SCOOP

Intriga y comedia made in Woody Allen

 

 Scoop espectaculo 2

 

No descubro nada nuevo afirmando categóricamente que Woody Allen es un auténtico genio. No sólo se trata de un excelente director sino que él mismo escribe los guiones de sus películas y, además, es tan prolijo que cada año estrena puntualmente un nuevo título (en ocasiones, más de uno).

En los últimos tiempos parece alternar la comedia (el terreno en el que siempre se ha mostrado como un auténtico maestro) con el drama, al que traslada su sempiterna genialidad.

Sin embargo, sigo prefiriéndole ampliamente en su vertiente comediógrafa antes que como dramaturgo.

En esta ocasión hablaremos de “Scoop”, una cinta divertida que recurre, como en “Poderosa Afrodita”, al elemento mitológico como introductor.

Si en esta última se hacía uso de la invocación a Zeus, quien respondía a través de su contestador automático, ahora será la barca de Caronte surcando las aguas de la laguna Estigia la que abra la historia.

Y, como en “Match point” o “El sueño de Cassandra”, sera la bellísima Londres el marco escogido como contexto de la historia.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Un exitoso reportero británico, Joe Strombel, acaba de fallecer por sorpresa. Sus amigos y colegas repasan su asombrosa trayectoria profesional y brindan por su recuerdo mientras él viaja a bordo de la barca de Caronte junto a la propia Parca y en compañía de otros fallecidos recientes.

El periodista traba conversación con otro de los pasajeros que se dirigen al más allá; una joven que resulta ser la asesinada secretaria de Peter Lyman, el atractivo hijo de un aristócrata británico.

 

Scoop Strombel

 

La muchacha sospecha que fue asesinada por haber descubierto ciertos indicios que identificaban a Peter como el siniestro asesino en serie conocido como “el Asesino del Tarot”, que ya se ha cobrado la vida de varias prostitutas; todas ellas, curiosamente, de pelo corto y oscuro.

El reportero lamenta su inoportuna muerte que le impide investigar tan extraordinaria noticia pero es tanta su ansiedad al respecto que escapa momentáneamente de la barca y se aparece a una estudiante americana de periodismo llamada Sondra Pransky.

Justo en ese momento, la joven, que se halla en Londres pasando unos días en casa de una amiga de buena familia, está siendo “desmaterializada” sobre un escenario por parte de Splendini, un mediocre mago también americano cuyo verdadero nombre es Sidney Waterman.

Sin embargo, pronto Sondra comprobará que la aparición de Strombel no forma parte del espectáculo, por lo que pedirá a Waterman su ayuda, a fin de determinar entre ambos si la primicia que ha recibido del más allá tiene o no visos de realidad.

 

Scoop aparicion

 

Sin embargo, el mago únicamente piensa que la estudiante es una chiflada aunque ha de reconsiderar su opinión cuando, obligado por ella, repite el simulacro de la desmaterialización y Strombel vuelve a hacerse presente para aportar nuevos datos sobre el caso del “Asesino del Tarot”.

Anonadado por la experiencia y en contra de sus deseos, Waterman acompaña a su joven compatriota en sus pesquisas. Incluso la anima a fingir un ahogo en la piscina de un selecto club a fin de trabar contacto con Peter Lyman, lo que resulta un completo éxito.

 

Scoop Scarlett Johansson

 

El aristócrata queda prendado inmediatamente de la americana y la invita a una fiesta que ofrece su padre el siguiente fin de semana. Se ve obligado a hacer extensiva su invitación a Waterman cuando éste aparece convertido, de pronto, en magnate del petróleo y padre de Sondra.

Juntos, el mago y la aspirante a periodista asisten a la fiesta de los Lyman y Peter les presenta a su aristocrático padre, amén de mostrarles su rica propiedad.

 

Scoop Splendini falso padre

 

De la habitación del joven, el mago sustrae un papel con ciertas anotaciones que no parecen aportar ningún dato útil, por lo que su acción le cuesta una reprimenda por parte de Sondra.

