CANOVA LUXURY LOFT

 

Un pequeño estudio en ROMA

           

Loft 1

 

          Cuatro años después de mi anterior viaje a la capital italiana y dado el éxito que supuso en aquella ocasión, en 2013 volví a recurrir a los servicios de Rentalinrome (www.rentalinrome.com), a fin de seleccionar un apartamento en la zona centro de la ciudad.

            El caso es que, fuese porque esperé demasiado o bien porque el mes de mayo era temporada “más alta” de lo que yo imaginaba, lo cierto es que constaté que ya había bastantes apartamentos reservados para esas fechas.

            En todo caso, consideré presupuesto, tamaño del apartamento (deducible por el número de plazas) y zona concreta de ubicación y me decanté por el Canova Luxury Loft, en la calle Antonio Canova.

            Debo admitir mi decepción cuando, a mi llegada -que se demoró bastante por haberse cerrado el tráfico rodado en el último tramo de la larguísima calle Corso, lo que obligó al chófer del taxi a dar mil vueltas e incluso saltarse alguna que otra prohibición-, la calle en la que se ubicaba el loft resultó ser un callejón cochambroso de casas con paredes sucias y desconchadas.

 

Calle Antonio Canova 2

 

Calle Antonio Canova 1

 

            El contacto que Rentinrome nos había asignado estaba esperándonos en la puerta -vista la puntualidad de que siempre han hecho gala, me temo que llevaría un buen rato allí- para recibir el pago, mostrarnos el apartamento y darnos las llaves.

            El loft tenía un aspecto bastante más acogedor que el entorno (aunque la calle Corso, a apenas cincuenta metros, es populosa y elegante) pese a que sus dimensiones eran menores de las que yo había deducido por las fotografías de la web.

            En nuestro segundo día descubrimos que la nevera no funcionaba y enviamos un sms a nuestro contacto, que se ofreció a enviarnos a un técnico para arreglarla. Sin embargo, dado que eso nos obligaba a permanecer en el apartamento alterando nuestra apretada agenda, optamos por declinar su ofrecimiento y contentarnos con que no se nos achacara el mal funcionamiento del electrodoméstico.

            En cuanto al apartamento, se accedía a él a través de un pasillo que terminaba en una reja (el llavero era espectacular porque incluía la llave del portal, la de la reja interior y las dos del propio loft), tras la cual, en un minúsculo corral, estaba la puerta de acceso.

 

Loft reja

 

Loft puerta

 

            Venía a ser un “tríplex” en cuya planta principal contaba con cocina (equipada con microondas, cafetera, tostadora de pan y la pequeña nevera que no funcionaba), mesa con cuatro sillas, un sofá de tres plazas frente a una pantalla plana de televisión de buen tamaño, una cómoda y una lámpara de pie.

 

Loft 6

 

Loft 3

 

Loft 2

 

            Se descendía por una escalera hasta el baño, que presentaba un bonito lavabo, una ducha con mampara e hidromasaje, secador de pelo, obviamente espejo y también bidet y el preceptivo inodoro.

            Por la misma escalera de caracol, una bonita estructura metálica pintada de blanco con peldaños de madera, se ascendía a la cama de matrimonio que, con una mesita de noche y una pequeña pantalla plana de televisión a sus pies, presidía el loft y era visible desde la entrada.

 

Loft 4

 

Loft 5

 

            A propósito, tuvimos un insólito problema con el servicio de transfer de Rentinrome, ya que al contratarlo unas semanas antes comprobamos que había bastantes horas entre el momento de la devolución obligatoria de las llaves del apartamento y la salida de nuestro vuelo de regreso.

            La solución que nos ofrecieron no me pareció nada profesional, la verdad. La disyuntiva era:

- O pagábamos un suplemento carísimo (equivalente casi al traslado desde del apartamento hasta el aeropuerto) y un primer taxi nos llevaba del loft a la central de Rentinrome, donde un segundo taxi nos llevaría desde allí hasta el aeropuerto

- O nos trasladábamos por nuestros medios a dicha central y el taxi nos llevaba desde ahí hasta el aeropuerto, lo cual tampoco era muy lógico pues nos obligaba a acarrear las maletas por media ciudad.

            Finalmente optamos por contratar este servicio con otra empresa que mostraba mayor flexibilidad.

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