GRANDES WESTERNS DE JOHN FORD

Parte I

 

Western Portada 1

 

MUCHO MÁS QUE UN DIRECTOR DE WESTERNS

 

En el más de medio siglo que John Martin Feeney –rebautizado en el cine como Jack Ford primero y, más tarde, con el definitivo nombre de John Ford- dedicó al séptimo arte, nada menos que 140 películas llevaron su firma. Muchas de ellas fueron mudas y, por supuesto, no todas fueron westerns.

Un género que, dicho sea de paso, no se cuenta entre mis preferidos, lo que no quita para reconocer una obra maestra cuando la tengo delante. Y en la filmografía de Ford hay unas cuantas de esas. De todos modos, como veremos, tampoco es oro todo lo que reluce.

 

 

Western John Ford

 

En cualquier caso, cuatro Oscars como director de largometrajes (curiosamente, ninguno de los cuatro eran westerns) y otros dos como realizador de documentales (“La batalla de Midway” y “El 7 de diciembre”) dan fe de que, en su caso, no sólo hubo cantidad sino también una excelsa calidad.

Y es que Ford cultivó con brillantez diversos géneros, desde el cine negro hasta la comedia, dejando para la posteridad títulos tan paradigmáticos como:

- La bélica “La patrulla perdida” (1934), con Víctor Mature.

- La comedia “Pasaporte a la fama” (1935), con Edward G. Robinson y Boris Karloff.

- El drama psicológico “El delator” (1935) con Victor McLaglen, que le valió su primer Oscar al Mejor Director en la que era su primera nominación.

- El también drama “Prisionero del odio” (1936) con Warner Baxter y Gloria Stuart.

- La película de época “María Estuardo” (1936), protagonizado por Katharine Hepburn.

- El film de aventuras “Huracán sobre la isla” (1937), con Dorothy Lamour.

- El biopic “El joven Lincoln” (1939), protagonizado por Henry Fonda.

- El drama social “Las uvas de la ira” (1940), también con Henry Fonda, que adaptaba la novela homónima de Steinbeck y que le valió su segundo Oscar como realizador.

- Otro drama, “La ruta del tabaco” (1941), con Charley Grapewin, Marjorie Rambeau, Gene Tierney y Dana Andrews.

- El melodrama rural “¡Qué bello era mi valle!” (1941), que protagonizan Walter Pidgeon y Maureen O’Hara y que será el único film dirigido por Ford en alzarse con el Oscar a la Mejor Película, en la que era la penúltima de sus seis nominaciones en esta categoría. El film también le supondría su tercera estatuilla al Mejor Director.

- La magistral comedia “El hombre tranquilo” (1952), protagonizada por John Wayne y Maureen O’Hara, que fue nominada a mejor película y supuso el cuarto y último Oscar como director para John Ford.

- La tragicomedia “El sol siempre brilla en Kentucky” (1953), con Charles Winninger.

- La película de aventuras africanas “Mogambo” (1953), con Clark Gable, Ava Gardner y Grace Kelly.

- El drama bélico “Escrito bajo el sol” (1958), protagonizado por Spencer Tracy.

- La comedia de aventuras “La taberna del irlandés” (1963), con John Wayne y Lee Marvin.

- El controvertido y transgresor drama “Siete mujeres” (1966), protagonizado por Anne Bancroft.

 

Y, SIN EMBARGO…

 

En cualquier caso, aunque tocó muchos géneros y en algunos de los citados alcanzó ciertamente la excelencia, es el western el que ha hecho inmortal a este más que prolijo director nacido en Maine en 1894.

Westerns fueron también sus primeros trabajos como realizador, bajo el nombre de Jack Ford: los mediometrajes mudos “The Tornado” (1917), “The trail of hate” (1917) o “A prueba de balas” (1917).

La asombrosa producción casi en serie de sus cortas películas del oeste nos habla de una industria muy diferente a la actual, en la que se rueda casi como si se tratara de una serie de televisión.

El propio Ford protagoniza las primeras películas que él mismo dirige aunque muy pronto se sustituye por el neoyorkino (del Bronx) Harry Carey, un actor que participaría de nada menos que 267 films a lo largo de su carrera.

Esta prodigiosa actividad casi propia de una cadena de montaje dio como fruto 9 películas dirigidas en 1917; 8 en 1918; ¡¡15 en 1919!!; 4 en 1920; 7 en 1921; 3 en 1922; 5 en 1923; 2 en 1924; 4 en 1925; y así sucesivamente durante décadas, siendo únicamente atenuado el ritmo durante los últimos días de la II Guerra Mundial pues en pleno 1943 vieron la luz la friolera de 5 películas dirigidas por Ford.

