BALANCE LITERARIO 2014

 

El año de Harry Bosch

 

 

Balance Libros 2014

 

 

 

PREÁMBULO

 

 

El descenso en mis lecturas, sostenido a lo largo de los últimos años, ha tenido en este último ejercicio una caída más drástica si cabe.

 

Si hay que apelar a alguna excusa, la principal que esgrimiría sería la mera existencia de este blog. De hecho, su puesta en funcionamiento y el mantenimiento permanente de sus contenidos consume no sólo una considerable parte de mi tiempo sino también de mi energía mental.

 

Por otra parte, algunos de mis pocos artículos literarios (siempre resalto el hecho de que, en esencia, el Rincón de Sinuhé es un blog de cine y viajes) han requerido relecturas de obras ya vistas con anterioridad. Por ello recupero en esta ocasión ese apartado –“Relecturas”-, del cual estuvieron huérfanos los Balances de los últimos años.

  

Antes de comenzar, reitero una vez más los criterios de clasificación de mis lecturas que, como queda dicho hasta la saciedad, no se circunscriben a las veleidades del mercado editorial sino más bien a los de mis estados emocionales.

 

• Zona Gélida, a la cual irán aquellas lecturas que o bien no me han aportado nada o bien me han desagradado especialmente.

• Zona “Ni frío ni calor”, en la que terminarán aquellas obras de las que, sin llegar a desagradarme, podría haber prescindido perfectamente.

• Zona Caldeada, en la cual se ubica la mayoría y que corresponde a los libros cuya lectura me ha parecido interesante y/o placentera y en los que merece la pena invertir el tiempo.

• Zona “Al rojo vivo”, en la que las lecturas elegidas aparecerán como sinónimo de “Mis recomendaciones”.

 

 

ZONA GÉLIDA

 

 

Afortunadamente este apartado sigue siendo, año tras año, el menos poblado. Ello demuestra que o bien mi tolerancia literaria crece en la misma medida que decrece mi actividad lectora o bien que tengo cierta puntería a la hora de escoger mis lecturas.

 

La primera decepción del ejercicio vino de la mano de todo un clásico como el escocés Robert Louis Stevenson. Y concretamente con El Club de los Suicidas”, obra tan renombrada como sus inmortales “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde” o “La isla del tesoro”. Sin embargo, la ingenuidad manifiesta de esta brevísima obra apenas trasciende sus originales premisas iniciales pues ha envejecido francamente mal.

 

La historia comienza cuando el príncipe Florizel de Bohemia protagoniza una de sus correrías nocturnas por Londres acompañado del fiel coronel Geraldine. Su camino se cruza con el de un joven que ofrece tartas de crema a cuanto se cruzan en su camino y que, cada vez que se las rechazan, opta por comérselas él mismo. En dichos pasteles ha gastado el desconocido la mitad del dinero que le quedaba tras haber sido arruinado y no haber podido optar a la mano de una dama. La otra mitad la ha invertido en su ingreso en el Club de los Suicidas, en el que la curiosidad del príncipe le incitará también a entrar.

 

Mucho más actual es el neoyorkino John Darnton, autor de la endeble Neandertal”, un decepcionante relato de aventuras en la línea del “Esaú” de Philip Kerr pero muy lejos de su brillantez. De hecho, aunque no empieza del todo mal, la novela acaba perdiéndose en los tópicos más sonrojantes mientras uno espera que finalice cuanto antes.

 

En ella, la doctora Susan Arnot y el doctor Mattison son requeridos por cierto Instituto de Investigación Prehistórica cuando el mentor de ambos, el profesor Jerome Kellicut, desaparece en las montañas de Tadzhikistán pero no sin antes haberles enviado el cráneo de un neandertal datado sorprendentemente apenas tres décadas atrás.

 

 

ZONA “NI FRÍO NI CALOR”

 

 

Algo menos indigesta pero lejos de resultar satisfactoria, “Cita con Rama” es la primera de las cuatro entregas de la saga urdida por Arthur C. Clarke, científico y autor de obras de ciencia-ficción y de divulgación científica. A Clarke se le incluye en el subgénero de la “ciencia ficción dura”, caracterizada  por su rigurosidad científica y en la que los detalles técnicos prevalecen sobre cualquier otra consideración.

 

Eso contribuye a hacérmelo poco grato, asemejándolo a Asimov, con quien tampoco comulgo. Para colmo de males, Clarke fue coguionista de la sobrevalorada “2001: Una Odisea en el Espacio” de Stanley Kubrick, de nuevo un autor lejos de mis preferencias.

 

En cuanto a la novela, narra cómo tras el gran cataclismo originado por un meteorito en 2077, que causó la muerte de seiscientas mil personas y la desaparición de Padua, Verona y Venecia, comenzó el Proyecto Vigilancia Espacial. En 2130 su centro de operaciones descubre lo que parece ser un enorme asteroide entrando en el Sistema Solar aunque luego se revela como un mundo artificial que se dirige hacia el Sol y al que bautizan como Rama.

 

El Libro del Día del Juicio Final”, de la estadounidense Connie Willis, constituye una obra más bien extraña. Comienza recordando al “Rescate en el tiempo” de Michael Crichton pero luego se vuelve progresivamente oscura hasta convertirse en tétrica y lúgubre.

 

La acción se sitúa en 2054, cuando los viajes en el tiempo son ya cosa habitual en el ámbito universitario e investigador. Desde Oxford, Kivrin es enviada al año 1320 bajo la supervisión del decano en funciones Gilchrist pero con la oposición de Dunworthy, tutor de la joven, que considera que el lanzamiento no goza de las suficientes medidas de seguridad. En respuesta a sus fundadas dudas, Kivrin llega enferma a la Edad Media, víctima de lo que parece ser influenza, una virulenta forma de gripe que pronto desata una epidemia en el Oxford de 2054.

 

Tampoco me satisfizo “20.000 leguas de viaje submarino”, del eterno Julio Verne. Y es que, pese a sus visionarias predicciones, la prosa del autor francés envejece mal. La escasa acción de la voluminosa novela y las interminables listas y descripciones de animales marinos con los que se despacha Verne vuelven tremendamente aburrida a su novela, brillantemente llevada al cine, eso sí, en 1954 por Richard Fleischer.

 

En la novela, la fragata Abraham Lincoln, al mando del comandante Farragut, sale en 1867 en busca de un monstruo formidable que está asolando los mares. El profesor Aronnax del Museo de París, que viaja a bordo, sostiene que debe tratarse de un narval gigantesco. Pero cuando se topan con él resulta ser un ingenio submarino creado por el hombre. Tras un encontronazo con el Nautilus, que así resulta llamarse, el profesor, su ayudante Conseil y el arponero noruego Ned Land caen al agua y son recogidos por el capitán Nemo en calidad de invitados… o de prisioneros.

 

 

ZONA CALDEADA

 

 

Las crónicas del Bien y del Mal”, del vigués J. Mariño, es la prometedora primera entrega (“Jugando con fuego”) de una trilogía que parece estar entre la mitología clásica y los X-Men. La novela es francamente entretenida, está repleta de acción y en ella no faltan ni humor ni sensualidad.

 

 

Al principio de los tiempos los eones se dividieron –nos dirán- en Tronos de la Alianza, que juraron respetar el libre albedrío de los hombres, y Potestades, que no aceptaron enseñar a la Humanidad sin imponerle la sed de justicia. Tras asistir a la ascensión y caída de grandes civilizaciones como Egipto o Roma, algunas Potestades como el Fénix comienzan a reclutar adeptos entre seres humanos extraordinarios que acaban de morir. Será el caso del romano Mell, de la ninja japonesa Joyko o, ya en nuestra época, del agente de la CIA Marc Valetti.

 

Aunque ficticia, la historia de “Jennie”, de Douglas Preston, bucea en muchas experiencias reales de chimpancés criados con humanos, lo que la convierte en emotiva y sorprendente. Una gran novela que daba inicio a la prolija carrera de Preston, todavía sin Child a su lado.

 

La historia comienza cuando el docor Hugo Archibald, del Museo de Historia Natural de Boston, asiste en Camerún al nacimiento de una chimpancé cuya madre está agonizando, envenenada por sus cazadores. Prendado de la criatura, Hugo la bautiza como Jennie y la lleva consigo a Kibbencook, un tranquilo pueblo de Massachusetts donde le esperan su esposa Lea, su hijo Sandy y su pequeña hija Sarah. La chimpancé se convierte en un miembro más de la familia y causa sensación en el barrio, en el museo y más tarde en todo el país cuando la doctora Pamela Prentiss comienza a enseñarle el Lenguaje de Signos Norteamericano para Sordos (ASL) con resultados sorprendentes.

