CONTRAPUNTO LES ARTS

Cocina creativa en un marco incomparable

 

Causa limeña en plato

 

En la mismísima Ciudad de las Artes y las Ciencias –concretamente en la parte inferior del Palacio de las Artes Reina Sofía y en su “Salón del Turia”-, se ubica este atractivo restaurante, cuya dirección oficial es el número 1 de la Avenida del Professor López Piñero.

 

Acceso

 

Para llegar a él hay que descender, por tanto, a través de las escaleras o las rampas que nos llevan desde la altura de la calzada al nivel de los monumentos.

Una zona de terraza after hours nos recibe en la misma explanada que une el Hemisfèric con el Palau de les Arts que apelliada al restaurante.

 

Terraza

 

Lo más ortodoxo es acceder al mismo por la puerta izquierda, donde se sitúa la recepción pero tampoco hay mayor problema en hacerlo por la de la derecha, en su extremo simétrico.

Allí se confirma la reserva realizada y se nos asigna una mesa en la coqueta y acogedora sala del establecimiento, que se distingue por su atractivo diseño y por una iluminación tenue y agradable.

 

Local

 

El espacio interior responde a una estructura construida mediante varetas de madera natural, según técnicas artesanales del artista fallero Manolo García (nada que ver con el cantante).

El restaurante no es muy grande (tiene capacidad para unos 60 comensales) aunque sí lo suficientemente espacioso como para que estos no se molesten unos a otros.

Pero, sobre todo, cuenta con unas vistas envidiables –aunque sean a nivel del suelo- a la futurista arquitectura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/205-valencia-5

 

Vistas

 

La carta -que se nos entrega mientras se nos ofrece la posibilidad de tomar un aperitivo- es razonablemente amplia y acredita un cierto toque oriental, sin renunciar a los platos e ingredientes de la tierra, convenientemente “fusionados” con elementos latinoamericanos incluso.

El Chef Pablo Ministro y su equipo ofrecen pues elementos tailandeses o nipones que alternan con propuestas peruanas o mexicanas, con la permanente presencia de los cítricos o el arroz tan propios de Valencia.

Tras un original tentempié obsequio de la carta, la comida (o cena) se inicia con los ENTRANTES, todos ellos apetitosos y algunos muy originales. Para acompañarlos, nos darán a elegir entre pan de semillas, de centeno o “clásico”.

Recomendaría personalmente entre dichos entrantes las deliciosas Thaigambas, que son gambas de buen tamaño salteadas con una crema que incluye coco, hoja de lima, jengibre, galanga y ajo.

No menos recomendable resulta el Octopu’s Garden, homenaje a los Beatles, que consta de pulpo cocido y frito, acompañado de patata, pimiento, pimentón de la Vera y emulsión de salsa Mery.

 

Pulpo 3

 

Para los amantes de la carne cruda o casi cruda, un steak tartar de solomillo de vaca con helado de mostaza o un taco de cordero pibil constituyen estupendas posibilidades.

En caso de optar por una cena exclusivamente a base de entrantes, la oferta continúa con propuestas tan irrechazables como la causa limeña con pez limón; una especie de ensaladilla peruana apta incluso para quienes no gusten habitualmente del pescado, que ni siquiera se distingue en la compleja y sabrosa mezcla.

 

Causa limeña

 

Uno de los platos típicos del restaurante, con un título más que gráfico y que también se hace aconsejable, es el “Ole mis huevos”.

Consta de huevo cocido durante treinta y cinco minutos a 64º de temperatura y se acompaña de crema de patata parmentier, jugo de rabo de cerdo y boletus, trufa fresca y sal de Himalaya parda. Ahí es nada.

En el caso de que la comida sea a mediodía, una posibilidad interesante estriba en los ARROCES, un plato de ancestral tradición valenciana que en “Contrapunto” incorpora su marcada influencia oriental en recetas como el arroz de corvina y shiitake o el rossejat de pulpo y wakame aunque personalmente y a pesar de su nombre, me resulte más atractivo el arroz de cigalas y trompeta negra de la muerte.

Si se es irremediablemente clásico, el jamón ibérico de bellota con Denominación de Origen Dehesa de Extremadura o una selección de quesos “de aquí y de allí” hacen las delicias de cualquiera.

En el apartado de PESCADOS encontraremos, por otra parte, desde la corvina salvaje con verduras wok y mahonesa hoisin al rape con infusión de ajo negro y setas de chopo.

No menos tentadora resulta la oferta en CARNES, con la presa ibérica marinada con pesto rojo, el lomo de ciervo rojo pasión o incluso el pato con cacao y udon.

Para finalizar, los POSTRES, lejos de desmerecer, están sobradamente a la altura y uno lamentará no haber dejado más espacio para ellos si llega a la parte final de la comida sin poder degustarlos.

Son delicatessen como el chocolate blanco con fresas y coco, la torrija de brioche caramelizada o, debilidad personal de un servidor, la crème brûlée de Nutella y yema tostada.

 

Creme brulee mejor

 

Dado que el restaurante está incluido en El Tenedor (www.eltenedor.es), con promociones de hasta un 40%, resulta doblemente aconsejable aprovechar esa opción.

En cualquier caso, incluso si no se dispone de dicha promoción, los precios de la carta son razonables y, en función del número de platos demandados y de la bebida que se escoja, el precio de una cena aquí puede oscilar alrededor de los 35 euros, lo cual no es mucho si hablamos en términos de calidad-precio.

De hecho, están muy por debajo de los precios que hay que satisfacer en la práctica totalidad de restaurantes de cocina creativa de la ciudad.

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