuelven a componer un matrimonio en la magistral “El hijo de la novia” (2001), si bien en circunstancias muy diferentes.

 

Argentino El hijo de la novia

 

Ella, aquejada de alzheimer, siempre tuvo la ilusión de casarse por la iglesia con su pareja de toda la vida.

Él, un ateo irredento, sentirá ahora la necesidad de complacerla, aun siendo consciente de la situación psíquica de su mujer.

El hijo de ambos (un Ricardo Darín en su segunda colaboración con Juan José Campanella) será la bisagra que articule la historia y el mecanismo necesario para que la boda pueda llevarse a cabo.

En su privilegiada condición de hispanoargentina, también Natalia Verbeke gozará de una buena cuota de protagonismo, encarnando a la novia del “hijo de la novia”.

La cinta combina drama y comedia en las proporciones justas en que sólo puede hacerlo una historia argentina y fue nominada al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa aunque no se alzó con el galardón.

La dupla Adolfo Aristarain-Federico Luppi regresaba en 2002 con “Lugares comunes”, una película entrañable cuya historia está desprovista de grandes sucesos pero que resulta tan conmovedora como sus diálogos y las ideas que los trascienden.

 

Argentino Lugares comunes

 

Un profesor maduro recibirá como un mazazo la noticia de su jubilación forzosa en la universidad. Todo su mundo se desmoronará pese a tener a su lado a una mujer que lo ama y lo respeta. Por no hablar de toda una serie de personas para los que él sigue siendo igual de importante.

Tras “Esperando al mesías” y “Todas las azafatas van al cielo”, Daniel Burman firmaría en 2003 “El abrazo partido”, probablemente su trabajo más redondo.

 

Argentino El abrazo partido

 

El cine de Burman incorpora el elemento judío a la pura argentinidad de sus películas, convirtiéndose en una suerte de Woody Allen rioplatense cuyos personajes rebosan gracia y veracidad incluso en entornos de notable dramatismo emocional.

En este caso, Daniel Hendler encarna a un joven que desea a toda cosa abandonar Argentina pero al que el inopinado regreso de su padre, que abandonó a la familia a causa de sus ideales, le hará cambiar de opinión y buscarse a sí mismo en una dirección distinta.

El sueño de Valentín” (2003), por su parte, es otra de esas películas pequeñas y emotivas que no precisan de grandes presupuestos ni de argumentos espectaculares para cautivar al espectador.

 

Argentino El sueño de Valentin

 

Alejandro Agresti, director y guionista del film, es el alma de esta coproducción entre Argentina, España y Holanda que cuenta con la estimulante presencia de Carmen Maura y en la que veremos el mundo a través de los ojos del protagonista. Un niño (interpretado por un magnífico Rodrigo Noya) que añora a su madre, desaparecida cuando él apenas contaba tres años, y que sueña con ser astronauta. Porque de eso –de sueños- va la cosa en esta emotiva y tierna historia

De corte radicalmente distinto es “Diarios de motocicleta” (2004), de Walter Salles y con Gael García Bernal y Rodrigo de la Serna como protagonistas absolutos.

 

Argentino Diarios de motocicleta

 

Esta curiosa road-movie de atmósfera casi documental recrea el viaje iniciático realizado por un jovencísimo Ernesto Guevara antes de convertirse en el Che y en compañía de su amigo bioquímico Alberto Granado.

Los chicos atravesarán paisajes deslumbrantes y vivirán aventuras de toda índole en el altiplano sudamericano, atravesando Chile, Perú y Colombia hasta llegar a Venezuela.

El título alude tanto al medio de transporte utilizado por la pareja durante su periplo -una motocicleta Norton a la que ellos llaman cariñosamente “La Poderosa”- como al hecho de que estas vivencias quedaran retratadas por el Che en forma de diarios escritos.

Luna de Avellaneda” (2004), reencuentro del director Juan José Campanella y su actor fetiche Ricardo Darín, supone quizás la menos memorable de sus colaboraciones.

 

Argentino Luna de Avellaneda

 

Ello a pesar de que estamos ante un drama emotivo y no desprovisto de humor que intenta plasmar la historia de un emblemático club de barrio a punto de desaparecer víctima de la crisis. Paradójicamente, su única solución parece ser convertirlo en un casino; nada más alejado de los ideales y de los fines de sus fundadores.

Adolfo Aristarain, esta vez con José Sacristán y Juan Diego Botto como primeros espadas, presentó en 2004 la que de momento parece ser su despedida de la realización con “Roma”, un drama más que estimable.

