BALANCE DE CINE 2016

 

El año del western (con perdón)

 

 

Balance Cine 2016

 

 

Que haya bautizado a este año cinematográfico como lo he hecho -siendo que no he visto otro western en la gran pantalla que el horripilante “Los odiosos 8” de un Tarantino en horas bajas- no constituye en ningún caso un sarcasmo sino la mera constatación de que el panorama actual es una manifiesta invitación a volver la vista al pasado.

 

Podría haberlo calificado también como “El Año del Thriller Español”, dada la gran cantidad de títulos que nuestro cine ha aportado a este género en 2016 pero lo cierto es que, incluso teniendo en cuenta la notable calidad media de dichas producciones, tampoco es que entre ellas haya aparecido esta vez ningún “No habrá paz para los malvados” o “La isla mínima”.

 

Así las cosas, refugiarme en una amplia y concienzuda retrospectiva hacia los westerns de John Ford, aderezada por algún otro título como el “Sin perdón” de Eastwood, me ha permitido evadirme de la mediocridad imperante, de modo que era de justicia reconocerlo. Sobre todo teniendo en cuenta que el western nunca ha sido uno de mis géneros preferidos.

 

 

CINE EN PANTALLA GRANDE

 

 

Como no hay otro remedio que pasar revista a las producciones actuales que he tenido ocasión de ver en este ejercicio, me limitaré a decir que hablar de mediocridad es, en esta ocasión, un caritativo eufemismo.

 

 

De hecho, el puñado de honestos thrillers españoles estrenados en 2016 ha sido claramente de lo mejor que se ha proyectado en nuestras salas.

 

Junto a fiascos de primera magnitud como lo último de los Coen o el penúltimo y paupérrimo intento de resucitar a Tarzán, tampoco el universo Potter ha sido otra cosa que una amarga decepción.

 

Por el contrario, no ha habido títulos memorables que justifiquen el paso de un año particularmente gris, en el que lograr siquiera un poco de diversión ha alcanzado la categoría de reto.

 

 

ZONA GÉLIDA

 

 

Antes de pasar a analizar las películas menos interesantes del año debo detenerme un instante para mencionar “Assassin’s Creed”, la que es probablemente la peor película no ya de la década sino de cuanto llevamos de siglo XXI.

 

Enésimo ejemplo de la pésima idea que es convertir un videojuego en una película –por si no hubiera sido suficiente con los casos previos de Super Mario Bros”, “Mortal Kombat”, “Tomb Raider”, “Max Payne”, “Doom” o “Resident Evil”-, esta producción va todavía más lejos, hablando siempre en términos inequívocamente negativos.

 

Un pésimo guión –que, además, hace gala de una supina ignorancia histórica-, unos diálogos de vergüenza ajena, un ramillete de interpretaciones de cartón-piedra que responde a la inexistencia de verdaderos personajes, un ritmo sencillamente caótico y la peor infografía jamás vista en una pantalla de cine (dignas de derramar lágrimas las secuencias de Madrid, Sevilla y Granada con más niebla y menos visibilidad todas ellas que el Londres de Jack el Destripador) hacen de este engendro un dislate merecedor de serias sanciones contra todos los que han participado de él.

 

Si las carreras de Jeremy Irons, Michael Fassbender y Marion Cotillard logran recuperarse de semejante batacazo no será sin consecuencias pues la mácula quedará para siempre en sus respectivas filmografías.

 

Como, por desgracia, las expectativas previas redundan directamente en una mayor severidad a la hora de evaluar resultados, entre lo peor del año aparecen también algunos títulos que han gozado del beneplácito de una significativa parte de la platea aunque, a estas alturas, ya empieza a sorprenderme menos mi progresiva separación del criterio general.

 

De este modo, “Animales fantásticos y dónde encontrarlos” se convierte en la mayor decepción de 2016 para un servidor, habida cuenta mi confesa condición de fan de la saga Harry Potter.

 

No es que la película (que, además, amenaza con ser la primera de una pentalogía, ¡que Dios nos pille confesados!) no guarde ninguna relación con un mundo del que es precuela, quiéralo o no la señora Rowling. Al fin y al cabo, tanto Newt Scamander como Grindelwald son personajes mencionados de un modo u otro durante la saga Harry Potter.

 

Sin embargo, sin pretender en modo alguno nuevas dosis de lo mismo, lo mínimo que cabía exigírsele a este spin-off, pre-saga, precuela o como queramos llamarla es la presencia de cierta atmósfera, de cierta magia, que no desmereciera de cuanto ahora sabemos.

 

Pues bien, la película de David Yates (director, para más inri, de los cuatro últimos títulos de Potter) es un mero compendio de los animales fantásticos prometidos salvo que con poca o ninguna trama detrás, con un desprecio casi total hacia el análisis de los protagonistas (meros estereotipos sin excesiva gracia) y con una sucesión de escenas absurdas en las que no sucede nada relevante.

 

Decir que me aburrí durante la última hora completa del film es quedarse muy cortos, de modo que la mera idea de repetir la experiencia en años sucesivos se me antoja intolerable.

 

Lástima que se haya desaprovechado no sólo a la por otra parte genial JK Rowling sino también a un interesante reparto encabezado por el inencasillable Eddie Redmayne (“La teoría del todo”, “La chica danesa”) y con algún sorprendente cameo final que no desvelaré.

 

No me merece mejor opinión “Los odiosos ocho”, un western delirante y sangriento a años-luz del genial “Django desencadenado”.

 

Diálogos farragosos, tensión incómoda y un crescendo de violencia soterrada en busca de la catarsis final son los elementos de que alardea el film, al servicio de un desenlace tan efectista como previsible que no hace nada a favor de la carrera de Tarantino, por mucho que su fallido engendro le haya sido aplaudido hasta la saciedad.

 

Algunos habituales del director como Samuel L. Jackson, Michael Madsen o Tim Roth se mueven a sus anchas por la historia, en tanto que otros como Jennifer Jason Leigh la pasan bajo una signicativa pátina de suciedad y sangre.

 

Lo único salvable es la excelente partitura de Ennio Morricone, al fin reconocido por la Academia como el excelso compositor que siempre ha sido, al margen de Oscars honoríficos que sólo evidencian la mala conciencia de quien los otorga o la manifiesta injusticia que revelan.

 

La aplaudida cinta coreana de terror “El extraño” es otra de esas películas que mezcla puerilidad y sustos con pretendida profundidad psicológica y gore a mansalva, de manera que sólo se diferencia de sus colegas estadounidenses por su mayor ingenuidad y por esos ingredientes de folklore asiático que siempre desconciertan de forma muy conveniente.

 

Exageradamente larga y pesada, la película llega a hacerse tan interminable que su desenlace acaba por importarnos un bledo, al igual que el destino de sus protagonistas que, de todos modos, son carne de cañón.

 

Probablemente su director fuese muy consciente de ello porque lo cierto es que, no contento con habernos jorobado la tarde (o la noche), despacha sus dos horas y treinta y seis minutos de metraje con un final abierto de los que acaban por tocarte la moral. Que cada uno se imagine lo que quiera y así todos contentos (o mosqueados, según los casos.

 

Sin embargo, no tiene la cinta de de Na Hong-jin el dudoso honor de ser la producción más aburrida del año pues éste corresponde a los hermanos Coen con su impresentable “¡Ave, César!”.

 

Un insulto a la inteligencia el de esta pretendida comedia en la que lo poco que ocurre resulta tan irrelevante como improbable.

 

Parece un auténtico despilfarro reunir un elenco con Josh Brolin, George Clooney, Scarlett Johansson, Ralph Fiennes o Frances McDormand para salir por peteneras con esta historia. Meter en este indigesto cóctel a Christopher Lambert, en cambio, sí parece más comprensible.

 

 

ZONA “NI FRÍO NI CALOR”

 

 

Aunque había escuchado críticas negativas antes de ver “Batman v. Superman: el amanecer de la justicia”, lo cierto es que las bajas expectativas no me libraron de otro tostón.

 

Mucho se habían cebado los fans con la interpretación de Ben Affleck como Batman pero lo cierto es que, al margen de que yo también hubiese preferido a Christian Bale, si la película no funciona no se debe únicamente al cambio de actor sino sobre todo a la pesadez del guión.

 

Por no hablar de que el mediocre Zack Snyder (lo de la magnífica “300” debió ser por error) no está ni mucho menos a la altura del gran Christopher Nolan, cuya trilogía de Batman deberían obligar a Snyder a ver un millón y medio de veces antes de volver a ponerse tras una cámara.

 

Peor todavía resulta “La leyenda de Tarzán”, un film francamente endeble que hace añorar no sólo a la ya clásica “Greystoke” sino incluso a los ingenuos films protagonizados por Johnny Weissmuller en los años treinta y cuarenta.

 

Que la infografía haya evolucionado una barbaridad y que sus costes parezcan últimamente al alcance casi de cualquiera no siempre es una buena noticia. Entre otras cosas porque su accesibilidad –aunque alguna escena con leones en este “Tarzán” sea de vergüenza ajena- permite a muchos guionistas perpetrar historias que no son aptas por un sistema digestivo humano.

 

Decididamente no ha sido el año de David Yates, que también firma este desatino, interpretado en sus papeles principales por el musculado actor sueco Alexander Skarsgard (hijo de Stellan Skarsgard, más conocido entre nosotros gracias al “Millennium” estadounidense de David Fincher, “Thor” o “Los vengadores”) y Margot Robbie (“El lobo de Wall Street”, “Escuadrón suicida”).

 

Incluso Christoph Waltz, Samuel L. Jackson y John Hurt toman parte en este olvidable film.

 

Warcraft: el origen”, aunque distraída, tampoco responde a la expectación generada por su espectacular tráiler, aparte de la que pudiera derivarse de los miles de seguidores del célebre videojuego.

 

Sigue sin funcionar artísticamente hablando (otra cosa es en taquilla) la adaptación de videojuegos al cine, como comentábamos al referirnos a la horrenda “Assassin’s Creed” y aunque es cierto que en “Warcraft” hay mucha acción y que su trama no carece de interés, el problema parece residir en una excesiva condensación de historias para una sola película, al margen de las licencias que al parecer se toma el guión.

 

El más endeble de los muchos thrillers patrios que he tenido ocasión de ver este año es “Toro”, segundo trabajo del realizador Kike Maíllo, que había debutado con la sorprendente cinta de ciencia ficción “Eva”.

 

Con una importante carga folklórica (el título es significativo) curiosamente combinada con altas dosis de diseño y sin renunciar a la violencia más explícita, la película se beneficia de la mejor interpretación de Mario Casas pero éste no se ve acompañado por sus dos compañeros de reparto –José Sacristán y Luis Tosar-, lastrados por dos papeles francamente excesivos.

 

Con todo y con eso, la película no aburre en ningún momento –que es más de lo que se puede decir de todos los films analizados hasta este instante- ni tampoco mengua el interés por conocer su desenlace, que resulta curiosamente verosímil dentro del efectismo que rodea la mayor parte del film.

 

También queda tiempo para hacer un descubrimiento: el de la jovencísima Claudia Canal, cuyo trabajo cuenta entre lo más destacado de la película.

 

La cinta de Michael Bay “13 horas: los soldados secretos de Bengasi” constituye la aportación anual de cine bélico-terrorista, según la  habitual receta del mediocre director de la saga “Transformers”, a base de muchísima acción y escasa sutileza argumental.

 

Muy lejos de aportaciones tan brillantes como las de Kathrine Bigelow o, en un referente más claro todavía, el “Black Hawk derribado” de Ridley Scott, la cinta de Bay recrea el ataque sufrido por el Consulado estadounidense en Bengasi y el anexo cercano de la CIA en esta ciudad libia en el primer aniversario de la caída de las Torres Gemelas.

 

A pesar de todo, el film no constituye un fracaso total pues se deja ver como mero e intenso entretenimiento, siempre que resistamos la tentación de arañar su pulida superficie en busca de valores psicológicos o argumentales más allá de la simple propaganda autocomplaciente.

 

 

ZONA CALDEADA

 

 

Pese a no ser un “Episodio” en toda regla sino más bien un spin-off, “Rogue One: una historia de Star Wars” funciona con apreciable competencia, hasta el punto de poder pasar por el episodio “3 y medio” sin excesivos problemas.

 

No llega a alcanzar la brillantez y espectacularidad de “El despertar de la fuerza” ni se beneficia de un reparto clásico y venerado como el de aquélla pero lo cierto es que su línea narrativa parece marchar en una onda similar.

 

Eso sí, el hecho de constituir una desviación de la línea principal de la saga provoca, como efecto colateral, un desenlace no por esperado menos convencional.

 

La irreverente “Deadpool” es, por derecho propio, una de las sorpresas agradables de la temporada.

 

Respaldada por la comicidad de que hace gala Ryan Reynolds durante todo el film (su papel en otras manos podría haber resultado insufrible), el guión destila mala leche e ingenio a partes iguales, no dejando títere con cabeza, tanto en sentido literal como figurado.

 

Deadpool es el antihéroe en estado puro, un tipo al que le importa un huevo la opinión de los demás y menos todavía lo políticamente correcto. De ahí que lo que salga de su boca y de sus manos –incluyendo un considerable arsenal- sea letal para cuerpos y espíritus enemigos. Muy recomendable en suma.

 

En cuanto a “Cien años de perdón, de Daniel Calparsoro, plantea una interesante intersección entre el género de atracos a bancos y la tristemente famosa corrupción política para ubicar en una mañana lluviosa de Valencia un arriesgado robo que acaba en crisis de rehenes.

 

El mayor mérito del film estriba en combinar con comedimiento y mesura los elementos tradicionales del cine americano de género (con referencias a “Le llaman Bodhi”, “Ciudad de ladrones” y muchos otros títulos) con las peculiaridades de la vida política tanto de España como de Argentina.

 

La acción orbita sobre Luis Tosar y el argentino Rodrigo de la Serna, destacando también los trabajos interpretativos de Patricia Vico, Raúl Arévalo y José Coronado.

 

También española, “Palmeras en la nieve” se circunscribe a un género muy distinto, traduciendo a lenguaje cinematográfico la opera prima de la novelista oscense Luz Gabás.

 

Una espléndida ambientación y una interpretación bastante correcta enmarcan esta historia dramática que comprende más de medio siglo en la historia de una familia que es la de la propia autora pues su padre emigró efectivamente a la entonces colonia española de Fernando Poo, en la actual Guinea Ecuatorial.

 

Mario Casas y Adriana Ugarte encabezan un reparto en el que destaca la presencia de Emilio Gutiérrez Caba pero sobre todo la de la espectacular Berta Vázquez, una actriz y cantante ucraniana (nació en la propia Kiev) de origen etíope.

 

El título de MarvelCapitán América: Civil War”, supone la tercera entrega de las aventuras del célebre superhéroe, al cual se están dando demasiada prisa en exprimir como si de limones del Caribe se tratara. Eso sin contar las entregas de “Los Vengadores”.

 

Cabe reconocerle que mantiene con cierto pulso el nivel de sus dos predecesoras (paradójicamente es más que posible que el título inicial sea el peor de los tres) pero, sea por saturación personal, sea porque la capacidad de asombro del que suscribe va menguando de forma progresiva, lo cierto es que no dejó de parecerme “más de lo mismo”, a pesar de las piruetas argumentales urdidas por sus guionistas.

 

El mayor atractivo del film recae en la presencia de un buen número de superhéroes alineados a uno y otro lado, siguiendo bien al propio Capitán América, bien a un Iron Man más desencantado que nunca.

 

Ello la convierte en efecto en una suerte de “guerra civil de Vengadores”, en la que podemos disfrutar también de Ant-man, Ojo de Halcón, la Viuda Negra, Visión y hasta de Spider-man (interpretado en esta ocasión no por Tobey Maguire ni Andrew Garfield, que protagonizaron sendas trilogías como hombre-araña sino por Tom Holland).

 

La cinta “Mascotas” resulta una agradable y refrescante sorpresa dentro del cine de animación, constituyendo además un enorme éxito en su estreno pese a no ser secuela o precuela de ningún otro film.

 

La historia es simpática, los personajes tienen su intríngulis y los diálogos destacan por su gracia e ingenio, lo cual contribuye, junto a un ritmo narrativo más que correcto, a construir un vehículo de entretenimiento recomendable para toda la familia.

 

De muy diferente cariz es la española “La punta del iceberg, vehículo de lucimiento para la madrileña Maribel Verdú, que recoge el guante con gallardía para firmar una interpretación sencillamente de 10.

 

Adaptación de la premiada y homónima obra teatral, su argumento bucea en la extrema competitividad del mundo laboral actual y sus despiadadas reglas y, aunque su trama es lo suficientemente interesante por sí misma, a caballo entre el thriller, el drama y la crítica social, la presencia en la misma de actorazos de la talla de Carmelo Gómez o Juan Fernández no hace sino apuntalar un proyecto que atrae incluso por notable atractivo estético.

 

La secuela “Ahora me ves 2” no es que destaque entre lo mejor del año y, de hecho, “disfruta” de un considerable número de detractores pero, dadas las horas de tedio que he padecido durante este 2016 en las salas de cine, al menos no me aburrió, lo que comienza a ser casi una proeza.

 

Por supuesto, una vez visto el film original, este segundo no sorprende demasiado y rescata incluso alguno de los lugares comunes de su predecesora pero, aparte del edulcorado final y de la presencia de Daniel Radcliffe (el eterno Harry Potter) en un curioso e irritante personaje, hace mucho por distraer al espectador con su efectismo y su sentido del humor.

 

Por lo que respecta a “Tarde para la ira”, debut en la realización del hasta ahora actor Raúl Arévalo, constituye una historia de venganza y furia que a muchos les recordará al cine del californiano Sam Peckinpah.

 

Sórdida y algo previsible, la cinta supone sin embargo un prometedor debut dotado de carácter y atmósfera suficientes como para captar desde el inicio toda la atención del espectador.

 

Antonio de la Torre y Luis Callejo son de lo mejor de la función, con dos interpretaciones convincentes, a la altura de la trama.

 

La llegada”, un trabajo del director canadiense Denis Villeneuve (a quien, por cierto, he dedicado una especial atención durante todo este año) es, por su parte, un trabajo tan notable como imperfecto.

 

Lo cierto es que, salvo la redonda “Sicario”, esa sensación –la de que he contemplado una buena película pero con carencias significativas- es la que me acompaña indefectiblemente tras la visión de cada uno de los trabajos de Villeneuve.

 

En esta ocasión se trata de un film de ciencia ficción que, en apariencia, recrea la situación clásica de nave (o conjunto de naves) alienígena que aterriza en la Tierra sin hacer manifiestas sus intenciones.

 

La diferencia en esta ocasión reside en el intento de los humanos de buscar una comunicación con los recién llegados que permita considerarles amigos o enemigos para actuar en consecuencia. Por supuesto, durante el proceso se sucederán los sobresaltos y los errores de interpretación, revelando de paso al espectador la curiosa estructura de la historia a la que está asistiendo.

 

En cuanto a “El hombre de las mil caras”, otra buena cinta nacional, desnuda un espinoso capítulo de la Historia reciente de España: la fuga del Director General de la Guardia Civil Luis Roldán y la participación que en ella tuvo el ex agente del Servicio Secreto Francisco Paesa (Eduard Fernández), ayudado por su amigo, el piloto de aviación Jesús Camoes (José Coronado).

 

El film de Alberto Rodríguez (“Grupo 7”, “La isla mínima”), probablemente el mejor film español del año, supone la elevación del thriller político español a un nivel desconocido hasta este momento

 

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ZONA AL ROJO VIVO

 

 

Vaya por delante que la elección de algún título para este apartado ha sido fruto de un esfuerzo casi sobrehumano, habida cuenta la ausencia casi total de películas realmente notables en este año tan sumamente vulgar:

 

 

El contable

 

Harto de ser yo quien habitualmente echa por tierra algunos films mayoritariamente alabados, he optado en esta ocasión por inflar un tanto mi valoración de una película más vilipendiada que aplaudida.

 

Thriller dramático y de acción, “El contable” cuenta en realidad con un guión bastante tramposo.

 

Dirigida por el interesante realizador Gavin O’Connor (“Cuestión de honor”, “Warrior”), la película realiza un planteamiento un tanto engañoso sobre la figura de un niño que recuerda al protagonista de “Rain Man” por su autismo acompañado de increíbles dotes matemáticas.

 

El futuro le convertirá en todo un personaje, aunando la capacidad matemática con la precisión estratégica del más mortal asesino a sueldo.

 

Ben Affleck asume el reto de dar vida a este complejo personaje y lo cierto es que sale airoso del mismo, permitiendo que recaiga sobre sí la mayor parte del peso de la trama, que también abunda en sorpresas.

 

X-Men: Apocalipsis

 

Puede que la última (hasta ahora) entrega de la saga “X-Men” no sea ninguna obra maestra pero su inclusión en esta exclusiva lista se debe tanto a la mediocridad cinematográfica del año de su estreno como a su propio mérito de mantener el interés en medio del incesante bombardeo de títulos sobre superhéroes con que nos acribilla Hollywood de un tiempo a esta parte.

 

Aunque lo cierto es que siempre ha habido dos facciones entre los mutantes (los partidarios de coexistir con los humanos y los que abogan por enfrentarse a estos y aniquilarlos antes de sufrir idéntica suerte a sus manos), lo cierto es que la aparición de “Apocalipsis” supondrá una guerra civil en toda regla.

 

Sin embargo, tanto visual como argumentalmente, la contienda civil de los mutantes me parece superior a la ya comentada de los vengadores de Marvel. O, como mínimo, menos adocenada.

 

El ciudadano ilustre

 

En cualquier caso, la película que destacaría sobre el resto durante todo el año es este film argentino que firman Mariano Cohn y Gastón Duprat y que protagoniza el galardonado Óscar Martínez.

 

http://rincondesinuhe.com/homepage-3/342-el-ciudadano-ilustre

 

Contestado por quienes no ven más allá de su propio ombligo, la historia de Andrés Duprat (hermano de uno de los directores) viene a constatar, una vez más, la máxima de que nadie es profeta en su tierra.

 

El film plantea el regreso a su Argentina natal (patria también de la cinta y de sus responsables) de un Premio Nobel de Literatura afincado en Europa desde hace décadas.

 

Lo que él imagina como un bucólico regreso a sus orígenes se convertirá, por mor de la supina estupidez humana, en una terrible pesadilla de incierto final.

 

Thriller, drama, crítica social, sátira, tensión, incomodidad, buenos diálogos, impecable ambientación, unas gotas incluso de sensualidad… la película cuenta con ingredientes lo suficientemente suculentos y bien condimentados para hacerla funcionar de forma magnífica.

 

Fue presentada a los Oscars como candidata de su país a la mejor película en lengua no inglesa de 2016 pero no pasó el corte final, de modo que no será finalista en la alfombra angelina dentro de unas semanas.

 

 

ANEXO: Cine en televisión, Dvd y Blu-Ray

 

 

Atendiendo a los mismos criterios vistos para el cine en pantalla grande, desgloso el material visionado en pantalla pequeña:

 

Zona Gélida (peligro, no tocar):La Marque des Anges - Miserere” (debería ser delito despilfarrar así una novela del mismísimo Jean-Christophe Grangé), “Escobar: Paraíso perdido” (alguien debió engañar a Benicio del Toro para protagonizar esta tediosa película sobre un personaje que aventuraba posibilidades casi ilimitadas), “Mi segunda vez” (zafiedad, pésimo gusto y estupidez a raudales en esta presunta comedia al servicio –mal servicio, eso sí- de Catherine Zeta-Jones), “Caza mayor” (Samuel L. Jackson interpreta al presidente de USA en esta mediocre cinta de acción y aventuras ¡¡finlandesa!!), “Timeline” (aunque es patente la endeblez de la novela de Michael Crichton “Rescate en el tiempo”, la película resulta incluso peor), “Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?)” (toneladas de diseño esteticista sin contraprestación argumental alguna), “Colombiana” (Zoe Saldana no alcanza el aprobado en este film francés de acción en el que encarna a una asesina a sueldo), “Luces rojas” (thriller sobrenatural español, con nada menos que Sigourney Weaver y Robert de Niro en el reparto y una historia que no sobrevive al prólogo), “Fracture” (Anthony Hopkins, Ryan Gosling, David Strathairn y Rosamund Pike naufragan juntos en este convencional thriller propio de una sesión vespertina de Antena 3), “Regresión” (este thriller, basado en una trama de sectas demoníacas y protagonizado por Ethan Hawke y Emma Watson es, de lejos, el peor largometraje pergeñado por Alejandro Amenábar en toda su carrera) o “Esperando la carroza” (el cine argentino más chabacano y grotesco, al servicio de una historia de presunto humor negro).

 

Zona “Ni frío ni calor” (vosotros mismos):Fort Bliss” (un melodrama que reflexiona sobre la vida familiar de una médico militar estadounidense), “Río Grande” (uno de los westerns de John Ford que peor han resistido el paso del tiempo pese a contar con John Wayne, Maureen O’Hara y Victor McLaglen en su reparto), “Todos los hombres del presidente” (todo un clásico, con Robert Redford y Dustin Hoffman encarnando a los periodistas que destaparon el Watergate, que me resultó incomprensiblemente aburrido), “Indomable (Haywire)” (parece imposible que un thriller dirigido por Steven Soderbergh y con Ewan McGregor, Michael Douglas, Michael Fassbender, Antonio Banderas, Bill Paxton y hasta Mathieu Kassovitz en su reparto resulte fallido pero lo es, además de insufriblemente vacuo), “La leyenda del samurái (47 Ronin” (más belleza visual que profundidad en esta cinta épica –y yanqui- que presenta a Keanu Reaves rodeado de samuráis japoneses caídos en desgracia y en busca de la redención), “Asesinato en el Comité Central” (la novela de Manuel Vázquez Montalbán merecía mejor suerte y, sobre todo, a un Pepe Carvalho bastante mejor que el anodino Patxi Andión), “El topo” (Gary Oldman, Colin Firth, Mark Strong y John Hurt son lo mejor de esta insulsa adaptación de la novela de John Le Carré), “Dispara a matar” (perfectamente comparable a la cinta finlandesa de Samuel L. Jackson, aquí es Sidney Potier quien hace el ganso por las montañas, acompañado por un Tom Berenger tan incómodo como su personaje), “La trampa del asesino” (flojísimo thriller de acción protagonizado por Wesley Snipe, su mayor curiosidad es la presencia de Charles Dance y Lena Headey como padre e hija, al igual que luego harían en “Juego de Tronos”), “Sabbath: la luna negra” (terror de escasos kilates en esta cinta dirigida por Imanol Uribe y protagonizado por Lydia Bosch, Emma Suárez y Amparo Muñoz), “Los imprevistos del amor” (fallido romance inspirado –aunque escasamente- en la mucho mejor “500 días juntos” y con demasiados brochazos de trazo grueso), “Doble identidad: jaque al MI5” (digna cinta de espionaje pero con carencias demasiado evidentes), “Operación U.N.C.L.E.” (sobrevaloradísimo thriller de acción), “Zodiac” (un Fincher menor pese a la presencia de Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Chloë Sevigny, o Elías Koteas), “El último samurái” (Tom Cruise y Ken Watanabe despuntan en esta cinta épica poco convincente aunque la banda sonora de Hans Zimmer resulte sencillamente deslumbrante), “Contraband” (otro de esos proyectos de medio pelo en los que suele embarcarse Mark Wahlberg aunque resulte entretenido), “Expediente Anwar” (superficial y convencional película en torno a los abusos de la CIA en su lucha contra el terrorismo), “Traidor” (también en torno al terrorismo, resulta más actual pero igualmente insuficiente), “Tigre y dragón” (Chow Yun-Fat, Michelle Yeoh y Zhang Ziyi, mucho menos conocidos que en la actualidad, reparten espadazos y patadas y vuelan de lado a lado de la pantalla en este insustancial film taiwanés que obtuvo el Oscar a la Mejor Película en Lengua No Inglesa) o “Birdman” (pese a su buena acogida, esta adaptación teatral y negrísima me parece un delirio escasamente atractivo pese al excelso trabajo de Michael Keaton, Emma Stone y Edward Norton).

 

Zona Caldeada (recomendables):Guardianes de la galaxia” (ciencia ficción gamberra, con Chris Pratt disfrutando a sus anchas), “La guerra de Charlie Wilson” (Tom Hanks, Julia Roberts y Philip Seymour Hoffman encabezan este infravalorado film en torno a la intervención de Estados Unidos en la invasión soviética de Afganistán), “Shooter: el tirador” (Mark Wahlberg más entonado que otras veces en esta recreación de un francotirador alejado del ejército al que utilizan sin prever las consecuencias), “In time” (ciencia ficción poco sesusa pero pragmática y funcional al servicio de Justin Timberlake y Amanda Seyfried dentro de una distopía en la que el tiempo de vida se convierte en moneda) “Robin Hood el magnífico” (Patrick Bergin y Uma Thurman protagonizan esta cinta inglesa, estrenada en su día a la sombra de la más rimbombante “Robin Hood, príncipe de los ladrones”, que merece una revisión y lleva camino de convertirse en un clásico entrañable), "La juventud" y “El divo” (dos muy estimables películas de Paolo Sorrentino que reflexionan, en clave agridulce y satírica, acerca de temas tan dispares como la vejez y la corrupción política), “El halcón inglés” (Terence Stamp encarna al protagonista de esta excesiva pero resultona cinta de cine negro en torno a una venganza), “Cuando menos te lo esperas” (amor crepuscular a cargo de la magnífica Nancy Meyers, que cuenta con Jack Nicholson y Diane Keaton como cabeza de cartel), “Vivir es fácil con los ojos cerrados” (drama y comedia se funden en este laureado trabajo de David Trueba que cuenta con Javier Cámara como el idealista profesor que pretende conocer a John Lennon), “Persépolis” (cine de animación para adultos, la cinta francesa narra las vicisitudes de la protagonista, una niña iraní que vivirá la revolución islámica y emigrará luego a Occidente), “Incendies”, “Enemy” y “Prisioneros” (triple ración del cineasta canadiense Denis Villeneuve, que sorprende con cada trabajo debido a lo imprevisible de sus desarrollos temáticos y a sus a veces desconcertantes desenlaces argumentales), “Shackleton: la odisea de la Antártida” (Kenneth Branagh protagoniza este meritorio telefilm en torno a las aventuras polares de un eminente caballero británico), “Cometas en el cielo” (interesante adaptación del best-seller de Khaled Hosseini sobre el único hijo de un rico comerciante de Kabul que se verá obligado a abandonar Afganistán), “Cosas que perdimos en el fuego” (intenso drama sobre la amistad y la adicción a las drogas que se beneficia del excelente trabajo de Halle Berry y Benicio del Toro), “El Crack” y “ElCrack Dos” (espléndido cine negro español dirigido por José Luis Garci y protagonizado por un magnífico Alfredo Landa), “Sin identidad” (Liam Neeson en su faceta más reciente protagoniza esta frenética cinta de acción), “Dieta mediterránea” (sorprendente comedia culinaria española que introduce como ingrediente novedoso el menage à trois), “La gran apuesta” (inteligente y apasionante drama que analiza la crisis económica mundial de 2008), “La isla del doctor Moreau” (incomprendido e inquietante remake de la cinta fantástica protagonizada en su día por Burt Lancaster y Michael York, ahora relevados por Marlon Brando y Val Kilmer), “El Sur” (evocadora y hermosa cinta inconclusa de Víctor Erice sobre las secuelas más íntimas y personales de la guerra civil), “El Clan” (drama que reproduce la historia real que conmocionó a la Argentina de principios de los ochenta cuando una familia fue detenida por protagonizar el secuestro y asesinato de varios empresarios.) o “Diarios de motocicleta” (road-movie de atmósfera casi documental que recrea el viaje realizado por Ernesto Guevara antes de convertirse en el Che).

 

 

Zona “Al rojo vivo” (coleccionables):No es país para viejos” (Javier Bardem compone un serial killer inolvidable en este espléndido thriller), “Shame“ (drama erótico y profundamente desasosegante protagonizado por Michael Fassbender) “Volver” (el mejor Almodóvar, a la altura de “Todo sobre mi madre” o “Hable con ella”), “El becario“ (deliciosa Anne Hathaway en su duelo interpretativo con un excepcional Robert de Niro), “Elhombre más buscado” (pese a su comedimiento, uno de los mejores films de cuantos se han basado en las novelas de espías de John Le Carré, está protagonizado por un Philip Seymour Hoffman en su último año de vida), “Actrices” (Nuria Espert, Rosa María Sardá, Anna Lizarán y Mercé Pons; nada más y nada menos), “Enemigos públicos” (buen cine negro actual con el pedigree de Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard y Stephen Dorff), “Tiempo de valientes” (divertida buddy movie argentina en la que un psicoanalista condenado a trabajos sociales es “emparejado” con un agente de policía deprimido por la infidelidad de su esposa), “La historia oficial” (duro drama ambientado en los últimos meses de la dictadura argentina) y “La gran belleza” (la obra maestra de Paolo Sorrentino, que sorprende, epata, seduce y repele por igual).

 

REVISITACIONES CLÁSICAS (carne de coleccionismo): los mejores westerns de John Ford como “La diligencia”, “Pasión de los fuertes”, “Centauros del desierto”, “Fort Apache”, “Dos cabalgan juntos”, “El sargento negro”, “El último combate”, “Misión de audaces” o “El hombre que mató a Liberty Balance”, neorrealismo español como “Muerte de un ciclista”, cine negro americano con Humphrey Bogart como “En un lugar solitario”, cine ya clásico ambientado en Japón como “Memorias de una geisha”, cine británico con pedigree como “Juego de lágrimas” o de nuevo western (con este género empezamos y terminamos el año) pero esta vez más actual, a cargo del inconmensurable Clint Eastwood, como “Sin perdón”.

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+1 #6 Super User 28-01-2017 16:41
Cito a Guillermo de Baskerville:
Estoy de acuerdo con usted: "Ave César" es una basura infumable y un desperdicio de elenco. En otros regīmenes los hubieran ejecutado a todos por tarados (desde el guionista al director pasando por el mozo de catering). No es na pelīcula: es un insulto.

Aprovecho esta coincidencia de nuestras apreciaciones, Fray Guillermo, para lamentar que, por cuestiones de limpieza antivirus, se hayan ido al limbo nuestras ricas conversaciones en torno al turismo por Asia, el cine argentino y, muy especialmente, "El nombre de la rosa". Saludos.
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+1 #5 Super User 28-01-2017 16:39
Cito a Guillermo de Baskerville:
Por cierto... ¿y Passengers? Solo por la Lawrence ya merece la pena. Confieso que no la he visto aūn, pero el avance que he visto ya me ha hecho babear lo bastante para avivar mis ganas de verla. ¿Cuál es su opinión?

Debo decirle, Fray Guillermo, que a mí me gustó bastante y que no comprendo las críticas desaforadas que la tachan de pastelón galáctico. El final puede ser cuestionable -no por mi parte, ya que lo di por bueno- pero, sin duda, su diseño de producción y lo atractivo del guión la hacen no sólo interesante para verla una vez sino incluso para engrosar mi nutrida filmoteca.
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+1 #4 Super User 28-01-2017 16:37
Cito a Guillermo de Baskerville:
Caramba, don Sinuhé, rápido y directo resumen. Vaya por delante mi total desacuerdo con su opiniön de "Los odiosos ocho", que me parece obra maestra absoluta. Por cierto, al raducirla al español pierde el juego de palabras que pretende su titulo (The Hatefull Eight): "La odiosa (nūmero) ocho" , en clara relación a su octava película, que él mismo destaca en los títulos iniciales. Bien rodada, buen guión, fascinante fotografīa (exactamente los mismos objetivos de 70mm que se usaron en Ben Hur, pero para rodar en este caso una pelicula con muchos interiores...), innovadora pero tributaria de Ford (La diligencia) o de Leone (Once Upon A Time In The West) con sus escenas alargadas hasta lo indecible... En fin, obra maestra.

Por supuesto, es la discrepancia la que enriquece y soy consciente de que la cinta en cuestión cuenta con muchos adeptos pero, partiendo del hecho de que soy poco "tarantiniano" y que su cine no cumple, a priori, demasiadas premisas para gustarme, no es poca cosa que en mi filmografía obren tres de sus títulos: "Reservoir dogs", "Pulp Fiction" y "Django desencadenado".
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0 #3 Guillermo de Baskerville 22-01-2017 11:53
Por cierto... ¿y Passengers? Solo por la Lawrence ya merece la pena. Confieso que no la he visto aūn, pero el avance que he visto ya me ha hecho babear lo bastante para avivar mis ganas de verla. ¿Cuál es su opinión?
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0 #2 Guillermo de Baskerville 22-01-2017 11:39
Estoy de acuerdo con usted: "Ave César" es una basura infumable y un desperdicio de elenco. En otros regīmenes los hubieran ejecutado a todos por tarados (desde el guionista al director pasando por el mozo de catering). No es na pelīcula: es un insulto.
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0 #1 Guillermo de Baskerville 22-01-2017 11:33
Caramba, don Sinuhé, rápido y directo resumen. Vaya por delante mi total desacuerdo con su opiniön de "Los odiosos ocho", que me parece obra maestra absoluta. Por cierto, al raducirla al español pierde el juego de palabras que pretende su titulo (The Hatefull Eight): "La odiosa (nūmero) ocho" , en clara relación a su octava película, que él mismo destaca en los títulos iniciales. Bien rodada, buen guión, fascinante fotografīa (exactamente los mismos objetivos de 70mm que se usaron en Ben Hur, pero para rodar en este caso una pelicula con muchos interiores...), innovadora pero tributaria de Ford (La diligencia) o de Leone (Once Upon A Time In The West) con sus escenas alargadas hasta lo indecible... En fin, obra maestra.
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