UNIVERSO HARRY POTTER

Parte II

 

La piedra filosofal Ajedrez 

 

1 – HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL (Chris Columbus, 2001)

 

LINEA ARGUMENTAL

 

Es madrugada en un barrio residencial a las afueras de Londres y las calles están desiertas. Una figura ataviada con una túnica y dotada de larga barba blanca avanza entre las casas, atrapando las luces de las farolas con un artilugio mágico.

Cuando el barrio queda totalmente a oscuras, Dumbledore repara en un gato que le observa.

- Debí suponer que estaría usted aquí, señorita McGonagall.

El gato adopta entonces la forma de una mujer de avanzada edad. Ella preguntará entonces a su barbado compañero si son ciertos los rumores, a lo que él responde crípticamente que sí. Que lo son tanto los malos como los buenos: hay un superviviente.

Se trata de poco menos que un bebé que, al poco, aparece a lomos de una inmensa motocicleta conducida por el gigantesco Hagrid. Pese a las reticencias de los tres, deciden dejar allí al pequeño Harry. Quedan muchos años para que se manifieste su futura fama.

Diez años después, Harry Potter vive en una minúscula alacena bajo las escaleras de la casa de sus horribles tíos Vernon y Petunia Dursley.

Es el cumpleaños de su no menos horrible primo Dudley y éste monta en cólera porque “sólo” ha recibido treinta y seis regalos, uno menos que el año anterior.

 

La piedra filosofal Los Dursley

 

Para aplacarlo, además de prometerle que le comprarán algún otro presente por el camino, sus padres le llevan al zoológico pero el muy patán se dedica a aporrear los cristales, molestando a los adormilados animales.

Harry pide disculpas a una serpiente por el incalificable comportamiento de su primo y ésta le responde, para sorpresa del chico. Pero la sorpresa irá a más cuando Dudley vuelve a la carga, fastidiando al reptil, y el enfado de Harry provoca que desaparezca el cristal, dando ocasión a la serpiente de escapar tras haberle dado las gracias.

Como colofón, el cristal vuelve a aparecer dejando encerrado a Dudley, con el consiguiente pánico tanto de éste como de los padres del energúmeno. Harry es castigado pero la verdadera venganza tiene lugar cuando, entre el correo, aparece una carta destinada a él.

Tío Vernon se niega a entregársela y, para desesperación suya, la destruye sin abrirla siquiera. Desde ese momento, un sinfín de lechuzas mensajeras comienzan a bombardear la casa con cartas idénticas para Harry pero su tío las destruye siempre e incluso tapia puertas y ventanas para evitar que sigan llegando.

Al fin, un domingo llega un auténtico aluvión de nuevas cartas que se cuelan por la chimenea y hasta por los agujeros tapiados. Enloquecido, el tío Vernon se lleva a toda la familia a un faro erigido en una remota isla.

 

La piedra filosofal Aluvion de cartas

 

Sin embargo, la noche en que Harry cumple once años, una fuerza desconocida derriba la puerta del faro y se introduce en él. Se trata del gigante Hagrid, que felicita a Harry y le entrega una tarta que él mismo le ha hecho, además de recriminar con dureza a los Dursley que nunca hablaran a su sobrino de Hogwarts, el colegio para magos más importante del país.

Hagrid entrega entonces a Harry una carta similar a las que traían las lechuzas. En ella, el muchacho es formalmente invitado al nuevo curso de Hogwarts. Mientras, el glotón de Dudley está devorando la tarta de su primo, por lo que Hagrid hace que le salga un rabo de cerdo, para horror de los Dursley y regocijo de Harry.

Aprovechando el revuelo, el gigante invita al muchacho a marcharse con él a Londres, donde debe adquirir el variopinto material escolar que se le demanda.

Al entrar en una taberna, Harry se sorprende cuando todos parecen conocerle y, lo que resulta más extraño todavía, también parecen admirarle. Por una puerta posterior llegan a un patio en el que un conjuro abre la ruta hasta el mágico Callejón Diagón.

 

La piedra filosofal Callejon Diagon

 

Allí verá tiendas de túnicas, de lechuzas mensajeras, de ratas y sapos mágicos, de elementos químicos para pociones y hasta de varitas. Pero antes deben visitar el banco de los gnomos, Gringotts.

El muchacho se queda atónito al comprobar la enorme cantidad de monedas de oro que sus padres depositaron allí para él. Por otra parte, Hagrid retira un objeto misterioso de la caja de seguridad del colegio sin querer decirle de qué se trata.

Tras haber comprado la mayor parte del equipo, Hagrid encamina a su protegido a la tienda de varitas de Mr. Olivander mientras él realiza un último recado. El señor Olivander no tiene el menor problema en reconocer al chico tan pronto éste cruza el umbral de su tienda pero, después de hacerle probar sin éxito un par de varitas, se sorprende al constatar que la que realmente le funciona es una que contiene una pluma de ave fénix.

Lo realmente curioso es –le dirá el vendedor- que fue la hermana de dicha varita la que le hizo a Harry la cicatriz en forma de rayo que adorna su frente. Es decir, que con una varita gemela a la suya Voldemort mató a sus padres e intentó hacer lo mismo con él.

Cuando Hagrid regresa con una sorpresa –le ha comprado una lechuza a Harry, a la que bautizará como Hedwig-, se ve obligado a contar al chico cómo murieron sus padres al intentar protegerle del malvado Voldemort (“quien tú sabes”, ya que casi todos tiemblan al escuchar su nombre), a quien rehusaron unirse en el lado oscuro de la magia.

Poco después, Hagrid desaparece, no sin antes enviar al muchacho en dirección al andén 9 ¾ de donde sale el tren para Hogwarts.

Harry piensa que debe tratarse de un error, máxime cuando uno de los empleados de la estación se enfada al ser preguntando por un andén inexistente pero entonces el chico escucha a una señora pronunciar la palabra muggles, término aplicado a las personas desprovistas de poderes mágicos, por lo que se dirige a ella para preguntarle.

 

La piedra filosofal Anden

 

La mujer le indica muy amablemente cómo atravesar una columna mágica, tal como hacen sus hijos gemelos Fred y George Weasley y, más tarde, también Ron, que como Harry va a acudir por primera vez al colegio.

Una vez instalado en el tren, Ron pregunta a Harry si le importa que entre en su compartimento, ya que todo está lleno. Es entonces cuando descubre que su nuevo amigo es nada menos que el legendario Harry Potter mientras que éste tiene su primer y sorprendente contacto con las golosinas mágicas.

En el transcurso del viaje ambos conocen a la sabihonda pero servicial Hermione Granger. Al llegar a la estación, Hagrid está esperándoles y les conduce al castillo de Hogwarts a bordo de unas barcas que surcan un lago.

Ya en el colegio, la profesora McGonagall les recibe y les informa de que, antes de todo, se va a proceder a asignarles una casa a cada uno, la cual será como su familia mientras permanezcan allí.

Dichas casas son Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin, nombres que se corresponden con los apellidos de los cuatro fundadores del colegio.

Tras un breve discurso del director Dumbledore, el sombrero seleccionador se encarga de ir asignando los destinos de cada cual, lo que no le supone ningún problema cuando se trata de Ron (quinto Weasley en llegar al colegio y, como los anteriores, destinado a Gryffindor), Hermione (también a Gryffindor) o Draco Malfoy (al oscuro Slytherin), con quien Harry ya tuviera un encontronazo escasos minutos antes.

 

La piedra filosofal Sombrero seleccionador

 

Más dificultades encuentra el sombrero al decidir la suerte de Harry pero las súplicas silenciosas de éste, rogando no ser enviado a Slytherin, determinan que finalmente el sombrero le destine a Gryffindor.

Tras una opípara cena, los chicos son conducidos a sus nuevos dormitorios pero la emoción hace que a Harry le cueste conciliar el sueño. Al día siguiente comienzan las clases: de Vuelo, de Encantamientos y de Pociones.

En clase de vuelo en escoba, el torpe Neville Longbottom sufrirá un accidente, circunstancia que aprovecha Draco para robarle la recordadora que le ha regalado su abuela.