Sin entrar a valorar seriamente las reiteradas acusaciones de fascista recibidas por el director, en base a una pretendida apología de la violencia en sus films, lo cierto es que el hombre del sempiterno parche en el ojo hizo siempre gala de un pésimo carácter –alcohólico, violento, rencoroso- que, no obstante, se trocaba en ocasiones, según dicen, en apacible y humorístico.

 

Western John Ford 2

 

Lo que resulta evidente es que la conflictiva personalidad del personaje, condecorado por cierto tras ser herido en la batalla de Midway, no fue óbvice –o incluso lo catalizó directamente- para exhibir un desmesurado talento a la hora de hacer cine.

Su primer western notable es “El caballo de hierro” (1924), la mejor con diferencia de sus películas mudas.

 

Western El caballo de hierro

 

Protagonizada por Will Wallins y George O’Brien, el film reproduce el esfuerzo pionero de dos hombres –un contratista y un topógrafo- que intentan enlazar las líneas ferroviarias de la Union Pacific y la Central Pacific.

Los conflictos con los indios, la emblemática aparición de Bufalo Bill, los juicios rápidos de la época, el pique entre los trabajadores de las dos líneas ferroviarias por avanzar más que su rival, los tiroteos, la camaradería, los escarceos amorosos… todo ello otorga a la película un valioso carácter documental.

Pero es de los westerns sonoros de Ford -y, en concreto, de las cimas que alcanzó en este género- de lo que vamos a hablar aquí, deteniéndonos un tanto en cada uno de sus títulos míticos.

 

 

LA DILIGENCIA(1939)

 

Western La Diligencia

 

LINEA ARGUMENTAL

 

La diligencia que conduce el mayoral Buck se detiene en un pueblo de Nuevo Méjico llamado Tonto.

A bordo viajan la señora Lucy Mallory, embarazada esposa de un capitán de caballería y Samuel Peacock, un viajante de comercio que representa a una marca de whisky.

En el pueblo se les unirá el comisario Curly Wilcox, que decide hacer las veces de “escopetero” (el hombre armado que acompaña al conductor en el pescante) cuando se entera de que Buck ha visto en Lordsburg –la localidad que es destino final del trayecto- a un delincuente llamado Luke Plummer, cuyos dos hermanos son también de armas tomar.

Dado que los Plummer son el objetivo de Ringo Kid, un joven pistolero que acaba de salir de la cárcel y cuyo padre era íntimo amigo del comisario, éste considera su deber interponerse, de modo que se apunta al viaje.

También lo harán un médico borracho -“Doc” Boone- y una prostituta –Dallas- a quienes la Liga Femenina en defensa de las buenas costumbres ha expulsado del pueblo sin contemplaciones.

Por último, se unirán a la expedición un tahúr -Hatfield- que parece haber quedado fascinado con la señora Mallory, de la que en adelante se erigirá en fiel protector y un banquero -Ellsworth Gatewood- que acaba de recibir las nóminas de los mineros de la región para los seis meses siguientes y claramente se apresta a marcharse con el dinero.

Aunque la llegada de un destacamento de soldados al mando del joven teniente Blanchard advierte a los viajeros del peligro que corren, ya que un confidente cherokee les ha informado de la presencia de Jerónimo y sus apaches precisamente en el camino de Lordsburg, todos decidirán realizar el trayecto.

Durante el mismo recogerán también a Ringo, a quien el comisario estaba seguro de encontrar camino de Nuevo México, en busca de los pérfidos Plummer que asesinaron a su padre y a su hermano.

 

Western La Diligencia Escena

 

Para consternación de los viajeros, la diligencia irá encontrando vacíos los apeaderos intermedios de su ruta -Dry Fork y Apache Wells-, con el agravante de que el teniente y su destacamento les abandonan pronto, siguiendo las órdenes recibidas.

El hecho de que la señora Mallory se ponga de parto no mejorará precisamente la situación aunque entre Doc y Dallas conseguirán que el alumbramiento salga bien, de resultas de lo cual una recién nacida incrementará el grupo y el peligro.

 

Western La Diligencia Alto en el camino

 

Los indios están al acecho y Ringo -que acaba de proponer matrimonio a Dallas, pese a acabar de conocerla y no tener ni idea de cuál es su verdadera ocupación- no podrá escapar como era su intención, ya que los mensajes de humo que divisa antes de hacerlo le disuaden de seguir el plan de Dallas.