 

Argentino Roma

 

Un literato maduro que está escribiendo la última novela de su vida recibirá el encargo de la editorial de recibir a un joven periodista en los albores de su propia carrera. La aparición del muchacho resucitará recuerdos olvidados o reprimidos por el escritor, procedentes de una juventud ya lejana en la que brilla, con luz propia, la inteligente y comprensiva madre del escritor: Roma.

En cuanto a “No sos vos, soy yo” (2004), de Juan Taratuto, se trata de una comedia romántica que disfruta de diálogos chispeantes y de la gracia que destila su protagonista, interpretado por Diego Peretti.

 

Argentino No sos vos soy yo

 

El actor está flanqueado nada menos que por Soledad Villamil y Cecilia Dopazo en una historia que también cuenta con la episódica pero inolvidable presencia del “Luthier” Marcos Mundstock. Su hilarante papel de psicoanalista parece sacado de cualquier espectáculo de su banda.

Mundstock, por cierto, también intervenía en un pequeño papel en la recién comentada “Roma”.

La historia del film de Taratuto gira en torno a un joven médico a quien su mujer ha convencido para marcharse a Estados Unidos pero que, en vísperas de este traslado que era en teoría la ilusión de ella, decide abandonarle porque se ha enamorado de otro hombre.

Del drama de este pobre tipo, golpeado por la traición y el desencanto, no sólo se desprenderá la depresión y la angustia sino también nuevas opciones y la excusa perfecta para reírnos de nuestras propias desgracias.

Diego Peretti es también el protagonista de “Tiempo de valientes” (2005), una divertida buddy movie en la que un psicoanalista injustamente condenado a trabajos sociales por un inocuo atropello es “emparejado” con un agente de policía deprimido a causa de la infidelidad de su esposa.

 

Argentino Tiempo de valientes 2

 

De la interacción entre ambos derivará una incipiente amistad y la implicación involuntaria del doctor en la resolución de un peligroso caso de doble asesinato que implica al ejército.

Eduargo Mignogna firmaría igualmente en 2005 “El viento”, un drama maravillosamente protagonizado por Federico Luppi y Antonella Costa.

 

Argentino El viento

 

Él interpreta a un anciano campesino que nunca ha salido de la Patagonia pero que lo hará, una vez muertas su esposa y su hija, para visitar por primera vez Buenos Aires y, en ella, a su nieta. Ello supondrá un choque generacional pero también el de dos mundos diferentes con códigos muy distintos. El hecho de que el anciano tenga una deuda pendiente sólo dificultará más las cosas.

Una especial significación tiene el thriller “El aura” (2005), segundo y último largometraje del tristemente desaparecido Fabián Bielinsky, a cuyas órdenes volvía a ponerse Ricardo Darín.

 

Argentino El aura

 

En esta historia, muy alejada en ritmo y atmósfera de la frenética “Nueve reinas” que les había reunido cinco años antes, Darín interpreta el papel de un taciturno taxidermista cuyo matrimonio zozobra al mismo ritmo que su autoestima.

Este hombre gris, aquejado de epilepsia, aceptará la invitación de un colega para ir a cazar a la Patagonia aunque en realidad deteste las armas y se trate tan sólo de un intento baldío por dejar sus penurias atrás.

En medio de los inmensos parajes despoblados de esta región del sur, los acontecimientos se precipitarán tras una muerte accidental en pleno bosque.

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/133-el-aura

El binomio Burman-Hendler conocería también un nuevo episodio con “Derecho de familia” (2006), una historia mucho más ligera que la ya comentada “El abrazo partido”, a las que muchos ven como las dos partes finales de una trilogía iniciada con “Esperando al Mesías”.

 

Argentino Derecho de familia

 

Con mayor vocación de comedia en esta ocasión, Hendler interpreta a un hombre que busca su propia identidad, negándose a seguir los pasos de su padre pese a que no sólo ha repetido su vocación de docente y abogado sino que también comparte con él esquemas y costumbres de los que no le será sencillo abdicar.

XXY” (2007), debut en la dirección de la guionista Lucía Puenzo, supone un delicado ejercicio que aborda lo inquietante sin permitirse llegar a lo morboso, lo que no es poco cuando se trata de abordar el problema de la identidad sexual de una adolescente.

 

Argentino XXY

 

Inés Efron es la joven protagonista de este drama, en tanto que Ricardo Darín interpreta el papel de su padre.

Mucha mayor trascendencia mediática tendría “El secreto de sus ojos” (2009), cuarta y hasta ahora última colaboración entre José Luis Campanella y Ricardo Darín.

 

Argentino El secreto de sus ojos

 

De hecho, se trata de uno de los mayores éxitos internacionales del cine argentino. Oscar a la Mejor Película en Lengua No Inglesa entre otras cosas; algo que hasta ese momento sólo había estado al alcance de “La historia oficial”.

