ÉCHATE UN CANTECITO

 

Un KIKO VENENO imprescindible

 

 

kikoveneno

 

EL FLAMENCO Y YO

           

          Pese a que disfruto como cualquiera con unos fandangos y unas bulerías en pleno Sacromonte granadino (aunque el cantante sea marroquí y los guitarristas estadounidense y japonés, que se ha dado el caso), debo confesar que disto mucho de ser un entendido en cante jondo.

            De hecho, cuanto más alejado de la ortodoxia, más posibilidades tiene de gustarme. Lo digo en el sentido de que prefiero la fusión con otros ritmos, ya que el flamenco en estado puro no es tan accesible como pudiera parecer. A veces, incluso, peca de un cierto hermetismo. Tal vez en él reside su verdadero valor, no lo niego, pero un servidor es más hijo del pop-rock, del soul o incluso del blues y disfruta más cuando el flamenco se emparenta con cualquiera de ellos.

            Aparte de que suscribo plenamente lo que afirma Jarabe de Palo, “la pureza está en la mezcla; en la mezcla de lo puro que, antes que puro, fue mezcla”.

            Por ilustrar con ejemplos lo que afirmo, difícilmente se me verá escuchando a Camarón de la Isla pese a ser considerado como uno de los grandes maestros del género pero, en cambio, es fácil que me ponga un disco de Enrique Morente, otro genio éste, recientemente desaparecido, o a algún grupo como Pata Negra o Ketama.

 

            En cualquier caso, a Kiko se le engloba dentro de la amplia etiqueta de “nuevo flamenco” junto a artistas de la talla de Martirio, Navajita Plateá, La Barbería del Sur o José el Francés, todos ellos magníficos artistas que me resultan atractivos y asequibles precisamente por su formación más ecléctica.

 

KIKO VENENO

 

            En sentido diametralmente opuesto a muchos otros artistas llegados a las grandes urbes procedentes de Andalucía y aledaños (Manolo García, por ejemplo, se crío en Barcelona pese a haber nacido en un pequeño pueblo de Albacete muy próximo ya a Jaén), Kiko Veneno nació en la gerundense Figueres pero vivió su infancia primero en Cádiz y luego en Sevilla.

            Tras estudiar Filosofía y Letras (creo que llegó a ejercer la docencia), viajó por Estados Unidos y se empapó de rock escuchando en directo a Bob Dylan o Frank Zappa entre otros.

            Precisamente en las raíces del rock contactó con sus propias raíces flamencas.

            Más tarde, conoció a los hermanos Amador, Raimundo y Rafael (que luego se convertirían en “Pata Negra”) y juntos formaron el grupo “VENENO”.

            El primer disco conjunto se llamó, como la banda, “Veneno” y sólo con el paso del tiempo se advertiría su decisiva importancia en la historia musical no sólo de sus protagonistas sino de cuantos les sucedieron.

            Colaboradores del mismísimo Camarón de la Isla, Kiko pasará a la posteridad como el autor de la célebre “Volando voy, volando vengo (y, por el camino, yo me entretengo)” pero también, aunque esto no sea tanto del dominio público, por ser el instigador de la unión entre los versos de García Lorca y el genio del cante en “La leyenda del tiempo”.

            El primer álbum de Kiko en solitario es "Seré mecánico por ti” pero justo es reconocer que no gozó de especial éxito ni difusión, como acontecería con sus trabajos posteriores.

            Fue, sin embargo, su fichaje con BMG el que propiciaría el cambio. Tanto como para poder dedicarse de forma exclusiva a la música, algo que hasta ese momento no le había resultado posible, trampeando entre producciones para otros artistas (Martirio, por ejemplo), colaboraciones con entidades públicas culturales o intervenciones en programas televisivos como la mítica “Bola de cristal” (en la que intervenían figuras como Alaska, Santiago Auserón, Javier Gurruchaga o el mismísimo Enrique San Francisco).

            Muchos recordamos su peculiar imagen en este programa como nuestro primer contacto con Kiko Veneno. En cualquier caso, con BMG grabaría su genial “Échate un cantecito” del que a continuación hablaré.

            También grabaría con ellos “Está muy bien eso del cariño”, un muy buen disco que, sin embargo, no llega a la altura de su predecesor.