Desafiando la prohibición de la profesora Hooch, Potter persigue a Draco por los cielos hasta lograr atrapar el objeto en pleno vuelo. La maniobra no pasa desapercibida para la profesora McGonagall, que recaba la presencia de Harry en su despacho.

 

La piedra filosofal Harry y Draco escobas

 

El chico teme ser expulsado nada más llegar pero, en lugar de eso, McGonagall propone al capitán del equipo de quidditch de Gryffindor que acepte a Potter como nuevo buscador, con lo que Harry se convierte en el único alumno de primer curso enrolado en un equipo de quidditch desde hace al menos cien años.

 

La piedra filosofal Quidditch

 

 

ESPECTACULAR COMIENZO

 

A nivel argumental, el guión se ajusta con bastante mimetismo a la novela de Rowling, aprovechando la circunstancia de que se trataba de un texto no muy extenso (apenas 254 páginas en la edición española de Salamandra) aunque ello no fuera óbice para su notable densidad.

Harry Potter y la piedra filosofal” es, en realidad, un viaje iniciático al mundo de la magia en el que se verán inmersos tanto el protagonista como los espectadores.

Veremos así que lo mágico y lo no mágico (o muggle) coexisten en un mismo plano de realidad y que sólo la discreción de los magos y los encantamientos que estos son susceptibles de realizar, incluyendo su capacidad de borrar la memoria de los muggles, evitan la estupefacción de estos últimos.

Harry es, a estos efectos, un muggle más pues su desconocimiento de lo mágico ha sido absoluto hasta la aparición de las lechuzas primero y del gigante Hagrid después.

Su sorpresa será mayúscula al ver cómo un conjuro es capaz de hacer surgir un callejón oculto o cómo una simple varita puede sembrar el caos a su alrededor pero alcanzará límites inauditos cuando constate su propio talento para volar o la asombrosa capacidad de la magia para hacer la vida más fácil.

 

La piedra filosofal Harry con varita

 

Sin embargo, como todo anverso tiene un reverso, también sufrirá en sí mismo las consecuencias de la magia utilizada no de forma lúdica sino tenebrosa y hasta criminal. De hecho, en esa corrompida utilización de los poderes mágicos reside el origen de su hasta ahora insospechada fama.

Sus padres –se nos acabará revelando- fueron víctimas de uno de los mayores magos tenebrosos de la Historia –más tarde descubriremos que antes de Voldemort hubo otros como Grindelwald- pero también los de su nuevo compañero Nevil Longbottom.

Esta sería la primera entrega de la aclamada saga de JK Rowling en su esperada adaptación al cine, la cual se revelaría como absolutamente espectacular de la mano de su director Chris Columbus, uno de sus principales activos.

Poco destacado como director (las películas con Robin Williams “Sra. Doubtfire: papá de por vida” y “El hombre bicentenial” o las dos entregas de “Solo en casa” constituían su mayor logro hasta ese momento), Columbus gozaba de mayor relevancia como productor y guionista, habiendo escrito los exitosos libretos de “Gremlins”, “Los goonies” o “El secreto de la pirámide”.

No obstante, su impecable trabajo a la hora de plasmar en imágenes las fascinantes historias de Rowling supuso que el realizador nacido en Pennsylvania y criado en Ohio dirigiera también la siguiente entrega de la saga.

Como guionista se escogería a Steven Kloves, nominado al Oscar por “Jóvenes prodigiosos” apenas un año antes. El escritor tejano se haría cargo de toda la saga, con la única excepción de su quinta entrega (“Harry Potter y la Orden del Fénix”).

Por otra parte, la fastuosa escenografía -con decorados magistrales y magníficos y cuidados efectos visuales- y la ajustadísima labor de casting, que permite la coexistencia de consagrados actores de la talla de Richard Harris, Maggie Smith o Alan Rickman con la revelación de los “noveles” Daniel Radcliffe, Rupert Grint o Emma Watson, proporcionan al film una pátina incomparable.

El irlandés Richard Harris (“Rebelión a bordo”, “Camelot”, “Un hombre llamado Caballo”, “Cromwell”, “Robin & Marian”, “Sin perdón”, “Gladiator”) encarna con gran inspiración al director Albus Dumbledore, siempre oculto tras su larga barba blanca y haciendo alarde de una inteligencia y un ingenio tan sutiles como bondadosos.

 

La piedra filosofal Richard Harris

 

La inglesa Maggie Smith (“Hotel Internacional”, “Mujeres en Venecia”, “Muerte en el Nilo”, “Muerte bajo el sol”, “Hook”, “Gosford Park”), por su parte, dota de una deliciosa malicia a su personaje de profesora Minerva McGonagall, al que en cierto modo daría continuidad con el de Violet Crawley, la condesa de Grantham en la exitosa serie televisiva “Downton Abbey”.

 

La piedra filosofal Minerva McGonagall

 

En cuanto al recientemente desaparecido Alan Rickman (“Jungla de cristal”, “Robin Hood, príncipe de los ladrones”, “Sentido y sensibilidad”, “Love actually”), el Severus Snape que compone el actor londinense resulta imprescindible para ilustrar la dualidad que preside el universo mágico creado por Rowling.

 

La piedra filosofal Snape

 

Sin la hosquedad y el resentimiento que siempre entran en conflicto con las obligaciones que Snape parece haber contraído con Dumbledore, sin su equilibrio casi imposible entre un aparente fervor hacia Voldemort y su compromiso con la Orden del Fénix, no es posible arañar siquiera la superficie de dicho complejo mundo.

Otros nombres ilustres que pululan por esta primera entrega cinematográfica de las aventuras del joven Potter son los del ex Monty Python John Cleese (en el papel del fantasma Nick Casi Decapitado) y el del también inglés John Hurt (en el no menos breve del señor Ollivander).

 

La piedra filosofal Olivander

 

Por lo que respecta a la cosecha de nuevos valores que la saga daría a conocer al gran público, obviamente Daniel Radcliff (Harry Potter) se halla a la cabeza de todos.

Su definitiva elección como protagonista siguió un camino sinuoso y no sólo porque cerca de 40.000 aspirantes participaran de las audiciones sino porque sus padres se negaron en principio a que tomase parte en ellas.

 

La piedra filosofal Harry Potter

 

Cuando el joven actor se enteró de la existencia de dichas pruebas se encontraba interpretando un pequeño papel en “El sastre de Panamá” -el de Mark, hijo mayor del matrimonio al que dan vida Geoffrey Rush y Jamie Lee Curtis- pero sus progenitores opinaron que sería un proceso demasiado duro y frustrante en caso de fracasar y también muy estresante en caso de tener éxito.

Tuvo que ser David Heyman, uno de los productores del proyecto, quien venciera su oposición a cambio de prometerles que protegería al chico. Una vez Daniel realizó su prueba de casting, ya no hubo marcha atrás.

Sus jóvenes compañeros de reparto, Emma Watson y Rupert Grint (Hermione y Ron, respectivamente), eran también completos desconocidos cuando asumieron los papeles que habrían de lanzar las carreras de ambos.

 

La piedra filosofal Los 3 amigos

 

Entre las muchas escenas que quedan para el recuerdo podríamos mencionar el descubrimiento del andén 9 ¾ , el primer viaje a bordo del Expreso de Hogwarts, la ceremonia del sombrero seleccionador, la aparición del perro de tres cabezas o la partida de ajedrez mágico.

 

La piedra filosofal Ajedrez gigante

 

Mención especial merece el trabajo del compositor JohnWilliams, que firmaría las (magníficas) partituras de las tres primeras películas de la saga. Ganador de 5 Oscars y nominado a otros 34 hasta el momento del estreno de “Harry Potter y la piedra filosofal”, sería nominado por ella y también por “Harry Potter y el prisionero de Azkabán”.

 

La piedra filosofal John Williams

 

Williams no ha ganado ningún Oscar más pero sus 34 nominaciones son ya 44 mientras escribo estas líneas.

 

 

2 -HARRY POTTER Y LA CÁMARA SECRETA  (Chris Columbus, 2002)

 

La camara secreta Escrito con sangre

 

LINEA ARGUMENTAL

 

Harry va a ser recluido en su habitación para evitar que malogre la cena que su tío Vernon ofrece a un rico constructor, con quien pretende cerrar el mejor contrato de su vida.