Thriller de brillante planteamiento que acredita de nuevo la química existente entre el propio Darín y la atractiva Soledad Villamil, su desenlace es de los que se recuerdan largamente.

Los golpes de humor del film, por otra parte, aligeran acertadamente el tono dramático de una historia que también cuenta con altísimas dosis de emoción y suspense.

El cruel asesinato de una bonita recién casada y la obsesión de su joven viudo por dar con el asesino acabará arrastrando a Benjamín Espósito, un oficial de juzgados perdidamente enamorado de su jefa, la “doctora” Menéndez Hastings.

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/215-el-secreto-de-sus-ojos

En 2015 vería la luz un remake americano del film –“El secreto de una obsesión”-, dirigido por Billy Ray y con Chiwetel Ejiofor, Julia Roberts, yNicole Kidman en el reparto. Como suele acontecer en estos casos, la versión yanqui está a años-luz de su original.

Ciertamente inferior resulta el celebrado thriller “Carancho” (2010), también protagonizado por Ricardo Darín con Martina Gusman como partenaire y Pablo Trapero en la dirección.

 

Argentino Carancho

 

En una historia que no excluye la mordaz crítica social, asistiremos a los manejos de Sosa, un tipo sin escrúpulos que, tras haber sido expulsado del colegio de abogados, se dedica a provocar accidentes de tráfico para estafar a las compañías de seguros. En uno de sus cambalaches coincidirá con la doctora Luján, alguien muy distinta a él pero que también arrastra sus propios demonios.

Un cuento chino” (2011), con Darín de nuevo como cabeza de cartel, es una comedia más bien negra de Sebastián Borensztein en la que un chino extraviado en las calles de Buenos Aires precisará de la ayuda de un ferretero aislado del mundo para sobrevivir a la barrera idiomática.

 

Argentino Un cuento chino

 

Dista mucho de ser una película perfecta y en ocasiones su supuesta gracia acaba teniendo un efecto trágicamente grotesco pero ilustra perfectamente la idea de que, sin tener que protagonizar un gran esfuerzo creativo, incluso las películas argentinas más pequeñas de la actualidad están muy por encima de la media cinematográfica de décadas anteriores, lo cual ya es un logro en sí mismo.

Mucho más negra –pero negra negrísima- resulta la premiadísima “Relatos salvajes” (2014), que aglutina seis historias independientes cuya única característica común es la violencia que acaba desatándose en cada una de ellas de manera diferente.

 

Argentino Relatos salvajes

 

Asistiremos así a la coincidencia nada casual de una serie de personajes en un avión cuyo vuelo tiene peor pronóstico que el de la serie “Perdidos”, al salvaje enfrentamiento automovilístico de dos energúmenos, a una boda que se desmadrará hasta el límite o a un descomunal cabreo con la empresa de grúas municipales que también acabará como el rosario de la Aurora.

La cinta, dirigida por Damián Szifrón y nominada al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, cuenta con la presencia, entre otros, de Ricardo Darín (cómo no), Darío Grandinetti o Leonardo Sbaraglia.

Un Pablo Trapero más efectivo que efectista es el firmante de “El Clan” (2015), un thriller que reproduce la historia real que conmocionó a la Argentina de principios de los ochenta cuando una familia fue detenida por protagonizar el secuestro y asesinato de varios empresarios.

 

Argentino El Clan

 

Fue un tremendo éxito de taquilla en su país. Y, aunque a veces resulta un tanto fría e impersonal en su retrato de esta familia que vive de forma aparentemente ejemplar –el padre (Guillermo Francella en el film), abogado y empresario; su primogénito (un no menos convincente Peter Lanzani), miembro de la selección argentina de rugby-, sin duda inquieta y desasosiega a la platea como era su propósito.

El ciudadano ilustre” (2016) es la última gran película argentina llegada a nuestras pantallas. Dirigida por la dupla Gastón Duprat-Mariano Cohn, cuenta el regreso de un Premio Nobel de Literatura al pueblo argentino que lo vio nacer y al que no ha querido volver en cuarenta años.

 

Argentino El ciudadano ilustre

 

Con motivo de su nombramiento como “ciudadano ilustre” de la localidad, sentirá la nostalgia de las propias raíces y sucumbirá a la tentación. Tendrá que pagar un precio por esa debilidad a destiempo.

Óscar Martínez interpreta al escritor, bien secundado por Marcelo D’Andrea, Gustavo Garzón, Dady Brieva o la joven Belén Chavanne.

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/342-el-ciudadano-ilustre

 

 

 

 

 

 

CINE ARGENTINO 1:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/344-el-cine-en-argentina-parte-i

 

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