BALANCE VIAJERO 2015

 

Descubriendo al gigante asiático

 

 

Viajes 2015

 

Un poco contra pronóstico se presentó la ocasión de viajar a China en este 2015 y hubo que aprovecharla.

Si en 2014 tuve mi primer contacto con América, un año después ha sido Asia la designada pues, si bien es cierto que en 2008 visité Turquía, apenas si pude recorrer la Costa del Egeo. En ese sentido, mi viaje de este año puede considerarse verdaderamente como mi primera incursión asiática.

Circunscribiéndose a China casi todas las novedades del año, éste también ha contemplado “repeticiones” de viajes ya realizados con anterioridad: a Londres y Warwick en Inglaterra, a la Toscana y la Liguria en Italia, a Galicia, a Granada y a Córdoba.

Todavía ha quedado tiempo, no obstante, para hacer una rápida incursión en la portuguesa Oporto y para conocer ciertas poblaciones toscanas inéditas en viajes anteriores: Colle di Val d'Elsa, Montepulciano o San Quirico d'Orzia.

Incluso para pisar por primera vez Pontevedra capital y alguna de sus poblaciones como Noia, Rianxo o Tui.

 

Colle portada

 

1) ITALIA, REINCIDIENDO EN LA TOSCANA

En 2013 estuve dos veces en Italia (en Roma durante la primavera y en la Toscana durante el otoño) pero eso, lejos de saturarme, me incitó a proyectar un futuro viaje en el que tuvieran cabida algunas poblaciones toscanas menos conocidas.

Obviamente (la ocasión la pintan calva), no le hice ascos a la posibilidad de reincidir en estimulantes visitas previas:

- Florencia, con su impresionante Duomo (el Baptisterio con las Puertas del Paraíso estaba en obras), la Piazza della Signoria, el Ponte Vecchio y las preciosas vistas desde el Piazzale Michelangelo y la iglesia de San Miniato del Monte.

- Siena, con su Piazza del Campo, la espectacular catedral y sus preciosos palacios.

- Les Cinque Terre, en la región de la Liguria, si bien aproveché para visitar Corniglia, el único de los cinco pueblos que no tuve tiempo de ver en 2013.

- Volterra, en la que esta vez coincidí con una vistosa cabalgata de estética medieval que me recordó inevitablemente a la película “Luna nueva”.

- San Gimignano, con sus 13 torres supervivientes de su pasado esplendor.

- Pisa, aunque esta vez fue imposible ascender la Torre Inclinada por carecer de entrada.

Por lo que respecta a los escenarios inéditos, sobresalieron entre ellos:

- Colle di Val d'Elsa, con su incomparable Barrio Alto tendido sobre el precipicio.

- Montepulciano, una bellísima ciudad medieval que comparte con Volterra el honor de haber sido escenario de las aventuras vampíricas de los Vulturi.

- San Quirico d'Orzia, con sus murallas supervivientes y su proverbial tranquilidad.

- Asciano, una población menor pero con cierto encanto.

- Monteriggioni, un impresionante pueblecito rodeado por completo de una sólida muralla.

LO MEJOR

- Degustar un helado en “Dondoli”, la dos veces declarada Mejor Heladería del Mundo, que se sitúa en San Gimignano.

- Disfrutar del paisaje toscano sin prisas por tranquilas carreteras rurales en las que sólo de tarde te cruzas con alguien.

- Descubrir el Relais della Rovere, el magnífico hotel de Colle di Val d'Elsa que fue residencia del Papa Julio II cuando éste todavía era cardenal. De hecho, sigue dando nombre a su no menos magnífico restaurante “Il Cardinale”.

- Hacer acopio de pasta, pizzas, queso pecorino, vinos italianos y capuccinos.

LO PEOR

- El agobio de no encontrar sitio en ningún restaurante entre Pisa y Colle di Val d'Elsa en pleno Domingo de Pascua, ya que todos los establecimientos estaban atestados.