Se le conmina a quedarse encerrado y en silencio pero, cuando el chico llega a su cuarto, encuentra a un extraño ser en él. Se trata de un elfo doméstico llamado Dobby.

La tendencia del elfo al histerismo y a la autoflagelación provoca un enorme escándalo que no pasa inadvertido para los Dursley ni para sus invitados, por lo que el tío Vernon irrumpe en la habitación de Harry aunque no logra descubrir la causa de los ruidos.

Pese a ello, su tío le amenaza con un castigo ejemplar si dichos ruidos no cesan de inmediato. Cuando tío Vernon regresa al salón, Dobby insiste en obtener de Harry la promesa de que ese curso no acudirá a Hogwarts, donde le acecha un peligro mortal, pero el muchacho no está dispuesto a renunciar al que considera su verdadero hogar, por muy serias que sean las amenazas que le vaticina el elfo.

Dobby incluso le confiesa que ha sustraído todas las cartas que los amigos de Harry le han ido enviando a lo largo del verano pues esperaba que eso le desanimara a seguir estudiando en el colegio de magos.

Esto enfurece al chico, que ha pasado todo ese tiempo pensando que nadie se había acordado de él. Por ello se pone a perseguir al elfo a fin de arrebatarle sus cartas pero Dobby sale de la habitación y llega hasta la puerta del salón de los Dursley, donde estos departen con el constructor y su esposa.

Una enorme tarta reposa sobre una mesa auxiliar y los ojos del elfo se posan en ella. Harry le suplica que no haga lo que cree que está a punto de hacer pero Dobby le exige la promesa de no volver a Hogwarts.

 

La camara secreta Dobbie en habitacion

 

Al no obtenerla, el elfo chasquea los dedos y la tarta se eleva en el aire. Lentamente, la va dirigiendo hacia los invitados mientras Harry intenta inútilmente frenarla sin que sus poderes resulten suficientes para lograrlo. Finalmente, Dobby vuelve a chasquear los dedos y la tarta se precipita sobre la cabeza de la esposa del constructor.

Lo único que ven todos, atónitos, es a Harry braceando inútilmente como si fuese él quien en realidad hubiera hecho caer la tarta. Dobby desaparece dejando al chico en el embrollo y, como el elfo había calculado, Harry es castigado por sus tíos a no volver al colegio.

Incluso le tapian la puerta y la ventana de su habitación pero justo la noche del cumpleaños de Harry, éste oye un extraño ruido de motor y ve unas luces acercándose. Se trata de George, Fred y Ron Weasley que vienen a rescatarle a bordo de un coche volador.

Con él arrancan los barrotes de la ventana y suben a Harry y a su equipaje. Intentando evitar que se fugue, el tío Vernon, que ha sido alertado por el estruendo, coge por los pies a su sobrino pero acaba soltándose y cayendo al jardín a través de la ventana. Por fortuna para él, cae sobre la blanda hierba aunque la rabia le consume cuando ve alejarse al coche volando.

Los Weasley llevan a Harry a su casa pero pronto han de abandonarla todos cuando llegan las cartas de Hogwarts con el material preceptivo para el nuevo curso. Deciden ir todos al callejón Diagon, viajando con polvos flu a través de la chimenea pero, por desgracia para él, Harry pronuncia mal el nombre del callejón y aparece en un lugar siniestro lleno de extrañas máscaras.

En el oscuro local, una mano reseca se cierra sobre la suya, dándole un susto de muerte. Liberado de la garra, no sin esfuerzo, el joven mago sale al exterior pero la gente con la que se cruza resulta ser tan siniestra como el lugar. Acosado por un grupo de desconocidos, Harry se ve salvado por la oportuna aparición de Hagrid, quien le lleva al callejón Diagon, donde les esperan Hermione y los Weasley.

La madre de estos tiene especial interés en obtener el autógrafo de su admirado Gilderoy Lockhart, que firma libros ese mismo día. Mientras las chicas, Hermione incluida, parecen encantadas con la sonrisa de Lockhart, Ron y Harry no salen de su asombro pues el mago resulta ser un narcisista insufrible.

Cuando Gilderoy detecta la presencia de Harry Potter entre el auditorio, se apresura a recabar su compañía para copar la portada del diario mágico “El Profeta”, lo que suscita los celos del también presente Draco. Éste y su padre, Lucius Malfoy, protagonizan un lamentable incidente al menospreciar a los Weasley por su pobreza y a Hermione por su origen muggle.

 

La camara secreta Kenneth Branagh 2

 

Tras manosear un viejo libro de Ginny, que ese año comienza su primer curso en Hogwarts, Lucius se lo devuelve casi con asco, depositándolo entre las cosas de la niña.

 

La camara secreta Lucius

 

Poco después y acuciados por el tiempo, todos se dirigen a la estación para tomar el tren de Hogwarts. El grupo entra a través de la columna de costumbre pero, cuando los remolones Ron y Harry intentan seguirles, ambos se dan un golpe tremendo.

Incapaces de traspasar la puerta mágica que oculta la columna, pierden el tren pero Ron tiene la idea de seguirlo a bordo del coche volador. Aunque el dispositivo de invisibilidad del vehículo se estropea y son vistos por varios atónitos muggles, pronto logran dar con el tren de Hogwarts que, de hecho, está a punto de arrollarles.

 

La camara secreta Coche volador

 

Siguiéndolo con ciertas dificultades y con algún ejercicio de equilibrismo, los chicos llegan hasta el castillo pero justo entonces Ron pierde el control del coche y accidentalmente rompe su varita intentando recuperarlo. La fatalidad querrá que acaben estrellándose contra el sauce boxeador, el cual dará una buena paliza al vehículo y a sus ocupantes.

Enfadado, el coche les expulsa de mala manera junto a su equipaje, adentrándose después en el Bosque Prohibido. “Mi padre me va a matar”, musita Ron. Cuando al fin entran al colegio, son interceptados por Filch, el siniestro vigilante, que les conduce al despacho del no menos siniestro profesor Snape.

Éste se muestra partidario de sus expulsiones por haberse dejado ver en el coche volador, obligando a modificar la memoria de los muggles que lo presenciaron, y por haber maltratado al sauce boxeador. Sin embargo, la profesora McGonagall, a quien compete aplicar la disciplina a los alumnos de Gryffindor, opta por imponerles otro tipo de castigo.

En el caso de Harry, la punición consiste en ayudar a Gilderoy Lockhart, contratado por el colegio como nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, a responder durante horas la abundante correspondencia que le envían sus muchas admiradoras.

Mientras está con él en el despacho, Harry escucha un siniestro susurro pero Lockhart dice no haber escuchado nada. Vuelve a escuchar la maligna voz –“Te voy a matar, te voy a destrozar”- cuando regresa hacia su habitación pero sus amigos Ron y Hermione tampoco oyen nada aunque todos quedan horrorizados al ver colgada a la señora Norris, la gata del señor Filch.

 

La camara secreta Filch

 

Junto a ella, en la pared y escrito con sangre, aparece el mensaje: “La cámara de los secretos ha sido abierta. Temed, enemigos del heredero”. Mientras, un numeroso grupo de pequeñas arañas escapan por una ventana. Viendo a Potter junto a su querida gata, Filch le acusa del ataque e intenta matarle pero es frenado por Dumbledore, que no cree que Harry sea el responsable.

Por otra parte, el animal resulta no estar muerto sino únicamente petrificado, con lo que Dumbledore concluye que será posible administrarle un remedio cuando las mandrágoras del invernadero estén más crecidas.

El comentario de Draco Malfoy, en el sentido de que el heredero de Slytherin daría su merecido a todos los “sangre sucia” del colegio, no hace sino acrecentar la sospecha de que el propio Draco pudiera ser dicho heredero aunque a Hermione le parece que dicho papel le quedaría demasiado grande a alguien tan insignificante.

En todo caso, para intentar asegurarse, Hermione propone preparar una poción multijugos, la cual permite a quien la ingiere adoptar el aspecto de otra persona durante una hora. El problema es que confeccionarla llevará cerca de un mes.

Mientras tanto, va a tener un lugar un partido de quidditch entre Gryffindor y Slytherin, que presenta a Draco como su nuevo buscador. Sospechosamente, Lucius Malfoy ha regalado unas sofisticadas escobas Nimbus 2001 a todos los integrantes del equipo, lo que lleva a Hermione a insinuar que el ingreso de Draco ha sido comprado y no merecido.

 

La camara secreta Draco quidditch

 

Despechado, Malfoy la llama sangre sucia y, cuando Ron sale en su defensa e intenta hacerle un conjuro, su maltrecha varita lanza sobre sí mismo el encantamiento, por lo que comienza a vomitar enormes babosas. El desafortunado conjuro hace pasar a Ron unas cuantas horas realmente desagradables.

Se celebra al fin el partido y, cuando Slytherin domina a Gryffindor por un rotundo 90-30, una bludger se vuelve loca y comienza a perseguir enconadamente a Harry. Entre él y Draco se inicia un auténtico duelo para alcanzar la alada snitch mientras la descontrolada bludger lo destroza todo en su persecución.

Draco acaba cayendo de su escoba y Harry se fractura un brazo cuando la bludger le golpea a la altura del codo pero, aún así, logra atrapar la snitch y ganar con ello el partido. Sin embargo, cuando el profesor Lockhart realiza un conjuro para recomponerle el hueso del brazo, su ineptitud le hace suprimírselo, por lo que Harry ha de ser conducido a la enfermería.

 

La camara secreta Harry se queda sin hueso

 

Allí, mientras simula dormir, observa cómo traen a otro alumno que ha sido petrificado tras un nuevo ataque. Para prevenir otros, el profesor Lockhart crea entonces un “club de duelos” en el que pretende formar a los alumnos para que sean capaces de defenderse.

Derrotado de forma humillante por el profesor Snape, Lockhart propone entonces que dos alumnos tomen el relevo, por lo que invita a participar a Harry Potter y a Draco Malfoy. Éste hace trampa, según su costumbre, y ataca antes de que se dé la señal pero es repelido por Harry y, como respuesta, hace aparecer una cobra.

 

La camara secreta Club de Duelo

 

Para sorpresa de todos, Potter empieza a hablar en pársel, la lengua de las serpientes, y da la sensación de azuzar a la cobra contra sus propios compañeros de Gryffindor, lo que le vale el rechazo de todos. De hecho, empieza a correr el rumor de que él y no Draco es el verdadero heredero de Slytherin, quien también poseía el infrecuente don de hablar pársel.

 

LA ENTREGA MÁS DENSA

 

La segunda parte de la saga es, probablemente, la peor de toda la serie, a pesar de indudables aciertos como la aparición del basilisco o la introducción de nuevos personajes como el del siniestro padre de Draco Malfoy –Lucius- y el cargante y relamido profesor Gilderoy Lockhart, a quien sólo la sección femenina encontrará “encantador”.

Entre los principales hándicaps del film cabe destacar su ritmo un tanto premioso e inadecuado, su excesiva duración (el film se va hasta las 2 horas y cuarenta minutos para hacer una traslación de lo que la escritora contaba en apenas 286 páginas) y lo irritante que resulta el personaje del elfo doméstico, en la (espantosa) línea del Jar Jar Binks de “Star Wars Ep. I: La amenaza fantasma”.

 

La camara secreta Dobbie

 

Curiosamente, Dobby se convertirá en un personaje mucho más entrañable en futuras entregas de la saga aunque, en este momento, estemos lejos de sospecharlo.

No ayuda demasiado al buen funcionamiento del film el nuevo doblaje al que se somete el personaje de Ron Weasley, en esta ocasión en la voz de Bruno Ramos, que no repetiría en los siguientes films. De todos modos, Ron se muestra bastante cargante con sus lloriqueos durante el film, sobre todo cada vez que hacen su aparición las arañas.

Sí se nota, en cambio, una mejora significativa en los efectos visuales respecto a la primera película. Algo especialmente evidente en las escenas de quidditch.

Por segunda vez, el guión transcribe con absoluta fidelidad el texto de la novela aunque, por alguna razón, no sea capaz de mantener su ritmo narrativo.

Y eso que quedaron fuera del mismo algunas escenas que podrían haber dado juego, como la del 400º “Cumpleaños de muerte” de Nick Casi Decapitado.

En cualquier caso, los personajes, el escenario y el hilo argumental ya habían quedado establecidos en la primera entrega, por lo que se hace innecesaria una introducción al mundo mágico en que volverá a tener lugar la acción.

Aunque se oscurece ostensiblemente, la trama no olvida que la película va dirigida a un público muy joven, si bien la etiqueta de “autorizada para todos los públicos” que acompañaba a la primera parte de Harry Potter será aquí sustituida por una mínima restricción: “no recomendada para menores de 7 años”.

Con eso y con todo, tiene elementos más adultos como los mensajes escritos con sangre o las voces que escucha Harry y en las que alguien le amenaza con desgarrarle y matarle.

Entre las escenas más destacadas cabe señalar el vuelo en el coche encantado, con el fondo del viaducto escocés de Glenfinnan cuando el vehículo casi se incrusta contra el Expreso de Hogwarts. Sí lo hará, en la abrupta conclusión de la secuencia, contra el sauce boxeador.

 

La camara secreta Viaducto

 

También merece citarse la excursión nocturna al Bosque Prohibido en busca de la acromántula Aragog y su siniestra parentela de arañas y, por supuesto, el clímax final con el basilisco.

 

La camara secreta Basilisco

 

A nivel argumental, resulta interesante que los compañeros sospechen antes de Harry que de Draco como posible heredero de Slytherin y es interesante porque hará replantearse al propio Potter si el hecho de haber sido enviado a Gryffindor en lugar de a la propia Slytherin obedeció únicamente al ruego que realizó en tal sentido al sombrero seleccionador.

Sobre todo resulta inquietante que Harry sepa hablar pársel, el idioma de las serpientes. Una facultad poco común que comparte con Slytherin… y con Voldemort.

Resulta paradójico verlo desde esta perspectiva, sobre todo después de que, en “Harry Potter y la piedra filosofal”, la inocente conversación del chico con la serpiente del zoo únicamente nos hiciese reír, terminando con “el primo Dudley” encerrado en lugar del reptil.

Sin embargo, a propósito de las dudas de Harry sobre su verdadero lugar, el sabio Dumbledore sentenciará acertadamente en la parte final del film que “son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades”.

Harry Potter y la cámara secreta” también alude, por primera vez, a las diferencias existentes entre los cuatro fundadores de Hogwarts –Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin- y que dieron lugar a la separación del grupo.

En especial por lo que respecta a los requisitos que, según ellos, deberían reunir los aspirantes a formar parte del colegio. Saldrá pues a la luz el elitismo racista de Slytherin, cuyo propósito era limitar Hogwarts a quienes fueran de “sangre limpia”, es decir, descendientes de magos, sin sombra de muggles en la familia.

La banda sonora sigue corriendo a cargo de un John Williams algo pluriempleado por aquella época, lo que explica que el compositor apenas incorpore temas nuevos –“Fawkes the Phoenix” es una de las pocas excepciones- a los ya inmortalizados en “Harry Potter y la piedra filosofal”.

El film constituiría la última aparición de Richard Harris encarnando al director Albus Dumbledore, ya que el actor irlandés moriría meses después de acabar el rodaje.

Igualmente se contaría con la acertada participación de un desatado Kenneth Branagh en el rol del fatuo y cobarde profesor Lockhart y con el también inglés Jason Isaacs, que prestaría su inquietante look al servicio del personaje de Lucius Malfoy, que aparecería desde entonces en todas las películas de la saga.

 

La camara secreta Kenneth Branagh

 

La camara secreta Lucius 2

 

 

 

 

 

 

 

Universo HARRY POTTER - Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/369-universo-harry-potter-parte-i

Universo HARRY POTTER - Parte III:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/374-universo-harry-potter-parte-iii

Universo HARRY POTTER - Parte IV:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/375-universo-harry-potter-parte-iv

Universo HARRY POTTER - Parte V:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/378-universo-harry-potter-parte-v

 

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