            Otros dos discos (además de un recopilatorio) llegaron a continuación, pasando de manera discreta a causa de un sensible descenso en la calidad de las canciones y al escaso apoyo de la discográfica, todo lo cual propició la separación entre BMG y el autor, entre alguna que otra acusación por parte de este último.

            Inasequible al desaliento, Kiko decide producirse él mismo en adelante, a través de su sello Elemúsica.

            El primer disco de ese proyecto musical y empresarial fue “Gira mundial”, grabado junto a Pepe Begines (de “No me pises que llevo chanclas”), a quien produciría su primer disco en solitario, no demasiado conocido.

            Después de un largo período de gestación que se alargó hasta los dos años, Kiko publica su primer disco en solitario autoproducido, “El hombre invisible”.

            En 2006 formó el grupo G5 junto con Tomasito, Muchachito (Jairo Perera, de “Muchachito Bombo Infierno”) y los dos componentes de Los Delinqüentes (Ratón y Canijo).

            Un año después, al otro lado del charco, tocaría con Jackson Browne, Jonathan Richman, Jorge Drexler o Julieta Venegas.

            A Argentina viajaría en 2008 con ocasión de la publicación en el país de su recopilatorio “El mejor veneno” y dos años después, en 2010, aparece su último disco hasta la fecha: “Dice la gente”.

 

DISCOGRAFÍA

 

Veneno

            - Veneno (CBS, 1977).- Un disco emblemático al que sólo el paso del tiempo ha dado su verdadera dimensión.

            - Si tú, si yo (Epic, 1984).- Un intento algo descafeinado por resucitar lo que ya estaba muerto.

            - El pueblo guapeao (Twins, 1989).- Tan prescindible como el anterior, ya que “Veneno” era sólo un recuerdo y ni las guitarras ni la producción en su conjunto convencerán a los seguidores de la ya extinta banda..

Kiko Veneno

            - Seré mecánico por ti (Epic, 1981). Debut en solitario, con algún acierto (“Pata palo”, que años más tarde grabarían también Pata Negra, o algunas aproximaciones eróticas como “Quítate la bata”) y algunas sombras como cuando lleva dicho erotismo demasiado lejos.

            - Pequeño salvaje (Nuevos Medios, 1987).- Cuenta con coros de Martirio y un buen tema que abre el álbum y le da título pero… no tiene en su haber mucho más.

            - Échate un cantecito (BMG Ariola, 1992).- Objeto de esta reseña.

            - Está muy bien eso del cariño (BMG, 1995).- Con una portada diseñada por Javier Mariscal y la colaboración de Raimundo Amador a la guitarra, cuenta con magníficas e intensas canciones como “El lince Ramón” o La casa cuartel”.

            - Punta Paloma (BMG, 1997).- Cambio más o menos radical respecto a los dos anteriores, destaca por su tono notablemente más blues. “Traspaso” y “Malospelos” (otro personaje que añadir a su larga saga) son algunos de sus temas más logrados.

            - Puro veneno (BMG, 1998). - Recopilación de sus éxitos, regrabados de nuevo e interpretados algunos en colaboración con otros artistas. Incluye "Volando voy" y "Los mánagers", nunca antes grabadas en álbums propios del artista.

            - La familia Pollo (BMG, 2000).- Incluye una adaptación del tema “Esperanza” de Cathy Claret, a la que había producido su propio disco.

            - El hombre invisible (Elemúsica, 2005).- Cuenta con las colaboraciones de Raimundo Amador (“Satisfacción”), Jorge Drexler (“Inspiración”) y el mismísimo Jackson Browne (“Hoy no", que homenajea a John Lennon), siendo un gran ejemplo de fusión flamenco-rock.

            - Dice la Gente (2010).- Una mezcla de blues, rumba, pop, rock y, por supuesto, flamenco (vamos, lo que un servidor le pide básicamente) que presenta canciones como la que da título al disco o la divertida “Totupán”, con neologismo incluido.

            - Sensación térmica (2013).- Su despedida hasta el momento se abre con el tema “La vida es dulce”, alegre y melancólico a la vez pero debo decir que la recepción del disco fue bastante controvertida por su elección de Raúl Fernández “Refree” como productor y la introducción de arreglos e incluso instrumentos poco frecuentes en la música de Kiko (ukeleles, banjos y demás).

