PIRATAS DEL CARIBE

Parte 1

 

 Piratas Caribe 1 Portada

 

 

Los guiones no originales se inspiran, en su inmensa mayoría, en novelas y cómics ya creados sin ninguna intención apriorística de adaptación al cine.

En los últimos tiempos también se ha hecho habitual que las tramas de los films se basen en los argumentos de diversos videojuegos aunque esto último rara vez depare resultados artísticamente relevantes.

Bastante menos habitual resulta, en cambio, que la fuente de inspiración de una película sea una atracción de parque temático pero ese es precisamente el origen de “Piratas del Caribe”.

Concretamente una atracción que lleva desde finales de los años sesenta en el corazón de la californiana Disneylandia.

 

Piratas Caribe 1 Disneyland

 

Cinco películas ha dado ya de sí esta saga, cuya primera entrega –la mejor de todas ellas, sin lugar a dudas- se estrenó sin dar a entender que fuese a contar con ningún tipo de reanudación.

Algo que, sin embargo, el epílogo del film –que muchos espectadores se perdieron al abandonar las salas antes de finalizar los títulos de crédito- ya permitía anticipar.

 

 

 

LA MALDICIÓN DE LA PERLA NEGRA

(Gore Verbinski, 2003)

 

LINEA ARGUMENTAL

 

La pequeña Elizabeth Swann viaja en la proa de un navío de la Armada británica. Mientras observa la bruma sobre las olas, la niña entona una canción sobre piratas.

Su canto será interrumpido por uno de los marineros, el señor Gibbs, que considera de mal fario invocar a los piratas en unas aguas en las que estos proliferan. Y también, de paso, llevar una mujer a bordo “aunque sea en miniatura”.

 

Piratas Caribe 1 Elizabeth ninya

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El teniente Norrington reconvendrá entonces a Gibbs aunque no se prive de hacer ver a la niña que los rufianes que anhela conocer son muy distintos de como ella los imagina y la mayoría acaban ahorcados.

- Me preocupa la influencia que este tema pueda ejercer sobre mi hija –se lamentará el gobernador Watherby Swann.

- A mí me parece un tema fascinante –protestará Elizabeth.

- Eso es justo lo que me preocupa –reconocerá, cariacontecido, su padre.

Poco más tarde, será precisamente la pequeña quien aviste a un niño que permanece inconsciente sobre una improvisada balsa.

Tras el aviso de Elizabeth, el muchacho es recogido por la tripulación y pronto todos contemplan los restos todavía llameantes de otro navío británico.

Gibbs y el resto de la marinería tienen muy claro que aquello es obra de piratas pero el gobernador prefiere pensar que se trata de un accidente, ya que la Santa Bárbara del barco siniestrado transportaba un gran cargamento de armas.

No obstante, Elizabeth hará un sorprendente descubrimiento al encontrar colgado del cuello del inconsciente náufrago, identificado como Will Turner, un medallón de oro con la efigie de una calavera.

 

Piratas Caribe 1 Medallon

 

Como para corroborar sus sospechas de que el niño pueda ser un pirata, la muchacha verá alejarse entre las brumas un navío de velas negras que enarbola la bandera con las dos tibias y la calavera.

Muchos años después, en el jamaicano Port Royal, Elizabeth contempla ese mismo medallón cuando su padre irrumpe junto a dos criadas para ofrecerle un regalo: se trata de un vestido que ha encargado para ella en el mismísimo París.

La intención del gobernador es que su hija lo luzca en la ceremonia de nombramiento de Norrington, que ha alcanzado el rango de comodoro.

Sin embargo, la joven comprobará muy pronto que la hermosura del atuendo no corre pareja con su comodidad pues apenas le permite respirar.

Ataviada con su nuevo vestido, Elizabeth deslumbrará al joven Turner, que acaba de llegar para hacer entrega al gobernador de la nueva espada del comodoro.

El arma ha sido forjada por el propio Will aunque su borracho maestro sea quien se lleve la fama una vez más.

El aprendiz de herrero –que, en realidad, regenta por sí solo la herrería- tampoco aceptará esta vez la invitación a tutearla que le hace la muchacha, lo cual agradará al padre de ésta, que valora positivamente el “sentido de la propiedad” de Will.

Ese mismo día hará su aparición en Port Royal un pintoresco pirata; el capitán Jack Sparrow llega a bordo de una decrépita barca que se hundirá justo después de que su único tripulante alcance el muelle, lo que no le eximirá de pagar el impuesto correspondiente por el supuesto amarre.

 

Piratas Caribe 1 Aparicion de Sparrow 2

 

Poco después, Sparrow se aproxima al Interceptor, el más veloz de los navíos de la Armada Real.

Dado que toda la guarnición británica se halla presente en el nombramiento del comodoro Harrington, sólo dos hombres –y más bien poco avispados- permanecen de guardia frente al barco.

 

Piratas Caribe 1 Soldados ingenuos

 

Ellos serán los encargados de impedir el paso al pirata aunque Jack conseguirá confundirles, sacando a colación el nombre de un navío siniestramente legendario: la Perla Negra.

Cuando uno de los dos soldados afirme haberlo visto en una ocasión, su compañero replicará: “¿Has visto un barco de velas negras, tripulado por almas en pena y con un capitán tan malvado que fue expulsado del mismo infierno?”.

Sparrow aprovechará la distracción para encaramarse al timón del Interceptor pero, de inmediato, los dos soldados le apuntarán con sus mosquetes, conminándole a revelar sus intenciones.

- ¿Qué has venido a hacer a Port Royal? Y nada de mentiras.

- Bueno, confesaré: me propongo tomar una de estas naves, reunir una tripulación en Tortuga y atacar, saquear y robar como una comadreja hasta reventar.

- ¡He dicho nada de mentiras!

- Creo que dice la verdad –afirmará su compañero.

Entre tanto, una vez finalizada la ceremonia de su nombramiento, el comodoro está declarándose a la hija del gobernador en las almenas de la ciudadela mientras la chica intenta inútilmente respirar, cosa que le impide el ceñido corsé.

En un momento dado, Elizabeth pierde el sentido y cae al agua desde una enorme altura. Al sumergirse en el mar, el medallón se agitará, desencadenando una pulsión que será perceptible incluso fuera del agua.

Milagrosamente, la joven señorita Swann no se destroza entre las rocas pero será ese mismo peligro el que impida a Norrington saltar tras ella.

Mucho más cerca de la chica y dado que ninguno de los dos soldados sabe nadar –“el orgullo de la Armada Real”, comentará sarcásticamente el pirata-, será Sparrow quien se lance a salvarla.

Tendrá que liberarla del peso de su abultado vestido y arrastrarla hasta el muelle, donde aguardan expectantes los dos soldados.

Comoquiera que la dama no parece respirar, Jack le rasga el corpiño, lo que devuelve a Elizabeth a la vida.

Instantes más tarde llegan a toda prisa el gobernador, el comodoro y una buena dotación de soldados.

 

Piratas Caribe 1 Sparrow detenido por bueno

 

Lo primero que hará Norrington será ordenar a sus hombres que disparen a Sparrow, lo que provocará la enérgica protesta de Elizabeth pues el pirata acaba de salvarle la vida.

Ante tal muestra de ingratitud, Jack acabará tomando a la dama como rehén, usándola como escudo humano antes de darse a la fuga.

 

Piratas Caribe 1 Sparrow coge rehen

 

En su intento de perderse en la ciudad, Sparrow acabará encontrando una herrería, donde se libra de los grilletes que acaban de colocarle.

Por desgracia para él, la llegada de Will Turner frustrará su deseo de escapar pues el muchacho no sólo forja espadas sino que sabe perfectamente cómo usarlas.

 

Piratas Caribe 1 Duelo en la herreria

 

Un golpe a traición, propinado por el borracho jefe de Will, dará con los huesos de Sparrow en las mazmorras de Port Royal.