- La falta de previsión, al no comprar las entradas de la Torre Inclinada vía internet, que me impidió subir de nuevo al peculiar monumento.

- Levantarse a las cuatro de la madrugada para tomar el avión de regreso en Pisa, a dos horas del hotel por estrechas carreteras, sólo para comprobar que el vuelo era finalmente desviado a Bolonia, con lo que había que hacerse otros 200 kilómetros por tierra; en esta ocasión, en autobús.

 

Museo Ciencia 2015

 

2) INGLATERRA, CON UNA SESIÓN ESPECIAL EN WARWICK

Volver a Londres siempre es buena idea aunque sólo sea para volver a sumergirse en atmósferas ya conocidas y refrescar con ello experiencias pretéritas.

Entre las mismas puedo mencionar:

- Ver a vista de pájaro el Parlamento Británico y los meandros del Támesis desde el London Eye.

- Repetir el musical “El rey león” en su idioma original.

- Darse un garbeo por el British Museum o la National Gallery sin perder nunca nuestra capacidad de asombro ante el poder creativo del ser humano (del destructivo ya hay, por desgracia, demasiadas muestras en todas partes).

- Pasear por las tiendas de Candem o por sus abigarrados puestos de comida de todos los puntos del planeta.

- Enfrentar de nuevo maravillas como el Tower Bridge, la Abadía de Westminster o la Torre de Londres.

- Saludar a las ardillas y los pelícanos del Parque Saint James y, si se tercia, también a la familia real en el Palacio de Buckingham.

Y, ya puestos, siempre hay oportunidad de añadir nuevas experiencias a nuestro bagaje:

- Tomar un tren hasta Warwick para disfrutar un día entero del castillo y sus actividades; exhibiciones de aves o de tiro con arco, por ejemplo.

- Conocer un Museo tan interesante como el de Historia Natural, cuyo edificio tiene tanto interés como las magníficas colecciones que alberga.

- Visitar el museo de cera Madame Tusauds, muy superior a su homólogo neoyorkino, con dos magníficas atracciones incluidas en la entrada normal: un tour en un taxi antiguo que viaja sobre raíles y nos da un paseo por la Historia de Londres y la proyección de un cortometraje de animación, correspondiente a Los Vengadores de Marvel, cuya acción transcurre frente al propio Palacio de Buckingham.

- Permitir a los más pequeños (o no tanto) que se fotografíen como si fuesen Harry Potter en la recreación del andén 9 y ¾ que se ha construido en la estación de King's Cross.

- Darse el gusto de echar un vistazo en la tienda monográficamente dedicada al propio Potter que han erigido frente al andén y, si de dispone de dinero y de ganas de gastarlo, adquirir blazers de las distintas “casas” de Hogwarts, planos del Merodeador, bufandas o incluso varitas.

LO MEJOR

- La gratuidad de los museos londinenses.

- En general se advierte una mayor amabilidad y paciencia en el personal que trabaja en las recepciones y restaurantes de hotel así como en las taquillas de transportes y espectáculos.

- Poder disponer de un día entero en Warwick y su castillo gracias a su buena conexión ferroviaria con Londres y así sacarme la espina de mi primera visita, dentro de una excursión organizada, durante la cual apenas si pude pasar hora y media en el castillo.

- Resulta excelente el sistema de tarjetas de metro semanales que implica la devolución de la parte proporcional no utilizada cuando, al final de tu estancia en la ciudad, devuelves físicamente la tarjeta en las taquillas.

- Sigue siendo una delicia asistir a las demostraciones de nuevos juguetes en los almacenes Harrods, donde la atención siempre es exquisita.

LO PEOR

- Siempre queda alguna vieja señora que añora los tiempos del Imperio y te mira por encima del hombro, dando por hecho que vas a intentar colarte sólo por el hecho de ser “hispano”.

- Que una parte de Candem haya sido demolida, incluyendo algunas tiendas de las que guardaba un buen recuerdo.

- Las colas para comprar los tickets semanales de metro y lo farragoso que resulta tener que pagar cada uno de ellos por separado. Eso, munto con el inopinado cierre de alguna estación, casi motivó que llegara tarde al teatro.

- Los precios del tren rápido hacia Warwick son un tanto elevados.

 

Panoramica desde Torre 1

 

3) GALICIA (yOPORTO)

Con motivo de mi último viaje a Galicia aproveché para realizar parte de la llamada “Ruta de la Camelia”, lo que me llevó a visitar diversos Pazos a cual más espectacular.

Comenzó la visita en el Pazo de Oca, continuó en el Pazo de Rubianes, donde encontramos cerrada la puerta de acceso, que nos fue franqueada tras llamar a un teléfono que se indicaba en un cartel y concluyo en el Pazo Quinteiro da Cruz, donde el propietario nos hizo el honor de guiarnos en una visita inolvidable.

Además de eso y de dar un paseo por la Plaza del Obradoiro y aledaños de la hermosa Santiago de Compostela, también tuve ocasión de alojarme en el Parador Nacional de Cambados y, desde allí, realizar una serie de interesantes excursiones:

- Vilanova de Arousa, una población sin grandes atractivos pero que conserva la casa natal de don Ramón del Valle-Inclán además de contar con un recomendado (con razón) restaurante.

- Pontevedra, una ciudad que me sorprendió por la belleza de la Capilla de la Virgen Peregrina, la del Convento de San Francisco y la de sus plazas de Fereria, de Ourense, de Estrela, da Leña y da Verdura.

- Tui, un conjunto monumental de gran belleza en el que descolla su Catedral con aspecto de fortaleza.

- Rianxo, con su Santuario de Guadalupe y su cercana playa.

- Noia, en la que me sorprendió su Museo de Losas Sepulcrales, ubicado en la iglesia de Santa Maria A Nova.

- El Monasterio de Carboeiro, un lugar fascinante a orillas del río Deza que se halla en plena fase de restauración.

Pero mi viaje a Galicia también me permitió penetrar en terreno portugués ara conocer al fin la bella ciudad de OPORTO, una asignatura pendiente hasta ese momento.

Comunicada con Pontevedra por autopista de peaje, ésta es la mejor opción si no se va sobrado de tiempo.

No desaproveché precisamente la oportunidad, solazándome en la contemplación del Duero desde lo alto de la Torre dos Clerigos, visitando la espectacular Librería Lello e Irmao que inspiró a la mismísima JK Rowling (que vivió en Oporto unos meses) a la hora de poner en imágenes fílmicas algunas estancias de Hogwarts y contemplando con muda admiración la Catedral de la ciudad, la muy “azulejada” Estación de San Benito y hasta el McDonalds de la avenida dos Aliados, ubicado en un vistoso edificio de estilo art deco.

Hasta tuve tiempo de degustar un bacalhau as natas en “Filha dea Mae Preta”, un restaurante a orillas del Duero, en pleno barrio de Ribeira.

LO MEJOR

- Descubrir Volotea, una magnífica aerolínea de bajo coste que podría dar lecciones de profesionalidad (buen trato, espacio más que suficiente entre butacas, puntualidad) a otras de su sector como Ryanair, Easyjet o Vueling.

- Disfrutar del mismo inolvidable paraje (El Pazo Quinteiro da Cruz) en el que se fotografió la portada de uno d ellos últimos catálogos de Chanel y donde muchas décadas antes habían departido secretamente De Gaulle y Adenauer.

- Comer mucho y muy buen marisco en Galicia (con especial acento en “Os Remos” de A Guarda y “Café Reiz” de Vilanova de Arousa) y un no menos delicioso bacalao en Oporto.

- La proverbial amabilidad de los portenses, que no desmerece en absoluto a la de los lisboetas.

LO PEOR

- Que el pequeño aeropuerto de Vigo esté tan desnudo, ya que carece de tiendas en las que matar el tiempo.

- Comprar online un ticket para las autopistas electrónicas de Portugal y acabar viajando por otra que no lo era, con lo que me tocó volver a pagar (aunque, por suerte, fuese barata).

 

Hangzhou pagoda desde lago

 

4) CHINA

Mi primera incursión en Extremo Oriente no pudo ser más satisfactoria. Y es que, exceptuando la tremenda pesadez de los viajes aéreos (algo más de dos horas hasta Frankfurt y otras diez desde allí hasta Shanghai y otro tanto a la vuelta desde Pekín) todo fue realmente rodado.

Como cabía esperar, la experiencia de sumergirse en una cultura tan diferente de la nuestra resultó sumamente enriquecedora.

Arquitectura, paisajes, costumbres, sabores... todo resultó atractivamente distinto y novedoso.

Pero veamos un sucinto resumen de los descubrimientos más relevantes que el viaje trajo consigo:

- En Shanghai tuve mi primer contacto con los templos budistas y su peculiar espiritualidad, visité la interesante Concesión Francesa, paseé por sus bellísimos jardines de Yu Yuan y descubrí la “nueva China” de lujosos rascacielos.

- En Suzhou me di de bruces con otra China más terrenal aunque, a los olores desagradables y la insalubridad del agua de los canales, se antepuso la belleza de sus pagodas y la magnificencia de sus jardines tradicionales.

- Tongli, por su parte, me ofreció la posibilidad de navegar por los canales de un pueblo de agua y de contemplar prácticas ancestrales de pesca con cormoranes.

- En Hangzhou caí definitivamente fascinado por la inabarcable diversidad de los paisajes chinos: esculturas budistas en la roca de una colina, hermosos lagos, altísimas pagodas, armoniosas plantaciones de té...

- Xi'an, por su pate, respondió sobradamente a mis altas expectativas con sus espectaculares guerreros de terracota pero las superó incluso ofreciendo atractivos de los que no tenía noticia alguna como la muralla de la ciudad antigua, el Templo del Ganso Salvaje o el animado barrio musulmán.

- En Luoyang seguimos ensanchando nuestro umbral para el asombro con las célebres Grutas de Longmen el Templo del Caballo Blanco y el Templo Shaolin de los monjes del kung fu, si bien lo que más me sorprendió de este último fue su bucólico Bosque de Pagodas.

- En Pekín no pude por menos que disfrutar de esa sucesión interminable de maravillas que atesora la capital: la Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano, el Templo del Cielo, el Templo de los Lamas, la Colina del Carbón o el Barrio Artístico entre ellas.

- Dejo para el final la Gran Muralla China que no por tópico evitó ser lo que más me impresionó de todo el viaje por su majestuosidad y por sus desmesuradas dimensiones.

LO MEJOR

- Templos, murallas, jardines y palacios de excelsa belleza que no se borrarán nunca de mi memoria.

- Los contrastes entre la tradición y el progreso.

- El divertidísimo tobogán con el que se desciende de la Gran Muralla.

- Los precios más que asequibles de los mercados de imitación tanto en Shanghai como en Pekín.

- Los hoteles Marriot de Shanghai y Park Plaza de Pekín fueron los mejores dentro de un nivel general francamente alto.

- La atractiva a la vez que diligente directora del hotel de Xi'An, que hubo de mediar en una áspera discusión con taxistas locales.

- Nuestros guías en Xi'An (Juan) y Pekín (Javier) destacaron por su simpatía y su sapiencia además de hablar estupendamente nuestro idioma, fruto de su paso por nuestro país.

LO PEOR

- No tener tiempo de ver las Tumbas Ming en Pekín.

- La picaresca de algunos taxistas (sobre todo en Xi'An), que pretenden aprovecharse de la presunta candidez del recién llegado... aunque a veces salgan trasquilados.

- La insalubridad y suciedad de algunas calles y canales, por no hablar de ciertos baños (los del Templo Shaolin son, directamente, indescriptibles).

