FESTIVAL DE EUROVISIÓN 2017

Portugal logra un triunfo histórico

  

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El certamen estuvo precedido de un notable escándalo, con la exclusión de la representante rusa Yuliya Samoylova, a la que las autoridades ucranianas impidieron la entrada al país por haberlo hecho sin su permiso cuando actuó en Crimea tras la anexión rusa.

La salomónica UER intentó que Yuliya participara, de forma excepcional, vía satélite pero tanto Rusia como Ucrania descartaron tal posibilidad.

Supongo que es ingenuo pensar que si ni los mismísimos Juegos Olímpicos son inmunes a la política o a los boicots, un simple festival de la canción iba a gozar de mayor fortuna.

La polémica, en cualquier caso, responde a un conflicto enquistado entre los dos países y que el año anterior ya conoció otro episodio, con la interpretación de la canción ucraniana –a la postre vencedora-, que reivindicaba la deportación masiva del pueblo tártaro por parte de los rusos.

Mucho más positivo, en otro orden de cosas, resulta reconocer que el nivel de las canciones ha sido en 2017 tremendamente superior al del ejercicio pretérito y ello a pesar de algunas denuncias de plagio.

Por primera vez en mucho tiempo la victoria no fue contestada desde ningún ámbito debido a la excelsa calidad de la canción portuguesa, que otorgaba al país luso una inolvidable victoria. Sobre todo teniendo en cuenta que Portugal jamás  había quedado clasificada por encima del sexto puesto.

 

Portugal gana

 

El valor de la victoria es doble, ya que el tema fue interpretado en portugués, desafiando el mimetismo imperante que parece obligar a todos los países a cantar en inglés.

De hecho, nadie había vuelto a ganar el festival cantando en un idioma distinto del inglés desde que en 2007 lo lograra Serbia, haciéndolo en su idioma.

Tampoco España se sustrajo al influjo anglosajón, aunque alternara las estrofas en castellano con su infumable estribillo en inglés.

De la actuación hispana hablaremos más tarde pero ya adelanto que se trató de una de las más desafortunadas de todos los tiempos. Comenzó mal, con una designación injusta, y terminó como debía hacerlo: con un espantoso ridículo.

Mucho más inspirados estuvieron los temas de Italia (era una de las favoritas), Suecia (pese a la intrascendencia de su canción), Dinamarca, Noruega (casi siempre los escandinavos como punta de lanza), Azerbaiyán y la sorprendente Australia.

Destacaría, en un segundo nivel, al Reino Unido, Armenia y Moldavia y, sobre todas ellas, a una Bélgica que presentó un tema más que interesante pero con el hándicap de haber sido acusada de plagio antes de celebrarse el festival.

Mucho más fundada parece la acusación que, en tal sentido, recibió la canción alemana, la cual fue durísimamente castigada en las votaciones, tanto por la crítica como por la propia audiencia.

Y es que, por segundo año consecutivo, se optó por comenzar con la votación clásica, fruto de las opiniones de los “jurados técnicos” de cada uno de los países para añadir al final, de una tacada, las puntuaciones obtenidas mediante el voto telefónico.

Al menos este año no resultó tan desconcertante como el anterior aunque personalmente siga sin gustarme esa hemorragia final de votos que adultera la posición que se ha ido consolidando a lo largo de una hora de oscilaciones en el panel electrónico del festival.

Como atenuante, en esta ocasión coincidieron ambas sesiones de votos en designar a la canción portuguesa como la mejor del festival, si bien las canciones clasificadas por detrás de ella sufrieron notables variaciones con la suma de los votos telefónicos.

Con el lema “Celebrate Diversity” (celebrad la diversidad), representado por un logo basado en los namysto (collares tradicionales ucranianos), el certamen se celebró en el Centro Internacional de Exposiciones de Kiev, con capacidad para 13.000 espectadores aunque la asistencia al evento se cifró en 11.000.

 

Centro de Exposiciones

 

No faltó tampoco la anécdota estrambótica cuando, en pleno tránsito entre la interpretación de la canciones a concurso y el comienzo de las votaciones, la cantante local Jamala, ganadora de la edición anterior, ofrecía algunos de sus temas para hacer más llevadera la espera.

