THE MODERNS

Sencillamente… mi film predilecto

 

The Moderns Hart y Oiseau

 

 

ALAN RUDOLPH

 

            No es extraño que la mayor parte del público español ni haya oído mencionar esta película.

            Aparte de que el californiano Alan Rudolph, "acusado" de europeo en más de una ocasión por sus compatriotas estadounidenses, es un director no demasiado conocido en general, la película ni siquiera está editada en España en formato dvd aunque, curiosamente, sí conoció diversas ediciones en el antiguo formato vhs.

            The Moderns (conocida en España como "Los Modernos") se estrenó en 1988 pero antes habían visto la luz:

            - "Welcome to L.A.", en la que ya intervienen Keith Carradine y Genevieve Bujold, actores fetiche del director, además de un elenco más bien brillante -Harvey Keytel, Geraldine Chaplin o Sissy Spacek- para tratarse de la obra de un realizador novel. El film narra las vicisitudes de un atractivo y bohemio compositor, hijo de un millonario, cuyas canciones van a ser grabadas por un reputado cantante mientras él, que tiene a todas las mujeres que pueda desear, sigue buscando algo más profundo.

            - "Inquietudes", de nuevo con Carradine y Bujold, acompañados en esta ocasión nada menos que de Kris Kristofferson y Lori Singer (la chelista de “Fame”). La película se centra en una historia de triángulo amoroso no del todo convencional.

            - "Choose me (Elígeme)", probablemente su obra más célebre y la mejor considerada por la crítica, bucea en las vidas cruzadas de una frígida locutora de radio (Bujold) que asesora sexualmente a sus oyentes, de un enigmático vagabundo (Carradine) y de la propietaria de un club nocturno (Lesley-Ann Warren).

            - "Hecho en el cielo", que presenta a Timothy Hutton y Kelly McGillis coprotagonizando una historia fantástica sobre amores más allá de la muerte.

            Después, Rudolph obtendría un discreto éxito con títulos como "Pensamientos mortales" (que emparejaba a Bruce Willis con su entonces esposa Demi Moore en la que es, junto a “Hecho en el cielo” la única de las películas citadas que no cuenta con el propio Rudolph como guionista), "La señora Parker o el círculo vicioso" (con Jennifer Jason Leigh, Matthew Broderick, Peter Gallagher y Jennifer Beals) y "Afterglow", un melodrama con ciertas ínfulas a cargo de Nick Nolte, Julie Christie y Lara Flynn Boyle.

            Después de esto, apenas cuatro o cinco películas de escaso interés (dos de ellas, por cierto, protagonizadas por Nolte, que venía así a sustituir a Carradine en el corazón cinematográfico de Rudolph) antes de que el realizador abandonara por completo el cine.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

            En los años veinte, París constituye el centro del mundo intelectual. Es una época de apasionantes tertulias en los bares y de nacimiento de vanguardias culturales.

            En este contexto se mueve Nick Hart, un pintor norteamericano de gran talento que no logra vender un cuadro, por lo que se gana la vida como caricaturista de los artículos de su amigo y compatriota Oiseau, un cronista de sociedad.

            Una tarde en que ambos se encuentran en el Café Sélavy –al igual que su amigo Ernest Hemingway-, el pintor se fija en una preciosa mujer que va acompañada de un hombre de rasgos orientales. Él, Bertrand Stone, es un millonario sin escrúpulos que ha hecho su fortuna con el caucho y del que se rumorea que en el pasado mató a un hombre; ella, Rachel, es su esposa.

 

The Moderns los Stone

 

            Nick obliga a Oiseau a presentárselos pero luego se comporta groseramente, reteniendo de forma escandalosa la mano de ella e ignorando a su esposo, para alejarse finalmente de manera brusca y sin despedirse siquiera.

            Más tarde, Hart reprocha amistosamente a Libby Valentin, la dueña de la galería en la que se exponen sus cuadros, el nulo interés que muestra por vender sus obras. Ella le pide entonces que ayude a una aristócrata llamada Nathalie de Ville, quien desea copias de tres valiosos cuadros –obras de Modigliani, Matisse y Cézanne- que son propiedad de su infiel esposo. Sin embargo, el artista no quiere seguir los pasos de su propio padre, por lo que no se presta a la falsificación.