Sin embargo, con la llegada de la noche hará aparición en la bahía nada menos que la Perla Negra, cuyos cañones asolarán la ciudad mientras los piratas se dispersan por ella.

 

Piratas Caribe 1 La Perla Negra barco

 

Su objetivo no será otro que el medallón de oro que guarda Elizabeth, razón por la cual será asaltada la mansión del gobernador.

Dos piratas se encargarán, no sin problemas, de reducir a la joven pero, para contrariedad de los asaltantes, ella invocará el “Parlamento” antes de que puedan matarla. El código pirata les obligará, por tanto, a conducirla ante el capitán Barbossa.

En la calle, Will ha quedado inconsciente tras ser golpeado por la espalda, en tanto que Jack sigue encerrado en su celda, despreciado por los que fueran sus hombres –ahora a las órdenes de Barbossa- y con la mala fortuna de que los cañoneos derriben los muros de la celda contigua pero no los de la suya.

A bordo de la Perla Negra, Barbossa accederá a escuchar a Elizabeth pero no aceptará sus demandas.

Sin embargo, cuando la chica deduce que es el medallón lo que los piratas ansían, amenaza con lanzarlo al fondo del mar.

Sólo así logra que los malhechores se retiren de Port Royal sin causar más estragos aunque, por desgracia para Elizabeth, el barco pirata partirá con ella a bordo, ignorando Barbossa sus airadas protestas.

Todavía habrá de descubrir que sus captores son víctimas de la maldición que recae sobre el oro arrebatado por Hernán Cortés a los aztecas, de modo que, a la luz de la luna, se contempla la verdadera naturaleza de los piratas: meros esqueletos andantes que no pueden experimentar el placer de comer, beber o copular con mujeres.

 

Piratas Caribe 1 Espectros

 

Vista la inoperancia de las autoridades británicas a la hora de salir al rescate de la mujer que ama, Will Turner se verá obligado a liberar a Sparrow a cambio de que él le conduzca hasta “donde echa el amarre” la Perla Negra, esto es, la Isla de Muerta, que no puede ser encontrada salvo por los que ya saben dónde está.

 

Piratas Caribe 1 Isla de Muerta exterior

 

 

VUELVE EL CINE DE AVENTURAS

 

Una historia basada en un parque temático y producida por la Disney no parecía ser la mejor carta de presentación para una película de aventuras que pudiera arrastrar a un público adulto, habida cuenta la previsible ausencia de sexo y de violencia explícita.

Ello a pesar de las evidentes influencias tanto de la literatura –“La isla del tesoro” de Stevenson y “En costas extrañas” de Tim Powers- como de los videojuegos; concretamente la saga “Monkey Island”.

Sin embargo, el resultado sería tan brillante y la respuesta del público tan abrumadoramente positiva que el film de Verbinski acabaría por revitalizar el género de aventuras, un tanto de capa caída en los últimos tiempos con la honrosa excepción de “La momia” de Stephen Sommers.

Si hablamos específicamente del subgénero de aventuras piratas, poco era en realidad lo que se había podido ver en la gran pantalla en los ochenta y los noventa, fuera de las más que discretas “Los piratas de las islas salvajes” (Ferdinand Fairfax, 1983), con un joven Tommy Lee Jones; “Los piratas del mar de China” (1983), una producción de Hong Kong protagonizada y codirigida por Jackie Chang; la fallida “Piratas” (1986) de Polanski; o “La isla de las cabezas cortadas” (Renny Harlin, 1995), protagonizada por Geena Davis, a la sazón esposa del director, y Matthew Modine.

Ni que decir tiene que la película de Gore Verbinski deja muy atrás a todas ellas, sustentada en un guión brillante e ingenioso y en un diseño de producción sencillamente espectacular, no en vano la producción corre a cargo de Jerry Bruckheimer.

El gran acierto de la película, no obstante, reside en su fusión de elementos a cuál más atractivo. Es una historia de piratas, sí, pero en ella tienen cabida leyendas sobre barcos-fantasma, maldiciones relacionadas con culturas precolombinas como la azteca o la propia idiosincrasia de la Marina Real británica.

 

Piratas Caribe 1 Isla de Muerta

 

 

También encontramos en ella no sólo aventura sino, además, terror aunque sea light (dudo mucho que nadie se asuste con la tripulación de esqueletos de la Perla Negra), romance, duelos a espada, batallas navales, humor chispeante y una escenografía que nos lleva desde el más que convincente Port Royal, capital británica en Jamaica, hasta la siniestra Isla de Muerta donde los peces martillo se mueven sinuosamente entre los navíos hundidos.

Incluso encontramos algo de malicia, si bien convenientemente sublimada. Así será, por ejemplo, en la propuesta del capitán Barbossa a Elizabeth, a quien ofrecerá un vestido para que cene a solas con él, siendo la alternativa hacerlo con la tripulación pero desnuda.

Y, más perverso todavía, cuando la chica sea capturada por segunda vez y Barbossa la reciba lanzándola a los brazos de sus piratas con estas inquietantes palabras: “Bienvenida de nuevo a bordo. La última vez disfrutásteis de nuestra hospitalidad. Lo justo es que ahora vos nos devolváis el favor”.

Sobre los efectos audiovisuales cabe calificarlos de magníficos incluso sin pretender ser perfectos.

No hablamos de una infografía que muestre con todo el detalle digital posible los jirones de carne que se sostienen todavía sobre los huesos de los miembros de la tripulación maldita sino que, por el contrario, se juega con las luces y las sombras (es, de hecho, la luz de la luna la que revela la verdadera naturaleza de los piratas), de modo que, en la misma secuencia y según se muevan los personajes, los vemos con su aspecto humano ordinario o con el sobrenatural y cadavérico.

 

Piratas Caribe 1 Tripulacion fantasma

 

Piratas Caribe 1 Espectros 2

 

Por otra parte, la cinta cuenta con un ritmo trepidante, situaciones divertidas, excelsos decorados y localizaciones reales (rodadas en la República Dominicana y en California, sobre todo), un vestuario más que cuidado y un buen número de grandes escenas de acción.

Entre éstas, destaca sobremanera una fantástica escena de abordajes y de cañonazos entre dos barcos situados en paralelo.

 

Piratas Caribe 1 Barcos canyoneandose

 

En cuanto al relativo terror que pudieran suscitar las escenas de fantasmas, éste se aligera de forma considerable con el humor que destilan los diálogos.

Tanto los de Sparrow como los del loro de Cotton, la pareja de simplones guardias británicos o la pareja de piratas graciosos Pintel y Ragetti. Este último se pasará la película recogiendo del suelo su ojo de madera.

 

Piratas Caribe 1 Piratas jocosos

 

Piratas Caribe 1 Loro de Cotton

 

 

 

EL HUMOR COMO BANDERA

 

Lo cierto es que el guión rebosa de frases divertidas y hace gala de un saludable humor, que se trasluce sobre todo en los diálogos protagonizados por Sparrow.

 

Piratas Caribe 1 Aparicion de Sparrow

 

Éste se sorprenderá ante las habilidades esgrimistas de Turner, quien no dudará en confesarle que practica tres horas al día con las espadas que él mismo forja.

- Necesitas encontrar a una buena chica –será el consejo de Jack.

El peculiar pirata siempre tiene una frase ingeniosa a punto y de nuevo hará gala de ello cuando Norrington responda a las protestas de Elizabeth, a quien indigna que el comodoro pretenda ejecutar al hombre que le ha salvado la vida.

- Una única proeza no redime a un hombre de una vida de fechorías –sentenciará el militar.

- Pero basta para condenarle –será la rápida respuesta de Jack, en una versión lírica del clásico “no hay buena acción que quede sin castigo”.