Un espontáneo saltaría a escena, ataviado con una bandera australiana aunque poco después se sabría que, en realidad, el individuo era de nacionalidad ucraniana.

Uniéndose a la actuación de Jamala como si formara parte de ella, el detalle de bajarse los pantalones en pleno baile, para obsequiar a los más de 200 millones de telespectadores de 42 países (chinos y estadounidenses incluidos) el discutible panorama de su trasero desnudo, demostró de forma fehaciente que no formaba parte del espectáculo organizado.

Los responsables de la seguridad lo sacaron pronto de escena y en la actualidad ocupa una cómoda celda por gentileza del gobierno ucraniano, que amenaza con aplicarle una pena de cárcel que podría alcanzar los cinco años.

Ello demuestra que hacer el imbécil en un país en guerra que no está para demasiadas tonterías, no constituye la decisión más inteligente que se puede tomar.

He aquí, en cualquier caso, el somero resumen de las actuaciones del evento.

 

 

1 – ISRAEL (Imri Ziv - I feel alive)

 El cantante Imri, corista con su país en las dos ediciones anteriores del festival, fue el encargado de romper el hielo

Actor de doblaje y políglota (habla entre otros, el español), apareció sobre el escenario con una camiseta negra sin mangas, brazaletes también negros y vaqueros oscuros.

 

Israel

 

Presentó un tema popero muy bailable (casi dance), en el que tras el primer leitmotiv, dos bailarines vestidos de blanco pasaron a acompañar al solista, que luego vería incrementada la compañía con otros tres bailarines, vestidos estos de negro. Los cinco acabarían bailando entre vistosas llamaradas verticales.

El hándicap de su canción es que careció casi por completo de relieve, incluyendo un estribillo muy poco pegadizo, lo que la convirtió en perfectamente olvidable.

La de Imri Ziv, por cierto, podría ser la última actuación israelí en Eurovisión, al menos durante un tiempo, ya que la IBA, miembro de la Unión Europea de Radiodifusión, ha sido suprimida por mandato gubernamental.

 

 

2 – POLONIA (Kasia Mos - Flashlight)

 Una rubia treintañera, con experiencia sobre todo en el teatro musical, fue la encargada de representar a Polonia.

Luciría uno de los escotes más vertiginosos de la noche, realzando su considerable busto, a la vez que iba ataviada de blanco, con top de una sola manga y falda larga y vaporosa, con una abertura que dejaba al descubierto una de las piernas.

 

Polonia

 

La escenografía giró en torno a una bandada de pájaros volando que acababan formando la palabra libertad en muchos idiomas, destacando por supuesto la inglesa “Freedom”.

En cuanto a la canción, festivalera en el sentido más clásico del término, no cuenta con demasiados matices, por lo que tampoco favorece el lucimiento de Kasia. Buena voz y mediocre canción, en suma.

 

 

 

3 – BIELORRUSIA (Navi Band - Historyja majho zyccias)

El matrimonio protagonista del tercer tema optó con buen criterio por cantar en bielorruso, siendo la primera vez que su país abandonaba el inglés a lo largo de su corta trayectoria en el festival.

 

Bielorrusia

 

Él se presentó con sombrero, chaqueta y pantalones blancos; ella, con vestido largo también blanco de tirantes, dibujo de gena blanco en la frente y dos graciosos moños en los laterales de la cabeza, de la que caían sus largos bucles rizados.

Acuñado con el término poco concluyente de “punk festivo”, el tema abusa en mi opinión de tanto hey, ay, ay, ay y ojí, hasta el punto de hacerme la canción un tanto insufrible.

Para finalizar su interpretación, los dos intérpretes optaron por darse un beso en los labios.

 

 

 

4 – AUSTRIA (Nathan Trent - Running on air)

Nathan, un tipo simpatico con barbita y bigote, apareció sentado en una enorme luna menguante sobre la bruma para comenzar su balada desde el primer acorde o antes incluso.

