LA ISLA MISTERIOSA

Un Verne "menor"

 

La isla misteriosa Portada

 

JULIO VERNE Y EL CINE

 

Las novelas de Julio Verne constituyen una fuente inagotable de propuestas para el cine y, de hecho, algunas de las mejores películas de aventuras de todos los tiempos están directamente inspiradas en las obras del genio galo.

Es el caso de joyas como “20.000 leguas de viaje submarino” (Richard Fleischer, 1954), con Kirk Douglas, James Mason, Paul Lukas y Peter Lorre; “La vuelta al mundo en 80 días” (Michael Anderson, 1956), con David Niven, Cantinflas, Marlene Dietrich y Frank Sinatra; o “Viaje al centro de la tierra” (Henry Levin, 1959), con el propio Mason encabezando un reparto del que también participaban Pat Boone o Diane Baker.

 

La isla misteriosa Julio Verne

 

A un nivel más modesto cabe recordar también los films de Robert Stevenson “Los hijos del capitán Grant” (1962), con Maurice Chevalier y George Sanders o “La isla del fin del mundo” (1974), cuyo elenco incluía entre otros a Donald Sinden y David Hartman.

Del escritor francés siempre se ha dicho que era un adelantado a su tiempo y que pronosticó, sin saberlo, avances tecnológicos tan relevantes como la invención del submarino o la llegada del hombre a la Luna.

No es menos cierto, sin embargo, que algunos de sus argumentos son pura fantasía como la posibilidad de llegar al núcleo terrestre.

En cualquier caso, la película que hoy nos ocupa no se encuentra entre los resultados más brillantes que ha deparado la semilla de Verne, tratándose únicamente de una modesta coproducción angloestadounidense del año 61.

Sí debo aclarar que existen otras versiones de “La isla misteriosa” a cual peor, como la también coproducción –en este caso entre España, Francia, Italia y ¡¡¡Camerún!!!- “La isla misteriosa de Julio Verne”, codirigida por Juan Antonio Bardem y Henri Colpi y que protagonizara Omar Shariff en 1973.

O el infame telefilm “La isla misteriosa de Julio Verne” (2005), coprotagonizado por Kyle McLachlan y Gabrielle Anwar bajo la supuesta dirección de Russell Mulcahy, otrora director de “Los inmortales”.

Incluso se puede considerar una versión del clásico el híbrido “Viaje al centro de la tierra 2: La isla misteriosa” (2012), perpetrado por Brad Peyton y en el que intervenían Josh Hutcherson, Dwayne "The Rock" Johnson y hasta Michael Caine.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

En plena Guerra de Secesión, tres soldados de la Unión planean huir de la prisión confederada en la que se hallan confinados. Son el Capitán Harding y sus fieles Neb Nugent, un soldado de raza negra, y Herbert Brown, un joven acomplejado por su cobardía.

Siguiendo el plan que han trazado entre los tres, proceden a aserrar varios peldaños de la escalera de madera que baja hasta su celda. De este modo, cuando sus captores descienden con un nuevo prisionero –el corresponsal de guerra yanqui Gideon Spilitt-, tropiezan con los peldaños rotos y caen estrepitosamente al suelo, siendo reducidos por los soldados cautivos.

Bajo una persistente lluvia, los cuatro huyen en dirección al globo aerostático que reposa en el patio. Han de enfrentarse entonces con varios soldados sudistas, uno de los cuales logra alcanzar el globo. Sin embargo, consiguen soltar lastre y elevarse, una vez inmovilizado el intruso.

El capitán Harding solicita a sus hombres que le ayuden a desprenderse del soldado enemigo pero, al disponerse a lanzar el cuerpo desde una gran altura, titubean. Deciden que tal vez el hombre pueda serles de utilidad en el manejo del globo, situación que le exponen cuando el prisionero vuelve en sí.

 

La isla misteriosa A bordo del globo

 

El soldado afirma ser el sargento Pencroft del ejército confederado, si bien se niega a facilitarles más datos acerca de su regimiento. Entre todos llegan a un acuerdo según el cual nadie será prisionero de nadie una vez tomen tierra, dado que es imposible adivinar dónde acabarán posándose y cuál de las dos facciones se verá favorecida por la fortuna de ser recibido por los suyos.

Su ya de por sí difícil situación se verá agravada cuando el capitán Harding, en su intento de cerrar la válvula del gas que está sufriendo una pérdida, acaba por romperla del todo, cerrándola para siempre. Incapacitados pues para descender voluntariamente, son arrastrados durante varios días por un viento huracanado hasta que una noche el globo empieza a desgarrarse.

 

La isla misteriosa Problemas con el globo

 

Descienden entonces a gran velocidad y, entre la negrura, Herbert divisa tierra a no mucha distancia. El globo se desliza vertiginosamente, rozando las olas más altas, y la fuerza del choque contra el agua obliga a varios de los hombres a soltarse, cayendo al mar. Entre estos se halla Harding. La mayor parte del grupo, sin embargo, llega hasta la orilla junto con los restos del globo.

Horas más tarde, Ned busca desesperadamente a su capitán pero Pencroft intenta persuadirle de que lo más probable es que haya muerto.

Mientras, Spilitt ha encontrado unos mejillones gigantescos y se dispone a dar cuenta de ellos cuando divisa una fina cortina de humo y todos se dirigen corriendo en esa dirección.

Junto a una pequeña hoguera encuentran a Harding desvanecido y le ayudan a recobrarse pero el capitán afirma no saber nada del fuego, ya que él no estaba en condiciones de encenderlo ni disponía de medios para hacerlo.

Mirando a su alrededor, observan que se hallan en un extraño lugar lleno de volcanes y rodeados de palmeras y playas. Por si ello fuera poco, en las cercanías descubren un géiser, que es inicialmente confundido con una ballena.

 

La isla misteriosa Decorados

 

Como oficial de mayor rango de entre los presentes, Harding asume el mando, pese a los reparos iniciales de Pencroft y Spilitt pues no conforman un destacamento militar. En cualquier caso, una vez que todos han decidido colaborar, se forman dos grupos para explorar la zona, si bien se ven obligados a regresar de inmediato al escuchar los gritos de Ned.

El soldado ha sido atacado por un inmenso cangrejo de varios metros de longitud, que lo tiene agarrado con una de sus pinzas. Tras voltear al enorme animal, logran empujarlo entre todos hasta el géiser, donde el cangrejo es cocido vivo, proporcionándoles un delicioso alimento.

 

La isla misteriosa Cangrejo

 

Según sus intenciones iniciales, los soldados exploran por fin el territorio, llegando a la conclusión de que se encuentran en una isla.

Desde un punto de notable altitud divisan un bote que navega a la deriva y, con el fin de salvarlo, descienden hasta la costa a gran velocidad. Cuando llegan, la barca está destrozada contra la orilla y tres cuerpos yacen inánimes sobre la arena; son dos mujeres y un hombre.

Herbert se queda prendado de la belleza de la más joven en tanto que Harding comprueba que el hombre está muerto. Tras ser reanimadas, las agradecidas damas se identifican como tía y sobrina, ambas de nacionalidad británica.

 

UNA PRODUCCIÓN EFECTIVA AUNQUE SIN PRETENSIONES

 

Sin resultar especialmente brillante, la película sí logra cierto efectismo, al que no son ajenos los efectos especiales de la época.

El montaje de las escenas con los “monstruos” de la isla resultan interesantes en su ingenuidad; generalmente, una ampliación artificial del tamaño de simples lagartijas y cangrejos aunque también aparecen abejas y aves gigantes. Fueron obra del simpar Ray Harryhausen.

 

La isla misteriosa Abeja gigante

 

Por otra parte, los decorados que reproducen la prehistórica orografía del lugar (en realidad, meros telones de fondo) son demasiado evidentes como para resultar creíbles. Al menos en nuestros tiempos.

 

La isla miseriosa Decorados 2

 

Otro aspecto a considerar es la escasa verosimilitud de la trama, no achacable en su totalidad al texto literario original sino más bien a la inocencia del guión, escrito al unísono por John Prebble, Daniel Ullman y Crane Wilbur.

Así, detalles como el hecho de que los soldados prisioneros puedan acceder a una sierra durante su confinamiento o la forma en que logran reducir a algunas bestias de enorme tamaño sin apenas contar con medios para ello mueven al escepticismo al espectador más pintado.

Tampoco el elemento “romántico” se salva del tono ingenuo que preside todo el metraje, adivinándose desde el primer instante la dirección que seguirán las mutuas atracciones de los personajes, “telegrafiadas” de antemano, sin el menor rastro de suspense.

 

La isla misteriosa Las chicas

 

Con eso y con todo, la cinta no carece de encanto y, si se prescinde de la perspectiva actual, puede llegar a disfrutarse como simple entretenimiento, especialmente si se hace acompañado de niños, los únicos a los que en realidad pueden llegar a inquietar los peculiares “monstruos”.

De intentar describir la película al modo en que lo hacían los productores cinematográficos en “El juego de Hollywood” de Robert Altman, diría que “La isla misteriosa” es una mezcla entre “Viaje al centro de la tierra” y “Los piratas de las islas salvajes” pues combina con razonable acierto los efectos visuales de la primera (aunque a un menor nivel) y el ritmo y la atmósfera de la segunda.

Lógicamente, también remite a “Cinco semanas en globo” a causa de sus primeras escenas.

Sin embargo, es con las ya citadas “20.000 leguas de viaje submarino” y “Los hijos del capitán Grant” con las que la novela de Verne guardaba relación argumental, lo que resultará evidente en la parte final del film, con la aparición de un emblemático personaje.

 

UN REPARTO ESCASAMENTE RELEVANTE

 

En cuanto a la interpretación de los actores, no pasa de ser aceptable, destacando la presencia de la londinense Joan Greenwood y la belleza juvenil de Beth Rogan.

 

La isla misteriosa Beth Rogan

 

De hecho, la Greenwood es la única de los miembros del reparto en acreditar una filmografía más o menos decorosa, en la que descollan “El hombre del traje blanco”, “Los contrabandistas de Moonfleet” o “Tom Jones”.

 

La isla misteriosa Joan Greenwood

 

El también ingles Percy Herbert (Pencroft en el film), por ejemplo, presenta una hoja de servicios repleta de títulos desconocidos o de apariciones episódicas en films de segunda fila aunque, curiosamente, sí contó con un papel significativo en “El puente sobre el río Kwai”.

Michael Craig (el capitán Harding); Dan Jackson (Neb); Michael Callan (Herbert); y Gary Merrill (Spilitt) completan el modesto grupo de náufragos.

 

La isla misteriosa Los naufragos

 

El misterioso personaje al que aludía hace un momento sí estaría encarnado por un actor de mayor calado como Herbert Lom.

 

La isla misteriosa Herbert Lom

 

El actor checo participó de grandes films como “Noche en la ciudad”, “Guerra y paz”, “Yo acuso” (de Hitchcock)”, “Espartaco” o “El Cid”, siendo también el Van Helsing que se oponía al vampiro interpretado por el mismísimo Christopher Lee en “El conde Drácula” (Jesús Franco, 1970) o el inspector jefe Charles Dreyfuss en hasta seis secuelas de “La pantera rosa”.

La dirección de film corre a cargo del estadounidense Cy Endfield, responsable de la realización de uno de los "Tarzanes" protagonizados por Lex Barker; en concreto, “Tarzán, furia salvaje” (1952).

Endfield es también el firmante de otras cintas de aventuras como las posteriores “Zulú” (1964) o “Las arenas del Kalahari” (1965).

Lo más interesante para el espectador español es el hecho de que las escasas localizaciones exteriores del film –la mayoría se rodó en los británicos estudios Shepperton-  corresponden a Benidorm y a la Costa Brava gerundense.

En cuanto a la fotografía, sería responsabilidad de otro inglés: Wilkie Cooper, director también en este apartado en “Los viajes de Gulliver” o “Hace un millón de años”.

Sí cabe destacar la presencia en esta modesta producción del compositor neoyorkino Bernard Herrmann, galardonado con tres Oscars de la Academia, autor de la partitura de “Ciudadano Kane” y habitual de muchas de las obras principales de Alfred Hitchcock, como “El hombre que sabía demasiado”, “Vértigo”, “Con la muerte en los talones” o “Psicosis”.

 

La isla misteriosa Bernard Herrmann

 

 

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