HOTEL IMPERIAL

 

Un hotel “muy apañado” en LONDRES a precio razonable

 

 

Hotel Imperial 2

 

            Teniendo en cuenta lo difícil que resulta conseguir un hotel decente en Londres que no parezca la cueva de Alí Babá (sin tesoros, por supuesto) y por un precio que te permita seguir conservando los dos ojos, me llevé una grata sorpresa al dar con éste.

            El Hotel "Imperial", de 3 dignísimas estrellas, está ubicado a un par de manzanas del British Museum y apenas a doscientos metros de la estación de metro de Russell Square; precisamente la plaza en la que se encuentra el establecimiento.

           Hotel Imperial parada metro

 

         Además, en sus inmediaciones tenéis muy cerca un supermercado "Tesco" abierto literalmente a cualquier hora (igual a las nueve de la mañana que a las doce y media de la noche), un pub muy agradable donde se come bastante bien ("Friend at hand") y un par de restaurantes.

            Por otra parte, si no sois demasiado exigentes con el menú y no os molesta la comida rápida, en la propia cafetería del hotel se puede comer una hamburguesa con patatas o un "fish and chips" (plato típico británico consistente en pescado frito con patatas fritas).

 

Hotel Imperial 1

 

Hotel Imperial 5

 

            Sobre las habitaciones debo decir que su tamaño es más que razonable, están limpias y no ofenden a la vista (lo cual es mucho hablando de la capital del Reino Unido). Los cuartos de baño son muy correctos y las vistas dependen de la orientación de cada habitación: unas dan a la propia y arbolada plaza Russell y otras a la plazoleta-vestíbulo del propio hotel donde se detienen los taxis cuando descargan a los huéspedes. Esta segunda orientación incluye, por encima de la plazoleta, un paisaje urbano muy del estilo de "La ventana indiscreta".

            Los desayunos continentales del hotel, servidos en un enorme salón con un maître más seco que la mojama (y no me refiero precisamente a su aspecto) no son ninguna maravilla ni cambian de un día a otro pero al menos os solucionarán la primera comida del día, ya que son tan abundantes como queráis, puesto que se trata de un buffet. En él podréis encontrar pan tostado (la mantequilla y las mermeladas ya las tendréis sobre cada mesa), huevos fritos, huevos revueltos, salchichas, tomates asados, aluvias con tomate y un pequeño etcétera no muy largo. Por supuesto, te sirven café (eso sí, horripilante), té o leche directamente en la mesa.

            Sí debo advertir que la atención del personal del hotel -en especial, el de recepción- es tan cálida como un chapuzón en el Ártico en pleno mes de enero y siempre me he preguntado dónde queda la frontera entre la antipatía y la simple mala educación pero eso es lo que hay. Afortunadamente conocimos a un chico del servicio de limpieza que era muy simpático, por lo que no puedo afirmar con rotundidad que todo el personal del hotel sea desagradable. Ah, se me olvidaba comentaros que el chaval en cuestión era andaluz. Ya decía yo...

            Resumiendo y a pesar de la sequedad del servicio y de lo monótono de los desayunos, recomiendo totalmente este hotel por ubicación, instalaciones y precio. De hecho, me he alojado en él durante mis dos visitas a la capital británica. Visto lo visto, es todo un lujo por unos 50 euros por persona y noche (incluyendo desayunos).

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