HOTEL NUEVE LEYENDAS

 

La belleza, marca distintiva en Úbeda

            

Fachada

 

             En una ciudad tan hermosa como la renacentista Úbeda, este hotel boutique parece la elección lógica.

            Enclavado en un bonito edificio del siglo XVIII muy bien restaurado, la intención estética parece ser la marca de la casa, sin perjuicio de la comodidad, que tampoco se descuida.

            En cualquier caso, estando uno en el casco antiguo de la ciudad, parecería casi una herejía optar por la impersonalidad de un hotel de cadena.

            De hecho, la única disyuntiva posible a mi entender se establece en la elección entre el “Nueve Leyendas” y el Parador, enclavado este último en el Palacio del Deán Ortega, a escasos cien metros de distancia el uno del otro.

            Puede que entonces el argumento definitivo a la hora de decantar la elección a favor del “Nueve Leyendas” acabe siendo el precio, sensiblemente inferior en el caso de este último.

            Otra circunstancia que lo hace aconsejable es el trato afable y familiar que se dispensa en el establecimiento, siempre prestos a satisfacer cualquier duda o solucionar cualquier problema planteado por los huéspedes e incluso ejerciendo de guías -plano en ristre- para aconsejar las visitas más interesantes que pueden realizarse en Úbeda.

 

ACCESO MOMENTÁNEAMENTE COMPLICADO

 

            Como todo hay que contarlo, debo decir que las últimas obras realizadas en la zona han dificultado enormemente el acceso a los hoteles de la zona y, en particular, al “Nueve leyendas”. Sobre todo por la aparición de algunos de esos temibles bolardos emergentes que pueden destrozar los bajos de cualquier coche.

            En todo caso, la ubicación exacta del hotel es Plaza de López Almagro, número 3, aunque se trate más bien de un pequeño ensanchamiento en medio de la calle Lorenzo Soto que de una plaza propiamente dicha.

            Hasta tres son las opciones para llegar hasta el hotel:

- La que propone la dueña del hotel, que además os enviará por email en cuanto completéis la reserva, consiste en recorrer la estrecha calle Montiel hasta la Plaza 1º de Mayo y, una vez allí, por delante del bar “El Maño”, entrar al callejón que lleva directamente hasta la calle Lorenzo Soto.

- Una vez en el hotel nos comentaron que también era posible recorrer desde la plaza 1º de Mayo la calle Juan Ruíz González hasta llegar a López Almagro. Aunque Juan Ruíz González sea dirección prohibida, existe un acuerdo tácito con la policía local para permitirlo en tanto se solucionan los problemas de tráfico con el ayuntamiento.

            - En todo caso, la ruta que yo utilicé consistía en seguir la Avenida de la Constitución hasta alcanzar la Ronda Antonio Muñoz Molina. Ésta cambia de nombre a calle Cotrina y luego a Saludeja hasta acabar siendo la calle Redonda de Miradores. Es ahí donde se sitúa el parking público (y gratuito) de Miradores, que os vendrá bien si os hospedáis en el hotel. Pero para acercar los equipajes (y volver a recogerlos el día en que os marchéis) debéis entrar en la Plaza Vázquez de Molina, a la que únicamente se permite el acceso para los huéspedes del Parador y los vecinos. La distancia desde éste hasta el hotel “Nueve Leyendas” es de apenas cien metros, por lo que opté por esta opción que excluía las calles estrechas.

 

NUEVE HABITACIONES

 

            Lo primero que hay que decir es que, fiel a su nombre, el establecimiento cuenta con nueve habitaciones (siete dobles y dos individuales) que se corresponden con otras tantas leyendas locales:

- Los Cerros de Úbeda

- Los Juancaballo

- El Tesoro de la Puerta de Granada

- El Cristo de los Cuatro Clavos

- La Leyenda del Hospital de Santiago

- La Mujer Emparedada de la Casa de las Torres

- Los Doce Leones

- La Monja Varón

- El Duendecillo de la Colegiata de Santa María

Óbviamente la decoración es distinta en cada una de ellas y está sumamente trabajada, sin descuidar la comodidad, ya que todas cuentan con baño completo separado de la habitación, televisión en un lugar elevado frente a la cama e incluso en varias de ellas un pequeño saloncito.

            Están distribuidas en dos plantas pero el hotel cuenta con ascensor, por lo que el traslado del equipaje resulta sumamente cómodo aunque personalmente utilicé mucho la bonita escalera durante los días que pasé allí.

 

Pasillo

 

 

            Vamos a ver varias de esas habitaciones:

 

DSCN8638

 

DSCN8641

 

DSCN8642

 

DSCN8647

 

DSCN8648

 

            Como puede verse, la habitación tenía el techo de artesonado y el cabecero de la cama de madera, además de una ventana que daba al patio de luces del hotel.

También contaba con un saloncito amueblado con dos sillones, una cómoda, una silla y un espejo inclinado de cuerpo entero. En el minúsculo vestíbulo de entrada, un radiador para los meses fríos y una nevera permanentemente encendida con dos botellas de agua cortesía de la casa.

En cuanto al baño, estaba separado de la habitación por una estructura acristalada y contaba con inodoro, lavabo, bañera con pies y una pequeña ventana al exterior, además de los amenities habituales (peine, cepillo y pasta de dientes, champú o jabón de manos).

El gel de ducha estaba colocado en un dispensador de botella dentro de la misma ya una distancia perfectamente cómoda para su uso.

Otras habitaciones que tuve ocasión de ver fueron las siguientes:

 

El tesoro de la Puerta Grana

 

El tesoro 2

 

Los doce leones

 

Los doce leones 2

 

 

ZONAS COMUNES Y DESAYUNOS

 

            El desayuno se sirve en el saloncito situado a la entrada del hotel, en la planta baja.

            En la misma, además de las mesas de mantel blanco y las sillas dispuestas para los comensales hay una pequeña barra tras la cual se preparan los desayunos.

En la misma estancia pero separada, constituyendo un segundo ambiente, hay un espacio con vocación de salón que cuenta con un sofá, una pequeña mesa de té, un piano y una enorme mesa de madera para unas diez personas.

 

Salon

 

            A la izquierda de la entrada se encuentra el despacho de los dueños y, al otro lado del salón, las dependencias propias de la vivienda de éstas, cuya intimidad obviamente se respeta de forma escrupulosa.

            En cuanto a los desayunos en sí, cuyo precio si se contratan de forma separada es de 6 euros por persona y día, constan de:

            - zumo natural de naranja, que se exprime en ese mismo momento antes de servirlo en una jarra, con lo que es posible tomar tantos vasos como se desee

            - café de cafetera y leche servidos al instante

            - rebanadas de pan que también son tostadas en el mismo momento de servirlas

            - una cesta con pequeños envases de mantequilla, mermeladas de varios sabores (fresa, melocotón), paté ibérico, crema de jamón york y tomate

            - yogures blancos azucarados

            - otra cesta con dulces típicos como roscos de vino, pastas rellenas de chocolate y

            - fruta del tiempo; plátanos, manzanas y kiwis

            No es el bufet típico de un Parador pero sí, como se ve, resulta más que suficiente.

            En definitiva, la relación calidad-precio convierten a este pequeño hotel en elección lógica y casi obligada para quienes deseen disfrutar de las dos bellezas renacentistas de Andalucía: Úbeda y Baeza. 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar