BALANCE VIAJERO 2010

Viajes y excursiones del año

 

Viajes 2010

 

EL HOMBRE PROPONE… Y LA ECONOMÍA DISPONE

 

En la planificación viajera del año 2010 había dos destinos marcados en rojo: Egipto y Nueva York.

Pero, como no siempre los planes salen como uno quisiera, sólo se mantuvo la mitad del programa mientras que el resto, por razones de índole básicamente presupuestario, hubo de ser modificado en espera de mejor ocasión.

De ese modo, los VIAJES del año acabarían siendo:

- Egipto (en marzo)

- Londres (abril)

- Galicia y Asturias (julio)

- Tenerife (octubre)

Amén de una serie de EXCURSIONES en el interior de mi Comunidad –la Valenciana-, que podrían resumirse en

- Cartuja de Porta-Coeli

- Desierto de Las Palmas y Benicàssim

- Crucero fluvial por el Júcar, Cofrentes con su castillo y volcán extinto

- Rincón de Ademuz

- Xàtiva y su castillo

Empecemos pues por los VIAJES por orden cronológico

 

Abu Simbel

 

1) EGIPTO, UNA VIEJA DEUDA PENDIENTE

Desde que era muy niño (y hace demasiado de ello), Egipto ha ejercido una singular fascinación sobre mí. Y baste mi seudónimo para acreditarlo.

Son innumerables los libros ambientados en ese país que he leído a Mika Waltari, Isaak Asimov, Boleslav Prus, Javier Sierra, Terenci Moix, Barbara Wood, Paul Sussman, Philipp Vandenberg, Christian Jacq, Arthur Phillips y un largo etcétera de autores.

Desde estudios antropológicos y sociopolíticos hasta meras novelas con escasa base científica. Y basadas en las diferentes fases históricas del país; desde la época faraónica hasta el siglo XX.

También son muchas las películas ambientadas en Egipto que me he tragado con independencia de su calidad cinematográfica (“Sinuhé el egipcio”, “Tierra de faraones”, “Faraón”, “Cleopatra”, “Ruby Cairo”, “La momia”, “Muerte en el Nilo”, “El Príncipe de Egipto”, “10.000” y un largo etcétera.).

Con cada libro que leía o cada película que veía se acrecentaba mi deseo de visitar alguna vez, en primera persona, este país cuna de una de las civilizaciones más subyugantes de la Historia de la Humanidad.

El caso es que, por falta de presupuesto o de personas dispuestas a acompañarme, fui posponiendo mi viaje hasta llegar a un momento en que no podía posponerlo más.

Así, en marzo de este año y renunciando a mis amadas Fallas, partí hacia la tierra del Nilo.

He escrito unas cuantas reseñas de otras tantas visitas correspondientes a este viaje y tampoco es cuestión de extenderse mucho dado que esto es un mero balance-resumen pero, en todo caso, me gustaría destacar los siguientes puntos de interés:

- La ciudad de El Cairo, no obstante su notable deterioro (más que de decadencia cabría hablar de decrepitud), sigue contando con fuertes bazas como su Barrio Copto, la Fortaleza de Saladino (incluyendo su grandiosa Mezquita, que recuerda a las de Estambul), el Museo Egipcio y el Bazar Khan El Khalili (no olvidéis visitar la “tienda de Jordi”).

- Las pirámides de Giza, incluyendo obligatoriamente la entrada a la Gran Pirámide (la de Keops), para lo cual podéis hacer uso del “truco” que comento al hablar de la misma pues sería muy triste haber llegado hasta allí para regresar a casa sin tener la ocasión de visitar un recinto con la tremenda espiritualidad que emana de ese lugar (incluso para un escéptico).

- Los restos de Menfis, con la enorme estatua de Ramsés.

- La pirámide escalonada de Sakkara.

- El imprescindible crucero de cuatro días por el Nilo y no es que me gusten especialmente pero éste, junto al de las islas griegas, los fiordos noruegos, los canales de Amsterdam hasta el mar abierto, el Bósforo hasta el Mar Muerto o los fluviales por el Rhin o el Volga diría yo que van “fuera de categoría” aunque sólo he realizado la mitad de ellos.

- Los majestuosos templos de Karnak y Luxor (ambas en esta última localidad, que antaño fue Tebas).

- El templo de Dendera, un tanto alejado de las rutas turísticas habituales pero imprescindible por su belleza, su asombroso estado de conservación, la muralla romana que lo circunda y la única representación que queda en todo Egipto de Cleopatra VII (la mítica reina que conquistó a los romanos Julio César y Marco Antonio).

- La visita al poblado nubio, que os permitirá ver una curiosa arquitectura y contemplar algunas curiosas costumbres como la de tener un cocodrilo en la bañera de casa.

- El Valle de los Reyes, con sus 62 tumbas aunque no todas sean visitables.

- El Templo de Abu Simbel, junto al lago Nasser.- Para llegar a él desde Aswan se ha de realizar un trayecto en autobús que atraviesa el árido desierto en medio de un convoy de varios centenares de autocares fuertemente armados. La excursión dura unas tres horas de ida, apenas una hora de visita al templo y luego otras tres de regreso. Pues aun así, merece la pena. De todos modos, hay quien realiza este traslado en avión.

- Los Colosos de Memnon.

LO MEJOR:

- La eficiencia y amabilidad de todo el personal de Viajes Valentia (también conocida como Valentia Travel), la agencia con la que hicimos el viaje, la cual dispone de muchas personas que nos esperaban en cada destino y se ocupaban hasta de los problemas más nimios (cosa muy de agradecer). Vaya desde aquí un saludo para Mido, nuestro guía.

- La experiencia de penetrar en la Gran Pirámide y subir trabajosamente hasta la oscurísima sala central.

- El excelente estado de conservación tanto de los templos del sur como de las pinturas de las tumbas del Valle de los Reyes.

- El relax de leer en la cubierta del barco durante el tranquilo crucero por el Nilo.

- Contemplar el espectacular tesoro de Tutankamón encontrado por Howard Carter que se expone en el Museo Egipcio de El Cairo, destacando su bellísima máscara funeraria.

LO PEOR:

- Sentirse a menudo como “un euro con patas”.

- La insistencia (prácticamente acoso) de los vendedores en todo el país pero, sobre todo, en Edfú o en las pirámides de Giza.

- Las deficientes instalaciones del Museo Egipcio.

- La tremenda miseria que asola el país.

- Los constantes controles policiales que obligan a detenerse a los autobuses una y otra vez cada pocos kilómetros incluso en trayectos de menos de cien kilómetros.

 

Tower Bridge

 

2) LONDRES

La capital del Reino Unido (y de Inglaterra en particular) es sencillamente deslumbrante. Y esto es lo último que esperaba poder decir de una ciudad en la que prácticamente llueve todos los días del año aunque sea sólo “a ratos” y generalmente de forma ligera.

Pero lo es (deslumbrante) tanto por la elegancia de sus calles como por la exuberancia de sus museos y edificios oficiales, el encanto de sus mercados, la espectacularidad de sus musicales y, en suma, por la vida que respira la ciudad.

Aquí van unas pocas pinceladas sobre lo que más me llamó la atención en la capital londinense:

- Me permitió descubrir un género –el musical- por el que nunca he sentido un particular aprecio y que ahora, en cambio, me tiene encandilado. Finalmente asistí a dos espectáculos: “Grease” y “El fantasma de la ópera”. Extraordinarios ambos.

- Aconsejo dedicar varias horas al British Museum. No lo lamentaréis. Es el Museo de los Museos y la cantidad y diversidad de sus tesoros procedentes de los cuatro puntos cardinales del orbe no tiene parangón. Sólo el Louvre o algún museo neoyorkino puede siquiera compararse (aunque sea para perder). Museos como los Vaticanos palidecen al lado del British.

- No es tan imprescindible pero tiene un encanto especial la Tate Modern, tanto por el moderno (no podía ser de otro modo) edificio que lo alberga, con espectaculares vistas al Támesis, como por su vanguardista contenido. Además, os dará pie para cruzar el Puente del Milenio.

- Aconsejable visitar el mercado de Notting Hill pero imperdonable no ir al de Camden, infinitamente superior desde cualquier punto de vista.

- Hay que subir al London Eye para contemplar la ciudad a vista de pájaro como si estuviéramos a bordo de un helicóptero.

- El Palacio de Buckingham, la Abadía de Westminster, el Tower Bridge o el Parlamento con el Big Ben, por tópicos que os parezcan, se han de ver “sí o sí”.

- Los parques londinenses son una auténtica maravilla y cada uno tiene su propio carácter: desde el Saint James repleto de ardillas hasta el Hyde Park con su lago Serpentine.

LO MEJOR:

- La eficacia casi increíble de su red de metro, que permite varios trasbordos en muy pocos minutos y hace que cruzar la ciudad por su subsuelo resulte rápido y barato.

- La multitud de opciones gastronómicas que ofrece una ciudad cosmopolita como pocas.

- Las tiendas de “última hora” para acceder a espectáculos a un precio más asequible. Funcionan muy bien y las rebajas son muy significativas.

- Tomarse una hamburguesa de falafel en el "Friend at hand" de la zona de Russell Square.

- Las divertidas ardillas (aunque ya comento en el artículo sobre Londres que no a todo el mundo les hace la misma gracia).

- La elegancia que destila la ciudad y la gran cantidad de monumentos impactantes que posee.

- Poder contemplar el funcionamiento del mecanismo que abre y cierra el Tower Bridge (Puente de la Torre).

- Subir a un double-decker (autobús de dos pisos) sea o no necesario.

- Las entradas a los museos son gratuitas (por la del British hubiese pagado 20 euros sin pestañear porque los merece sobradamente).

LO PEOR:

- La sequedad de muchos londinenses; en especial en la recepción de los hoteles (y eso hablando inglés perfectamente –no lo digo por mí- porque si apenas hablas el idioma, ni se molestan en intentar entenderte).

- Que llueva prácticamente todos los días aunque sea a ratos.

- ¿Os podéis creer que no se me ocurren más?

 

Barca y puerto

 

3) GALICIA (y ASTURIAS)

Hacía más de treinta años desde mi último viaje a Galicia –con excepción de una visita relámpago a Vivero-, con lo cual os podéis imaginar fácilmente cuánto recordaba yo de esas tierras.

Básicamente, el puerto de Vigo y… el puerto de Vigo, para qué mentir.

A finales de este último mes de julio surgió la oportunidad de ir y bien que la aproveché, con un viajecito de una semana de duración y regreso a través de Asturias.

Me explayaré algo más en el resumen de este viaje que en el resto puesto que no he escrito reseña alguna sobre el mismo, con la única excepción de la del hotel de La Coruña.

Lo primero que me sorprendió fue el calor sofocante de Orense pues, a pesar de estar en julio, uno jamás asocia determinadas Comunidades con el calor. Podría haber pensado que no se trataba de una provincia costera pero la verdad es que no lo hice… y así me fue.

Estando la cosa en torno a los cuarenta grados (no exagero), decidí dejar la visita a la capital orensana para otra ocasión y seguí camino hasta Poio, en las inmediaciones de Pontevedra, donde se hallaba mi alojamiento.

Éste, una antigua hospedería sita en el Monasterio de Poio, despertaba mis recelos antes de llegar pero estos se disiparon de un plumazo con sólo ver la espectacular estructura del edificio. Fue como hace un viaje hacia atrás en el tiempo pero en el más positivo de los sentidos.

Por un lado vi la impresionante fachada de la iglesia y, al rodear el edificio para aparcar el coche, encontré un patio de piedra de los que deslumbran, antesala de la modesta recepción.

También eran modestas y muy sobrias las habitaciones (por no tener, no tenían ni televisión) pero, para mi sorpresa, el lugar me encantó. Era una gozada abrir la ventana y contemplar el verde circundante mientras el olor limpio de la vegetación húmeda lo impregnaba todo.

Eso sí, por consejo de quien me recomendó la hospedería, reservé la frugalidad de sus comidas (un turismo sin gastronomía no es turismo) únicamente a los desayunos, que no estaban mal y menos por su módico precio.

Al día siguiente visité Vigo, con su Mercado de la Piedra y el puerto que apenas recordaba.

También hice una breve incursión en Portugal para visitar Valença do Minho por aquello de ver otras Valencias de las que el mundo está lleno y, sobre todo, para subir a su espectacular Ciudadela, la cual recuerda las fortificaciones que los españoles construían en América para protegerse de los piratas.

Eso sí, hubo quien se quedó más bien con las bonitas toallas y sus no menos bonitos precios. Los vendedores de esta localidad portuguesa, por cierto, son un modelo de buena educación y de cordialidad, por lo que pude comprobar. Algo siempre digno de agradecer.

De regreso en Galicia, debo hacer mención especial del restaurante “Os Remos”, en la localidad de La Guardia. Me lo habían recomendado y agradecí sobradamente el consejo pues se trata de un lugar discretamente elegante (que no caro), en pleno paseo marítimo, donde se pueden degustar mariscadas deliciosas y magníficamente presentadas por precios realmente asequibles.

Subí a ver los castros celtas de Santa Tecla, en las inmediaciones y debo decir que la visita bien merece la pena. Han reconstruido un par de castros que echan algo más que un cable a la imaginación pero incluso los restos originarios justifican por sí solos la visita. Por no decir que desde la cima, donde hay un par de restaurantes, las vistas sobre las Rías Baixas resultan espectaculares en grado sumo.

También merece mucho la pena la visita a la glamurosa Baiona, con su castillo, su elegante paseo y su bonita iglesia Colexiata de Santa María.

Si tenéis ánimo aventurero, podéis hacer como un servidor y atravesar Marín, donde antaño estuvo la Escuela Naval, para llegar al Concejo de Bueu, una pequeña y tranquila localidad costera desde la cual las puestas de sol resultan encantadoras.

Del otro lado de Poio visité igualmente la preciosa Combarro con sus típicos hórreos (lástima que la masificación turística vaya a más y que la calidad de muchas de las frituras en la playa las haya convertido en fritangas), la interesantísima Cambados con su preciosa Plaza de Fefiñáns, la muy turística Sanxenxo, la no menos famosa Isla de la Toja (recordé de mi infancia la ermita cubierta de conchas) y la poco relevante Villagarcía de Arousa.

Después de unos días recorriendo cuanto os digo, ascendí al norte, visitando la concurridísima Santiago de Compostela, donde asistí al singular espectáculo del “Botafumeiro” que parece amenazar la integridad física no sólo del templo sino también de la concurrencia… aunque la cosa siempre acaba bien.

Ya en La Coruña, me alojé en el vanguardista (y nuevo) Hotel “Attica 21”, del cual comento algunas cosas en el apartado del blog dedicado a tales menesteres. Visité en la capital gallega la espectacular Torre de Hércules (que ascendí, como mandan los cánones) y paseé tanto por la Plaza de María Pita y sus aledaños como por el elegante paseo marítimo.

Yendo hacia Asturias, tuve tiempo de detenerme en la señorial Mondoñedo, con su impresionante catedral. Debo decir que aparte del Burgo de Osma, en Soria, nunca había visto semejante templo fuera de una capital de provincia. Bellísimo y grandioso.

En Asturias, después de revisitar Luarca, volví por segundo año consecutivo a Oviedo donde, por cierto, me pilló la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Fue una gozada disfrutar de ese histórico triunfo en las abarrotadas y ruidosas calles de la capital del Principado.

LO MEJOR:

- Me puse fino de riveiro un día sí y otro también.

- La gastronomía gallega es una gozada: bogavantes, navajas, almejas, chuletones de Lugo, tarta de Santiago…

- Comimos muy bien y por muy buen precio en La Guardia, Santiago de Compostela y Cambados

- Temperatura muy agradable salvo en Ourense.

- La elegancia de La Coruña y las increíbles vistas desde la Torre de Hércules.

- Una subida rápida a las preciosas iglesias prerrománicas de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo antes de dejar Oviedo… ¡¡con la Copa del Mundo bajo el brazo!!

LO PEOR:

- Para ser un viaje por España, está condenadamente lejos de mi tierra.

- Las lluvias aquí empapan más que en Londres.

- La baja calidad de la comida en algunos restaurantes de Combarro.

- El altísimo (más bien impagable) precio del restaurante de Poio que me habían recomendado y que no mencionaré. Tuve que hacer caso omiso a dicho consejo.

 

La Laguna

 

4) TENERIFE

El último viaje “largo” del año (y tanto puesto que las Canarias se hallan más al sur de Marruecos, frente a las costas mauritanas) fue el que realicé a Tenerife.

He aquí algunas de las cosas que más me gustaron de la isla y que, en mi opinión, no deberíais perderos si la visitáis:

- El Parque Natural del Teide es lo que más impresiona y espero que tengáis más fortuna que un servidor, que no pudo subir al teleférico (estaba en obras) y mucho menos a la cima (por no haber pedido el preceptivo permiso). Tras una ascensión por un camino exuberante llegaréis a parajes desolados que os sugerirán la idea de encontraros en otro planeta.

- Los contrastes paisajísticos en esta isla son de no creérselos: pasas de la bruma (que describía Lorenzo Silva en “La niebla y la doncella” aunque se refiriera a la cercana isla de La Gomera) al sol más brillante en cosa de minutos y de la vegetación subtropical al paisaje desértico en cuestión de kilómetros.

- Imprescindible contratar una excursión para avistar cetáceos. No hace falta irse hasta Canadá para ello. En nuestra propia España puede hacerse y con garantía casi absoluta de éxito. Nosotros partimos desde la famosa Playa de los Cristianos.

- Tampoco podéis marcharos de la isla sin visitar el bellísimo (y escarpadísimo) Barranco de Masca, refugio de piratas si hemos de hacer caso a la leyenda.

- La señorial ciudad de San Cristóbal de La Laguna (La Laguna a secas para los lugareños), Patrimonio de la Humanidad, es otra visita obligada.

- En cuanto a Santa Cruz, se trata de una agradable ciudad con parques, vestigios de su pasado guerrero y signos de modernidad como su Palacio de Congresos o el Auditorio.

- El “Loro Parque”, en el atractivo Puerto de la Cruz, os ofrece la posibilidad única de contemplar un espectáculo con orcas. Algo imposible de ver en el resto de parques españoles.

- La pintoresca Garachico (a propósito, mis felicitaciones por “el Gordo”) y la hospitalaria Icod de los Vinos con su Drago Milenario son también para no perdérselos.

LO MEJOR:

- Sentirse como en casa… porque realmente lo estás y nuestros compatriotas insulares se encargan de que así sea.

- Una temperatura sumamente agradable durante casi todo el año… pese a los microclimas de las distintas partes de la isla.

- Tener acceso a contemplar animales enormes y bellísimos.

- Tomarse una piña colada al lado del mar en el Puerto de la Cruz mientras contemplas la bahía iluminada por la noche.

- Un jacuzzi y un baño relajante en la piscina climatizada del hotel Semiramis antes de regresar “al tajo”.

- Lo barato que resulta alquilar un coche y también llenar el depósito (menos de un euro el litro de 95 octanos)

- La simpatía y el encanto de las vendedoras de joyas en la Playa de los Cristianos.

LO PEOR:

- Que no avisen con antelación cuando se disponen a hacer obras en el teleférico y te quedes con las ganas de subir al Teide.

- El tráfico demencial de La Laguna.

- El alto precio de las entradas del “Loro Parque” (aunque merezca la pena pagarlo)

- El tema de los precios de los aparatos electrónicos ya no es lo que era.

Sobre las EXCURSIONES por la Comunidad Valenciana, resumo muy brevemente:

 

Excursiones 2010

 

- Cartuja de Porta-Coeli.- No se puede visitar la cartuja por dentro, salvo que se haya concertado la visita (y ni siquiera en esos casos si se es mujer, lo lamento por las que me leáis) pero tanto el edificio como sus preciosos alrededores, en plena Sierra Calderona, merecen de sobra la visita. A unos tres kilómetros a través de una carretera no demasiado exigente puede uno refrescarse bebiendo el agua de la fuente de la Mina.

- Desierto de Las Palmas y Benicàssim.- A pesar de su nombre, no se halla en las Islas Canarias sino en la provincia de Castellón y su nombre (“desierto”) obedece al hecho de tratarse de un lugar de retiro espiritual. Desde la terraza del contiguo restaurante “Desierto de Las Palmas” se divisa, allá abajo, a través de uno de los cortados más brutales que he contemplado en toda mi vida, la ciudad de Benicàssim. Aproveché para pasear por su elegantemente decadente Paseo Marítimo, en el cual se han rodado varias películas y series de televisión por su aspecto “de época”.

- Crucero fluvial por el río Júcar, completado con visitas a la localidad de Cofrentes con su escarpado castillo y también al cercano y extinto volcán.

- Rincón de Ademuz.- Esta desconocida comarca, “exclave” de la Comunidad Valenciana, guarda no pocos encantos que merece la pena descubrir. Ofrezco alguna pista en la reseña correspondiente:

- Xàtiva.- Esta excursión me permitió visitar al fin las ruinas del magnífico castillo de la ciudad. Por cierto, en la misma calle que el afamado restaurante “Casa La Abuela” se encuentra una pastelería llamada “La Jijonenca” donde sus simpáticas dependientas preparan unas cajas de productos navideños con los que quedaréis como auténticos maharajás si tenéis que hacer algún regalo de postín.

EN SUMA

El balance, aun no siendo el esperado, resulta altamente satisfactorio. En estos 365 días he cumplido un sueño de la infancia, descubierto una ciudad espectacular, regresado a una zona de España bellísima que había olvidado y conocido una de las “islas Afortunadas”.

No es demasiado probable que regrese a Egipto pese a que me quedé sin visitar Alejandría (dicen que no queda gran cosa de lo que fue, incluyendo su desaparecida Biblioteca) o el Mar Rojo pues considero que es un viaje para fechas muy concretas del año (ni hablar de ir en verano), resulta algo caro si se pretende ir “en plan lujo” como hicimos nosotros y, además, no siempre está uno de humor para soportar el continuo acoso de vendedores de todo tipo de cosas.

Por supuesto, no tiene mucho que ver el Egipto actual con la imagen fantástica que uno se hace de él. Se trata de un país sumamente empobrecido que sobrevive a duras penas a cuenta de una legendaria herencia que el tiempo ha preservado magníficamente.

Con eso y con todo se trata de una visita que no podría haber dejado de hacer pero insisto en que no me parece demasiado probable una repetición.

A Londres, en cambio, regresaré en cuanto surja la menor ocasión aunque sólo se trate de un fin de semana. Probablemente en 2011 ó 2012 (o en ambas). Ya he comprobado sus casi infinitas posibilidades en cuanto a oferta cultural, de ocio y ¡¡¡¡hasta gastronómica!!! pese a los tópicos. Por supuesto, me refiero a la amplia variedad de cocinas del mundo que pueden encontrarse (y disfrutarse) allí. Además, el viaje de este año resultó ser francamente asequible desde un punto de vista económico.

A Galicia volveré también cualquier verano, uno de estos años, para ver la Costa Da Morte, Pontevedra capital y muchas cosas que se me quedaron en el tintero.

En cuanto a las Canarias, por supuesto que tengo intención de regresar y visitar Lanzarote, Gran Canaria o las pequeñas islas de La Gomera y La Palma (sin descartar en absoluto una nueva visita a Tenerife) en un futuro que no concreto ahora mismo.

PROYECTOS PARA EL 2011

El primero y más probable sería Bélgica (Bruselas, Brujas, Gantes, Amberes y Lieja) durante el próximo mes de marzo, si la cosa no se tuerce. Ya conozco las tres primeras aunque hace unos cuantos años de mi única visita y tengo ganas de regresar y de visitar esa parte del país que todavía desconozco.

Tengo totalmente montado un viaje a la Costa Este de Estados Unidos, incluyendo visitas a Boston, Washington, cataratas del Niágara, Filadelfia y una semana entera en Nueva York pero mucho me temo que la situación económica obligue a posponerlo un año más.

Más probable, en cambio, resultará que acabe recalando en el Tirol austríaco (con excursión incluida a la bávara Munich) o en Croacia el próximo verano.

Como también que haga uso de algún puente para pasar unos días en París, Roma o Londres.

Lo que sí parece claro es que difícilmente saldré este año de Europa si no cambian mucho las cosas.

En cuanto al turismo interior, parecen muy probables sendas repeticiones al Valle de Arán (mi último viaje fue en 2008) y a Cádiz (2002).

Lo que haya de ser quedará reflejado en estas mismas páginas.

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