SAHARA

La desconocida joya de Antonio R. Cabal (1985)

 
 Sahara portada
 
AL ALCANCE DE MUY POCOS

 

En uno de mis esporádicos intentos por reivindicar algunos títulos escasamente conocidos o carentes del reconocimiento que posiblemente merecen, hoy le toca el turno a una película pequeña pero dotada de un gran encanto.

Pocos cinéfilos recordarán o incluso habrán oído hablar de esta película, homónima del film bélico protagonizado por Humphrey Bogart en 1943 y del pésimo film de aventuras perpetrado al alimón por Penélope Cruz y Matthew McConaughey en 2005 pero lo cierto es que, entre ambas, se filmó una “Sahara” española de difícil acceso en estos momentos.

 

Sahara cartel

 

Tan inaccesible resulta la película que incluso el material gráfico brilla por su ausencia, como sin duda acreditará la paupérrima calidad de las fotografías que ilustran este artículo.

Ignoro cuál sería el presupuesto de la película –cuyo intento de comercialización internacional se hizo bajo el nombre de “Lost in the Sahara”- pero su recaudación total se cifró en ciento setenta mil de las antiguas pesetas, lo que no sé si bastaría para que, al menos, Antonio R. Cabal recuperase su inversión.

Y es que este desconocido realizador produjo también el film, siendo además el responsable de su guión.

En cualquier caso, la película no se puede encontrar en formato VHS y nunca ha sido editada en DVD aunque sí obra en los archivos de RTVE, que la ha emitido en un par de ocasiones.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

En el otoño de 1973, dos jóvenes españoles -Javier y Rafa- y una chica francesa –Florence- atravesaban el desierto del Sahara cuando desaparecieron sin dejar rastro.

Los dos muchachos comienzan su aventura en Argelia pero los problemas no tardan en aparecer, al descubrir que las llamadas “Pistas C”, que ellos habían elegido para su aventura, no pueden recorrerse en solitario.

Por ese motivo deciden asociarse a otro grupo, formado por dos hombres y una muchacha (Florence), todos ellos de nacionalidad francesa, que les acompañarán hasta Taman Rased, la puerta del desierto.

Tras ciertos problemas mecánicos en el Land Rover de los franceses, estos optan por regresar, excepto Florence, que decide unirse a los dos muchachos españoles.

 

Sahara avería franceses

 

A partir de ese momento, los tres continuarán su camino solos.

Se enfrentan entonces a unos ladrones nigerianos llamados los “piratas del desierto” y también vivirán la magia de los tuareg.

 

Sahara tuaregs

 

Tan sólo Javier entrará en contacto con “Unma”, una tuareg de corta edad que simboliza en su menudo cuerpo todo el misterio del enigmático desierto.

Finalmente, el trío se queda sin combustible en medio de las dunas y Javier decide ir en busca de ayuda mientras Rafa y Florence permanecen en el campamento.

 

Sahara Antonio Junco

 

 

LA HIPNÓTICA BELLEZA DEL DESIERTO

 

Rodada en las espectaculares dunas del Sahara argelino y también en algunas pequeñas poblaciones del norte de África, esta fascinante película en la que no abunda precisamente la acción constituye, más bien, un bellísimo documental con un fino hilo argumental.

No voy a ocultar que la trama es un mero pretexto para conducirnos a través de la hipnótica belleza de las dunas norteafricanas.

 

Sahara camello

 

Ahí es donde triunfa la excepcional fotografía de Javier G. Salmones, cuya prolija carrera es más conocida por sus magníficos trabajos en “Mi nombre es sombra”, “La lengua de las mariposas”, “Nadie conoce a nadie” o “Los Borgia”.

No hay que ser un genio de la deducción para concluir que el hecho de que la película fuese de corte documental determina que sean la atmósfera (mágica, absorbente, hermética) y la elocuencia y espectacularidad de las imágenes las que priman no sólo sobre la acción sino también sobre aquello que se pretende contar.

Sin llegar al extremo de lo ya comentado para el “Lisboa Story” de Wim Wenders (http://rincondesinuhe.com/homepage-3/328-lisboa-story), otra de mis reivindicaciones menores, la sensación iría en esa misma línea.

Así las cosas, no es de extrañar que el funcionamiento en taquilla de “Sahara” resultara más que modesto, lo cual se ha visto reflejado en su nula comercialización posterior.

 

UN REPARTO REDUCIDO

 

Sobre el elenco hay que reseñar que no sólo resultó exiguo sino que estaba formado, en su práctica totalidad, por actores amateurs que no seguirían luego una carrera interpretativa.

Sí lo haría la madrileña MARU VALDIVIELSO (Florence), que acabó en la película por pura casualidad.

 

Sahara Maru Valdivielso

 

Veinte años cumplidos contaba la joven cuando fue interceptada por error en plena calle para acabar protagonizando una inopinada sesión de fotografía.

Algunas de ellas acabarían en las manos de Antonio R. Cabal, el enigmático responsable del film, que vio en ellas justo lo que buscaba para su protagonista femenina.

Maru, que por aquel entonces estudiaba Derecho, tendría que recabar el permiso paterno para embarcarse en esta aventura que la tuvo cuatro meses en el desierto argelino.

Sin embargo, el flechazo entre la actriz –que luce una juvenil y exótica belleza, rivalizando con la del paisaje- y la cámara se prolongaría a lo largo de una dilatada carrera que todavía hoy continúa y que se ha circunscrito casi por completo a la televisión, con una amplia actividad también sobre los escenarios teatrales.

El oro y el barro”, “Este es mi barrio”, “A las once en casa”, “Hospital Central”, “Ángel o demonio” y “La fuga” son algunas de las series que han contado con su asidua participación.

También, de forma más episódica, se la pudo ver en otras como “Tango”, “Villarriba y Villabajo”, “Médico de familia”, “El comisario” o “El Ministerio del Tiempo”.

En la gran pantalla, sus títulos más relevantes serían “Los amantes del Círculo Polar” (Julio Medem, 1998); “Kasbah” (Mariano Barroso, 2000); “Romasanta, la caza de la bestia” (Paco Plaza, 2004); o “La caja Kovak” (Daniel Monzón, 2006).

ANTONIO JUNCO (Javier),  uno de los dos actores que comparten con Valdivielso la mayor parte de la película, apenas si intervino con posterioridad en un par de cortometrajes, dedicándose a otros menesteres que nada tenían que ver con la interpretación.

En cuanto a ENRIQUE PÉREZ (Rafa), que completaba el trío de protagonistas, sólo contaba con una participación no acreditada en “1919, Crónica del alba” y, después de sus aventuras saharauis, tampoco volvería a dedicarse al cine.

¿Qué decir, por último, del director, productor y guionista ANTONIO R. CABAL? Lo cierto es que su rastro se pierde, al igual que el de los protagonistas de la historia, entre las dunas de ese mismo desierto argelino…

 

EL DESIERTO MÁS GRANDE DEL MUNDO

 

Con sus 9’4 millones de kilómetros cuadrados, el del Sahara es el desierto “cálido” más grande del mundo, estando limitado por el océano Atlántico al oeste, la cordillera del Atlas y el mar Mediterráneo al norte, el mar Rojo y Egipto al este y el Sahel y el valle del río Níger al sur.

 

Sahara mapa

 

Sus dimensiones son comparables a las de enormes países como China o los Estados Unidos.

Las últimas investigaciones científicas sobre su formación apuntan a una antigüedad de 7 millones de años.

La pradera verde, salpicada de pantanos y lagos, que al parecer era el prehistórico Sahara se convirtió en lo que hoy es debido a la desecación y contracción del mar de Tethys, antecesor de los modernos mares Mediterráneo, Negro y Caspio.

 

Sahara dunas

 

Este inmenso desierto que abarca gran parte del norte de África se extiende por Marruecos, Sahara Occidental, Mauritania, Mali, Argelia, Túnez, Níger, Libia, Chad, Egipto y Sudán.

El río Nilo es prácticamente el único río permanente y no estacional que atraviesa las arenas del Sahara.

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/287-egipto-13-visitando-un-poblado-nubio

Uniformemente seco, en la mayoría de las zonas la precipitación media anual es inferior a los 127 mm y algunos lugares no reciben absolutamente nada de lluvia durante años.

Las variaciones de la temperatura son extremas, especialmente en las regiones occidental y central, oscilando entre las heladas nocturnas y unas máximas diurnas de 54 °C.

Excepto en los oasis, el Sahara está prácticamente desprovisto de vegetación, exceptuando algunos arbustos espinosos atrofiados que crecen en el Sahara Occidental. Se han creado oasis artificiales tras perforar pozos de agua a más de 1.000 m de profundidad. El árbol predominante de los oasis es la palmera datilera, junto con alguna variedad de acacia.

 

Sahara oasis

 

En algunas áreas del desierto viven gacelas y antílopes, así como chacales, zorros, tejones y hienas.

 

Sahara fauna

 

También vive aquí el peligroso escorpión, de entre 5 y 12 centímetros de largo y hábitos nocturnos..

 

 

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar