HOTEL CORINTHIA PALACE

 

Un hotel cómodo en un lugar tranquilo (ATTARD)

           

Hotel Attard 2

 

             Lejos del ajetreo de la zona de Sliema y de St. Julians, Attard es un remanso de paz en el centro de la minúscula isla de Malta y no demasiado lejos de la antigua capital M'dina.

            Cercano a los jardines de San Anton, que rodean el Palacio Presidencial, el hotel Corinthia Palace ofrece un servicio quizás no demasiado cálido -el trato puede pecar de cierta "sequedad"- pero sí considerablemente cómodo. Con seguridad no puede equipararse a un 5 estrellas español pero, con eso y con todo, resulta bastante satisfactorio.

 

Hotel Attard jardines presidenciales

 

            Cuenta con un restaurante exterior, alrededor de la piscina, con menú de inclinación italiana y un ambiente romántico y agradable. La comida es de calidad y los platos están magníficamente presentados.

            No he tenido ocasión de probar el restaurante interior, que es tailandés.

            Los desayunos, incluidos en el precio de la habitación y que se sirven en un enorme comedor, son también de buena calidad pero, por desgracia, se repiten miméticamente a diario, sin la menor variación, lo cual llega a hacerse pesado transcurrida una semana de estancia en el hotel.

            Zumos obviamente artificiales, una bollería no demasiado surtida y la consabida profusión de huevos escalfados (que no fritos), salchichas y otros alimentos claramente del gusto de sus huéspedes habituales, mayoritariamente británicos, acompañan al café, el té, la leche, las tostadas o los yogures. De no haber sido por la reiteración, mi valoración sería más positiva.

            El spa es agradable y su precio razonable, lo que no quiere decir (no nos confundamos) barato.

            En cuanto a las habitaciones, son amplias, cuentan con grandes ventanas, un bonito cuarto de baño y un televisor con un buen número de canales, sobre todo británicos e italianos pero también autóctonos, alemanes e incluso el canal internacional de TVE.

            El precio resulta curiosamente un poco más alto que el de otros establecimientos de similar categoría ubicados en la costa, lo que parece indicar que va dirigido a un segmento más exclusivo de población aunque la realidad desmiente con prontitud esa apreciación.

            De hecho, durante mi estancia en el hotel los camareros reprendieron discretamente a una turista inglesa por presentarse en el salón del desayuno ataviada únicamente con un bikini y unas sandalias pese a las indicaciones en sentido contrario que aparecen diseminadas por las zonas comunes del establecimiento.

            Debo decir que la aludida no respondió con la misma discreción sino a voz en grito, demandando sus derechos y poniendo en fuga al personal del hotel, quienes sorprendentemente se limitaron a desaparecer y dejar campar a sus anchas a la individua. Así que de clientela selecta y exclusiva, nada de nada. Hay de todo como en todas partes.

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