 

Austria

 

Camisa, chaqueta, pantalones y zapatillas blancos constituyeron su indumentaria.

Por lo que respecta a su canción, cuenta con tiempos claramente marcados, señalando con toda intención la diferencia entre las estrofas y el estribillo, en un continuo crescendo que no deja de ser bastante suave en todo momento.

Una baladita agradable, con mensaje positivo y sin grandes pretensiones, que lógicamente quedó al margen de los primeros puestos pero que tampoco fue excesivamente castigada.

 

 

 

5– ARMENIA (Artsvik - Fly with me)

Con una intérprete armenia de nacimiento pero rusa de formación y procedente del jazz, los mismos autores de la canción del año anterior pretendieron repetir su séptimo puesto de entonces.

Vestida con un traje que simulaba ser de malla negra en su parte superior y unos pantalones totalmente negros, la cantante lució una trenza que partía de muy arriba, mostrando también grandes pendientes colgantes y largas uñas oscuras.

 

Armenia

 

Dos bailarinas aparecerían poco después, como por arte de magia, a ambos lados de la cantante para acompañarla en el resto de su actuación.

Partiendo de los ritmos orientales con los que da comienzo, toda la canción armenia resulta algo inclasificable y un tanto hermética. Demasiado incluso.

 

 

 

6– HOLANDA (O’G3NE - Lights and Shadows)

Algo más que un toque de sentimiento presentó la canción holandesa, interpretada por tres hermanas y compuesta por el padre de las chicas y el novio de una de ellas, ya que el tema está dedicado a la enfermedad incurable de la madre de las artistas.

De hecho, el nombre del trío hace un juego de palabras con el grupo sanguíneo de la madre y el término “gen”, que obviamente comparten las tres por ser hermanas.

 

Holanda

 

Las tres vistieron de azul oscuro con lentejuelas; dos de ellas con falda y la tercera con pantalones.

Tras una frase inicial a capela que permite constatar la armonía de las tres voces, la canción se muestra más optimista y alegre de lo que su temática pudiera presagiar, contando con tintes inconfundiblemente anglosajones tanto en ritmo como en estructura.

A nadie le extrañó que, una vez finalizada su interpretación, las hermanas se fundieran en un abrazo.

 

 

 

7– MOLDAVIA (Sunstroke Project - Hey Mamma)

Segunda participación de este grupo que ya popularizó sus solos de saxo en 2010, resulta curioso comentar que el solista dio sus primeros pasos en la música cantando a bordo de diversos cruceros turísticos.

Su estilismo se basó en trajes azules algo retro por lo que respecta al trío de caballeros, que por cierto bailaban de forma bastante graciosa.

 

Moldavia

 

Las coristas femeninas, por su parte, hicieron ostentación de ramos de flores y pamelas oscuras que parecían sacadas de un espectáculo Gospel.

Sin embargo, en un momento dado, sus faldas cambiaron a blanco mientras las chicas se desprendían de los sombreros, convirtiéndose a todos los efectos en tres solícitas novias, que se sumarían al baile de los chicos.

En esa misma línea, la canción moldava es simpática y divertida, claramente festiva y sin mucho calado musical.

Nada, en cualquier caso, que justifique su inesperado tercer puesto final.

 

 

 

8– HUNGRÍA (Pápai Joci - Origo)

Los magiares estuvieron representados, por primera vez, por un cantante de etnia gitana, orgulloso de serlo y también de mostrar su folklore fusionado con sonidos más contemporáneos.

 

Hungria

 

Ataviado casi como un torero, el intérprete apareció con moño, dorados sobre la chaquetilla oscura, fajín rojo y pantalones negros.

Una bailarina vestida de blanco y con la melena suelta evolucionaría junto a él en un remedo de musical inspirado en la obra de García Lorca.

Sonidos arabizantes al inicio del tema dan paso luego a ritmos más propios del pop, aderezados incluso con otros pasajes auténticamente raperos.

 

 

 

9– ITALIA (Francesco Gabbani - Occidentali's Karma)

El noveno intérprete en aparecer y uno de los favoritos era nada menos que el ganador por dos veces del festival de San Remo; en la segunda ocasión, con este “Occidentali’s Karma”.

El cantante de Carrara era también compositor del tema, que critica las vulgarizaciones que se hacen en Occidente de las filosofías orientales y está inspirado en la obra “El mono desnudo”, de Desmond Morris.

Ello justifica la aparición, a mitad del tema, de un bailarín disfrazado de gorila que acompañará las evoluciones del cantante con más sobriedad que histrionismo.

 

Italia

 

Gabbani, adornado con un bigotito típicamente italiano, iría vestido con traje oscuro cuya seriedad sería desmentida por unas bandas tricolores en las mangas.

En cuanto a la canción, espléndida pese al modesto sexto puesto que obtendría, destaca por sus ritmos suavemente dance, enmarcando la voz ligeramente rasgada del cantante.

 

 

 

10– DINAMARCA (Anja - Where I am)

Cantante australiana de padres daneses, la rubia Anja apareció vestida con un largo traje rojo y unos tirantes del mismo color formando una equis alrededor de su cuello.

 

Dinamarca

 

Su actuación gozó de la pirotecnia más larga de la historia del festival de Eurovisión, con una cortina de fuego que se mostró durante casi un minuto.

La canción danesa resulta muy bailable aunque tiene reminiscencias tan evidentes de varios temas dance de los últimos años que crea la incómoda sensación de que contiene el sampler de alguno de ellos.

 

 

 

11– PORTUGAL (Salvador Sobral - Amar pelos dois)

La gran triunfadora del año fue, sin lugar a dudas, la canción lusa. Interpretada por el inclasificable Salvador Sobral, que ha llegado a actuar en el Sonar (festival barcelonés de música electrónica), el tema es obra de su hermana Luisa y su indumentaria se debe al taller de costura de la madre de ambos.

La ausencia total de escenografía (sólo la imaagen fija de unos altos árboles al fondo) y el considerable amaneramiento del cantante no parecen ser los ingredientes habituales del triunfo en Eurovisión pero tampoco la elección del idioma –portugués en lugar de inglés- o incluso el ritmo, muy alejado de las fórmulas que suelen funcionar en el eurofestival.

De hecho, el tema de los Sobral (“Amar por los dos”, en su traducción al español) viene a ser un curioso y hermoso híbrido entre los sonidos brasileños y el musical de Broadway.

Su estilismo se concreta en la melena larga con un moño en la parte posterior de la cabeza y un traje y una camisa negros.

 

Portugal

 

En cualquier caso, el lirismo de la letra y la excelente voz de Salvador contribuyen de forma notable a redondear uno de los temas más bellos que se han escuchado durante años en un festival de estas características.

Claro que ello tampoco faculta al autor para desautorizar al resto de sus rivales; algo que, tal vez de forma involuntaria, hizo en sus declaraciones tras la victoria.

Vivimos en un mundo de música de usar y tirar, música fast food sin contenido” fueron sus primeras palabras al recoger el trofeo, para añadir a continuación: “La música no son fuegos artificiales, son sentimientos”, en lo que muchos tomaron como una crítica en toda regla a la tradición del festival.

Dichas declaraciones le valdrían las críticas por parte de los representantes de Suecia o Rumanía que, no obstante reconocer la justicia del triunfo portugués, se encargaron de dejar claro que no compartían su desprecio por la música ligera ni su gusto por la teatralidad.

 

 

 

12– AZERBAIYÁN (Dihaj - Skeletons)

La cantante aparecería en escena con una gabardina de color rosa pálido sobre una blusa beige y una chaqueta y falda negras, destacando por su pelo muy corto con reflejos blancos, que contrastaba con sus labios pintados de oscuro y un piercing en la nariz.

 

Azerbaiyan

 

Un bailarín trajeado permanecería sentado sobre una escalera de tijera portando una cabeza de caballo mientras Dihaj realizaba una auténtica performance teatral frente a una pizarra en la que aparecían términos incluidos en la canción como faster fantasy, sensation, alchemy, bad boy o el skeletons que la titula.

Finalmente, la cantante se despojaría de la gabardina mientras las paredes a su alrededor, que semejaban serlo de una celda de psiquiátrico, eran derribadas y el bailarín se desprendía de su cabeza de caballo.

La canción es bastante potente desde el inicio y está magníficamente interpretada, siendo su punto fuerte un leitmotiv muy festivalero.

 

 

 

13– CROACIA (Jacques Houdek - My friend)

Un orondo cantante de ópera reconvertido en cantante pop sería el intérprete de la canción croata.

Su informal vestimenta, con cazadora negra y zapatillas blancas, contribuiría a darle un tono informal a su actuación.

 

Croacia

 

Ésta comienza con un recitado sobre fondo de cuerdas, al que sucede una balada bastante convencional en principio pero que pronto da paso a un auténtico pasaje operístico italiano (y en italiano), al que el mismo Jacques da la réplica en falsete hasta desembocar en un estribillo que combina inglés y de nuevo italiano.

El híbrido resultante, alternando voces de tenor con falsetes algo cómicos, se me antoja un tanto indigesto, sin ánimo de estropear su canto a la amistad, que me parece muy respetable.

 

 

 

14– AUSTRALIA (Isaiah - Don't come easy)

La canción australiana, en el tercer año de participación del país oceánico en el certamen, correría a cargo de un jovencito de 17 años.

Con un rostro agraciado y expresivo y una melena larga de color castaño claro, Isaiah, procedente de una familia de ascendencia aborigen con nada menos que doce hijos, se presentó en el festival con un gabán de color gris marengo sobre una camiseta negra.

Y el chico, que tomó el primer avión de su vida para participar en la cita europea, se mostró como un intérprete más que convincente.

 

Australia

 

Su tema, una balada perfectamente actual, contenida y sumamente elegante, cuenta con arreglos muy oportunos que sacan partido de tenues sonidos electrónicos, enmarcando la agradable voz del artista.

La elegancia presidiría toda la actuación australiana, sin grandes alharacas escenográficas –el cantante permanecería solo en escena mientras, a sus espaldas, se proyectaban imágenes suyas- pero con una sobriedad muy conveniente.

El noveno puesto final al que le condenó el voto telefónico está muy lejos de corresponderse con la calidad de este tema, que bien podría haberse alzado con la victoria de no mediar la eclosión portuguesa.

 

 

 

15– GRECIA (Demy - This is love)

Cantante pop y hermana de uno de los compositores, Demy apareció con un look en el que destacaban su pelo castaño largo, sus cejas gruesas, sus ojos grises y sus labios pintados de rojo intenso.

Optaría por un vaporoso traje rosa muy largo, con aberturas que mostraban sus piernas.

 

Grecia

 

Es una pena que, en los últimos tiempos, Grecia insista en cantar en inglés, obviando su rico folklore y provocando que, en muchas ocasiones, sus canciones sean absolutamente olvidables.

La canción de 2017, totalmente estándar, resulta intrascendente y cuenta incluso con una introducción del leitmotiv francamente hortera. De vergüenza ajena tanto forever-together-never-and-ever.

Lo único a destacar en la misma es un estribillo bastante potente, gracias a la percusión digital.

En cuanto a los dos bailarines que parecen practicar la lucha grecorromana en escena, no es que hagan mucho para arreglar el desaguisado.

 

 

 

16– ESPAÑA (Manel Navarro - Do it for your lover)

Para desaguisado el que protagonizaron Manel y sus amiguetes sobre el escenario de Kiev.

Si polémica fue su elección para representarnos en el festival, sus declaraciones previas, en el sentido de que estaba seguro de lograr un buen puesto, no merecen ningún comentario.

Fue último, con 5 paupérrimos puntos del público que votó a través del teléfono y un rotuno 0 por parte de los jurados técnicos.

 

Espanya

 

El guaperas de rizos rubios (no le vamos a discutir eso) apareció junto a sus tres acompañantes masculinos ataviados todos ellos como surferos californianos, con vaqueros y camisetas floreadas.

El planeta Tierra al fondo, con España en primer término y la silueta antepuesta de unas palmeras marcaron la escenografía mientras los chavales completaban una actuación bastante retro.

Pero es la canción, mala de solemnidad, la que dictó su destino. Sobre todo por el ramplón estribillo en inglés que la preside –“do it for your lover”- y que tendría su colofón con un monumental gallo de Manel que queda para la Historia.

 

 

 

17– NORUEGA (JOWST - Grab the moment)

El dj y productor musical noruego JOWST pondría en escena a Alexander Balman mientras él se ocupaba de los teclados, oculto su rostro bajo una máscara.

El solista aparecería con camiseta blanca de manga corta y sombrero y pantalones oscuros.

 

Noruega

 

Con una puesta en escena muy atractiva para los amantes de los videojuegos y del panorama electrónico, los grandes protagonistas serían los efectos de luces superpuestas y las imágenes deliberadamente pixeladas que se proyectaron durante la actuación.

En cuanto a la canción, fue toda una sorpresa contar con un tema de música electrónica en el festival, amén de una excelente noticia para los amantes del género, entre los que me cuento. Aunque para ello hubiera que vencer alguna que otra restricción relativa a los sonidos pregrabados que se permiten en Eurovisión.

 

 

 

18– REINO UNIDO (Lucie Jones - Never give up on you)

Ataviada con un traje dorado de tirantes y con un curioso tatuaje élfico en uno de sus brazos se presentó esta premiada actriz de la escena teatral-musical londinense.

Los tirabuzones de color pelirrojo oscuro enmarcaban sus duras facciones típicamente británicas, agudizadas por una ostensible gesticulación.

 

Reino Unido

 

Su tema, la tradicional balada anglosajona, venía con algo más de potencia de lo habitual, sobre todo debido a las excelentes prestaciones vocales de Lucy aunque ello no fuer suficiente para alcanzar un lugar de prestigio entre las canciones participantes. Sería 15ª entre 26.

 

 

 

19– CHIPRE (Hovig - Gravity)

Todavía peor le iría a los chipriotas, pese a que el compositor de su tema fuese el responsable de las canciones de Edurne o Pastora Soler para Eurovisión o de la galardonada “Euphoria” de Loreeen.

El intérprete, un cantante de origen armenio, mostró un estilismo a base de cazadora negra con tachuelas, camiseta y pantalones negros y zapatillas deportivas sin calcetines.

Los dos bailarines vestirían como él pero prescindiendo de la cazadora.

 

Chipre

 

La curiosa coreografía de los chipriotas les llevaría por momentos a moverse como si lo hicieran sobre un estrecho cable, remitiendo a la gravedad de la que hablaba su canción.

Ésta cuenta con una base rítmica interesante y con un ritmo bastante alto pero quizás peca de monótona.

 

 

 

20– RUMANÍA (Ilinca feat. Alex Florea - Yodel It!)

Antes de referirme al tema rumano he de confesar que detesto el canto tirolés (el yodel al que alude el título) aunque reconozca la dificultad de su ejecución.

No me parece un estilo aceptable para un festival pero escuchar algo así por parte de un país como Rumanía que nada tiene que ver con el Tirol me parece todavía más absurdo.

De hecho, la propia Austria sólo ha empleado el yodel en una única ocasión y los resultados no le invitaron a repetir el experimento.

 

Rumania

 

Los gorgoritos correrían a cargo de Ilinca, la única especialista de este tipo de canto en el país rumano (lo extraño es que haya alguna), que comparecería vestida con un traje corto de color rojo que dejaba al descubierto sus bien torneadas piernas.

Junto a ella, Alex Florea luciría camiseta negra sin mangas y pantalón también negro, dando una réplica pretendidamente pop a los trinos de la chica.

Todavía no tengo claro a qué obedecía el cañón que aparece en escena a mitad de actuación.

 

 

 

21– ALEMANIA (Levina - Perfect Life)

La guapa y rubia teutona de pelo corto que interpretó el tema germano apareció descalza sobre el escenario y vestida con una blusa color gris claro de manga larga y una falda gris marengo.

 

Alemania

 

La bonita sonrisa de Levina y su correcta interpretación no pudo, sin embargo, ocultar las escandalosas similitudes de su canción con la base rítmica del conocidísimo “Titanium” de David Ghetta.

Así lo debió entender tanto el público como los distintos jurados, que la honraron con la más absoluta indiferencia pese a los aplausos del respetable presente en la final.

Así, Alemania se disputaría el último lugar con España durante toda la fase de votaciones aunque finalmente nos cedieran ese dudoso honor.

 

 

 

22– UCRANIA (O. Torvald - Time)

El país anfitrión puso sobre el escenario a la única banda de rock de esta edición en lo que sería una decepción mayúscula no sólo para los ucranianos sino también para un servidor.

Tatuajes a mansalva en los brazos y bien surtidos también de piercings, los integrantes de O. Torvald aparecerían con una especie de cotas de malla y los inevitables vaqueros.

 

Ucrania

 

A nivel de escenografía, cabe destacar la enorme cabeza que dominó el escenario durante toda la actuación.

Sin embargo, una sucesión de silencios absurdos en un tema ya trabado de por sí arruinan una canción que deja en nada los solos de guitarra y un ritmo no del todo errado.

Su tremendo batacazo queda ilustrado por su antepenúltimo puesto final, sólo por encima de Alemania y España.

 

 

 

23– BÉLGICA (Blanche - City Lights)

Diecisiete años -como el cantante australiano- contaba esta joven cantante cuyo aspecto inocente contrastaba con una voz sorprendentemente grave.

Su pelo liso y rubio, no demasiado largo, aparecía enmarcado por un traje largo y negro con algunos floripondios en el escote.

 

Belgica

 

Encontramos toques tecno-dance en este tema contenido que va cobrando fuerza de forma progresiva hasta alcanzar cierto minimalismo electrónico.

También se consigue un curioso efecto cuando, en la parte final de la canción, Blanche opta por cantar de falsete.

Era una de las canciones favoritas y, de hecho, quedó en un más que meritorio cuarto lugar.

 

 

 

24– SUECIA (Robin Bengtsson - I can't go on)

Otro toque de elegancia en esta edición, a cargo de un ex piloto motociclista metido a cantante.

Vestido impecablemente de traje fucsia oscuro y corbata, Robin saldría a escena acompañado de cuatro coristas, ataviados también de traje; en este caso beige y sin corbata.

 

Suecia

 

Las evoluciones coreográficas de los cinco sobre unas cintas de gimnasia recordaron un auténtico pase de modelos sobre una pasarela.

En cuanto al tema interpretado, destaca por su suave música disco dotada de una buena dosis de clase.

Quedaría quinto, justo por encima de Italia.

 

 

 

25– BULGARIA (Kristian Kostov - Beautiful mess)

El intéprete búlgaro completaba el trío de cantantes menores de edad de esta edición, también con 17 años.

Su pinta de pitagorín no fue óbice para mostrar una señora voz que desmentía su juventud.

Apareció ataviado como si del protagonista de “El juego de Ender” se tratara, túnica de cuello alto incluida, con muñequeras blancas y pantalones negros.

 

Bulgaria

 

Las expectativas de este tema fueron creciendo con los ensayos de los días previos y acabaron por deparar un sorprendente segundo puesto final al tema de Bulgaria, que no deja de ser una balada clásica con mucha fuerza y realmente bonita aunque no rezume originalidad.

 

 

 

26– FRANCIA (Alma - Requiem)

La extraña belleza de la cantante gala –ojos rasgados y separados, cejas largas y anchas- funcionó muy bien en escena, donde Alma apareció con el pelo largo y suelto y con un juvenil vestido blanco y negro, muy corto y favorecedor.

 

Francia

 

También resultarían muy bellas las imágenes de la Tour Eiffel iluminada en tonos dorados mientras al espectador se le hacía sentir que la rodeaba volando sobre los edificios circundantes.

El tema, sin embargo, resulta demasiado declamado y poco cantado, siendo sus estrofas algo disonantes y su leitmotiv bastante insustancial.

Al último tema interpretado en esta edición de Eurovisión hay que agradecerle al menos que carezca de la lobreguez que su título podía sugerir.

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