- El poco aseo que denotan ciertas costumbres locales como la de abstenerse de taparse la boca al toser o estornudar.

- Cierta monotonía en la gastronomía.

 

2015 Alhambra y catedral desde Sacromonte

 

5) GRANADA (yCÓRDOBA)

El regreso a una de mis ciudades preferidas del planeta, seis largos años después de mi útima visita, evidenció dos cosas: lo mucho que la he añorado en este tiempo y el hecho de que el tiempo sólo pase por ella para acrecentar su belleza.

Pocas son las experiencias que me restan por vivir en la ciudad del Darro pero siempre resulta un absoluto placer volver a recorrerla con calma, permitiendo a los sentidos embeberse de cada detalle:

- La imprescindible visita a La Alhambra, en esta ocasión en turno vespertino,  me permitió apreciar los colores del crepúsculo desde sus incomparables Palacios Nazaríes.

- Las puestas de sol desde el Mirador de San Nicolás, en lo alto del Albaycín, siguen conservando intacta su magia.

- Ascender paseando al propio Albaycín o al Sacromonte o andar sin prisas por la Acera del Darro o el Paseo de los Tristes tiene un encanto al que es difícil sustraerse.

- También es un placer degustar los deliciosos piononos granadinos y actualmente hay un buen número de sabores -de dulce de leche, chocolate blanco o chocolate negro- pero, personalmente, sigo prefiriendo el sabor tradicional sobre todos ellos.

- Las visitas a la Catedral, la Capilla Real, la Alcaicería, el Corral del Carbón, el Bañuelo o la Abadía del Sacromonte son siempre magníficas opciones.

- Al tapeo habitaul en la zona de la Plaza Nueva o del Campo del Príncipe se les unión en esta ocasión un gozoso descubrimiento: el del magnífico “El Quinteto”, cuyas delicatessen (flamenquines, kebabs o tiramisús reinterpretados a su modo) no puedo dejar de recomendar.

- Tampoco hay que olvidar la visita a alguna tetería que nos traslade mágicamente al Magreb más misterioso.

El escaso tiempo disponible apenas me permitió una incursión rápida en CÓRDOBA (a sólo 160 Km de Granada, que se traducen en dos horas de viaje en coche y otras tantas de vuelta) para ver su grandiosa Mezquita-Catedral, lamentar la demasiado moderna restauración de su Puente Romano y degustar un salmorejo y un jamón de primera.

LO MEJOR

- El hotel “Room Mate Leo” de Granada: céntrico, bonito, cómodo y con una atención exquisita por parte del personal.

- Que en octubre la meteorología permita todavía tomar una copa en la terraza del “Alhambra Palace”, no como en otros años a esas alturas.

- Poder degustar (y comprar) piononos y dulces árabes, deliciosos tanto los unos como los otros.

- Descubrir estas maravillas a amigos que todavía las desconocían.

LO PEOR

- Los líos que a veces se forman en la parada del Alhambra bus de la Plaza Nueva por la mala organización: cuando alguien no cabe en el autobús que se marcha queda fácilmente fuera de la nueva cola que se forma.

- La enorme masificación que ha sufrido en los últimos años la visita a los Palacios Nazaríes de La Alhambra y que ni siquiera los estrictos turnos logra acotar.

- No tener tiempo de subir a la torre de la Mezquita-Catedral de Córdoba, habilitada desde finales de 2014 y desde la que presumiblemente debe gozarse de espléndidas e inéditas panorámicas sobre la ciudad.

 

PLANES PARA 2016

           

          El objetivo principal del año ya está no sólo fijado sino también cerrado: salvo desgracias no deseables, Japón significará un mayor ahondamiento en Extremo Oriente allá para finales de marzo.

            El resto del año tendrá que articularse en una de estas previsibles direcciones:

     - Provenza francesa

     - Roma

     - Croacia

     - Estados Unidos o Perú (no demasiado probables estas últimas).

      Estaremos aquí (o eso espero) dentro de un año para dar cuenta del nuevo balance.

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