 

“ÉCHATE UN CANTECITO”, AL FIN LA GLORIA PARA KIKO VENENO

       

          Quizás a más de uno le sorprenda saber que, tras el impulso de este disco se encuentra nada menos que Santiago Auserón, el que fuera alma y voz de Radio Futura y que luego se transmutaría en Juan Perro.

            Precisamente ambos protagonizarían una fascinante gira conjunta después de que el álbum viera la luz: “Kiko Veneno y Juan Perro vienen dando el cante”.

            En ella, el genio gaditano se atrevía incluso con una versión en castellano del “Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again” de Bob Dylan.

            En cuanto al disco, lo que para Kiko es música andaluza popular y contemporánea se muestra como un coqueteo con otros ritmos más internacionales como el blues o el rock.

            Por otra parte, me encanta lo que comentaba el gran Diego A. Manriqueen torno a las canciones del álbum (frase que acuñó la propia BMG Ariola para la campaña publicitaria del disco):

Estas historias CAMINAN. Existen, respiran, palpan, transmiten. Y es que la belleza no necesita perchas. Basta con que estas canciones arranquen: ellas ya saben destellar, fascinar, ilustrar, conmover”.

Canciones que son las siguientes:

            1.-  Lobo lópez

            2.- El mensajero

            3.- Echo de menos

            4.- Superhéroes de barrio

            5.- Me siento en la cama

            6.- Fuego

            7.- Salta la rana

            8.- Joselito

            9.- Reír y llorar

            10.- En un mercedes blanco

 

LOBO LÓPEZ

           

          El dolor del reencuentro con el amor perdido alcanza su máxima expresión en “Lobo López”, mi tema preferido de Kiko y el que me enganchó de este álbum, hasta el punto de llevarme a seguir con más detenimiento la carrera del artista.

           Un hombre desencantado, con ínfulas de conquistador, se cruza con la que fue su gran amor pero no es capaz siquiera de decirle cuánto la echa de menos.

            Un día Lobo López

            Se encontró a su amada

            Hace cuanto tiempo

            Y me alegro tanto

            No me lo esperaba

            Ella se pregunta

            Nada personal

            ¿Qué has estado haciendo?

            Lobo le responde:

            Todo sigue igual

            La chica se desembaraza de él sin mayor problema y sigue su camino indefinido mientras él queda rumiando su fracaso y su impotencia.

            También tiene su punto de intersección con el cuento de Caperucita Roja sólo que con un intenso sabor español;

            Y pensar que hay fuera

            hay todo un plantel de chicas hermosas,

            flores temblorosas por dejarse comer.

            En definitiva, una canción deliciosa que aúna la picardía con la tristeza más evidente. Excepcional la interpretación que hace Kiko tanto a la voz como en la inspiración que le llevó a escribirla.

 

EL MENSAJERO

 

            Es un tema menor pero no carece de gracia, en su canto a la esperanza más elemental. Nos trae la figura de un mensajero que busca a la destinataria del mensaje sin que parezca importarle demasiado quién acabe siendo:

            traigo una carta

no tiene nombre

            nadie la manda y así

            no la puedo devolver

 

ECHO DE MENOS

 

            Canción levemente amarga pero sin dramatismos, en la que el protagonista evoca la ausencia de la que ya no está. Todo se la recuerda: las sábanas deshechas, la ausencia de revistas tiradas por la casa o del crujido de las tostadas... Una canción, por cierto, escrita inicialmente “por encargo” para Martirio pero que acabó quedándose el propio Kiko.

            En el espejo

            ya no encuentro tu mirada

            no hay besos en la ducha

            ni pelos, ni nada

            Pero, en realidad, la vida es lo que es:

            lo mismo te echo de menos,

            lo mismo,

            que antes te echaba de más

 

SUPERHÉROES DE BARRIO

 

            Con un cierto espíritu de cómic, del que también haría gala en sus frustrados intentos por resucitar a “Veneno”, Kiko pasa revista a algunos de los grandes ídolos de su vida en diferentes campos: fútbol (Di Stéfano), cine (Rita Hayworth u Orson Wells), tauromaquia (Curro Romero, Joselito el Gallo, Espartaco) o música (Bob Dylan) como lo haría cualquier muchachito de barriada.