Todos tendrán pues que abordar juntos su incierto futuro.

 

UNA PELÍCULA MÍTICA Y REFERENCIAL

 

Toda la película constituye un épico viaje iniciático en el que se analiza, como a través de un microscopio, la lucha de clases imperante en el país no ya en el lejano oeste sino en los albores de los años cuarenta, que es cuando tuvo lugar el rodaje.

La actitud altiva de la señora Mallory hacia la prostituta Dallas, de quien no acepta ni su proximidad (aunque más tarde se vea obligada a aceptar mucho más que eso) contrasta con la solidaridad que en todo momento le manifiesta “Doc”, un desheredado de la sociedad como lo es ella.

Al mismo tiempo, resulta de lo más interesante comparar la caballerosidad que el jugador observa hacia la dama con la que mantiene, en términos casi idénticos, el ex recluso hacia la prostituta (pese a que todavía no sepa que lo es, cosa que tampoco supondrá ningún cambio cuando ella le abra los ojos).

 

Western La Diligencia Cortesia

 

Si Hatfiel se erige en paladín de la señora Mallory como si de un caballero medieval se tratase, Ringo hace otro tanto, aunque en la medida de sus modestas posibilidades –“yo no tengo vaso de plata”- con la otra mujer de la expedición.

Por lo que respecta al resto de personajes, el banquero resulta un bocazas impertinente que, no obstante su catadura moral, se permite dar lecciones, afear a los demás sus presuntos defectos e incluso desdeñar por igual a los “perdedores” confederados o a los desterrados de Tonto.

El bondadoso doctor es, sin embargo, un borracho impenitente, que agarrará la bolsa con las muestras de whisky del viajante y no la soltará hasta terminar con la última gota. Plenamente consciente de su condición, su sentencia será inequívoca: “el mundo necesita más cogorzas”.

Precisamente el viajante resulta ser el más pusilánime de cuantos componen la expedición, sin que ello redunde en perjuicio de su ostensible bondad.

El cochero, por su parte, es un pobre infeliz casado con una mexicana cuya familia le está exprimiendo, lo que le empuja como en el momento presente a jugarse la vida para poder llevar a casa el dinero necesario.

En cuanto al sheriff, su paternalismo hacia Ringo no está exento de autoritarismo pero lo cierto es que su personaje relajará notablemente el tono a lo largo del tortuoso viaje.

A nivel formal, cabe destacar el contraste entre las grandes tomas panorámicas en las que la diligencia atraviesa el mismísimo Monument Valley con los fascinantes planos del interior del vehículo, que muestran las apreturas de los viajeros y sus expresiones, claramente definitorias de sus sentimientos ocultos.

Uno de los momentos estelares de la película lo constituye la primera aparición de John Wayne –en un plano curiosamente difuminado- aunque lo cierto es que era la octava vez que se ponía a las órdenes del director de Maine; las siete primeras lo había hecho como extra pero, en esta ocasión, todo sería diferente, iniciándose una larguísima colaboración entre ambos.

 

Western La Diligencia John Wayne

 

La cuestión es que, con este film, Ford no sólo estableció las claves del western “moderno” sino que lo sacó de su relativa marginación, colocándolo en otro nivel.

En un momento en que el western era considerado un género menor, el realizador mainés lo puso en situación de luchar contra la gran vencedora del año: “Lo que el viento se llevó”, que arrasaría en los Oscars con nada menos que 8 premios de los 13 a los que aspiraba.

La Diligencia”, por su parte, hubo de contentarse con dos de los siete a los que estaba nominada: Mejor Actor de Reparto para Thomas Mitchell (encarnando a “Doc”) y Mejor Banda Sonora Adaptada.

Las nominaciones como mejor película y como mejor director para el propio Ford siguieron el mismo camino que las correspondientes al mejor montaje, mejor fotografía (en blanco y negro) o mejor diseño de producción.

 

 

PASIÓN DE LOS FUERTES(1946)

 

 Western Pasion de los fuertes

 

LINEA ARGUMENTAL

 

Cuatro hermanos trasladan ganado desde México hacia California cuando llegan a la desértica Arizona.

Allí rechazarán la ridícula oferta que por sus reses les hace el señor Clanton, a quien ingenuamente informaran de sus planes de acercarse esa noche a la cercana ciudad de Tombstone.