            De nuevo en el Café Sélavy, Hart dibuja sus caricaturas cuando una figura femenina se introduce en el local y se sienta junto a él; se trata de Rachel. Él le reprocha su traición pues ella lo abandonó años atrás. “No confío en ti, Rachel”. Las cosas han cambiado mucho desde entonces aunque no para todos; Nick sigue siendo tan pobre como en esa época pero ella ha prosperado notablemente debido a la fortuna de su marido. Para demostrárselo, le da un valioso pendiente con el que el pintor –“no quiero tu dinero… pero lo acepto”- salda su deuda con el bar.

            Acercándose a la barra, Nick pide una botella de cognac y la camarera le avisa de que alguien desea hablarle en el patio. Se trata de dos tipos de mala catadura, que le comunican el deseo de Stone de que nadie flirtee con su esposa. Los matones le golpean y él repele la agresión. Pese a que ellos se llevan la peor parte, Hart recibe un fuerte golpe en el costado con un objeto contundente. La botella se le rompe y, para cuando vuelve con otra, Rachel ya se ha marchado.

            Poco después y en compañía de Oiseau –a quien él fastidia llamando Oisif-, el pintor asiste a una reunión de intelectuales que resulta ser insoportablemente snob y en la que el fastidiado Hemingway también está presente. Allí, Nick conoce a Nathalie de Ville pero le reitera su negativa a realizar falsificaciones.

 

The Moderns fiesta

 

            Cuando Rachel y su esposo hacen acto de presencia, ella se insinúa escandalosamente a Hart aunque ante su marido cambia de actitud y secunda con risas las humillantes palabras con que Bertrand obsequia a Nick. Esto enfurece al pintor, que da una bofetada a la mujer, arrepintiéndose instantáneamente. Para lavar la afrenta, Stone le reta a un singular duelo en forma de combate de boxeo.

 

EL ARTE Y EL AMOR

 

            The Moderns es una de mis películas predilectas. Nunca me ha importado el menosprecio de la crítica, que la considera una obra menor dentro de una filmografía tampoco demasiado considerada en su conjunto. Ni tampoco el hecho de ser poco conocida y poco apreciada en general. Supongo que es lo que tienen las verdaderas películas "de culto", que no obedecen a modas coyunturales sino que pulsan alguna tecla dentro de ti y, con ello, capturan tu corazón para siempre.

            Alan Rudolph consigue un film dotado de una extraordinaria sensibilidad. Es, además de una hermosa historia de amor, una reflexión acerca del arte y de sus diversas concepciones.

            Aunque rodada íntegramente en Canadá, la acción se sitúa en el París de los años veinte, logrando de forma magistral recrear los ambientes intelectuales de la época.

            La intriga, desarrollada en torno a la falsificación de tres famosos cuadros, se entrelaza con la historia de una pasión nunca olvidada del todo cuyos rescoldos amenazan con hacerla resurgir en un contexto y bajo unas circunstancias que la hacen particularmente peligrosa.

            Nos encontramos pues ante una típica estructura de triángulo amoroso en el que los personajes ignoran más de lo que deberían y, paradójicamente, saben también más de lo que aparentan.

            Junto al protagonista, interpretado por Keith Carradine (prácticamente fijo en los mejores trabajos de Rudolph como "Elígeme", "Inquietudes" o "Welcome to LA"), destaca la arrebatadora sensualidad de una actriz (Linda Fiorentino) a la que el cine nunca ha sabido aprovechar del todo... con esta honrosa excepción.

            El magnetismo entre ambos es más que evidente y el erotismo inherente a las secuencias en que comparten plano, más que insinuarse, se afirma con rotundidad aunque sólo se desborda cuando carecen de testigos... comme il faut.

 

The Moderns Hart en bañera

 

            Siempre he considerado la relación que ambos mantienen como el paradigma del verdadero romanticismo, sin ñoñerías ni concesión alguna a la galería. Un sentimiento que puede derivar en algo constructivo o destruir sin remedio a quien lo experimenta. Algo de lo que también se habla en la cinta, que no sólo reflexiona acerca del arte sino que lo liga íntimamente al amor hasta el punto de confundirlos entre sí.

            Cabe destacar, asimismo, el relieve de muchos de los personajes secundarios de la historia –Hemingway, Oiseau, Nathalie, Libby-, algo más que meros arquetipos aunque nos quedemos, en la mayoría de los casos, con las ganas de saber más acerca de ellos, por qué son quiénes son y cómo han llegado a serlo. Entre todos contribuyen a dotar al conjunto de un gran empaque que deja atrás cualquier atisbo de superficialidad por debajo del aparente envoltorio, que podría inducir a una interpretación errónea.

            Así, por ejemplo, los diálogos son intensos y ricos, llenos de matices y muy alejados de lo convencional, si bien menudean las afirmaciones categóricas. En cuanto a las imágenes, son rotundas e impactantes, apoyadas en una fotografía sin mácula.

            En concreto, resulta particularmente interesante la forma en que es fotografiada en el film la Torre Eiffel, auténtico símbolo de una época en que fueron los intelectuales los primeros en apreciarla. Aunque en el cartel de la película aparezca en pequeño tamaño y en la parte inferior del mismo, su representación resulta recurrente y su tratamiento gráfico cuanto menos singular.

 

Los Modernos cartel

 

            La inserción de ciertos cuadros y de algunas imágenes reales del París de principios de siglo en mitad de varios planos contribuye a dotar al film de un cierto aire onírico, que se acentúa con el tránsito del blanco y negro al color al principio de otras secuencias.

            También tienen reflejo en la película algunas peculiaridades de la sociedad de la época que difícilmente pueden extrapolarse a otros momentos: así, la controversia agresiva en torno al arte, el gusto por el boxeo como forma de dirimir diferencias o el culto por el placer inmediato enmarcan la historia de sus protagonistas, fruto tanto de su tiempo como de sus propios temperamentos.

            Por último, la banda sonora de Mark Isham merece una mención especial, con su tono melancólico sustentado en el predominio del piano y del violín. Las canciones que se intercalan, interpretadas por Charlelie Couture, contribuyen de forma decisiva a subrayar la peculiar atmósfera de la historia y de los ambientes en los que ésta se desarrolla, destacando “Paris la nuit” y “Parlez-moi d’amour”, esta última una versión de un tema muy popular en la Francia de principios del XX, cuyo original aparece también con sonido de gramófono.

 

the Moderns CharlElie Couture

 

            Como curiosidad, debo anotar que dicho tema ("Parlez-moi d'amour") aparece también en la banda sonora de “Casablanca” y en la voz del mítico Sam.

            Tanto la canción como la ambientación volverían a estar presentes más de dos décadas después en la encantadora “Midnight in Paris” de Woody Allen.

 

LAS SECUENCIAS

 

            En un film rico en sensaciones y en el que abundan los momentos memorables, destacaría algunos de ellos aunque omitiré varios de los mejores en aras a no desvelar partes importantes de la trama.

A) En la escena inicial, Oiseau reprocha a Nick su imposibilidad para saber lo que quiere mientras el pintor observa atentamente a una bella mujer que acaba de tomar asiento a varias mesas de distancia. “Te diré lo que quiero -responde Nick-: quiero a esa mujer. Quiero hacerle el amor durante cinco días. Quizás en una cabaña. Durante una tormenta. Luego quiero pintarla. Lo que pase después no me importa nada”.

B) Las prostitutas de la finca de enfrente flirtean a través de la ventana con Nick y una de ellas se ofrece a posar para él pero el pintor declina la invitación afirmando que teme enamorarse. “Tu es trop serieux” (eres demasiado serio), le dirá la chica, a lo que él replica que es más bien “trop fragile” (demasiado frágil).

 

The Moderns trop fragile

 

C) Un alcoholizado pero lúcido Hemingway escucha impertérrito la afirmación de que una mujer puede hacer por sí sola que un hombre alcance los más altos logros, a lo que él apostilla “sí, o puede conseguir que el pobre desgraciado no haga nada en su vida”.

D) Hart cuenta a Nathalie cómo siendo niño su padre lo llevó a una pinacoteca. Frente a un cuadro de Cézanne, el joven Nick empezó a temblar de pies a cabeza. “Entonces fue cuando comprendiste que querías ser artista?”, pregunta ella convencida. “No. Al parecer tenía neumonía. Tuve que guardar cama durante cuatro semanas, muerto de aburrimiento. Fue entonces cuando empecé a dibujar”.

 

LOS PERSONAJES

 

            Veamos en primer lugar a los integrantes del triángulo protagonista:

            - NICK HART es un artista en toda la extensión del término. Dotado de excepcionales dotes pictóricas (“eres mejor aún que tu padre”, le dirá Libby), su obra no se vende en parte por tratarse de un autor desconocido, en parte porque a su galerista ningún comprador le parece lo bastante bueno. Íntegro aunque luego se verá que no tanto. Orgulloso pero no lo suficiente para negarse a pagar con las joyas de la esposa de otro. Serio, algo cínico, con un físico poderoso y mucho atractivo para las mujeres. No llega a ser un vividor pero tampoco le hace ascos a los placeres de la vida. Y su temperamento, por debajo de su apariencia indolente, es turbulento y apasionado.

            - RACHEL es la femme fatale por antonomasia. Bellísima, muy sofisticada, inteligente y elegante, es aún más pragmática que Nick. Sabe lo que debe hacer para sobrevivir y lo hace sin demasiados escrúpulos. Apasionada pero veleidosa. Dulce pero con un punto de crueldad y tremendamente coqueta. Una bomba de relojería en un bonito envoltorio.

 

the Moderns la sofisticada Rachel

 

            - BERTRAND es el tercer vértice del triángulo. Un nuevo rico que sólo valora las cosas (incluyendo las obras de arte pero también a su propia esposa) por el dinero que cuestan y por el reconocimiento social que supone su posesión. Más preocupado por el qué dirán que por sus propios sentimientos, muestra una cara fría, cínica y despiadada que lleva a pensar no sólo que la historia que cuentan sobre el hombre al que asesinó es real sino que podría no haber sido el único.

 

The Moderns el peligroso Stone

 

            Junto a ellos tenemos los esbozos de otros personajes con un significativo peso específico en la historia;

            OISEAU, un hombrecillo simpático e inquieto que podría definirse vulgarmente como “culo de mal asiento”, es en realidad un intelectual, amante de la teatralidad y a la caza siempre de la última tendencia, de la más reciente innovación. Amigo íntimo y leal de Nick, forma con él un curioso tándem.

            LIBBY es la galerista de Nick, enamorada del hombre y de su obra, con un aire soñador cuando no alucinado y una cadencia enervantemente lenta en su forma de hablar. Su modo de apropiarse de los cuadros de Hart sin permitir que nadie los compre pese a las penurias económicas que atraviesa el pintor contrastan con su falta de escrúpulos al recomendarle que acepte el encargo de unas copias a sabiendas de que él intenta no seguir los pasos de su falsificador padre.

 

The Moderns Hart y su galerista

 

NATHALIE es la acaudalada dama que pretende las copias en cuestión. Conocedora de la infidelidad de su esposo, pretende abandonarle llevándose consigo los valiosos originales de sus mejores cuadros. Su precaria situación la pone en la tesitura de utilizar todas sus armas femeninas para convencer al reacio pintor. El hecho de recurrir para ese sensual papel a la ya veterana actriz Geraldine Chaplin, a quien Rudolph parece atribuir un magnetismo que yo no advierto en ella (me aconteció otro tanto en “Bienvenido a L.A.”, convierte a este personaje en el más inverosímil de la película.

 

EL ELENCO

 

            Keith Carradine, omnipresente en la obra de Rudolph (ya aparecía en “Bienvenido a L.A.”, “Inquietudes” y “Choose me”) interpreta a Nick Hart. El hermano del célebre “Kung Fu” se ha labrado una sólida carrera en la que no aparecen títulos de relumbrón pero sí un buen número de trabajos a considerar. Casos de “Los duelistas”, “La pequeña” o “Dos días en el valle”, además de sus significativas apariciones en series de televisión como “Dexter” o “Fargo”.

 

The Moderns Nick Hart

 

            Linda Fiorentino, por su parte, aparece aquí por primera y única vez en la filmografía del director. La actriz cuenta con una carrera tan discreta como modesta en la que apenas destaca su papel de escultora algo chiflada en “Jo, qué noche” de Martin Scorsese y sus apariciones en “Hombres de negro”, “Donde esté el dinero”( junto a Paul Newman), “Criminal y decente” (donde interpreta a una de las dos hermanas bígamas casadas con el protagonista), “La última seducción” con Bill Pulman y la fallida “Jade”, que acabó de enterrar la carrera del televisivo David Caruso (Horatio en “CSI Miami”).

 

the Moderns aparece Rachel

 

            Tan habitual como Carradine en las películas del director californiano, la encasillada Genevieve Bujold (cuyos papeles de alucinada no se reducen al universo de Rudolph pues es posible encontrarla en ellos incluso en el “Asesinato por Decreto” comentado en este mismo blog) encarna a Libby, la responsable máxima de los problemas financieros del protagonista.

            También es frecuente, como comentaba en el apartado anterior, encontrar a Geraldine Chaplin en el cine de Rudolph y casi siempre en papeles seductores que poco o nada tienen que ver (en mi modesta opinión) con la actriz que los interpreta, eso sí, con la mayor de las convicciones. En esta ocasión, como queda dicho, poniéndole el rostro a la engañada y manipuladora Nathalie de Ville.

 

The moderns Mme Valentine

 

            John Lone pone la nota desasosegante en el reparto, en el que interpreta al turbio esposo de Rachel. Su ambiguo papel en la exitosa “M Butterfly” pareció catapultar la carrera de este actor nacido en Hong Kong pero lo cierto es que no tuvo solución de continuidad pues tras el fracaso de “La sombra”, fallida adaptación al cine del cómic homónimo, se encasilló en películas de acción y de escasa calidad entre las que cabe mencionar “Presa de la secta”, “Hora punta 2” o “El asesino”. Hace casi una década que no ha vuelto a saberse de él.

 

The Moderns bañera

 

            Entre los secundarios de lujo que pululan por el film me gustaría destacar también a Wallace Shawn (Oiseau en el film), bastante popular desde su aparición en “La princesa prometida” y Kevin J. O’Connor (que encarna a Hemingway), un actor bastante acostumbrado a los papeles histriónicos al que pudimos ver en “Deep rising” o “La momia”.

 

EL PARÍS DE LOS AÑOS VEINTE

 

Tras la Primera Guerra Mundial, en París se desatan unas vertiginosas ansias de vivir que le harán conocer el mayor esplendor de su Historia.

 

The Moderns Paris años 20

 

            En este momento mágico, los artistas de todas las tendencias se unen en una exaltación única del “Carpe Diem” a los trabajadores, los millonarios, los aristócratas e incluso los bohemios que nacerán como consecuencia de este caldo de cultivo.

            Dicha efervescencia se hace patente en un torbellino de fiestas y en una completa revolución social que pretende olvidar el horror de la guerra y proclamar un mundo de risas y placeres pero también supondrá la eclosión de una serie de movimientos artísticos cuya finalidad, más allá de la simple provocación, reside en atacar a todo lo que le precedió.

            En realidad, las vanguardias culturales se iban abriendo paso desde finales del XIX pero serán este instante y este lugar los que catalicen su crecimiento, facilitando el nacimiento de muchas otras corrientes.

            Así, el dadaísmo (que tiene una especial preponderancia en el film e incluso da título a uno de los temas de su banda sonora), el cubismo, el surrealismo y tantas otras vanguardias abogan por soluciones estéticas diferentes pero parten de un mismo planteamiento inicial:

            - el rechazo de lo tradicional

            - la libertad formal

            - el carácter experimental

            - el inconformismo

            Por dar alguna somera pincelada a la cuestión, podría apuntarse como características principales de algunos de los movimientos de la época las siguientes:

- Dadaísmo.- Opta por una poesía del absurdo en la que priman los sonidos sobre el sentido o la lógica.

- Cubismo.- Se caracteriza, entre otras cosas, por el desdoblamiento del autor, la sustitución de lo sentimental por el humor y el retrato de la realidad a través de figuras geométricas.

- Surrealismo.- Usando el humor negro como sustituto del sentimentalismo, pretende dejar atrás lo real mediante lo imaginario y lo irracional.

- Futurismo.- La adoración de la máquina y el retrato de la realidad en movimiento exaltan la agresividad y la sensualidad en un movimiento que no elude vanagloriarse de lo nacional o incluso preconizar la utilidad de una bofetada.

- Fauvismo.- Su principal pretensión estriba en expresar sentimientos a través del color, superponiéndolos entre sí antes que mostrarlos directamente expuestos a la luz.

- Expresionismo.- Sin grandes preocupaciones estéticas ni formales, pretenden expresar la angustia y la falta de libertad del ser humano mostrando sus filias y fobias, para lo cual no duda en fundir artes plásticas con música y literatura. Tuvo una gran influencia en el cine alemán de la época.

            En cuanto al impresionismo pictórico, que también goza de una buena cuota de protagonismo en el film, no constituye realmente una corriente de vanguardia intelectual pero sí supondría una aportación decisiva en cuanto se refiere a la plasmación de la luz y del color.

            Los pintores adscritos a esta corriente no son pensadores preocupados por sugerir una nueva forma de pensar o de sentir sino que, por el contrario, sus inquietudes se circunscriben a la técnica pictórica.

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