VALMONT

Un enfoque diferente de "Las amistades peligrosas"

 

Valmont los protas

 

HOLLYWOOD Y LA EXTRAÑA MODA DE LOS “DOBLES RODAJES”

 

            En los últimos tiempos hemos asistido a un curioso fenómeno consistente en la duplicidad de proyectos sobre una misma temática, de modo que dos rodajes coinciden en el tiempo y se desencadena entre ellos una feroz carrera por ser el primer en estrenar o, al menos, por llegar a tiempo para disputarle la supremacía al “rival”.

            Se me escapa cuál es la utilidad de esta forma de proceder y se me ocurren, en cambio, numerosos inconvenientes.

            El más evidente entre estos últimos es el hecho poco probable de que el espectador opte por ver ambas versiones pues lo cierto es que, salvo en el caso de algunos cinéfilos irredentos como el que suscribe, lo más habitual es decantarse por uno de ellos y hacer caso omiso del otro, con la consiguiente pérdida de audiencia y de ingresos para la “perdedora”.

            Entre los casos más llamativos de estas coincidencias nada casuales, que no sé si atribuir al espionaje industrial en el seno de Hollywood o a una política más bien errática por parte de algunos estudios cinematográficos, destacan los siguientes:

            - “1492, la conquista del Paraíso” (1992, dirigida por Ridley Scott, con Gerard Depardieu, Sigourney Weaver, Ángela Molina o Fernando Rey en el reparto) vs.“Cristóbal Colón: el descubrimiento” (1992, bajo la dirección de John Glen y con George Corraface, Marlon Brando, Tom Selleck y Catherine Zeta Jones en el elenco), ambas sobre el descubrimiento de América, con el atenuante en este caso de que se conmemoraba el primer medio milenio transcurrido desde la efemérides.

            - “Robin Hood, príncipe de los ladrones” (1991, dirigida por Kevin Reynolds y con su amigo y tocayo Kevin Costner al frente de un reparto en el que también figuraban Mary Elizabeth Mastrantonio y los maravillosos Alan Rickman y Mogan Freeman) vs. “Robin Hood el magnífico” (1991, dirigida por John Irvin y con Uma Thurman como único reclamo en el reparto de un film que recuerdo haber visto en una sala semidesierta), sobre el legendario héroe-ladrón británico.

            - “Deep impact” (1998, dirigida por Mimi Leder, con Morgan Freeman, Téa Leoni y Robert Duvall) vs. “Armageddon” (1998, dirigida por Michael Bay y con un reparto en el que figuraban Bruce Willis, Ben Afleck y Liv Tyler) sobre el peligro de destrucción de la Tierra por la colisión con un meteorito.

            - Y, por supuesto, “Las amistades peligrosas” (1988, dirigida por Stephen Frears, con John Malkovich, Glenn Close, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman y Keanu Reeves) vs. “VALMONT” (1989, bajo la dirección de Milos Forman y con un reparto en el que sobresalen Colin Firth y Annette Bening), que coincidían en llevar a la gran pantalla la obra de Choderlos de Laclos.

 

“LAS AMISTADES PELIGROSAS”, LA NOVELA

 

            Escrita por Pierre Choderlos de Laclos en 1782, la novela se articula en torno a las figuras de un hombre y de una mujer -el vizconde de Valmont y la marquesa de Merteuil- cuyo único objetivo en la vida estriba en la seducción sistemática de cuantos miembros del género contrario se les pongan a tiro.

 

Valmont marquesa bañandose

 

            Amigos y sin embargo rivales, ambos cuentan con un pasado en común que no se especifica pero del cual da la impresión de que ninguno de ellos ha logrado librarse.

            Como si de una competición se tratara, los dos acumulan conquistas y amantes hasta que una doble circunstancia se convierte en un reto que marcará sus vidas de forma definitiva.

            De un lado, el empecinamiento de Valmont por seducir a Madame de Tourvel, una mujer casada y virtuosa cuyos férreos principios hacen poco probable el éxito de la empresa.

            De otro, el afán de revancha de madame de Merteuil hacia uno de sus amantes, que casualmente va a contraer matrimonio con Cecile de Volanges, la virginal hija de la prima de la marquesa.

            Mientras Valmont pone en juego todo su diabólico talento y su nada despreciable atractivo personal en su objetivo personal, Madame de Merteul se siente celosa por un lado y decepcionada por otro, ya que advierte en él signos de flaqueza propios de hombres más vulgares pero impropios del legendario casanova a quien tiene por amigo y rival.

            Aun así, acepta la apuesta que él le propone y en la que el premio por la caída de la esposa virtuosa no es otro que el cuerpo de la propia Madame de Merteuil.

            Los planes de ésta, por otra parte, consisten en lograr que Valmont seduzca y mancille la virtud de Cecile, a fin de que el flamante esposo de la niña se convierta en el hazmerreír de todo París.

 

"VALMONT", DE MILOS FORMAN

 

            Entre los temas centrales de la novela de Choderlos de Laclos, que se cuenta entre las más famosas jamás escritas, podemos destacar el erotismo, los usos amorosos entre la nobleza de la época, las bodas de conveniencia, el juego de la seducción como evolución histórica del amor cortés, la depravación moral, la crueldad psicológica o la frágil cuestión de la reputación femenina.

            Pero mientras “Las amistades peligrosas” parte de la adaptación teatral que el guionista Christopher Hampton realizó de la obra, “Valmont” en cambio adapta de forma directa la novela original, a través de sus dos guionistas; Jean Claude Carrière y el propio director Milos Forman.

            Este reputado director de origen checo es el firmante de títulos como Hair, Amadeuso Alguien voló sobre el nido del cuco.

            Por las dos últimos recibió sendos Oscar como Mejor Director y todavía alcanzaría una candidatura más por El escándalo Larry Flint.

            Dotada de una escenografía sobria pero efectiva y de unos vestuarios rigurosamente fieles a la época que recrea –la Francia de finales del XVIII-, el film se beneficia tanto de la fotografía del también checo Miroslav Ondrícek como de la música del londinense Christopher Palmer pero, sobre todo, de un elenco en el que predominan actores y actrices muy jóvenes en aquella época pero con un talento que queda fuera de toda duda.

            - Un Colin Firth casi totalmente desconocido por aquel entonces y que contaba con apenas 29 años es el encargado de dar vida al vizconde de Valmont. Años más tarde vendrían títulos como El paciente inglés, Shakespeare in love, El diario de Bridget Jones, Love actuallyo El discurso del Reyque le han encumbrado como uno de los mejores actores no sólo británicos sino de todo el planeta.

 

Valmont Colin Firth

 

            - Por su parte, Annette Bening, esplendorosa a sus 31 años, da vida a la marquesa de Merteuil. La actriz de Kansas, que sigue acumulando nominaciones sin alzarse nunca con el ansiado Oscar, siguió dando muestras de su enorme talento interpretativo en sus posteriores papeles en Postales desde el filo, Los timadores, “A propósito de Henry”, El presidente y Miss Wadey, sobre todo, American beautyo Conociendo a Julia.

 

Valmont marquesa

 

            - Fairuza Balk, una inclasificable actriz californiana capaz de pasar de la inocencia en La isla del Dr. Moreau(junto a Val Kilmer y Marlon Brando) a la perversidad en Jóvenes y brujaso directamente a la más absoluta perfidia en American history X, es la encargada de encarnar a la inocente Cecile de Volanges.

 

Valmont Cecile

 

            - Por su parte, una Meg Tilly a la que muchos habíamos conocido cuatro años antes como la protagonista de Agnes de Diosy que ha completado una filmografía más bien decepcionante, es la encargada de dar vida a madame de Tourvel, el objetivo de la seducción de Valmont.

 

Valmont Mme de Tourvel

 

            - El caballero Danceny, profesor de música y enamorado de Cecile, corre aquí a cargo del tejano Henry Thomas, quien sigue siendo más conocido por su papel infantil en ETque por su poco destacada carrera posterior. Curiosamente, su interpretación del personaje resulta muy similar a la efectuada por Keanu Reeves en “Las amistades peligrosas”.

 

Valmont Danceny

 

            - Por último, quiero referirme a un secundario de absoluto lujo como es Jeffrey Jones, que en el film interpreta a monsieur Gercourt, el amante de la marquesa y futuro esposo de la joven Cecile. Jones es uno de esos actores capaces de meterse en cualquier papel y dar siempre la impresión de que nadie podría hacerlo mejor que él. Desde su inspector Lestrade en Sin pistashasta sus memorables intervenciones en Bitelchus, La caza del Octubre Rojo, Pactar con el diabloo Sleepy Hollow, sus apariciones son de las que se recuerdan.

 

Valmont Jeffrey Jones

 

 

CUANDO EL CASTING MODULA LA HISTORIA

 

            Siempre he pensado que la elección de actores no sólo influye a la hora de interpretar los respectivos papeles en función del talento de cada uno de ellos sino que su mero aspecto físico puede decantar la balanza en un sentido en otro, cobrando capital importancia y contribuyendo a modular la propia trama.

            Ello alcanza límites insospechados en este caso. Máxime si antes de ver “Valmont” hemos tenido ocasión de ver “Las amistades peligrosas”, estrenada sólo unos meses antes por Stephen Frears.

            La edad de los actores es también un factor a tener muy en cuenta, ya que en algún caso como en el que nos ocupa, contribuye a “rejuvenecer” la historia incluso si no se pretendía de forma deliberada.

 

Valmont Las amistades peligrosas

 

            Así, la marquesa de Merteuil, que en la cinta de Frears corría a cargo de la veterana Glenn Close, troca aquí la amargura, el cinismo y el frío cálculo del personaje en un carácter en el que predominan la gracia y la simpatía incluso por encima de la perfidia que demostrará en las últimas secuencias del film. La Bening se despacha con una interpretación fresca y divertida que aligera enormemente el tono del relato para luego sorprendernos con el feroz giro final de su personaje.

            Ese cambio de talante constituye una de las diferencias más significativas respecto al film de Frears, llegando al extremo de cambiar todo el enfoque de la historia. Al menos aparentemente y hasta llegar al desenlace, donde ambos argumentos confluyen de modo bastante aproximado.

            En cuanto a Valmont, el maquiavelismo y la sofisticación de John Malkovich se convierten en algo mucho más casual y mundano con el joven Colin Firth. Sus juegos de palabras son menos osados y brillantes y sus ocurrencias menos alambicadas que las de su predecesor.

            Si con madame de Merteuil y monsieur de Valmont podríamos hablar sencillamente de un cambio de registros que persigue objetivos distintos, quizás los papeles que salen peor parados de la comparación son los de madame de Tourvel y Cecile de Volanges.

            La primera, interpretada en el film inicial por una Michelle Pfeiffer muy contenida pero aun así sumamente expresiva, no obtiene la réplica suficiente por parte de una Meg Tilly quizás algo escasa de tablas. Su interpretación, aunque honesta y nada despreciable, resulta algo plana y su desaparición de pantalla un tanto brusca.

            Con eso y con todo, tiene su momento de gloria cuando, después de haber sido despreciada por Valmont, acude desesperadamente a casa del vizconde y, a la pregunta de éste –“¿qué queréis que haga?, ¿que os mienta?”- responde con un “” y con una mirada que pone literalmente los pelos de punta y salva un tanto su interpretación.

            Con eso y con todo, el erotismo que la Pfeiffer insuflaba a su personaje le dotaba de un mayor peso específico, lo que sin duda tuvo su repercusión en la sala de montaje. Tanto es así que el protagonismo de madame de Tourvel es mucho mayor en “Las amistades peligrosas”, mientras que en “Valmont” queda un tanto minimizado.

            La principal beneficiaria de dicho recorte es Fairuza Balk, que retoma el personaje de Cecile, a quien daba vida una desconocida pero bellísima Uma Thurman en la cinta anterior.

            En este caso ocurre algo parecido pero incluso más acentuado que en el  anterior. Es decir, que la ingenuidad de Uma desprende un erotismo muy superior al de su sucesora.

            Alta y quizás un poco desgarbada pero sin duda bellísima y muy sensual, Uma no requería de grandes esfuerzos para transmitir el deseo que, incluso de forma un tanto involuntaria, experimentaba Valmont, quien acababa gozando de lo que en principio era tan sólo “un encargo”.

            En cambio, en la cinta de Milos Forman, el personaje se ha aniñado quizás de modo exagerado, tanto por el aspecto de la actriz (que se endurecería de forma asombrosa en años posteriores) como por su molesta tendencia a los excesos lacrimógenos.

            La falta de sensualidad del personaje parece compensarse con un aumento de la superficie corporal en pantalla, lo cual tiene su culminación en la célebre escena de la carta que le dicta Valmont en el propio lecho de la doncella.

            Esta escena, que también aparecía en “Las amistades peligrosas”, desembocará en “Valmont” en el descubrimiento de las nalgas de Cecile, que Valmont besará sin recato, antes de recostar su cabeza sobre ellas. Tan significativa resulta la escena que constituye la portada del DVD.

 

EL JUEGO DE LAS SIETE DIFERENCIAS

 

            Recordando al popular pasatiempo y para no alargar en exceso el análisis, voy a intentar sintetizar las siete diferencias más significativas que advierto entre “Las amistades peligrosas” (1988, Stephen Frears) y “Valmont” (1989, Milos Forman) de las muchas que lógicamente se dan entre ambas y de las que no he hablado todavía:

 

Valmont vs Las amistades peligrosas

 

Diferencia 1)

            “Las amistades peligrosas” comienza con una fascinante y fastuosa escena en la que el vizconde y la marquesa son vestidos y maquillados por su servidumbre en sus respectivas mansiones, lo cual nos da ocasión de apreciar y admirar las complicadas y ricas indumentarias de la época.

            En cambio, en “Valmont” la cámara desciende desde un elegante campanario hasta el claustro de un convento. Más adelante, llegaremos a la sala donde ensaya un coro infantil cuyos trinos escuchábamos desde el principio de los créditos. Una monja viene a buscar a Cecile y la saca del ensayo para reunirla con su madre y con la marquesa de Merteuil, que han venido a visitarla.

Diferencia 2)

            En la cinta de Frears se alude a la formación de Cecile en el convento (“a las nueve ya estaba en la cama”) pero es en la de Forman donde tenemos ocasión de verla con el hábito de novicia.

            Sin embargo, la mayor diferencia estriba en el personaje mismo de Cecile. Si en “Las amistades peligrosas” la niña se mostraba aterrada ante su inminente enlace con un hombre desconocido y presumiblemente mayor, en “Valmont” aparece encantada y emocionada con tal perspectiva.

Diferencia 3)

            En “Las amistades peligrosas” no teníamos tampoco ocasión de ver en pantalla al personaje de Gercourt, el maduro prometido de Cecile, de quien se nos permitía saber que había sido amante de la marquesa y que había huido en compañía de la entonces amante de Valmont, provocando la frustración de ambos.

            En “Valmont”, en cambio, Gercourt es el amante actual de la marquesa de Merteuil, por lo que su deliberada ocultación del enlace que se dispone a realizar con la joven Cecile, amén de la traición que supone, encenderá la fría furia de la marquesa.

            En ambos casos, serán el resentimiento y el afán de revancha los que guiarán a la dama desdeñada hasta su amigo Valmont, a fin de encargarle la misión de seducir a Cecile.

            En todo caso, la escena en que la marquesa confiesa al vizconde que la hija de su prima va a casarse con Gercourt, su propio amante, es una de las mejores del film. La carcajada espontánea de Valmont, truncada prudentemente al ver la cara de ella, constituye un ejemplo magnífico de lo mejor que es capaz de transmitir el cine.

Diferencia 4)

            Las bromas de Valmont a madame de Tourvel son mucho más ingenuas en “Valmont” que los alambicados manejos del mismo personaje en “Las amistades peligrosas”.

            La torpe simulación de un ahogo en el lago o la aparición de una merienda improvisada tras el rastro de una flecha perdida contrastan de forma notable con el aparentemente altruista rescate de una familia desahuciada o la convincente representación de lo que pretende ser una completa regeneración moral.

            También el abanico gestual abordado por Malkovich supera de largo a la mostrada por Colin Firth aunque éste suple su falta de experiencia con una sensación de mayor espontaneidad que tampoco conviene despreciar.

Diferencia 5)

            Cuando Valmont exige cobrar “su premio”, obtiene idéntica negativa en el guión de ambas películas pero mientras que en “Las amistades peligrosas” la dama se niega por sentirse celosa ante el evidente enamoramiento de Valmont por madame de Tourvel, en la cinta de Milos Forman la marquesa sencillamente se niega a tomar en serio la apuesta que ambos hicieron.

            En el primer caso se trata de una negativa resentida, teñida del odio que nace de los celos; en el segundo, de un mero intento de despreciar a su rival, de menospreciarlo por haber tomado en serio la apuesta cuando ella no lo había hecho pues ni por asomo esperaba que él accediera a ingresar en un convento si perdía.

Diferencia 6) (Cuidado con el SPOILER que desvela el final de la película)

            El duelo final entre Valmont y Danceny es mucho más sobrio y realista, amén de breve, en “Valmont”, lo que acrecienta la verosimilitud del conjunto.

            En “Las amistades peligrosas”, por el contrario, se alarga excesivamente la escena, de modo que acaba resultando un tanto grotesca. Incluso el arrepentimiento final del vizconde y el encargo que hace a su verdugo siembra la duda en el espectador aunque se intuya cierta.

Y eso no es imputable a los actores sino más bien a los guionistas.

Diferencia 7)

            En conjunto, “Las amistades peligrosas” es una película con más empaque, con un mayor efectismo y un reparto más contundente. Todo ello unido a la circunstancia de reproducir de forma literal el nombre de la novela y al hecho de que se estrenó antes que su rival, la han hecho perdurar en la memoria mucho más que a su sucesora.

            En cuanto a “Valmont”, es más ligera a la vez que menos densa y dramática pero también más verosímil y por tanto menos teatral.

            Así pues, solemnidad y magnificencia frente a frescura y contemporaneidad (sin renunciar a ser una película de época).

            Por todo ello considero que ambas constituyen dos enfoques de una misma historia, ambas muy estimables y ciertamente complementarias más que repetitivas, razón por la cual las recomiendo ambas.

 

LAS ÚLTIMAS ACTUALIZACIONES

 

            “Las amistades peligrosas” y “Valmont” no son en absoluto las únicas versiones de la obra que han llegado al cine pues éstas han sido numerosas.

            Dejando aparte la más reconocida, llevada al cine en 1959 por Roger Vadim, también bajo el nombre de "Las amistades peligrosas" y que contaba con Jeanne Moreau, Gérard Philipe y Annette Vadim, voy a referirme someramente a algunas de las últimas.

            Así, por ejemplo, en 1999 se estrenó “Crueles intenciones”, con Ryan Philippe (“Gosford Park”) como “Sebastian” Valmont y Sarah Michelle Gellar (la célebre “Buffy cazavampiros” televisiva) como “Kathryn” Merteuil, acompañados por las emergentes Reese Witherspoon y Selma Blair.

 

Valmont Crueles intenciones

 

            Dicho film se convertiría en el primero de una franquicia que alcanzó hasta la tercera entrega aunque huelga decir que, si el título inicial adolecía de una considerable endeblez, al menos podía valorársele el esfuerzo de actualizar la novela de Choderlos de Laclos. Un punto a su favor del que carecen las secuelas, francamente infumables.

            El neoyorkino Roger Kimble se encargó de adaptar directamente la novela, asumiendo el guión de las dos primeras entregas, además de dirigirlas.

            La tercera parte, también de factura estadounidense, se estrenó directamente en video en 2004, lo que da sobradas muestras de su calidad.

            En “Crueles intenciones” (1999), una ambientación moderna, que incluía no sólo escenografía y vestuarios actuales sino sobre todo un lenguaje con el que pudiera identificarse cualquier adolescente medio, pretendía atraer a un nuevo segmento de audiencia; “casualmente” el que con más frecuencia llena las salas de cine.

            Para poneros en antecedentes sobre lo que podéis encontrar en dicho film, os bastará con la frase con que el personaje de Sarah Michelle Gellar tienta al de Ryan Philippe a fin de que acepte su apuesta: "si ganas, podrás metérmela por donde quieras".

            Malos tiempos para la Lírica…

            Otras adaptaciones de la inmortal obra de Pierre Choderlos son la película surcoreana “Scandal” y la serie televisiva coproducida por Francia, el Reino Unido y Canadá “Les liaisons dangereuses”, ambas de 2003.

            Esta última contaba entre su reparto nada menos que con Catherine Deneuve, Ruper Everett, Nastassja Kinski o Leelee Sobieski.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar