THE OLIVER ST. JOHN GOGARTY

Comiendo en Dublín

 

 Portada

 

En pleno Temple Bar dublinés –concretamente, en los números 58 y 59 de Fleet Street-, el pub “Oliver St. John Gogarty” destaca por su fachada de un intenso color amarillo.

 

Fachada

 

Su nombre homenajea a un médico irlandés que destacó por sus facetas de narrador y poeta, sirviendo incluso de inspiración a James Joyce para el personaje de Buck Mulligan en su célebre “Ulises”.

Aunque es la planta baja la que concita una mayor afluencia de público, debido a las actuaciones en directo de intérpretes de música celta y folk, que se suceden a lo largo de todo el día, personalmente aprecio más el restaurante de la primera planta, menos bulliciosa y con una carta más esmerada.

 

Actuacion en directo

 

Si junto a la barra de la planta baja se hacinan turistas y parroquianos con sus Guinness en la mano (hay también cervezas de otras muchas marcas) y es posible degustar un estofado irlandés de cordero o la típica ternera a la Guinness, la oferta gastronómica se amplía ascendiendo un solo tramo de escaleras.

Encontramos así un amplio salón subdividido en dos partes, en el que las mesas están primorosamente vestidas con mantelerías, vajillas y cristalerías poco usuales por estos lares.

 

Salon

 

Bien es cierto que muchos comensales acuden al albor de cierta promoción que se anuncia en la fachada exterior del edificio y que resulta ser un mero señuelo, lo que hace desistir a muchos incluso después de haber tomado asiento.

La oferta en cuestión ofrece un menú de 22 euros (bebida aparte) y se compone un entrante a elegir entre varios posibles –los mejillones a la Guinness o los pasteles de carne entre ellos- y un principal que incluye filetes de ternera o el consabido fish & chips inglés, que aquí se sirve con bacalao.

Sin embargo, una vez en el restaurante, uno se lleva la desagradable sorpresa de que la promoción sólo está activa a partir de las cinco de la tarde.

Aparte de lo extraño de tal medida, hay que reconocer que resulta contraproducente pues la negativa ahuyenta a más público del que atrae su reclamo.

Si, a pesar del chasco, se opta por permanecer en el restaurante, la carta resulta más estimulante de lo habitual en la gastronomía irlandesa de “sota, caballo y rey” y sus precios no son excesivos (tampoco baratos) aunque hay que tener en cuenta que no incluyen los gastos del servicio, lo que viene a ser una propina obligatoria del 10%.

Personalmente destacaría algunos platos tan suculentos como el Char Grilled Rib Eye Steak (ternera a la plancha con salsa de whisky irlandés y mantequilla de ajo), que cuesta 20 euros o el Gogarty Lobster (langosta fresca con mostaza, crema y salsa de whisky irlandés con queso y espárragos), que sale por 30.

 

Steak

 

Por supuesto encontramos también otras propuestas más convencionales como la sopa de pescado, los estofados de ternera o cordero o los ya citados mejillones.

Los postres tampoco tienen desperdicio, siendo especialmente destacables la tarta de manzana rústica caliente con natillas de whisky irlandés y la tarta de queso con crema de Baileys.

 

Postres

 

Tarta

 

Mención aparte, en lo negativo, merece la lentitud e indolencia del servicio por el que se nos obliga a pagar, cosa que por otra parte entiendo pues las propinas voluntarias quedarían descartadas, habida cuenta las pocas ganas que le pone el camarero incluso siendo la única mesa ocupada en todo el salón.

Descuidar al público aunque éste no escasee –al menos en la planta baja- nunca es una buen apolítica pero si tenemos en cuenta que no se trata de un restaurante barato, el hecho de que su lentitud no me disuada de recomendarlo –tal como el excelente guía uruguayo Eduardo, de “Sandemans New Europe Tours”, había hecho previamente con nosotros- es buena prueba de la alta calidad del producto ofertado por el “Oliver St. John Gogarty”.

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