FESTIVAL DE EUROVISIÓN 2016

Una edición fallida

 

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Soy acérrimo seguidor del festival de la canción de Eurovisión desde finales de los setenta y, a lo largo de varias décadas, he asistido con mayor o menor agrado a los sucesivos vaivenes de este certamen, considerado el mayor espectáculo musical televisivo del mundo.

Por eso me parece una lástima que, una vez ganadas para la causa China y Australia, cuando por primera vez el festival se emitía este año en los mismísimos Estados Unidos, contando incluso con la presencia en el intermedio de un primer espada como Justin Timberlake, la imagen musical y organizativa del evento haya alcanzado mínimos  históricos.

Demasiadas canciones vulgares, estilismos sorprendentemente cutres y un desbarajuste final en la recepción de los televotos echaron por tierra una edición que debería haber pasado a la Historia por razones más positivas.

Se pueden contar con los dedos de una mano los temas de nivel significativo interpretados en la edición 2016 y personalmente opino que sólo la canción de Italia merecería ser recordada en el futuro.

Francia, Letonia y Croacia fueron de las pocas en salvarse de la quema.

Rusia intentó salvarse merced a una fabulosa escenografía digital mientras Azerbaiyán y Armenia perseguían idéntico objetivo sustentándose en la belleza de sus intérpretes femeninas mientras Australia cumplía sencillamente presentando una canción seria, sólida y sin pretensiones que casi le otorga la victoria.

A España, como siempre con poco equipaje en el zurrón, la salvó en primera instancia la formidable actuación de una Barei desatada a la que nada puede reprocharse. El posterior desmadre del televoto echaría en saco roto su esfuerzo como tantas otras cosas.

Pero la ganadora no fue ninguna de las hasta ahora mencionadas. Ni siquiera el Reino Unido, que volvió a zozobrar pese a contar con la mejor música pop del planeta, algo que nunca evidencia en estos certámenes.

Y mucho menos Alemania (última, con un miserable punto recibido de los jurados “profesionales”), Israel, Grecia o Turquía. Estas dos últimas, entre otras cosas, porque ni siquiera estaban.

La ganadora fue pues Ucrania porque así lo quiso el público… o eso nos han contado al menos.

 

Ucrania

 

Y es que no parece aceptable que se asista a una fase de votaciones en principio similar a la de los años anteriores –con la única salvedad de que las puntuaciones de cada país aparecían todas de forma simultánea excepto el “12” que coronaba a la mejor canción para cada jurado- y luego, con una clasificación aparentemente definitiva pese a las advertencias de Íñigo a ese respecto, se saquen de la chistera una clasificación alternativa.

En ediciones precedentes la clasificación que ofrecía cada jurado al conectar con él era el resultado de ponderar las calificaciones otorgadas por los miembros de dicho jurado con los votos obtenidos telefónicamente de los espectadores de dicho país.

Pero este año, después de extenderse un buen rato con las votaciones del jurado, asistimos perplejos a un borboteo de puntuaciones que en ningún caso quedó explicado de forma concluyente.

Así, de forma atropellada, comenzó a otorgarse puntuaciones de menos a más que fueron desde los 0 puntos cosechados por la República Checa hasta los 361 de Rusia.

Ésta, la más considerada por el público (siempre que no se ponga en duda la honestidad del “notario” que acredita dichos resultados que no vimos en ningún momento hasta que se otorgó la suma final), no lo fue lo suficiente como para neutralizar ni a Australia ni a una Ucrania que acabó imponiéndose a pesar de la considerable aridez de su canción.

Ignoro qué tal caería este cambio de ganador a última hora en la trasnochadora Australia ni la impresión que este rocambolesco final provocaría en los estadounidenses pero tampoco en España hizo la menor gracia ver cómo nuestra canción cambiaba una clasificación más que decorosa por un patético 22º lugar mientras otros (caso de Polonia) saltaban casi una veintena de posiciones –del 25º y penúltimo al 8º- como por arte de magia.

Todo ello sin entrar en otras consideraciones como el hecho de que el “Big Five” (los Cinco Grandes), compuesto por Alemania, España, Francia, Italia y el Reino Unido, puedan permitirse hacer reiteradamente el ridículo a sabiendas de que año tras año tienen garantizada su participación en la final del festival.

