BALANCE DE CINE 2015

 

El año de los dinosaurios

 

Jurassic World en Blu ray

 

 

No creo necesario a estas alturas recordar los criterios que rigen este particular balance de “lo mejor y lo peor del año" en materia cinematográfica pues con ésta son ya seis las entregas ofrecidas a los sufridos lectores del blog. En cualquier caso, siempre es posible volver a leer el Balance de Cine 2010 para refrescarlos.

 

Por otra parte, a finales de 2015 me vi obligado a realizar el trasvase DVD-Blu-Ray, por lo que la foto que preside este balance ya viene convenientemente actualizada..

 

CINE EN PANTALLA GRANDE

 

En un año un tanto gris, sin grandes sorpresas ni títulos espectaculares que animaran la cartelera, apenas un par de películas han destacado del resto y no tanto por gozar de una excelsa calidad como por su eficiente funcionamiento o su correcta puesta en escena, que contrastaba con la mediocridad imperante.

 

De hecho, han sido bastante numerosas las decepciones con algunos films que habían levantado grandes expectativas mientras que apenas puede hablarse de descubrimientos agradables entre aquellos otros que carecían de ellas.

 

También se ha echado en falta, al menos por parte de un servidor, una oferta de cine español a la altura de la que se había disfrutado en ejercicios anteriores, con apenas un par de trabajos que suscitaran un mínimo interés a priori, lo que ha tenido como consecuencia una cuota personal de pantalla prácticamente inexistente en 2015.

  

A fuerza de repetirme, no puedo por menos que recordar también que el panorama fílmico sigue dominado de forma tiránica por franquicias y remakes, que este año, lejos de disminuir, han seguido proliferando como las setas, sofocando con su número los escasos esfuerzos de la industria por avanzar.

 

ZONA GÉLIDA

 

Dentro de lo malo, debo reconocer que tampoco han abundado en esta ocasión los títulos catastróficos aunque los que incluyo en esta menguada lista son francamente infumables.

 

De este modo, “El séptimo hijo” se lleva la palma entre lo peor del año. Ni siquiera sé demasiado bien cómo catalogarla porque incluirla en cualquier género degrada sin duda alguna al género en cuestión.

Lo que pretende ser un cuento fantástico o una historia de aventuras épicas con cierta ambientación medieval no pasa, en realidad, de melifluo y aburrido telefilm de tres al cuarto donde la trama y los diálogos van de la mano hacia el desastre.

 

No hay ni un atisbo de originalidad en todo el film y ni siquiera la escenografía aporta nada significativo, limitándose a constituirse en un refrito de muchas películas anteriores, de las que sólo copia lo más superfluo.

 

Mención aparte merece la interpretación, de las de sonrojo ajeno, por lo que es una pena ver a Jeff Bridges y a Julianne Moore perdidos en esta mediocridad.

 

No sale mucho mejor parada “Blackhat, amenaza en la red”, un bodrio presuntamente de suspense que no logra otro resultado que un profundo sopor en el espectador.

 

El argumento es torpe, está pésimamente desarrollado y las escenas de acción son directamente prescindibles.

 

Por otra parte, a pesar de que no tengo una gran opinión de Chris “Thor” Hemsworth como actor, sí tenía la impresión, al parecer equivocada, de que al menos tenía el caché suficiente como para obtener papeles con un mínimo de interés.

 

En cuanto a la (afortunadamente) última entrega de la saga protagonizada por Jennifer Lawrence, “Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte II”, no se me ocurre peor forma de despedirse que con este engendro del demonio.

 

Tan aburrida y ñoña como cualquiera de las partes anteriores, en esta ocasión hay que añadir entre sus flagrantes errores un ritmo incorrecto y un final tan inverosímil como previsible. Curiosamente, el hermano de Chris, Liam Hemsworth, también pone su granito de arena en este descalabro general.

 

Lo cierto es que lo único que merece la pena de toda la tetralogía es su magnífica banda sonora, a cargo de James Newton Howard.

 

ZONA “NI FRÍO NI CALOR”

 

No es ningún desastre pero me tampoco me satisfizo “Chappie”, del sudafricano Neill Blomkamp, un director con el que claramente no sintonizo, como ya me quedó claro después de ver “District 9” y “Elysium”.

 

Las escenas de acción no están mal pero la deprimente ambientación estética y emocional de su cine no me resulta atractivo en modo alguno y la película podría estar a medio camino entre la citada “District 9” y la “A.I.” de Spielberg, que tampoco me gustó en absoluto. Es menester referirse en este punto a mi artículo sobre las “Filias y fobias de cine”.