 

La recopilación de novelas cortas “Leyendas negras”, a cargo del editor Robert Silverberg presenta seis relatos inéditos relacionados con otras tantas sagas (“Mundodisco”, “Majipur”, “Terramar”, “Añoranzas y pesares”, “Canción de hielo y fuego” y “La Guerra de la Brecha”) escritas respectivamente por Terry Pratchett, el propio Robert Silverberg, Ursula K. Le Guin, Tad Williams, George R. R. Martin y Raymond E. Feist.

 

En “El mar y los pececitos”, las brujas de Mundodisco pretenden que Yaya Ceravieja, invariable vencedora del concurso, deje de presentarse. Ella se las ingeniará para arruinarles el evento.

 

Por su parte, “El séptimo sepulcro” presenta al humano Pontífice de Majipur abandonando su laberinto subterráneo, junto a su séquito, para investigar el asesinato de un arqueólogo metamorfo. Sus poderes serán necesarios para dar con el culpable.

 

Libélula y dragón” muestra a la altísima y tosca Libélula llegando a Roke para demandar un adiestramiento sólo reservado a los varones. Será recibida con hostilidad por el Maestro Thorin.

 

En “El hombre en llamas”, Breda recuerda en su vejez cómo su madre viuda se casó con Lord Sulis, un noble exiliado con su enorme séquito. Las vidas de este hombre y de Tellerin, el soldado al que amaba Brenda, serían puestas en la balanza.

 

El relato-estrella de esta recopilación y el que le da realmente sentido es “El caballero errante”, de George R. R. Martin. Se sitúa cien años antes del comienzo de “Juego de Tronos” y en él, el escudero Dunk se inscribe en un prestigioso torneo tras morir el anciano caballero al que servía. Sin embargo, se verá envuelto en un duelo con el príncipe Aegor Targaryen cuando éste agrede a una atractiva marionetista.

 

Por último, “El chico de la leña” muestra a los tsurani llegando a las tierras de Lord Paul, quien se rinde sin luchar aceptando el vasallaje. No le servirá de nada cuando un tiempo después su hija sea raptada.

 

La casa infernal”, del galardonado escritor de ciencia-ficción Richard Matheson, constituye una de sus incursiones en el género de terror. El enfoque pseudocientífico que hace de esta historia de mansiones encantadas la dota de un interés superior al habitual aunque debo decir que no me pareció bien resuelta.

 

Cuenta la novela que, en diciembre de 1970, el multimillonario Rolf Rudolph Deutsch está agonizando, por lo que decide pagar una astronómica cantidad para averiguar si existe vida tras la muerte. El doctor Lionel Barrett, físico dedicado a la Parapsicología, Florence Tanner, una ex actriz que ejerce de médium mental y Benjamin Franklin Fischer, único superviviente de la trágica expedición de 1940 son enviados a la casa Belasco de Maine, apodada la “Casa Infernal” y considerada el Everest de las casas encantadas. Edith, la esposa del doctor, completa el grupo que deberá encontrar respuestas para Deutsch.

 

Una de las sorpresas agradables del año la protagoniza la donostiarra Dolores Redondo con su “Trilogía del Baztán”, de la que “El guardián invisible” es su primera entrega. Se trata de una sugestiva historia de suspense truculento ambientado en el boscoso valle navarro de Baztán y enmarcada por la singular mitología de la zona.

 

La inspectora de la Policía Foral navarra Amaia Salazar se ve obligada a regresar a su Elizondo natal para investigar los asesinatos rituales de varias muchachas. Todo apunta a la presencia de un asesino en serie. En Elizondo, la inspectora se reencuentra con su tía Engrasi y con sus propias hermanas, con quienes el trato no siempre es cordial.

 

Un cambio radical de tema y tono lo constituye “LesLuthiers de la L a la S”, de Daniel Samper Pizarro. Todo un ingenioso y ameno repaso a la historia de un grupo humorístico-musical legendario. En la obra, Samper se contagia de la gracia de sus integrantes componiendo un divertido libro.

 

Gracias a él sabremos que en 1966 se formó en Buenos Aires una numerosa agrupación humorístico-musical llamada I Musicisti. A causa de las tensiones internas del grupo, del mismo se escindirían Gerardo Masana, Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich. Eran los primeros pasos de Les Luthiers.

 

Los vampiros de la mente”, del dúctil Dan Simmons, me sorprendió también por su ágil y explícita propuesta. Cultivador del fantástico, la ciencia-ficción y el terror, juntos o separados, aquí se despacha con una historia que resulta imprevisible casi hasta el final.

 

La historia presenta a los ya ancianos Melanie, Nina y Willi, quienes comparten un poder que denominan “la aptitud” y que les permite introducirse en las mentes de otras personas para “usarlas”. Cada cierto tiempo, los tres se reúnen para “jugar” y dar cuenta de sus crímenes respectivos pero, tras uno de dichos encuentros, Willi muere en un accidente de avión y, a renglón seguido, Nina intenta matar a Melanie.

 

Elizabeth George es la autora de “El precio del engaño”, una de las novelas –no precisamente la primera- de la saga que protagoniza la sargento Barbara Havers. Sin haber leído ni las anteriores ni las posteriores y sin noción previa alguna acerca del estilo de la escritora estadounidense, debo confesar que su novela me pareció valiente y atractiva a la vez que actual, ya que pone sobre el tapete el conflicto racial en Gran Bretaña sin renunciar a la intriga.

 

La sargento Barbara Havers, de New Scotland Yard, es poco menos que obligada a tomarse unas vacaciones tras sufrir una paliza en el transcurso de una misión policial. Enterada por su amiga Hadiyyah, una niña paquistaní de ocho años, de que ésta y su padre Taymullah Azhar, se disponen a pasar unos días en la costa, no tarda en relacionarlo con los incidentes raciales que están azotando Balford-le-Nez, en Essex, a raíz del asesinato de un paquistaní.

 

 

De nuevo este año di con una estimable novela de John Grisham, a quien de tanto en tanto doy una oportunidad. Evidentemente, “El intermediario” se queda muy lejos de su obra maestra “La tapadera” pero también presenta a un Grisham mucho más lúcido de lo habitual. Su atractiva historia de intriga, por otra parte, se beneficia de una magistral ambientación que disfruté especialmente.

 

El protagonista de la novela es Joel Backman, quien lleva seis años en una celda de aislamiento por haber especulado con la venta de información sobre un satélite espía del que todos menos él desconocen su procedencia. Asesinados los tres jóvenes que se toparon con el descubrimiento y también el propio socio de Backman, éste eligió la cárcel como único camino para sobrevivir. Ahora, cuando el presidente Arthur Morgan apura sus horas en la Casa Blanca, el director de la CIA Teddy Maynard pide al mandatario que indulte a Backman con el único propósito de averiguar quién le mata y obtener respuestas con ello.

 

 

ZONA AL ROJO VIVO

 

 

Si abríamos el capítulo de decepciones con un clásico, justo es que abramos con otro el capítulo de lecturas escogidas del año.

 

Rojo y negro, crónica del siglo XIX”, del escritor realista francés Stendhal, se encuentra entre lo más disfrutado por un servidor en el año que acaba de expirar. Se trata de un interesantísimo retrato de la Francia provinciana de la época, la cual se contrapone al atildado y cortesano París. Entre ambos mundos se moverá el protagonista, un seductor y ambicioso advenedizo.

 

En Verrières, una pequeña ciudad del Franco Condado, el alcalde señor de Renal contrata al joven Julien Sorel, el ilustrado hijo de un campesino, como preceptor de sus hijos. Julien no sólo deslumbra a todos por su erudición sino que acaba seduciendo a la bella señora de Renal debido a su apostura.

 

Con “Refugio del viento”, escrito al alimón por Lisa Tuttle y George R. R. Martin, a un servidor ya le queda diáfanamente claro el descomunal talento de este último. Aventura, emoción y romanticismo a raudales son el resultado de esta fructífera colaboración entre el creador de la saga “Canción de hielo y fuego” y esta veterana autora de literatura fantástica que cultiva sobre todo la novela corta.

 

La pequeña Maris es huérfana de un pescador pero sueña con volar mientras contempla a los míticos “alados”. Uno de ellos, Russ, se convertirá en su padre adoptivo, permitiéndole cumplir ese sueño. Sin embargo, el nacimiento del hijo de Russ, Coll, y el crecimiento de éste supondrán la pérdida de las alas para Maris aunque ni ella ni su hermanastro lo deseen.

 

Llegamos así al descubrimiento del año: el estadounidense Michael Connelly, al que no debe confundirse con el irlandés John Connolly.

 

Las semejanzas entre ambos autores y sus obras van mucho más allá de las similitudes de sus apellidos y para desmenuzarlas convenientemente pretendo ofrecer un artículo alusivo a las mismas en los próximos meses pero, por el momento, me limitaré a reseñar muy brevemente los cuatro títulos leídos durante 2014 y que se encuadran dentro de la saga de su personaje-fetiche Harry Bosch.

 

En cualquier caso, lo más interesante de la saga firmada por Connelly es su sabor a novela negra americana de los años cincuenta. Aunque su prosa dista de ser mojigata, no se recrea en los detalles escabrosos y, en cambio, se caracteriza por presentar tramas interesantes, ambientes sugestivos y diálogos francamente notables.

 

El eco negro”, la primera novela de la saga, presenta al detective Harry Bosch, de la Policía de Hollywood, cuando éste es avisado del hallazgo de un cadáver en una tubería. Todo apunta a una sobredosis pero la víctima resulta ser William Meadows, con quien Harry coincidió haciendo de “rata de los túneles” en Vietnam. Meadows estaba implicado en el robo a una cámara acorazada que investiga el FBI.

 

Hielo negro” comienza con la aparición, en un sórdido motel de Los Ángeles, del cadáver de Calexico Moore, un sargento de policía de origen mexicano. Aunque todos parecen ansiosos por cerrar el asunto como un suicidio, el detective Harry Bosch, a quien habían dejado al margen, tiene sus dudas. Para quitárselo de encima, el subdirector Irving le envía a darle la noticia a la ex mujer de Moore, Sylvia.

 

La tercera entrega de la saga, “La rubia de hormigón”, lleva a Harry Bosch a comparecer ante un tribunal. Cuatro años antes, el detective había abatido a tiros al asesino en serio conocido como el “Fabricante de muñecas” pero ahora la hábil y bella abogada Honey “Money” Chandler lo presenta como un el asesinato de un hombre inocente por parte de un policía cowboy. La aparición de una nota que conduce al cadáver de una actriz porno enterrado en hormigón parece corroborar la tesis de la abogada pues el modus operandi es el mismo que el del Fabricante de Muñecas y el cadáver sólo data de dos años atrás.

 

En “El último coyote”, el detective Bosch queda en situación de baja involuntaria tras agredir a su jefe, Harvey Pounds, cuando éste arruina el interrogatorio de un sospechoso. Para no permanecer inactivo, Bosch afronta la investigación de un asesinato cometido décadas atrás: el de una prostituta llamada Marjorie Lowe. Su madre.

 

 

RELECTURAS DE POSTÍN

 

 

Entre las relecturas del año destaca “El secreto”, de Donna Tartt. Una obra con un planteamiento fascinante que, sin embargo, acaba resolviéndose de forma más bien decepcionante. La trama se centra en Richard, quien llega a la Universidad de Vermont para quedar pronto deslumbrado por un elitista grupo de estudiantes que orbita alrededor de su enigmático profesor de griego.

 

Menos equilibrio todavía presentan las novelas de Edgar Rice Burroughs relativas al personaje de Tarzán. Desde la excelente “Tarzán de los monos”, primera entrega de la saga, hasta la novena, “Tarzán y el león de oro”, la calidad literaria va descendiendo de forma progresiva. Si “El regreso de Tarzán” y “Las fieras de Tarzán” todavía conservan cierto decoro, “El hijo de Tarzán” y “Tarzán y las joyas de Opar” ya evidencian una degradación más que notable. “Historias de la jungla”, “Tarzán el indómito”, “Tarzán el terrible” o la ya citada “Tarzán y el león de oro”, por su parte, son poco menos que un delirio en el que tienen cabida nazis, triceratops y hasta actores españoles.

 

Mucho más relevante desde un punto de vista tanto literario como filosófico, “Gora”, de Rabindranath Tagore, reconcilia a cualquier lector con el mundo del pensamiento. Humanismo, romanticismo, historia, política, religión… todo tiene cabida en una gran obra que sólo podía ser escrita por un gran hombre.

 

La delirante “El egiptólogo”, de Arthur Philips fue otra de las lecturas que consideré oportuno repetir, a fin de escribir una reseña sobre ella. Irreverente, sarcástica, divertida y provocadora, es una novela que difícilmente deja indiferente.

 

Menos interesante me resultó volver a enfrentar la opera prima del director de cine Guillermo del Toro, “Nocturna”, una historia bastante convencional de zombies… salvo que versa sobre vampiros.

 

Las futuristas “El planeta de los simios” y “La fuga de Logan”, de Pierre Boulle y William F. Nolan respectivamente, completaron las relecturas encaminadas a refrescar mis impresiones sobre estas obras de las que he ido escribiendo a lo largo de los últimos meses.

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