El paroxismo de su vocación satírica quedará acreditado en plena crisis entre los soldados de Norrington y la tripulación maldita de Barbossa, momento en el cual optará por hacer a Will un repaso más que somero de la situación:

- Elizabeth está bien, tal como prometí. Se casará con Norrington, tal como ha prometido. Y tú morirás por ella, tal como prometiste. Todos somos hombres de palabra salvo Elizabeth que, de hecho, es mujer.

Más todavía, cuando Sparrow es abandonado por segunda vez en el islote desierto pero, en esta ocasión, junto a Elizabeth, que le arruinará la fiesta, ignorando sus presuntos galanteos (“la compañía es infinitamente mejor que la última vez y el paisaje ha mejorado mucho”) pero, sobre todo, destruyendo la enorme provisión de ron que alberga la isla.

 

Piratas Caribe 1 Elizabeth destruye ron 2

 

- Pero ¿por qué no queda ron? –insistirá el pirata, fuera de sí.

 

 

JACK SPARROW VS HECTOR BARBOSSA

 

Mucho se ha hablado acerca de los peculiares contoneos con que se mueve el protagonista, a medias entre la afectación afeminada y la embriaguez más escandalosa.

El aspecto desaliñado de Sparrow –las rastas de su barba, las greñas de su pelo, esas uñas largas y sucias, por no hablar de su inquietante dentadura- y su carácter lenguaraz le otorgan una personalidad que no carece de referentes pero sí goza de una cierta singularidad.

 

Piratas Caribe 1 Sparrow 2

 

Al fin y al cabo, no se trata del típico capitán pirata intimidante, despiadado y sanguinario (eso lo deja para Barbossa) sino que su vena cómica le hace parecer incluso mejor sujeto de lo que es.

Porque, no nos engañemos, Jack es borracho, mujeriego (aunque a veces parezca tímido o reprimido, frecuenta la compañía de prostitutas), ladrón, mentiroso, manipulador y taimado. Algo que tampoco puede sorprender mucho perteneciendo a su gremio.

Sin embargo, hay en él una ambigüedad que trasciende su amaneramiento y que impide verle como un completo desalmado.

No es insensible al sufrimiento ajeno, no se siente inclinado a la crueldad o a la violencia y tampoco abusa de los débiles.

Por el contrario, arriesgará su libertad y hasta su vida para liberar a una desconocida que se ahoga y también se negará a matar a Will Turner, a quien todavía no conoce, cuando hacerlo es el único camino para escapar de la herrería.

Personaje carismático y divertido, desconcertará por igual a sus amigos (que le aprecian aunque, en ocasiones, se exasperen con él) y a sus enemigos (que odian tanto a su persona como a sus ocurrencias, que siempre auguran problemas).

Otra curiosidad a tener en cuenta es la ausencia de procacidades o groserías en sus expresiones, siendo la palabra más fuerte que le oiremos pronunciar su peculiar “¡puñeta!”.

Barbossa es la némesis de Sparrow, por cuanto tiene un temperamento belicoso y bravucón, su forma de hablar es agresiva y desafiante y su depravación no conoce límites.

 

Piratas Caribe 1 Barbossa y tripulacion

 

Destruye por mero placer, no tiene empacho alguno en entregar a una doncella a sus hombres hambrientos ni tampoco en matar sin contemplaciones a cuantos se interpongan en sus planes.

Desde el momento en que, siendo el segundo de a bordo, amotina a la tripulación para deponer al capitán Sparrow, ya queda claro que ninguna lealtad ni buen sentimiento puede esperarse de él.

No menos desaliñado que Jack, va a todas partes acompañado de su bullicioso mono, al que ha bautizado –no por casualidad- precisamente como Jack.

Por supuesto, su aspecto empeora notablemente cuando le alumbra la luz de la luna y se muestran los efectos de la maldición azteca.

 

Piratas Caribe 1 Barbossa fantasma

 

 

EQUIPO TÉCNICO Y REPARTO

 

Comenzando por el director, cabe recordar que GORE VERBINSKI afrontaba con “Piratas del Caribe” el rodaje del que era tan sólo su cuarto largometraje, tras las discretas “Un ratoncito duro de roer”; “The Mexican”, con Brad Pitt y Julia Roberts; o el remake de la película japonesa de terror “The Ring (La Señal)”, protagonizada por Naomi Watts.