Poco después, la chica es invitada por Peter a su casa de Londres, donde ambos se acostarán por primera vez.

 

Scoop primera seduccion

 

En el elegante apartamento, Peter le muestra interesantes obras de arte, en tanto que Sondra descubre por su cuenta un retrato que representa a la madre de su anfitrión, que resulta ser una mujer de cabello corto y oscuro.

No menos inquietante será descubrir que el joven no guarda precisamente un buen recuerdo de su progenitora, siendo su única explicación que se trataba de una mujer “infiel”.

Poco después, Peter conduce a la chica hasta una habitación cerrada con combinación en la que guarda una valiosa colección de instrumentos musicales.

 

Scoop Sala instrumentos

 

Precisamente en esos mismos instantes, Splendini recibe la inesperada visita del fallecido Strombel mientras se halla en el escenario en mitad de una nueva representación. La repentina aparición, visible para todos, provoca el entusiasmo del público, que lo toma como parte del juego.

Sin embargo, el aparecido pide al mago que memorice la cifra 162112, que se corresponde con cierta combinación que va a tener que utilizar en breve. El mago hace uso entonces de su más que cuestionable fórmula “neumotécnica” para memorizarla.

Una vez reunido de nuevo con su falsa hija, será Sondra quien deduzca fácilmente que la combinación es la que abre la habitación de los instrumentos, por lo que la misma debe guardar algo importante además de lo obvio.

 

DE LA SONRISA A LA CARCAJADA

 

El cochambroso mago que compone Allen en su propia película le convierte en el centro de la historia, por encima incluso del peligroso romance que su falsa hija iniciará con el aristócrata sospechoso de ser un asesino.

Sus peregrinas sentencias, siempre ingeniosas e inequívocamente satíricas, presidirán su relación con Sondra, que no siempre las recibirá de buen grado, pero también salpicarán al resto de los personajes que se crucen con ambos.

- Gracias, damas y caballeros. Son un público increíble y lo digo sinceramente, desde el fondo de mi corazón –farfullará Splendini tras mostrar su torpeza en los primeros trucos que ejecuta sobre el escenario-. Siempre que vengo a Londres, esa gran ciudad, tengo una sensación sincera. Porque son una gente maravillosa, seres hermosos. Y para mi próximo experimento –y lo llamo experimento, no truco- necesitaré una voluntaria.

Ello provocará su primer encuentro con la aspirante a periodista, elegida al azar, de entre el público, por la ayudante del mago.

 

Scoop espectaculo de magia

 

Divertido con los nervios de la chica, neófita en eso de subir a un escenario, el mago le preguntará su nombre.

- Sondra Pranksy.

- Ah, una compatriota americana. Fantástico. Y, ¿de dónde es, Sondra? No, no me lo diga porque tengo mucho instinto para estas cosas. ¡Alabama! ¿He acertado?

- Casi –responderá ella, algo aturdida-; soy de Brooklyn.

- Es increíble –ni se inmutará Splendini, más que acostumbrado a sus propias metidas de pata-. Dios la bendiga, cariño. Yo también soy de Brooklyn, es fantástico. Siento tanto amor proveniente de esta mujer que no puedo explicarlo. Lo digo desde el fondo de mi corazón: es un ser humano increíble y un ejemplo para su raza.

Las patochadas de Sidney irán a más a medida que se desarrolla la historia y que va ganando en confianza hacia su compatriota y hacia los inusuales ambientes a los que ella le arrastra.

- No sé lo que ha estado fumando pero no intente pasarlo por la aduana –le espetará cuando la chica regrese al teatro e intente, infructuosamente en un primer momento, volver a conectar con el espíritu de Strombel.

Más tarde, mientras ambos acechan a un Peter Lyman del que desconocen hasta su aspecto, el mago protestará en voz alta:

- ¿Qué vamos a saber de él viéndole? A menos que tengamos la suerte de que estrangule a una transeúnte…

El talante de Waterman se pone de manifiesto cuando, en compañía de Sondra, llega al Governor’s Club, a cuyas majestuosas instalaciones (en realidad, las del The Reform Club, en el Pall Mall londinense) les confirman que acaba de llegar el hijo de Lord Lyman.

- ¿De qué color es su traje de baño? –preguntará al estirado recepcionista, horrorizando a la propia Sondra, que no puede disimular su enfado.

No querrás que los colores se den de patadas “, será la consiguiente explicación del mago, arrancando un despectivo “¡qué bobada!” por parte del elitista empleado.

Precisamente la escena en la que Sidney idea la estratagema del ahogo para que su pupila pueda conocer al aristócrata es una de las más divertidas del film:

- De ese modo, él se verá obligado a salvarte. Y si no lo hace, bueno, pues ya avisaré a tus padres.

Como cabía esperar, el truco funciona perfectamente, de modo que la chica finge ahogarse, el fornido joven la salva y ambos flirtean luego en el mismo borde de la piscina cuando un impasible Waterman reaparece.

Estaba en el salón –le dirá a su supuesta hija-; he oído que te ahogabas, he acabado mi té con pudding y he venido enseguida.

Scoop Woody vs Lobezno

 

- ¿Qué hay el domingo? –proseguirá Sidney con sus chaladuras cuando Peter menciona su cita en la finca para ese fin de semana-; ¿caza del zorro?

- Pero, ¿eres idiota o qué? –se cabreará Sondra una vez ambos alcanzan la calle-; caza del zorro…

- Me gusta hablar a esa gente en su propio lenguaje –sentenciará el mago.

 

FRASES PARA EL RECUERDO

 

El guión cuenta con un buen número de ellas pero me limitaré a mencionar dos o tres, haciendo hincapié en el hecho nada casual de que todas salgan de labios del ínclito Splendini:

- Y, ¿qué me importa a mí Joe Strombel? ¿De repente recibo instrucciones de un pedazo de ectoplasma? (cuando Sondra insiste en que el periodista ha regresado de la muerte sólo para darles la primicia).

- Yo tampoco creo que sea un asesino en serie. A lo sumo habrá matado a una persona o dos (una vez la chica empieza a enamorarse de Peter y duda de su culpabilidad).

- Estoy con el truco del desmaterializador con esa chica de Manchester. En serio, no sé de dónde sacan a esa gente. Parecía Toro Sentado (mientras el mago relata telefónicamente la aparición de Strombel ante todo su público).

- Pero tú vienes de una familia ortodoxa. ¿Aceptarían a un asesino en serie? (cuando la aspirante a periodista comparte con él su certeza de que Lyman está a punto de pedirle matrimonio).

- Ese tío es mentiroso y asesino. Y lo digo con todo respeto.

 

WOODY ALLEN EN ESTADO PURO

 

Si ya en el prólogo de este artículo aludía a otros títulos de Allen relacionados de algún modo con “Scoop” (2006), lo cierto es que la película viene a ser una intersección entre “Misterioso asesinato en Manhattan” (1993) y “La maldición del escorpión de jade” (2001).

De la primera imita el hilo conductor, el cual adopta la forma de una chusca investigación de asesinato por parte de los protagonistas, quienes poco o nada saben de estas cuestiones.

 

Scoop Sondra y Splendini

 

Sus pesquisas provocarán en el espectador un alud de sensaciones que van desde el horror a la mera fascinación.

También encontramos en “Scoop” ciertos guiños al segundo de los títulos citados, como el espectáculo de hipnosis que, en “La maldición del escorpión de jade” servía para insertar las palabras clave “Madagascar” y “Constantinopla” en los cerebros de los protagonistas y que tiene su correlato con los juegos adivinatorios de Splendini sobre el escenario.

 

Scoop Splendini

 

Sin llegar a los niveles de hilaridad que provocaban ambos títulos, por las torpes investigaciones de “Misterioso asesinato en Manhattan” o los ingeniosos insultos que el rastrero personaje interpretado por Woody Allen recababa del que interpreta Helen Hunt en “La maldición del escorpión de jade”, lo cierto es que “Scoop” resulta una comedia bastante divertida, con algunos gags ciertamente logrados.

El film marca el ecuador de la relación cinematográfica entre Woody Allen y Scarlett Johansson, que se inició con “Match Point” (2005) y continuó con “Vicky Cristina Barcelona” (2008).

En “Scoop”, Allen interpreta a un trasnochado mago ciertamente consciente de su impostura, que se conduce como un charlatán de feria tanto durante sus espectáculos como en los actos sociales a los que se verá arrastrado por su nueva amiga.

Scarlett, por su parte, interpreta a una despistada estudiante capaz de alternar la torpeza más supina con cierta intuición periodística aunque, durante el film, no deje de preguntarse si no debería haber sido más bien higienista dental.

 

Scoop Sondra

 

Entre ambos logran una simbiosis que dará lugar a un buen número de situaciones cómicas.

El contrapunto lo pone un Hugh Jackman lejos de sus registros lobeznos, dando vida a un aristócrata inglés de excelente percha y modales, lo cual le facilitará enormemente llevarse a la cama a la estudiante americana pero, en cambio, no le servirá para evitar sus indagaciones.

 

Scoop Hugh Jackman

 

En cualquier caso, huelga decir que no es mucho el esfuerzo de Allen por ocultar hacia dónde conduce la trama, si bien esta más que considerable previsibilidad dista de constituir un lastre.

Lo importante no es tanto la personalidad del asesino ni sus motivaciones sino la forma en que la estudiante y el mago se van enfangando en una situación que no son capaces de controlar y que amenaza con terminar en tragedia.

El final de la historia viene a ser una muestra más de la suave ironía que preside el talante y las obras del judío de Manhattan, con la consiguiente dosis de crítica sociocultural hacia los británicos por parte de un director (y sobre todo guionista) que nunca se priva de repartir estopa incluso entre sus más allegados.

De hecho, suele repartirla especialmente entre ellos: americanos, neoyorkinos y judíos.

En esta ocasión, sin embargo, le toca a la clase alta británica recibir en su línea de flotación la hilarante ironía de Woody, siguiendo con la crítica ya iniciada con la omnipresente “Match Point”, por mucho que los únicos puntos en común entre ambas cintas sean la presencia tanto de Scarlett Johansson como de los paisajes londinenses.

La afectación al hablar, la superficialidad de sus reflexiones y aficiones (con mención incluida a la caza del zorro) o su mera ostentación se encuentran a la cabeza de los objetivos alcanzados por la visión satírica del neoyorkino.

- Tienen un sistema clasista –responderá Sidney a Sondra cuando ella le pregunte cómo puede trabar contacto con Lyman-; él es aristócrata; nosotros somos plebeyos. En realidad, según su sistema, seguramente estamos clasificados como escoria.

En cualquier caso, conviene tener en cuenta la ostensible falta de pretensiones de un film que quizás no se encuentra entre los más brillantes de la filmografía de Allen aunque un servidor se empeñe en compararlo con varios de ellos, reivindicando los buenos ratos que me ha hecho pasar la película en un par de ocasiones.

 

Scoop Sondra abronca a Splendini

 

Y es que “Scoop” acepta fácilmente un revisionado de vez en cuando que nos permite calibrar el descomunal talento de un creador que hace magia –la que es incapaz de hacer el estrafalario Splendini- incluso cuando funciona a medio gas.

Lo paradójico de la cuestión es que el guión de la película deja traslucir una vez más el eterno miedo de Allen hacia la hoja (o el fotograma) en blanco, tan temible en su opinión como la mismísima muerte.

De poco tiene que preocuparse el artista, según se desprende tanto del notable ingenio que destila el film como de la excelsa calidad de algunos trabajos posteriores como “Si la cosa funciona” o “Midnight in Paris”.

 

 

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