Ello es así en base a la labor de soporte económico de la UER que supuestamente realizan estos cinco países pero, en la práctica, supone más un hándicap artístico para dichos países que una ventaja aunque, por supuesto, interese desde una perspectiva económica la presencia de todos ellos en una fase final que así asegura una gigantesca audiencia.

En cualquier caso, en un año en que hubo menos politiqueo que en otras ocasiones y en el que países tradicionalmente “aliados” se ignoraron para sorpresa de todos (Noruega no otorgó ni un solo voto a Suecia y las repúblicas ex yugoslavas apenas otorgaron puntuaciones simbólicas a la madre Serbia, por poner sólo un par de ejemplos), la política vino servida en otro formato.

El de la canción ucraniana, que denunciaba la deportación masiva del pueblo tártaro por parte de los rusos a mediados del siglo XX.

Ello en un momento en el que Ucrania y Rusia mantienen un conflicto militar en toda regla que, además, fue la causa de la ausencia de los ucranianos en la edición anterior del festival.

Sólo el ansia de justicia histórica, la solidaridad internacional y las ganas de darle a Putin en las narices parecen justificar el triunfo de una canción que difícilmente pudo seducir al gran público, habida cuenta su discreta calidad musical.

En los días posteriores a la final eurovisiva, Rusia hizo patente su malestar por el presunto incumplimiento de las normas realizado por la canción vencedora, quedando en el aire la posibilidad de un futuro boicot al festival.

Pero vayamos ya con un somero análisis de lo que fue la actuación de cada país en esta 61ª edición del festival de Eurovisión, celebrada en el Globo Arena de Estocolmo y presentada por Petra Mede (que ya realizó esa misma labor en la edición de Malmö’2013 y en la gala del 60º Aniversario de Eurovisión) y por Mans Zelmerlöw, el ganador de la edición anterior.

 

Globo Arena

 

 

1 – BÉLGICA (Laura Tesoro – What’s the pressure?)

La primera de las participantes fue la más joven (solo 19 años) de esta edición y su curioso apellido se debe a su padre, de nacionalidad italiana aunque su madre sí sea belga.

Popular gracias a diversas series francesas de televisión y finalista en un concurso musical de talento, Laura cantó un tema íntegramente en inglés, ataviada con una chaqueta de manga larga y unos shorts, ambos de color plata reflectante.

 

Belgica

 

Su coro, compuesto por dos chicos y otras tantas chicas, apareció en el escenario con unos llamativos chándales blancos que no auguraban nada bueno.

La canción, un tema funky producido entre otros por Peter Gordeno, el ex teclista de “Depeche Mode”, resulta un tanto reiterativa, carente de sorpresas y demasiado previsible.

 

 

2 – REPÚBLICA CHECA (Gabriela Guncikova – I stand)

Los checos aparecían por primera vez en una final de Eurovisión desde su debut en 2007. Desde entonces, siempre habían caído en semifinales y tampoco les iría mucho mejor en esta su primera final: últimos.

Educada vocalmente en California, su intérprete Gabriela Guncikova fue solista de la banda estadounidense de metal sinfónico “Trans-Siberian Orchestra” durante más de un centenar de conciertos.

 

Republica Checa

 

Vestida con un traje blanco de corte clásico y talle alto, sin mangas ni escote, la cantante lució una falda que llegaba hasta el suelo.

Su tema, por otra parte, resulta muy melódico salvo un arranque final muy potente, ya en las postrimerías de la canción.

 

 

3 – HOLANDA (Douwe Bob – Slow down)

Tras quedar segundos en la edición de 2014, los Países Bajos reincidían con el pop americano de toque country, sobre todo en el leitmotiv.

Cantando sobre un enorme reloj, el cantautor, ataviado con un informal traje azul sin corbata y con un llamativo tatuaje emergiendo bajo el cuello, invitaba al personal a tomarse la vida con más calma.

 

Holanda

 

Entre el grupo de músicos que le acompañaban destacaba el rapado bajista, que se marcó un curioso solo en un momento dado.

La canción, que resulta agradable y cuenta con un estribillo tan pegadizo como intrascendente, tiene un falso final y luego se reanuda tras el parón.  

 

 

4 – AZERBAIYÁN (Samra Raimli – Miracle)

La bellísima Samra –larguísimo pelo negro y rizado, deslumbrante y aniñada sonrisa y figura sinuosa-, popular tanto en su país como en Turquía tras su participación en diversos programas de talentos, ya intentó participar en 2012 cuando contaba justo con los 16 años que son edad mínima para tomar parte del festival (aunque la belga Sandra Kim participara y ganara en 1986 con sólo 13).

 

Azerbaiyan

 

Como casi siempre, los autores del tema azerbayano eran suecos, algo en principio favorable al disputarse la final en Estocolmo.

El estilismo de la bella cantante fue uno de los más desafortunados, con un traje a rayas marrones muy ceñido y especialmente feo en su mitad inferior.

No iban más lustrosos los miembros del coro, que parecían sacados de una película de “Star Trek”.

En cuanto a la canción, intrascendente y olvidable, destaca por la voz de falsete de la que hace gala Samra en gran parte de la misma, favorecida por una base rítmica menos contundente que los fuegos artificiales de los que se hizo alarde en el escenario.

 

 

5– HUNGRÍA (Freddie – Pioneer)

Ex jugador semiprofesional de baloncesto, el alto cantante húngaro se pasó a la música a causa de una grave lesión deportiva.

 

Hungria

 

Vestido con una camiseta blanca de manga corta y unos vaqueros con más agujeros que la economía española, Freddie estuvo acompañado en el escenario por un coro íntegramente masculino cuyos componentes lucían camisetas negras y una buena disposición para el silbido melódico mientras una especie de lama enloquecido aporreaba a conciencia un enorme tambor.

La canción resulta bastante armónica y los coros, muy suaves, contrastan con la vigorosa exhibición vocal del solista, de voz exageradamente rasgada.

 

 

6– ITALIA (Francesca Michielin – No degree of separation)

Segunda en el festival de San Remo de 2016 con esta misma canción, la joven Francesca (21 años) aceptó representar a su país después de que los ganadores de dicho certamen, el grupo “Stadio”, rehusaran hacerlo.

La canción está compuesta por Cheope, uno de los compositores habituales de los temas de Laura Pausini, lo que ha llevado a muchos a comparar a ambas artistas aunque en mi opinión la frescura y talento de Francesca sean notablemente superiores incluso a los de la Pausini más precoz.

De hecho, las comparaciones sólo se sostienen durante las frases iniciales de un tema que pronto cobra velocidad y altura.

Cantada en italiano pero con unas estrofas en inglés, la canción transalpina supuso uno de los momentos estelares de un evento que no contó con demasiados.

No voy a ocultar que hubiese preferido que se mantuviera la canción íntegramente en italiano, tal como se interpretó en San Remo, pero tampoco el tema se resiente tanto como se ha afirmado y, en cualquier caso, sigue siendo la mejor con diferencia de esta edición del festival.

Originaria de Bassano del Grappa, una pequeña localidad a casi un centenar de kilómetros al noroeste de Venecia, Francesca apareció en solitario sobre el escenario, vestida con un conjunto casi de premamá sobre una camisa blanca sin mangas y rodeada de toda una serie de motivos frutales y hortícolas.

 

Italia

 

Dotada de un ritmo impecable, la canción marca sus tempos de forma brillante mientras su intérprete comparte apasionadamente la emoción y excitación de un amor joven que crece en medio de un universo en continuo movimiento.

 

 

7– ISRAEL (Hovi Star – Made of stars)

Finalista en un concurso israelí de talentos y actor de doblaje en films de animación, Hovi Star –demasiadas estrellas en su nombre, en el de la canción y en la propia letra de la misma- lució un look deliberadamente ambiguo, sobre todo en lo tocante a maquillaje y peinado.

La vestimenta, en cambio, fue rigurosamente negra: gabán de cuello alto, pantalones a juego y camisa oscura con toques de brillantina.

Dos equilibristas –un hombre y una mujer- evolucionaron por el escenario a bordo de un espectacular círculo de metal rodante mientras el cantante interpretaba su canción.

 

Israel

 

Ésta resulta muy clásica y contenida hasta que el cantante suelta su potente voz, lo que quizás llega demasiado tarde para constituir una sorpresa.

 

 

8– BULGARIA (Poli Genova – If love was a crime)

La intérprete búlgara fue curiosamente la presentadora del Eurovisión junior celebrado el año anterior en su país.

Poli apareció peinada con un estilo moderno, el pelo rapado en uno de los lados y largo, rubio y con mechas negras en el otro.

En cuanto a su traje bien podría corresponder a una superheroína sideral, debido a sus apliques blancos que no sólo resultaron ser reflectantes sino que comenzaron a emitir su propia luz a mitad de su actuación, al igual que ocurrió con el enorme pendiente blanco a juego que lucía en el lóbulo izquierdo. El conjunto se completaba con una larga capa negra.

 

Bulgaria

 

El tema propuesto por Bulgaria es ligeramente dance, con toques ochenteros y sustentado en la voz ligera y armónica de la cantante y en una percusión un tanto machacona.

 

 

9– SUECIA (Frans – If I was sorry)

El jovencísimo (sólo 17 años) Frans alcanzó cierta popularidad diez años antes, tras dedicar una canción al futbolista sueco de origen balcánico Zlatan Ibrahimovic.

 

Suecia

 

En esta edición se convirtió en el único representante de los países nórdicos en la final pues Noruega, Finlandia y Dinamarca fueron eliminadas en las semis.

Lo curioso es que la canción suena a “déjà vu” (mejor diría, “déjà écouté”) aunque nadie sepa a ciencia cierta cuál sería el tema “fusilado”. Y digo que es curioso porque el tema sueco del año anterior, que se alzó con el triunfo, fue acusado precisamente de plagio.

El tema es suave y romanticón y no resulta desagradable pero quizás sí demasiado vacuo en su almibarada propuesta.

También adolece de un leitmotiv que pueda calificarse como tal.

La escenografía que lo acompañó resultó discreta, sin alardes, proyectando algunas de las palabras de la canción –“dance”, “lies”- y jugando también con la estética de “mecheros en la oscuridad” propia de los conciertos melódicos.

La indumentaria del joven Frans me pareció sencilla, con pantalones azules, camiseta blanca y una sencilla chaqueta beige, siendo su peinado algo más “modernete”.

 

 

10– ALEMANIA (Jamie-Lee Kriewitz – Ghost)

Una estética catastrófica minimizó las posibilidades de la cantante ghanesa, de quien uno no acaba de creerse tanta timidez como se le atribuye si luego es capaz de calzarse tamaños atavíos.

En todo caso, el gusto de Jamie por determinados estilismos japoneses le prestó un flaco favor sobre todo después de que le plantaran unos cuernos y la soltaran en un escenario que semejaba un pantano propio de la película “Dentro del laberinto” como si fuera un fauno despistado y, para colmo, sin David Bowie.

 

Alemania

 

Una pena porque la voz de la niña es realmente buena y también lo son sus facultades vocales e incluso la canción, aunque empalagosilla, resulta bastante aceptable pese a la sonrojante ingenuidad de su letra.

El tema, por cierto, está compuesto en inglés, algo a lo que Alemania está más obligada a recurrir que otros países debido a la dureza y escasa musicalidad de su idioma.

 

 

11– FRANCIA (Amir Haddad – J’ai cherché)

Criado en Israel, con un padre tunecino y una madre hispano-marroquí, Amir es un cirujano metido a cantante al que un certamen musical dio el espaldarazo.

De aspecto simpático y sonrisa contagiosa, su informal conjunto de pantalón y chaqueta morados sobre una sencilla camiseta blanca no desentonó con uno de los temas más bailables de esta edición.

 

Francia

 

Amir sí cantó en francés aunque el estribillo de su canción fuese en inglés.

La estructura de la misma resulta muy clásica, con el típico inicio titubeante, un tiempo intermedio de preparación para el leitmotiv y un estribillo pegadizo y muy melódico.

 

 

12– POLONIA (Michal Szpak – Color of your life)

«Gran fan de “Queen”, amante del rock sinfónico y un pelín friki», así podríamos definir al cantante polaco.

Estudiante de psicología, Michal abandonó por la música sus estudios de psicología y su estética no tiene desperdicio.

 

Austria

 

Sus largos bucles mosqueteriles, acompañados de bigote y perilla en esa misma línea contrastaron con unos mocasines sin calcetines y una larguísima guerrera roja que ya quisiera el capitán Garfio para sí.

De hecho, aunque la ironía pasó un tanto desapercibida, justo tras la intervención del polaco la presentadora Petra Mede comentó, aludiendo al título de la canción: “no sé de qué color es tu vida pero me encanta el color de tu chaqueta”.

Un cierto amaneramiento más bien teatral enmarcó los inicios realmente muy “mercurianos” del tema que luego avanza más por los caminos del pop aunque sin renunciar nunca a cierto sinfonismo.

Un tanto sorprendente resulta el rasgado final tras un desarrollo más bien contenido.

 

 

13– AUSTRALIA (Dami Im – Sound of silence)

Nacida en Corea del Sur, Dami se trasladó con su familia a Australia a la tierna edad de 9 años y, según se ha afirmado, aprendió a hablar inglés gracias al pop anglosajón.

Invitados a participar en 2015, con motivo del 60º Aniversario del festival, los australianos quedaron quintos en esa edición de su debut y un año más tarde solicitaron volver a participar pues Eurovisión se sigue ampliamente en su país.

La unión de radiotelevisiones europeas no tuvo nada que objetar y se permitió la inclusión de los oceánicos en una de las semifinales, lo que le abrió la puerta de la final.

Vestida de blanco con pedrería y con una alta hombrera –la derecha- dando la impresión de que la pobre cantante carecía de cuello, la puesta en escena australiana resultó singular, con la propia Damy sentada y flotando aparentemente entre rascacielos.

Poco después comprobaríamos que la chica más bien había sido dejada caer sobre un altísimo bloque.

 

Australia

 

En cuanto a la canción, resulta muy tecno y saca lo mejor de la espléndida voz de su intérprete. De hecho, es un tema que funciona espléndidamente y con un ritmo impecable sin tener que descubrir la pólvora.

Pudo haber ganado pero, como queda dicho y por las razones expuestas, acabó en segundo lugar, lo que posiblemente no haya dejado un buen sabor de boca en Australia.

 

 

14– CHIPRE (Minus One – Alter ego)

Esta banda de pop-rock presentó la peculiaridad de contar con un solista francés y con un compositor sueco; Thomas G:son.

Este último fue el responsable del tema que otorgó la penúltima victoria a Suecia en 2012 (“Euphoria”, interpretada por Loreen) y también de los que Pastora Soler y Edurne presentaron en otras tantas ediciones del festival.

El cantante galo-chipriota lució una camiseta deportiva negra sin mangas, un buen número de tatuajes y un look de “malote”, en tanto que entre sus compañeros destacaba uno con la barba teñida de verde chillón. Todo el elenco apareció con zapatillas, encerrados en sendas jaulas.

 

Chipre

 

El inicio pretendidamente rockero de la canción pronto queda desdicho por un tema popero con ínfulas bailables.

La excarcelación de los guitarristas o las siluetas de unas dentaduras caninas no endurecen lo suficiente la canción como para acabar de convencer al respetable.

 

 

15– SERBIA (ZAA Sanja Vucic – Goodbye (Shelter))

Vocalista de una banda punk, la políglota Sanuja es una filóloga que estudia árabe y habla italiano, español e inglés.

Aunque los serbios fueron en 2007 los últimos en ganar Eurovisión en un idioma distinto del inglés, también ellos han acabado rindiéndose a la lengua de Shakespeare en este alegato contra la violencia machista.

Una Sanja ataviada como una bruja gótica rechazará de forma reiterada al único personaje masculino sobre el escenario después de que éste haya agredido, por supuesto de forma muy teatral, a alguna de las coristas femeninas.

 

Serbia

 

La canción, por otra parte, responde a los cánones más clásicos del festival y funciona por su nula pretenciosidad. Es melódica, popera, sin gritos desgarradores ni alharacas y se nutre de la impecable actuación vocal de su intérprete.

 

 

16– LITUANIA (Donny Montell – I’ve been waiting for this night)

En su segunda participación eurovisiva, el cantante y bailarín Donny Montell repitió su discreta actuación de cuatro años antes aunque aquel "Love is blind" era, cabe decirlo, bastante mejor canción.

Con su pelo rubio, rizado y revuelto y vestido de negro con una vistosa cazadora blanca y zapatillas azules, el lituano interpreta una canción olvidable de principio a fin.

 

Lituania

 

Sus chasqueos, probablemente digitales, son lo único digno de mención en un tema cuyas estrofas resultan tan anodinas como el fallido leitmotiv, que sólo acierta a repetirse machaconamente para intentar quedar en la memoria, lo que desgraciadamente no sucede.