 

Piratas Caribe 1 Gore Verbinski

 

TEDD ELLIOTT y TERRY ROSSIO, responsables de los guiones de “Pequeños guerreros”, “La máscara del Zorro” o “Shrek” serían los encargados de escribir la historia pergeñada por ellos dos y también por Stuart Bettie y Jay Wolpert.

La música correría a cargo del compositor alemán KLAUS BADELT (“El juramento”, “La máquina del tiempo”, “K-19: The Widowmaker”), discípulo nada menos que de Hans Zimmer, el cual ofrecería una excelente partitura aunque no fuese nominada al Oscar.

Por cierto que el film de Verbinski sería nominado a 5 estatuillas (mejor actor para Johnny Depp, maquillaje, edición de sonido, mejor sonido y mejores efectos visuales) pero no conseguiría alzarse con ninguna de ellas.

Hablando de JOHNNY DEPP, el actor-fetiche de Tim Burton se haría acreedor a la primera de sus tres nominaciones al Oscar como mejor actor (las otras dos llegarían al año siguiente con “Descubriendo nunca jamás” y, tres años después, con “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet”, quedándose siempre en tentativas frustradas).

 

Piratas Caribe 1 Johnny Depp

 

Depp devora la pantalla en esta su primera aparición en las botas de Jack Sparrow y ni la película ni toda la saga a la que daría origen son concebibles sin su mirada socarrona, su lengua mordaz, sus peculiares andares y sus afectados movimientos de manos.

Entre el casi centenar de apariciones de Johnny en la gran pantalla cabe destacar las de “Platoon”; “Eduardo Manostijeras”; “Ed Wood”; “Don Juan Demarco”; “Donnie Brasco”; “Miedo y asco en Las Vegas”; “La novena puerta”; “Sleepy Hollow”; “Antes que anochezca”; “Chocolat”; “Desde el infierno”; “Descubriendo Nunca Jamás”; “Charlie y la fábrica de chocolate”; “Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet”; “Enemigos públicos”; “Alicia en el País de las Maravillas”; o “The Tourist”.

Su antagonista en la película, el capitán Barbossa, está interpretado por otro excelente actor: el australiano GEOFFREY RUSH.

 

Piratas Caribe 1 Capitan Barbossa

 

Rush es uno de las pocos actores en alzarse con la “Triple corona de actuación”, lo que significa haber ganado alguna vez el Oscar, el Globo de oro (tiene dos), el BAFTA (cuenta con nada menos que tres), el Premio del Sindicato de Actores (hasta cuatro veces), el Emmy y el Tony.

Primer actor australiano en alcanzar el Oscar (lo logró con su magistral interpretación del pianista David Helfgott en la película “Shine”), Geoffrey cuenta con una excelsa filmografía en la que descollan títulos como “Elisabeth”; “Los miserables: la leyenda nunca muere”; “Shakespeare in love”; “Quills”; “Lantana”; “Frida”; “Munich”; “El discurso del rey”; o “La mejor oferta”.

ORLANDO BLOOM, el Legolas de las sagas “El Señor de los Anillos” y “El Hobbit”, interpreta aquí a Will Turner, un aprendiz de herrero que detesta a los piratas aunque el destino parece empecinarse en convertirle en uno.

 

Piratas Caribe 1 Orlando Bloom

 

Al actor inglés también le hemos visto en “Black Hawk derribado”; “Troya”; o “El reino de los cielos”.

También inglesa, la bella KEIRA KNIGHTLEY hace las veces de Elizabeth Swann, la mujer que robará el sueño y el corazón de James Norrington y Will Turner (¿también de Jack Sparrow?).

 

Piratas Caribe 1 Keira Knightley

 

Keira cuenta con una más que destacada carrera, en la que no faltan buenas películas, adscritas a los más diversos géneros. Son los casos de “Love actually”; “The Jacket”; “Orgullo y prejuicio”; “Begin again”; “The imitation game”; o “Everest”, varias de las cuales han sido ya analizadas en estas mismas páginas.

Por su parte, el gobernador Weatherby Swann y padre de Elizabeth está interpretado por el galés JONATHAN PRYCE, famoso en los últimos tiempos por su participación en diversas series de éxito (es el Gorrión Supremo en “Juego de Tronos” y Sir Stuart Strange, Presidente de la Compañía de las Indias Orientales, en “Taboo”) aunque cuenta con una extensa trayectoria a sus espaldas.

 

Piratas Caribe 1 Jonathan Pryce

 

Entre sus trabajos más significativos podrían citarse “Brazil” y “Las aventuras del barón Münchausen” (ambas de Terry Gilliam); “Glengarry Glen Ross”; “Carrington”; “El mañana nunca muere” (haciendo de villano en una película Bond); o “Ronin”.

Todavía desconocida, ZOE SALDANA (que más tarde sería Neytiri en “Avatar”, Cataleya en “Colombiana” y Gamora en “Los guardianes de la galaxia”) es, en el film, la vengativa pirata Ana María.

 

Piratas Caribe 1 Zoe Saldana

 

 

 

EL “CÓDIGO” PIRATA

 

Cuando Elizabeth consigue de Barbossa que éste abandone Port Royal a cambio de que ella le entregue el medallón que ha de terminar con la maldición (no en vano es la última moneda de oro que falta en el tesoro de Cortés, una vez restituidas todas las demás), el capitán la arrastrará consigo en su viaje.

Ella le acusará entonces de faltar al Código pirata, a lo que Barbossa replicará con fervor:

- Primero, vuestro regreso a tierra no constaba en nuestro acuerdo, así que no debo hacer nada al respecto. Segundo, para aplicar el código de los piratas hay que ser un pirata y no lo sois. Y tercero, el código consiste en unas directrices, no en auténticas reglas.

Recordando los preceptos ya comentados en el artículo que escribí sobre la novela de Tim Powers “En costas extrañas”, estas normas o directrices a las que constantemente aluden los personajes de la película llamándolas “su código” existían realmente y aparecieron a raíz del nacimiento de la Cofradía de los Hermanos de la Costa que dio origen a los filibusteros.

Algunos de los más significativos eran:

- No se admitía la propiedad individual en lo que a tierras y barcos se refiere.

- No se admitían mujeres blancas (aunque sí negras y esclavas).

- Tampoco se permitían los prejuicios por razón de religión o nacionalidad.

- Carecían de código penal, la participación en cada travesía era voluntaria y no había impuestos ni condenas.

- Se podía ingresar o causar baja de la cofradía a voluntad e incluso regresar a ella después de haberla abandonado.

- Todos los "hermanos" eran iguales entre sí e incluso disponían de una "Tabla de Indemnizaciones" para compensar a quienes resultaban lisiados.

No se menciona, en cambio, el Parlamento al que Elizabeth y más tarde Sparrow se acogerán para salvar sus vidas.

Hay autores que sostienen que este código de conducta, que cada capitán adaptaba a las circunstancias de su tripulación, era mucho más que un conjunto de meras directivas, hasta el punto de constituir auténticas leyes a bordo.

Así, se consideraban delitos graves la ocultación de parte del botín, el robo a los compañeros, hacer trampa en el juego, desertar, matar a un hermano o no tener las armas listas en el momento del abordaje. Otros delitos menos graves podían ser fumar cuando estaba prohibido, pelear con un compañero o forzar a una mujer honesta.

Los delitos eran castigados por el contramaestre o por el propio capitán y sí es cierto, como muestra el film de Verbinski, que uno de los castigos más drásticos consistía en abandonar al culpable en un islote aunque la finalidad era más bien lograr que se ahogara al subir la marea (en la película se afirma que el náufrago moriría de sed o hambre o bien, antes de llegar a tal extremo, se dispararía la única bala que se le proporcionaba).

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