 

Otro tanto ocurre con “Mad Max: furia en la carretera”, un film que goza de gran predicamento entre público y prensa pero que a mí me dejó indiferente.

 

Los personajes resultan excesivos, algunas escenas son gratuitamente desagradables y en ese pseudo-gore parece residir la única actualización de la saga “Mad Max” protagonizada por Mel Gibson, ya que los personajes tampoco cuentan con ningún interés especial.

 

No es que sea tampoco un fan de la saga de Gibson pero debo reconocerle, al menos, una fuerza dramática de la que carece el film protagonizado por Tom Hardy y Charlize Theron, el cual se pierde entre fuegos de artificio dentro de su polvorienta escenografía.

 

Con el balance ya terminado, he recibido con estupor la noticia de que el film se cuenta entre el ramillete de escogidos para optar al Oscar a la Mejor Película del año. En fin, no sé de qué me extraño a estas alturas. Deberé confesar de nuevo que cada vez entiendo menos de esto.

  

El destino de Júpiter”, de los hermanos Wachowski, está por supuesto a años-luz de “Matrix” u “Origen” aunque quizás no sea tan aburrida como se ha vendido en la prensa.

 

Sí que es cierto que su guión, que repite el habitual esquema combinatorio del doble plano de realidad, no funciona en esta ocasión, no tanto porque resulte confuso como por el hecho de que la historia es más bien tontaina. Indigna de sus célebres creadores, la verdad.

 

La atractiva Mila Kunis no logra salvar la película pero al menos sí hace gala de una notable expresividad de la que se beneficia su irregular personaje.

 

Tampoco me resultó demasiado estimulante “Corazones de acero”, un film ambientado en el frente europeo de la Segunda Guerra Mundial y que, protagonizado por Brad Pitt, no sólo no hace olvidar a la magnífica serie “Hermanos de sangre” sino que contrasta con ella debido a sus graves carencias.

 

Los personajes, incluyendo al protagonista, no calan en el espectador, los diálogos carecen del empaque necesario para funcionar y personalmente me molestan mucho las escenas de tensión gratuita que acaba generando y que recuerdan al peor Haneke.

 

Con todo, la peor decepción del año por lo que a mí respecta la constituye “El francotirador”, sin duda la peor película dirigida por Clint Eastwood en muchos años.

 

La historia gira en torno al personaje real de Christopher Scott Kyle, que se distinguió como el francotirador más letal de la historia militar estadounidense durante varias campañas en Iraq.

  

Sin embargo, la película no logra transmitir acertadamente la fractura interna que sufre el personaje mientras que las escenas de acción proporcionan una desagradable sensación de “déjà vu”, con la película de Kathryn Bigelow “En tierra hostil” como referencia demasiado evidente.

 

ZONA CALDEADA

 

Por encima de la barrera de los títulos decepcionantes, “Ex machina” supone un inspirado acierto dentro de la subtemática de la inteligencia artificial, construida sin demasiado alarde de medios y contando con muy pocos personajes.

 

El londinense Alex Garden, guionista de “28 días después” y “Sunshine” y autor de la novela en la que se basa ”La playa”, debutaba en la dirección con esta destacable producción británica que cuida tanto la forma como estimula con el fondo.

 

La secuela “Ocho apellidos catalanes”, por su parte, supone otra ración de lo mismo tras el enorme éxito de taquilla de “Ocho apellidos vascos”. Divierte pero ya no sorprende porque las claves son las mismas.

 

El “sobrino de Buenafuente” y la Sardá se unen a la pléyade de personajes de la primera entrega pero, aunque tienen sus momentos, las escenas más recordadas siguen teniendo como protagonistas al cuarteto Rovira-Lago-Elejalde-Machi.

 

De entretenida sin más cabe calificar “Vengadores: la Era de Ultrón”, que defrauda no pocas de las altas expectativas suscitadas por el primer film en el que se reunían los Iron-man, Thor, Capitán América, Hulk y compañía.

 

Sinceramente, su atropellado comienzo no es la mejor forma de dar inicio al film, sobre todo porque a medida que avanza la película acaban notándose más los parones pero también porque, en esta ocasión, los villanos de la función no son lo suficientemente carismáticos.

 

De este modo, la lucha de “monstruitos” se convierte casi en un plagio de algunos enfrentamientos ya vistos en la propia “El increíble Hulk” (entre los “transformados” Edward Norton y Tim Roth) o, lo que es peor, en la endeble “Spider-man 3” (con Tobey Maguire dándose de leches con el Hombre de Arena).

 

Otro tanto acontece con “Spectre, muy lejos de los enormes aciertos de la entrega anterior de la saga Bond, la magnífica “Skyfall”.

 

La que parece ser la despedida de Daniel Craig del personaje de 007 comienza con una briosa escena en pleno Día de los Muertos mexicano para luego degenerar en una historia que llega a ser aburrida, lo cual resulta imperdonable en un producto de sus características.

 

Ni la belleza de Monica Bellucci y Léa Seydoux ni las localizaciones romanas y mexicanas ni las coreografías de acción logran animar una película que deja un mal sabor de boca final al paso de Craig por la franquicia.

 

Tomorrowland: el mundo del mañana”, por su parte, constituye un producto de ciencia-ficción dirigido a un público extremadamente joven, lo que no parecía desprenderse del trailer del film.

 

Soy consciente de que es muy posible que mi generosidad al juzgar esta discreta película se deba al hecho de haber sido rodada en parte en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (eso sí, le han dado caña a la infografía) pero me resultó razonablemente distraída y George Clooney y Hugh Laurie salen bastante airosos del envite.

 

Spielberg se enmienda un tanto tras unos cuantos títulos vacuos y efectistas gracias a “El puente de los espías”, protagonizada por Tom Hanks y con un inconmensurable trabajo a cargo del actor inglés Mark Rylance, que interpreta al espía soviético al que el personaje de Hanks defenderá.

 

Homenaje al cine clásico de espías, la atmósfera del film recrea con precisión los tiempos de la guerra fría, a la vez que la reconstrucción histórica y la fotografía le dan una soberbia cobertura a su historia ambientada en el Berlín de los primeros días del Muro. A falta de una gran incertidumbre, el director nos evita sus excesos de otras ocasiones en aras de una correcta contención emocional.

 

Kingsman. Servicio Secreto”, protagonizada por Colin Fith, es como un cruce entre el cine de James Bond y el de Tarantino, lo que ofrece un resultado tan irregular como sorprendente, en el que la aventura y el delirio se toman de la mano.

Digamos que la trama resulta puerilmente insípida pero sirve de excusa para un buen número de escenas espectaculares aunque en alguna (la de la iglesia especialmente) se les haya ido bastante la mano.

 

Segunda parte de la saga iniciada con “Divergente”, “Insurgente también funciona discretamente bien, muy por encima de juegos famélicos y crepúsculos vampíricos, como ya apuntaba hace ahora un año al respecto de esta saga para adolescentes.

 

No es demasiado original y toma unos cuantos elementos de varias distopías clásicas pero tampoco resulta tan previsible como cabría esperar, lo cual es de agradecer a estas alturas.

 

Una secuela largamente esperada por los amantes de la saga creada por George Lucas allá por 1977, también vio este año la luz el séptimo episodio de “Star Wars”, titulada “El despertar de la fuerza”.

 

En realidad, el film no sorprende demasiado y, en mi opinión, rescata alguno de los lugares comunes a la primera trilogía (la más moderna aunque cronológicamente sea anterior) y a la segunda y más clásica, recuperación incluida de las viejas glorias que en su día dieron vida al trío protagonista.

 

Pocas sorpresas pues, especialmente a nivel argumental y, eso sí, algunos planos visualmente bellísimos como los que muestran a la caída Estrella de la Muerte o a las extrañas y gigantescas criaturas que pululan por la pantalla.

 

Por lo que respecta a “Entourage (El séquito)”, la realización misma del film fue una grata sorpresa para quienes nos contamos entre los seguidores de la serie que durante ocho temporadas nos alegró las noches en la pequeña pantalla.

 

Diseñada como un capítulo más pero de duración extra-larga (en televisión apenas duraban media hora cada uno), el film funciona exactamente igual que lo hacía la serie, ya que cuenta con los mismos personajes y actores y recrea la misma atmósfera ya habitual para sus fieles.

 

En preparación se encuentra ahora mismo una tanda de artículos en los que hablaré muy largamente sobre ella, de modo que los seguidores de Vince Chase, Eric, Drama, Tortuga, Ari Gold y compañía estáis de enhorabuena.

 

En cuanto a los reboots del año, debo destacar “Terminator Génesis”, que nos trae al casi septuagenario Arnold Schwarzenegger de nuevo como organismo cibernético al servicio de Sarah Connor, quien en esta nueva versión recibe (como en la original) la visita de Kyle Reese, uno de los hombres a los que comanda su hijo en el lejano futuro.