 

 

17– CROACIA (Nina Kraljic – Lighthouse)

La comparación que se hace de la voz de Nina Kraljic con la de Dolores O’Riordan, la solista de “The Cramberries”, es totalmente fundada y en ella reside gran parte del éxito del tema croata.

Compositora, pianista y amante de los tatuajes y los piercings, de los que apareció bien surtida, la aparición de Nina se produjo envuelta en un amplísimo kimono y con lo que parecían, en un primer momento, dos katanas cruzadas o incluso dos ametralladoras salidas de “Rambo”.

 

Croacia 2

 

Luego la canción evoluciona y, mientras la chica es despojada de su aparatosa vestimenta, dando paso a un traje claro y algo desmadejado y al lucimiento de su cabello inverosímilmente blanco, toma derroteros que reconcilian lo vagamente balcánico con lo reconociblemente anglosajón aunque el fantasma de Dolores sobrevuela toda la actuación.

 

 

18– RUSIA (Sergey Lazarev – You are the only one)

Coleccionista de premios en su país, Lazarev apareció en el escenario en medio de tenues campanadas y vestido de negro cosaco.

Un descomunal despliegue de efectos visuales acompañó toda la actuación rusa, destacando la aparición de espectaculares sombras aladas y el instante en que, tras escalar unos bloques surgidos de la nada, el cantante quedó suspendido en el aire en posición fetal.

 

Rusia

 

Las sorpresas continuarían hasta casi ocultar el hecho de que el tema no es nada del otro jueves; otra canción más, sin nada de particular ni un estribillo especialmente inspirado. En suma, pop olvidable de consumo rápido y envuelto en oropel digital.

 

 

19– ESPAÑA (Barei – Say yai!)

Esta madrileña de 34 años cuyo verdadero nombre es Bárbara Reyzábal y que ha pasado casi la mitad de su vida en el mundo de la música, es una de las compositoras del tema que ella misma interpretó sobre el escenario.

Se trató también de la primera participación de España en Eurovisión íntegramente en inglés, lo que no creo que sea algo para celebrar.

En cualquier caso, la chica –compositora, cantante e intérprete de piano y guitarra aunque no hiciera gala de estas últimas virtudes- domina perfectamente el idioma, lo que es de agradecer.

Por otra parte, su (más que enérgico) energético baile, enfundada en un peculiar vestido-camiseta NBA de una pieza, en color plata oscuro, que le llegaba a medio muslo, le dio otra dimensión a su canción, convirtiéndola en un delirante anuncio a medio camino entre Red Bull y Nike.

 

España

 

Puede que la canción no sea –de hecho, no lo es- ningún portento pero la puesta en escena de Barei resultó explosiva y, contra todo pronóstico, se convirtió en uno de los puntos álgidos de esta edición del festival, con el público bailando enloquecido.

La caída de la cantante, con fundido en negro incluido, fue un susto deliberado que responde al mensaje de la canción (sí, también lo tiene aunque no lo parezca), que viene a ser una llamada a la superación personal.

 

 

20– LETONIA (Justs – Heart beat)

Pantalones ceñidos negros y rotos a base de bien, camiseta negra y chaqueta del mismo color enmarcaron a este espigado intérprete letón.

Su look ochentero anduvo en la misma línea que la propia canción, muy bien interpretada por este cantante de voz rasgada.

 

Letonia

 

Justs se desata más y más a lo largo del tema, apoyado en una percusión empleada de forma muy precisa pero al menos no repite el consabido gesto, visto hasta la saciedad incluso en esta misma edición, de despojarse de la chaqueta a mitad de su actuación.

Constituyó una de las sorpresas agradables del festival.

 

 

21– UCRANIA (Jamala – 1984)

Historia de dolor la de los miles de tártaros deportados a Asia Central por Stalin durante la batalla de Crimea de 1944… precisamente el título de la canción en la que Jamala rememora las historias que su abuela le contó.

 

Ucrania 2

 

Muy encomiable y muy respetable si no fuera porque la canción resulta demasiado hermética musicalmente hablando y, si bien la intérprete logra transmitir el dolor y la angustia de sus protagonistas, los acordes tienen bastante más dificultad en alcanzar la platea.

Cantada en algunas estrofas en tártaro crimeano por primera vez en la historia del festival, la mayor parte del tema está escrito en inglés.

También resulta inédita la temática por cuanto la política está prohibida por el reglamento de Eurovisión, lo que en 2008, por ejemplo, obligó a eliminar las referencias a Mariano Rajoy y al rey Juan Carlos I de la canción de Roberto Chikilicuatre.

Esto provocaría no poca controversia y una protesta formal por parte de Rusia, doblemente afectada por la cuestión ucraniana, en los días posteriores al festival.

En todo caso, lo discutible por lo que a mí respecta no es el interés antropológico de esta actualización de un lamento colectivo ni la sublimación artística de la desesperanza de todo un pueblo sino su idoneidad como vehículo de participación en un concurso que pretende ser de canción “ligera”.

 

 

22– MALTA (Ira Losco – Walk on water)

La embarazada Ira Losco regresó catorce años después de rozar la gloria en 2002, cuando quedó segunda, a escasos 12 puntos de la vencedora de aquella edición, que fue Letonia.

 

Malta

 

Toda una institución en su país, la maltesa es una cantante con mucho oficio y el hecho de que el inglés sea idioma cooficial en el archipiélago maltés jugaba también a su favor.

Su tema, de hecho, lo podría haber firmado tranquilamente Irlanda o el Reino Unido pues responde al estereotipo tradicional de la canción melódica anglosajona.

El vestido abierto que dejaba al descubierto una de las piernas de la artista, quien también lucía un generoso escote, pareció terminar con las evoluciones del único acompañante de Ira, un esforzado bailarín que acabó tendido, exhausto, sobre el escenario.

 

 

23– GEORGIA (Nika Kocharov & Young Georgian Lolitaz – Midnight gold)

Curiosamente, el mismo compositor de la canción chipriota –el sueco Thomas G:son- fue también el firmante del otro tema rockero de la noche.

El paradójico apellido de la banda –los jóvenes “Lolitas” georgianos-, tratándose de un grupo integrado exclusivamente por varones, no fue sin embargo lo más sorprendente de su propuesta.

 

Georgia

 

Y es que los georgianos sonaron talmente como una formación de brit-pop al uso, con reminiscencias de los mismísimos Blur.

Cabellos largos y cuidadosamente descuidados, elegante informalidad en los atuendos y en todo momento un sello de rock alternativo caracterizaron la puesta en escena de Nika y compañía.

 

 

24– AUSTRIA (Zoë – Loin d’ici)

Calificado de naïf por los presentadores de RTVE, el tema de la rubicunda Zoe tiene la peculiaridad de no estar cantado en inglés… sino en francés, pese a que es el alemán el idioma oficial austríaco.

La escenografía pareció sacada de “El mago de Oz”, camino de baldosas incluido, no desmereciendo en ese sentido el top blanco de pedrería que lucía la cantante y su sencilla falda beige que llegaba hasta el suelo.

 

Austria la verdadera

 

La ingenuidad del tema y su aire retro, por otra parte, permiten perdonarle una cierta reiteración.

 

 

25– REINO UNIDO (Joe & Jake – You’re not alone)

Un enfermero y un profesor que se conocieron al coincidir en un programa de televisión forman este duo que bien podrían ser los Andy y Lucas británicos aunque con menos salero que los gaditanos.

La canción no tiene grandes peros aunque adolece del mismo hándicap que la mayor parte de los temas que el Reino Unido presenta a concurso casi cada año: son intercambiables y carecen de relieve.

 

Reino Unido

 

En esta ocasión, los dos jóvenes enfundados en sus chaquetas de cuero negro comienzan incluso de forma prometedora pero luego la canción se queda corta en su intento de trascender, estancándose en un inocuo fuego de artificio que carece precisamente de pasión.

 

 

26– ARMENIA(Iveta Mukuchyan – LoveWave)

Con un cierto aire a lo Brooke Shields ya algo madura, otra filóloga –la primera fue la serbia- cerraba esta edición del festival con un tema que recuerda poderosamente a la música de Anggun.

Sin embargo, el falso impulso que toma la canción tras su inicio acaba por no responder a las expectativas creadas y, fuera de algún solitario duduk, apenas si ofrece otra cosa que un convencional tema pop con demasiados gorgoritos.

El estilismo algo bastillo que exhibía sin recato las poderosas piernas de la cantante quizás tenía como misión desviar la atención del escaso calado de la canción armenia, algo que casi consigue sobre todo porque la voz de Iveta es realmente fantástica.

 

Armenia

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