Allí los hermanos intentan que les afeiten en una barbería pero un tiroteo se lo impide, teniendo que intervenir uno de ellos para reducir a un indio borracho que ha atemorizado al sheriff y a sus ayudantes hasta el punto de hacerles dimitir de sus cargos.

Cuando el alcalde, agradecido por su intervención, pregunta al forastero por su identidad, el desconocido resulta ser nada menos que Wyatt Earp, el legendario ex sheriff de Dodge City.

Wyatt rechazará en primera instancia el puesto de sheriff de la ciudad pero, cuando regresa a su campamento y descubre que su hermano menor James ha sido asesinado y las reses robadas, cambiará de opinión a cambio de que sus también hermanos Morgan y Virgil sean sus alguaciles.

Poco después tendrán ocasión de conocer a una de las celebridades de Tombstone: se trata del Doctor Holliday, un cirujano más hábil con la pistola que con el bisturí.

 

Western Pasion de los fuertes Wyatt y Doc

 

El doctor está gravemente enfermo y esa ha sido la causa de su huida de Boston, desde donde llegará en su busca la elegante señorita Clementine Carter, lo que de inmediato desatará los celos de Chihuahua, la cantante del saloon que ahora está con “Doc”.

 

Western Pasion de los fuertes Clementine

 

Western Pasion de los fuertes Celos

 

 

DUELO EN OK CORRAL

 

Repuestos de la sorpresa si los espectadores desconocen la temática del film, la sola mención de Wyatt Earp despertará en el cinéfilo los inevitables ecos de un duelo a tiros en el no menos mítico “OK Corral”.

El film transcurre sin disminuir un ápice su intensidad desde las escenas iniciales –la primera aparición de los Clanton, el tiroteo en la ciudad, el descubrimiento bajo la lluvia del cuerpo sin vida del joven James- mientras la trama avanza de forma inexorable hacia el clímax final que todos sabemos ha de producirse: el implacable tiroteo que zanjará la cuestión entre los Clanton y los Earp, con Doc Holliday de invitado de excepción.

 

Western Pasion de los fuertes Los Clanton

 

Entre tanto, un puñado de escenas han quedado grabadas en la retina del espectador: Wyatt balanceándose en la silla como si fuera un niño; el propio sheriff contándole sus planes a su hermano muerto; el patriarca de los Clanton fustigando a sus hijos y espetándoles un “Cuando se saca el revólver, hay que matar”; Doc finalizando los versos de Shakespeare que declama el actor borracho…

 

Western Pasion de los fuertes Wyatt en equilibrio

 

Western Pasion de los fuertes Lapida

 

Western Pasion de los fuertes Clanton

 

En un film que destaca por su sutileza y su ausencia de efectismo (muchos duelos en OK Corral han optado justo por lo contrario), Ford hace uso de sus habituales elipsis a la hora de evitar escenas truculentas como el asesinato del muchacho o la operación de Chihuahua.

Y también hace alarde una vez más de su genialidad filmando escenas con caballos. En ese sentido destaca el duelo entre la diligencia cuyos caballos fustiga Doc y la galopada en solitario que protagoniza Wyatt.

Un impasible Henry Fonda interpreta a este último con mucho aplomo (excelentes las escenas en las que se desprende de su indolencia, presa del nerviosismo que le produce la cercanía de la señorita Clementine) mientras Victor Mature, bastante más inspirado de lo habitual en este por otra parte mediocre actor, encarna a Holliday.

 

Western Pasion de los fuertes Wyatt nervioso

 

Western Pasion de los fuertes Doc

 

Más de medio centenar de Wyatts y de Docs han poblado las pantallas hasta el momento, destacando el dúo Burt Lancaster & irk Douglas en “Duelo de titanes” (1957), de John Sturges.

Más recientemente también hemos visto a Kurt Russell & Val Kilmer en “Tombstone: la leyenda de Wyatt Earp” (1993) o a Kevin Costner & Dennis Quaid en “Wyatt Earp” (1994).

Mención aparte merece la música de Alfred Newman, cuya banda sonora incluye canciones como "My Darling Clementine", que da al film su título original.

 

 

 

 

 

 

 

Grandes Westerns de JOHN FORD - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/395-grandes-westerns-de-john-ford-parte-ii

Grandes Westerns de JOHN FORD - Parte III:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/398-grandes-westerns-de-john-ford-parte-iii

Grandes Westerns de JOHN FORD - Parte IV:

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/399-grandes-westerns-de-john-ford-parte-iv

Comentarios  

0 #1 Aretha 01-06-2017 09:16
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