 

Realmente no es que la película aporte gran cosa a la saga preexistente pero se deja ver como lo que es: una película de acción en la que se juega con reglas ya conocidas para el espectador y sólo se transgreden algunas, que no desvelaré, a fin de dotarla de interés.

 

Uno de los papeles relevantes de la nueva Terminator está interpretado por Jason Clarke, que también protagoniza “Everest”, uno de los títulos notables del año.

 

Recreando la tragedia real acaecida en 1997, se trata de un drama ambientado en el Himalaya, que se articula como una obra coral, con una excelente fotografía y sólidos personajes. Ya he publicado durante este curso un exhaustivo y largo artículo en dos partes sobre este film.

 

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/230-everest-parte-i

 

Marte (The Martian) es otro de los títulos que flirtean con la zona noble del año pero, aunque se trata de una muy correcta fusión entre “Apolo 13” y “Náufrago”, echo en falta en ella algo de grandeza.

 

La interpretación de Matt Damon es magistral, cambios físicos incluidos y la puesta en escena resulta muy académica pero, sin acertar a definir las razones, lo cierto es que no me parece una película ni mucho menos redonda.

 

Por último, “Ant-man” es una película algo atípica de superhéroes, con un grado de imprevisibilidad muy superior al habitual, lo que la convierte automáticamente en un film atractivo y digno de verse.

 

Con un impecable ritmo y sin grandes alardes, el film funciona estupendamente sobre la premisa de hacer creíble lo inceíble y de mezclar acción con humor y con ciertas dosis de encanto.

 

Por si ello fuera poco, arropando al poco conocido Edgar Whrigt, también cuenta con la destacada participación de Michael Douglas y Evangeline Lilly.

 

ZONA AL ROJO VIVO

 

Vamos con la terna ganadora de este año, en un apartado en el que se hace más patente que en ningún otro mi subjetividad más subjetiva:

 

 

Un día perfecto

 

Fernando León de Aranao, el excelente director de “Barrio” o “Los lunes al sol” es el responsable de esta producción española pero con un reparto totalmente internacional, en el que descollan Tim Robbins, Benicio del Toro u Olga Kurylenko.

 

El film ejemplifica como pocos la máxima de que o es amado incondicionalmente u odiado sin reservas y es obvio que yo me cuento entre los integrantes del primer grupo.

 

 

Ambientando en el final de la Guerra de los Balcanes a un grupo de voluntarios, la película muestra el devenir diario de estos y sus enormes dificultades para vencer hasta los problemas más nimios, a la vez que sus inquietudes personales y los enfrentamientos que las mismas les deparan incluso con quienes se supone que están del mismo lado.

 

Drama profundo aliviado con inteligentes dosis de humor, la interpretación resulta tan soberbia como cabía esperar del elenco.

 

Sicario

 

En un buen año para el puertorriqueño Benicio del Toro, éste toma parte, junto a Josh Brolin (descendido ya del “Everest”) y Emily Blunt, en otra de las sensaciones del año.

 

Con ciertas reminiscencias de la “Traffic” de Soderbergh, el film reúne los ingredientes adecuados para funcionar como un thriller de magnífica factura con el narcotráfico como fondo.

 

Presenta algunas escenas de acción francamente notables (como la que tiene lugar entre los coches detenidos en la frontera mexicana) y tampoco prescinde de crear atmósferas claustrofóbicas cuando la historia lo demanda.

 

Además, contrariamente a lo que ocurre con otras buenas películas, ésta cuenta con un espléndido final que la revaloriza todavía más.

 

Jurassic World

 

Cine comercial al cien por cien sin el menor atisbo de introspección psicológica ni de tramas elaboradas.

 

El regreso de los dinosaurios, más de una década después de “Jurassic Park III”, es un espectáculo en toda regla.

 

Sin el irrecuperable espíritu del primer Parque Jurásico de Spielberg pero con dosis más que suficientes de acción, emoción, humor y grandiosa escenografía.

 

http://www.rincondesinuhe.com/homepage-3/226-de-jurassic-park-a-jurassic-world-parte-iii

 

Un gigantesco parque futurista equipado con los últimos avances tecnológicos y en pleno funcionamiento nos permite sumergirnos en la historia como espectadores que asisten no a una proyección sino a un parque temático real. Y el resultado, mercantilismos aparte, resulta enormemente divertido y efectivo.

 

 

ANEXO: Cine en televisión, Dvd y Blu-Ray

 

Atendiendo a los mismos criterios vistos para el cine en pantalla grande, desgloso el material visionado en pantalla pequeña:

 

Zona Gélida (peligro, no tocar):Ghost Rider: espíritu de venganza” (si la primera parte de “El motorista fantasma” era un horror, la segunda es francamente deleznable), “Proyecto dinosaurio” (guión inexistente, cámara al hombro y auténtico veneno para quienes se mareen con facilidad frente a una pantalla), “Habitación en Roma” (lo siento pero, por increíble que pueda parecer, dos chicas guapas desnudas no son suficientes para librarnos del tedio), “La fría luz del día” (un presunto thriller ambientado en España y con nada menos que Sigourney Weaver y Bruce Willis), “Young adult” (Charlize Theron tampoco salva este thriller con protagonista femenina entre inmadura y psicópata), “Malditos bastardos” (Tarantino se despacha con una sucesión de escenas incómodas sin contraprestación alguna) o “El robo más grande jamás contado” (sorprende ver algo tan malo en la filmografía de mi admirado Daniel Monzón pero, claro, eran sus comienzos).

 

Zona “Ni frío ni calor” (vosotros mismos):Yo” (una curiosa película protagonizada por Alex Brendemühl a la que le falla el ritmo), “La tentación” (fallido melodrama de la época de Woodstock y encabezado por Diane Lane y Viggo Mortensen), “Tesis sobre un homicidio” y “Carancho” (dos largometrajes argentinos que, pese a estar protagonizados por Ricardo Darín, decepcionan notoriamente), “R.A.F. Facción del Ejército Rojo” (cine alemán mal envejecido en relación con una de las organizaciones terroristas más temidas del siglo XX), “Los amantes del Pont-Neuf” (en modo alguno apta para cinéfilos susceptibles de sufrir una depresión), “Conocerás al hombre de tus sueños” y “Blue Jasmine” (dos de las películas más sosas de Woody Allen en los últimos tiempos), “Sentencia de muerte” (el típico telefilm reduccionista de sobremesa que sólo cuenta con dos finales posibles) o “La maldición de Drácula” (otro telefilm que pretende actualizar el mito del famoso conde vampírico sin demasiado éxito).

 

 

          Zona Caldeada (recomendables):La invención de Hugo” (un estético homenaje a los orígenes del cine), “Felices 140” (un thriller coral español en el que destaca el apartado actoral), “Anonymous” (espléndido film de época a cargo de un director, Roland Emerich, acostumbrado más bien a grandes superproducciones sobre catástrofes), “Plenilunio” (Imanol Uribe firma esta competente adaptación de la novela homónima de Antonio Muñoz Molina) “Así somos (people like us)” (interesante drama con una pizca de previsibilidad), "El santuario" (un magnífico film de aventuras claustrofóbicas acerca de las penalidades de un grupo de geólogos submarinistas), “El alquimista impaciente” (la única adaptación al cine de las novelas de Bevilacqua y Chamorro constituye un film muy estimable), “El libro negro” (perspectiva holandesa para los desmanes nazis de la Segunda Guerra Mundial), “Sin reservas” (agradable film con más comedia que drama sobre las vicisitudes de una cocinera a la que encarna Catherine Zeta-Jones), “La sombra del poder” (correcta adaptación de la serie televisiva), “El juego del ahorcado” (drama y thriller a la vez, con una Clara Lago desgarradoramente creíble, muy bien secundada por el novel Álvaro Cervantes), “El odio” (cine frances muy áspero y en blanco y negro, con protagonismo para un impactante Vincent Cassell), “Interstellar” (un film que no me gustó demasiado en su estreno pero que gana bastante en visionados posteriores) o “Diarios de la calle” (Hillary Swank emula a la Michelle Pfeiffer de “Mentes peligrosas”).

Zona “Al rojo vivo” (coleccionables):La mejor oferta” (un thriller elegante y de impecable factura a cargo del director de “Cinema Paradiso”), “Her“ (inquietante y fascinante thriller acerca de los límites emocionales de la inteligencia artificial) “Django desencadenado” (un Tarantino en estado de gracia combina con maestría drama racial, suspense, acción y humor), “Todos los hombres del rey“ (brillante biopic encubierto de un político sureño al que Sean Penn encarna de forma magistral) y “El secreto de sus ojos” (el mejor cine argentino y, por supuesto, con el incombustible Ricardo Darín).

 

REVISITACIONES CLÁSICAS (carne de coleccionismo): Intriga morbosa a cargo de “Terciopelo azul”, thrillers ambientados en Berlín Este como “Sentencia para un dandy”, ciencia-ficción con la demasiado envejecida “Capricornio Uno”, cine ya clásico de Woody Allen como “Días de radio” y “Maridos y mujeres” o épica con la versión de 1925 de “Ben-Hur”.

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