LA BOLOÑESA

 

Un "secreto desvelado" en Valencia (sorry)

 

Pizza Reggina

 

UNAS NOTAS PERSONALES

 

            Vaya por delante que esta reseña me va a costar alguna que otra mala cara en mi círculo más íntimo, bastante reacio a hacerle publicidad a este por otra parte magnífico restaurante.

            La razón de dicha resistencia reside en el hecho de que “La Boloñesa” es una pizzeria que siempre ha funcionado –y muy bien, por cierto- a base de la fórmula “boca-oreja”, sin necesidad de hacerse publicidad o repartir propaganda.

            A pesar de ello, mi impresión es que su fiel clientela -de la que formo parte desde hace casi treinta años-, no sólo mantiene dicha fidelidad sino que se ve numéricamente incrementada a causa de la buena prensa de que disfruta entre los adeptos.

            No estamos hablando de un local de relumbrón ni de la mejor pasta que se cocina fuera de Italia pero sí de un restaurante pequeño, íntimo, familiar, con comida de calidad y un toque de originalidad en sus pizzas como ahora veremos, además de un precio inusualmente asequible en tiempos en que el dinero no sobra a casi nadie.

            Por esa razón, intentar cenar allí un sábado sin haber hecho reserva previa resulta poco menos que inútil. Y no digamos en Fallas…

            Ese es uno de los motivos por los que mis allegados consideran que no debería hacer publicidad de un local en el que va siendo difícil conseguir mesa pero, por mi parte, considero que cuanto mejor les vaya, más posibilidades tendré de seguir disfrutando del restaurante en el futuro. A ser posible, durante otros treinta años por lo menos.

            Por otra parte, entre semana comienza a notarse con fuerza la crisis y no es inhabitual que apenas haya tres o cuatro mesas ocupadas a mediodía cuando me he dejado caer por allí un martes o un lunes (los miércoles permanece cerrado).

            En cualquier caso, es evidente que si ya he superado mis “Bodas de Plata” con “la Bolo” (como cariñosamente la llamamos sus fervientes seguidores) no es por casualidad ni por una malentendida lealtad sino porque son ellos quienes, a pesar de los cambios de personal que han experimentado a lo largo de todo este tiempo, continúan ofreciendo unas pizzas incomparables y un servicio atento y cordial.

            En cuanto a la cuestión crematística, cuando empecé a visitar la pizzería ni siquiera trabajaba todavía, por lo que me suponía un cierto esfuerzo costear alguna que otra cena. Sin embargo, con los años, los precios de sus platos no se han incrementado al ritmo de los de otros establecimientos y eso es algo muy de agradecer.

            Tanto como el hecho de que, desde el primer día, se adscribieron al “No está permitido fumar”. Sin duda, ello molestará enormemente a los fumadores y lo entiendo perfectamente pero, para los que no lo somos, ha sido una gozada disfrutar durante estos años de comidas sin humo que nos estropee los sabores y sin tener que esperar a la entrada en vigor del famoso Decreto Antitabaco.

 

EL LOCAL; UBICACIÓN Y DISTRIBUCIÓN

 

            Ubicado en la muy concurrida avenida Doctor Peset Aleixandre (prolongación natural de la de Primado Reig), concretamente en el número 96, su discreta fachada en blanco y rojo se erige a pocos metros de la entrada del túnel que comunica Peset Aleixandre con la avenida General Avilés. Tunel que pasa, por tanto, bajo la también avenida de Burjasot.

            A muchos visitantes de nuestra ciudad les llama la atención, por cierto, el gran número de avenidas con que cuenta Valencia.

            Tengo que hacer la advertencia de que la zona no es demasiado propicia para el aparcamiento, si bien el carril bus que cruza frente a la fachada se utiliza de forma habitual para tales menesteres a partir de las 22:00 horas.

            En cualquier caso, “La Boloñesa” cuenta con un local pequeño que se divide entre dos estancias:

            • La que nos encontramos al traspasar el umbral, la cual dispone de espacio para cinco mesas y, del otro lado del pequeño arco que separa en dos mitades la estancia, para otras tres mesas junto a la barra.

            • Otra interior, más pequeña pero más cuadrada, que permite montar otras cinco mesas o bien, debido a su forma, una o dos para grupos mayores de comensales.

            En cuanto a ornamentación, las paredes están cubiertas de azulejo hasta un metro de altura y, el resto, pintadas de color vainilla claro.

            De dichas paredes cuelgan algunas vasijas metálicas y sobre todo láminas (el Coliseo romano, por ejemplo) o dibujos con motivos italianos como el cuadro que reproduce la Península Itálica indicando gráficamente el tipo de queso propio de cada región.

            Cuenta con dos cuartos de baño realmente pequeños (uno por género) y la cocina se ubica al final de la estancia interior.

 

LA PIZZA, EL PLATO ESTRELLA

 

            ¿Qué tienen las pizzas de La Boloñesa que no tengan otras?, sería la pregunta. Existe una respuesta para dicha cuestión: son sensiblemente más gruesas que la mayoría de ellas.

            En efecto, la base alcanza tranquilamente los tres centímetros de altura pero es sorprendentemente crujiente y esponjosa.

            La masa no cuenta con rellenos pero sus ingredientes se integran magníficamente en el conjunto, otorgándoles un sabor muy peculiar que las distingue de la mayoría.

            Me han hablado de una pizzería por la zona de Madrid-Sur en la que las pizzas comparten esta característica pero, hasta el momento, yo sólo las he encontrado en este local valenciano del que estamos hablando.

            A propósito, resulta aconsejable comérselas cuando todavía están calientes pero con esto no descubro América.

            La última vez que consulté la carta, el número de pizzas ascendía a 33 variantes distintas, lo cual no está nada mal.

            Como es habitual en este tipo de establecimiento, se puede añadir (con un suplemento en el precio) o suprimir cualquiera de los ingredientes que componen la pizza en cuestión.

            También nos ofrecen, por si queremos rociar con él la pizza, un aceite aromático casero que potencia los sabores.

            Entre las treinta y tres destacaría las siguientes:

            • Romana-Veneciana.- Con champiñones, jamón y queso. Tardé algún tiempo en decidirme a probar otra, dada la adicción que me producía.

 

Pizza Romana Veneciana

 

            • Cuatro Quesos.- Esta curiosa variedad presenta una pizza con cuatro secciones muy diferenciadas incluso visualmente, ya que cada cuarto de pizza está cubierto por un tipo de queso distinto.

          • Reggina.- Mi preferida, por si interesa el dato. Tiene chorizo y queso y la pido siempre con pimiento morrón, lo que potencia sensiblemente su sabor.

            • Barbacoa.- Con carne picada y, obviamente, salsa barbacoa.

 

Pizza Barbacoa

 

            • Francesco.- Con jamón serrano, salchicha, huevo y queso.

 

Pizza Francesco

 

            • Mallorquina.- Con sobrasada.

            • Rústica.- Con longaniza, morcilla y  huevo.

            • Marina.- Con “frutos del mar” como atún, gambas y mejillones.

          • Carbonara.- Una de las más recientes incorporaciones a la carta, aderezada con una deliciosa salsa carbonara.

            Las hay también con salchicha, con salmón, con morcilla y longaniza, con táperas, con piña, con pepperoni y un largo etcétera de modalidades más.

            En cuanto a sus precios, oscilan entre los 4’90 de la pizza Margarita (la más sencilla de la carta, con queso y tomate como únicos ingredientes) y los 9’50 de la Genovesa (queso de cabra, canónigos y salsa Pesto) aunque la mayoría –una veintena- se sitúan entre los 6 y los 7 euros.

            A propósito, tanto las pizzas como las crepes se sirven también para llevar, previo encargo en el mismo teléfono con el que reservamos mesa: el 96 3407154.

 

OTROS PLATOS

 

            Además de las ensaladas, entre las cuales destaca la de la casa -que incluye jamón york y queso cortados a tacos, lechuga, tomate, cebolla, atún y aceitunas-, los entrantes no son muy numerosos, destacando las croques, una especie de sándwich mixto pero deliciosamente gratinado al horno.

            No se trata de un local de tapeo, por lo que no esperéis encontrar aquí patatas bravas o chorizos fritos. A lo sumo, unas aceitunas o unas almendras y eso si las pedís expresamente.

            En los últimos tiempos se han ido añadiendo a los platos tradicionales de la casa como las crepes saladas –con jamón york, queso y huevo-, los canelones o la lasaña, muchos otros como los ravioli, los macarrones o los espagueti, pudiendo escoger entre varias salsas, destacando la carbonara o -¿cómo no?- la boloñesa. Con tomate frito, carne picada y un toque propio esta última salsa.

            También es relativamente reciente la introducción del capricho italiano: queso Provolone al horno servido con mermelada de tomate.

            Otra debilidad personal es el plato de degustación de pasta con cuatro tipos distintos de pasta y otros tantas salsas (boloñesa, carbonara, curry y marisco -en ocasiones se sustituye esta última por una salsa verde).

 

MENÚ DEL DÍA

 

            El menú diario cuenta con varias modalidades y se sirve de lunes a viernes, conservando una de dichas modalidades incluso en sábados y domingo a mediodía. Sus precios están alrededor de los 8 euros pero incluyen bebida y postre.

            Se componen habitualmente de:

            • Ensalada o croque monsieur (a elegir). Esto es común a todas las modalidades.

       • Dependiendo del tipo de menú escogido (y, por consiguiente, de su precio): macarrones al horno (absolutamente deliciosos), lasaña, varias opciones de pasta con salsa boloñesa o carbonara y también, desde hace poco, pizza pero únicamente en sus variantes más sencillas y baratas.

            • Postre, que suele consistir en fruta de temporada o flan de vainilla (que suelen servir con sirope de fresa, si mal no recuerdo).

            Los cafés se cobran aparte pero no suelen poner problemas si prefieres canjearlo por el postre, en caso de que decidas prescindir de este último. Tampoco hay ningún problema en que te lo cobren aparte, por supuesto.

 

LAS CREPES

 

            Dado que “La Boloñesa” es pizzería-crepería, los postres por antonomasia en el local son las crêpes, absolutamente recomendables porque, al igual que las pizzas, los bordan.

            Destacaría las siguientes:

            • Fresas con nata.- Mermelada de fresas y nata montada. Es sencilla pero me encanta y os confieso que suele ser mi elección más habitual. También puede pedirse de fresa sin nata o mermelada de otros sabores como el limón.

 

Crepe fresa y nata

 

            • Chocolate y nueces (o bien chocolate solo, o chocolate con plátano, o chocolate con nata y con nueces o sin ellas).

 

Crepe chocolate nata y nueces

 

           • Grand Marniere.- Crêpe que contiene reserva de Cointreau, la cual flambean en tu propio plato al servirla.

            • Leche condensada.- Dulce-dulce.

            • Dulce de leche.- Al gusto argentino.

También puede pedirse panacota (deliciosa), tiramisú, flan o diversos helados.

 

Panacota

 

 

EN SUMA

 

            Resumiendo, se trata de un restaurante altamente recomendable, especializado en productos muy concretos y con el sello de la casa.

            Las pizzas, definitivamente distintas a las que se acostumbra a servir en otros lugares, son todas ellas muy sabrosas y los crêpes son también absolutamente deliciosos.

            El precio para una cena sin vino suele estar alrededor de los 14 euros. Si lo acompañáis de un Lambrusco (tinto o rosado), subirá algo más en función del número de comensales pero tampoco se exceden con los precios.

            La carta de vinos no es muy extensa e incluye algunos valencianos e italianos pero lo suyo es buscar algún espumoso rosado o tinto para acompañar las pizzas. Y algo más sutil si os decantáis por un plato de pasta.

            En cuanto al servicio, es muy cordial y muy discreto, circunstancias que, unidas, lo convierten en inmejorable.

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