            Vuela tú mi hermana, la paloma supermana

            mira que en la red Spiderman te atrapa

            sobre la ciudad, da un salto tú muy grande

            no dejes que el coste de la vida te agarre

            Y la canción funciona porque es divertida, desenvuelta, un tanto irreverente y más cómica que melancólica.

 

ME SIENTO EN LA CAMA

 

            Una balada suave y poco instrumentada que recuerda los intentos erotizantes de “Seré mecánico por ti” aunque de forma más tenue nos llega con este quinto tema del álbum.

            Una mancha en la sabana

            caldito de tu cuerpo

            tú tienes el mismo agua

            que me corre por dentro.

 

FUEGO

 

            Mucho más obvia resulta la intención en la siguiente, en la que la pretensión de cantarle al amor físico (como lo hacía El Último de la Fila en “Los ángeles no tienen hélices” y sublimaban más tarde en “Cosas que pasan”) no deja lugar a dudas aunque sea de un modo deliciosamente pueril y sin tintes pornográficos.

            Fuego en el monte de Venus

            y yo me voy a quemar

            Fuego pero no hay agua en el mundo

            que lo pueda apagar.

 

SALTA LA RANA

 

            Una historia de amor con tintes surrealistas que provocan la sonrisa antes que el escepticismo y que también se beneficia de una instrumentación sencilla y discreta.

            Me tiraste un limón

            y me diste en to la frente

            son las cosas del amor

            esa estrella reluciente

            La particularidad de la canción viene dada porque es en ella donde aparece el título del disco:

            Échate un cantecito

            por el camino de hierro

            que se te estire la cara

            y se endulce el cuerpo

 

JOSELITO

 

            Inspirado en un personaje real de la localidad gaditana de Conil (que visitaré, por cierto, dentro de unos días), “Joselito, el de la voz de oro” parece suponer también un guiño al popular niño cantor que acabó de mercenario en África.

            Con aires de rock y un pegadizo estribillo a dos voces que funciona perfectamente, es uno de los temas-estrella del disco junto a “Lobo López” y “En un Mercedes blanco”.

            La intención socarrona de la letra no es desmentida en ningún momento por el alto y alegre ritmo de la música.

            Por ahí viene Joselito,

            con los ojos brillantitos

            por la calle Peñón

            Se ha tomado tres botellas

            de Coca-Cola llenas…

            de vino de Chiclana

            Ya tiene las ganas

            Y ahora solo busca un sitio

            donde le dejen cantar

            Los cuplés de Joselito, a quien por cierto no me hubiese importado conocer, se desgranan por los puertos en vísperas de sus embarques, contagiando su espíritu festivo a propios y extraños:

            Siete novias tuve

            más novias que un moro

            me salieron malas

            y a las siete abandoné

            A propósito, me pregunto si soy el único en notar ciertas reminiscencias de estos versos en algún exitoso tema de Fito y Fitipaldis. Cierta inspiración sí parece tener.

 

REIR Y LLORAR

 

            Otro toque de surrealismo en el que es quizás el tema más endeble del disco (aunque no resulta fácil no serlo rodeado de tantas maravillas) supone el preludio del broche final.

            La Coca-Cola

            siempre es igual

            pero yo no,

            yo puedo cambiar

            yo no quiero más

            tener buena suerte

            abrázame fuerte

            y hazme volar

            hazme reír

            hazme llorar

            reír y llorar

 

EN UN MERCEDES BLANCO

 

            Esta rumba con sabor gitano forma, con la batería rockera y el órgano, un conjunto de lo más sugestivo aunque la parte final con el estribillo “A cantar como tú sabes” despierta ecos de salsa y de cumbia.

            Ponme, ponme la cinta otra vez

            pónmela hasta que se arranque

            los cachitos de hierro y cromo

            a cantar como tú sabes

En cuanto a la letra, con inspiración no confesa en Camarón, tiene un deje amargo que deja un extraño sabor de boca al finalizar el disco con ella.

            Su protagonista, un pobre diablo con pretensiones, no deja de ser un don ndie al que los demás compadecen por sus adicciones y su “ludopatía de bar”.

            diez duros de papel Albal

            y el cielo se ha iluminado

            En definitiva, un magnífico álbum, historia viva de nuestra música y que no debería faltar en vuestra discografía desde mi humilde punto de vista. Dicho queda.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar