BALANCE DE CINE 2010

No fue el mejor año

 

balancecine2010

 

 

SENTANDO LAS BASES DE MI BALANCE

 

Intentando evitar que esto devenga en una simple enumeración de películas o en un mero balance de cifras, doy comienzo, con el balance de 2010, a una serie de artículos dedicados a detallar la mayor parte del mucho cine que consumo anualmente.

No pretendo con ello sentar cátedra ni convencer a nadie de nada pero ésta no deja de ser mi particular visión de las cosas.

Me gustaría hacer también una salvedad previa y es el hecho de que, mientras las películas de las que hablaré en el apartado CINE son, por supuesto, rigurosos estrenos de 2010 (se entiende que en España), las que incluya en el apartado DVD/TV pertenecen a épocas de lo más dispar.

A pesar de ello y para que el conjunto no resulte todavía más abigarrado de lo que sin duda acabará siendo, voy a separar los films que he visto por primera vez este año (independientemente de su antigüedad) de los “revisionados”.

Por fortuna cuento con una videoteca bastante extensa que incremento a buen ritmo de forma mensual y también tengo la suerte de contar con buenos amigos cinéfilos que me prestan películas de forma regular a fin de ampliar mis horizontes.

Y por último están las reposiciones televisivas, que permiten completar los huecos y también volver a ver títulos más o menos olvidados.

En cualquier caso y para seguir utilizando un formato más o menos familiar, me dispongo a resumir mi año cinematográfico en base al nivel de satisfacción que me ha producido cada film.

 

CINE EN PANTALLA GRANDE

 

Por desgracia, me veo obligado a comenzar afirmando, de forma categórica, que 2010 no ha sido un año memorable en la Historia del Cine.

A pesar de ser cierto que siempre juzgamos a partir de lo poco que tenemos ocasión de ver y que esto no es sino una ínfima parte de la producción cinematográfica que tiene lugar en todos los rincones del planeta (no sólo de cine yankee vive el hombre), debo decir que en otras ocasiones no me resultaba complicado mencionar cerca de una docena de títulos por año de los que justificaban sobradamente el ejercicio.

En 2010, en cambio, sólo puedo decir que ha habido tres películas de las que haya salido plenamente satisfecho del cine y esto es francamente poco.

Sin duda también se me podrá achacar la elección más o menos comercial de los films vistos en pantalla grande y mi presencia cada vez menor en las filmotecas y salas alternativas de mi ciudad, cosa que pretendo compensar con un mayor nivel de exploración en las 42 pulgadas de mi inseparable Samsung.

El problema que ello supone es que veo poco cine independiente en el cine y, aunque sí consumo bastantes films de esas características en mi salón, no suele ser en el mismo año en que se estrenan las películas, con lo cual puedo ser injusto al ofrecer el balance final de un año pues muchos títulos del mismo acabaré viéndolos en años posteriores.

Dado que no puedo hacer nada al respecto salvo señalar la circunstancia, comienzo con el resumen.

 

ZONA GÉLIDA

 

Mis decepciones del año están encabezadas por tres producciones con sabor clásico que contaban con muchos números para haberme gustado, a poco que se hubiesen limitado a cumplir con decoro. Se trata de "Sherlock Holmes", “El hombre lobo” y “El retrato de Dorian Grey”.

Dando la razón a quienes creen que algo no es necesariamente bueno por el mero hecho de resultar original, el enfoque de “Sherlock Homes” me pareció desafortunadísimo e ineficaz a partes iguales. Y es que si puedo tolerar que una película me toree, me provoque, me irrite, me moleste o incluso me tome el pelo, lo que nunca soportaré es que me aburra. Justo lo que consiguió la cinta de Guy Ritchie.

Hace unos días escribía precisamente un artículo sobre el film “Asesinato por Decreto”, cuyo Sherlock Holmes se comería con patatas al triste remedo que resulta ser Robert Downing Junior en este film.

La profusión de gags con escasa gracia y la parafernalia escenográfica (lástima de magnífica ambientación) no logran ocultar la vacuidad del producto, lo anodino de la historia que cuenta y lo desacertado que resulta convertir al gran Holmes en un graciosillo de manual.

En cuanto a “El hombre lobo”, ni siquiera mi admirado Benicio del Toro logra arreglar el desaguisado. Básicamente porque la historia que cuenta es… inexistente.

Con franqueza, la pregunta que me quedó después de ver la película fue ¿para qué demonios han hecho este film, qué aporta o qué cambia respecto a los anteriores films sobre licántropos?

Cuando uno ve “Drácula de Bram Stoker” se da perfecta cuenta de lo que Coppola intentó (y consiguió) hacer con ella. Esto es, llevar la historia más allá, acercarla más que nadie al texto original aunque sin renunciar a tomarse unas cuantas licencias, dotarla de un envoltorio espectacular y constituirla en el referente por antonomasia.

Si eso es lo que pretendió Joe Johnston con “El hombre lobo”, no es necesario decir que su fracaso resulta estrepitoso.

La tercera película de este trío fallido es “El retrato de Dorian Grey” y debo confesar que no tengo tan claros los motivos por los que no funciona en ningún momento.

En principio, la historia que cuenta se ajusta bastante al clásico de Oscar Wilde, la escenografía es correcta y el casting ajustado pero el guión no engancha.

En este mismo apartado de las películas decepcionantes del año debo añadir una cuarta: “Adèle y el misterio de la momia” y es que, a pesar de no haber leído ninguno de los cómics protagonizados por la heroína creada por Jacques Tardi, sí había escuchado algunas críticas que la asemejaban al “Tintín” de Hergé.

No sé qué decir: tal vez cuando vea la luz el “Tintín” de Spielberg, el resultado sea similar pero lo cierto es que “Adèle” me pareció un tostonazo excesivo e indigesto, dirigido hacia un público extremadamente joven, pese a la escena-reclamo en que Louise Bourgoin, la bella presentadora francesa metida a actriz, toma un baño de espuma que permite ver sus pezones, sugiriendo quizás que se trata de otro tipo de producto.

 

ZONA “NI FRÍO NI CALOR”

 

Nunca pensé que una película de Harry Potter (saga de la que soy ferviente seguidor tanto en literatura como en cine) acabaría en este apartado pero lo cierto es que la primera entrega deHarry Potter y las reliquias de la muerte” constituye, amén de una soberana traición al ritmo narrativo de todas y cada una de sus predecesoras, un aburrimiento disfrazado de impasse del que perfectamente se podría haber prescindido (aunque ello supusiera renunciar a un buen número de euros y dólares, claro).

Tediosa, con escasos acontecimientos significativos y un enfrentamiento reiterativo y exasperante entre los tres protagonistas del film y sus eternas controversias adolescentes, uno se pasa toda la película esperando que ocurra algo… pero la cosa acaba convirtiéndose en un “Esperando a Godot” sin el beneficio que otorga a la obra de Beckett su legendario clasicismo (aunque tampoco comulgo con el teatro del absurdo, que todo hay que decirlo).

El americano”, un presunto thriller ambientado en Italia y protagonizado por George Clooney, forma parte de ese grupo de películas que no llega a disgustarte pero que no obedece ni de lejos a aquello que uno buscaba al afrontar su “visionado”.

Presentada en los trailers como una película de acción, el prólogo de la misma parece corroborar tal premisa pero resulta siendo todo un espejismo. El film de Anton Corbijn es lento, parsimonioso y, pese a que algunas de sus escenas no carezcan de encanto (sobre todo visual, ya que está ambientada en la comarca italiana del Abruzzo) es más etiquetable como costumbrista que como obra de suspense.

En cuanto a “Iron man 2”, sin resultar un aburrimiento, lo cierto es que evidencia un descenso de calidad más que significativo respecto al excelente film del que es secuela. Abusando de alguno de los recursos que hicieron funcionar a la entrega original, la película se limita prácticamente a ofrecer “más de lo mismo”, incidiendo de paso en el incipiente romance que se adivinaba entre el “superhéroe sin poderes” y su secretaria (encantadora Gwyneth Paltrow) e introduciendo algunos elementos dramáticos que no acaban de funcionar.

El rol de malvado corre, en esta ocasión, a cargo de un Mickey Rourke del que cuesta creer que algún día fuese un mito erótico femenino. Entre el personaje que interpreta –el ruso Ivan Vanko- y el de Iron man tendrá lugar una escena tremendamente espectacular en mitad del circuito de Montecarlo.

Por su parte, “Splice, experimento mortal” es una de esas rarezas fantásticas que algunos consumimos de vez en cuando y que, junto a algunos aciertos (las escenas de acción, en su mayoría), evidencia algunos defectos de serie B que atañen sobre todo a las estereotipadas relaciones entre sus protagonistas (pese al correcto trabajo de un Adrien Brody algo incómodo y de su compañera Sarah Polley, que le roba alguna que otra escena).

Todo parte de un experimento en el que se mezcla ADN humano con el de otras especies y de todos es sabido que dichas cuestiones suelen acarrear un montón de problemas y acostumbran a terminar como el rosario de la aurora.

 

ZONA CALDEADA

 

Como suele ocurrir, este apartado es el que concentra el mayor número de producciones, correspondiendo a aquellos films que, sin llegar a entusiasmar, contribuyen a distraer lo suficiente como para amortizar el precio de una entrada.

Es el caso de “Predators”, una cinta denostada por la crítica pero que a mí me entretuvo perfectamente, muy por encima de mis previsiones, bajo mínimos tras haber visto la esperpéntica y aburridísima “Alien vs. Predator 2”.

Con un diseño de producción más que destacable -pese a que es ofrecido con cuentagotas- y a su planteamiento que se adivina en la mismísima escena inicial aunque uno no sea demasiado avispado, la película funciona si se toma como lo que es: un corre-que-te-pillo con mucha acción, muchas muertes, un escenario extraterrestre y pocas pretensiones (o ninguna).

Lo cierto es que me sorprendió un tanto la participación en el film del ya mencionado Adrien Brody pero se agradece la presencia de una estrella que dé algo más de consistencia a la película y aleje los fantasmas de la serie B más casposa.

Más interesante pero dentro de un orden me resultó “Centurión”, un film que cuenta las dramáticas aventuras de un romano que queda solo y rodeado de enemigos en la salvaje Britania. Conspiraciones políticas, brutales enfrentamientos e incluso la presencia de una inquietante Olga Kurylenko, en el papel de una sanguinaria guerrera picta, completan el cuadro.

Sobre “Buried (enterrado)”, debo decir que fui a verla sabiendo lo que iba a encontrarme y, en ese sentido, no puedo llamarme a engaño. El planteamiento es original pero cuenta con sus lógicas limitaciones y, pese a la excelente actuación del protagonista Paul Conroy y la eficacia de un guión que funciona francamente bien, no llegó ni a angustiarme –cosa que resultaba sencilla si tenemos en cuenta que el film narra la horrible experiencia de un estadounidense enterrado vivo en territorio iraquí- ni tampoco a desconectarme del todo de la realidad.

En definitiva, que no me desagradó el film (aunque no tenga mayor interés en volver a verlo) pero no dejo de reconocerle sus notables méritos. Quizás la causa de no haber ido más allá sea achacable únicamente a un servidor.

La tercera y última entrega de “Millennium”, titulada “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, tampoco me entusiasmó aunque cierra con dignidad la trilogía, siempre sin alcanzar la altura de las novelas en las que se basa pero sin desmerecerlas tampoco demasiado.

La acertadísima labor de casting contribuye a su eficacia y lo cierto es que las películas funcionan. Incluso he tenido ocasión de ver la miniserie que se ha realizado con posterioridad -utilizando todo el material exhibido en las salas junto con algunas secuencias o planos inéditos que no habían sido empleados- y el conjunto goza de una mayor consistencia.

Sin grandes alharacas pero en un tono desenfadado y aventurero (en sentido clásico) tampoco me pareció mal “Prince of Persia: las arenas del tiempo”. Adolece de cierto humor algo pueril pero al menos resulta un film visualmente agradable y sus escenas de acción cuentan con una coreografía profesional que lo hacen razonablemente atractivo aunque sin exagerar. Por cierto, que resulta curioso ver a Jake Gyllenhaal en plan melenas musculoso.

En otro estilo, el “Robin Hood” dirigido por Ridley Scott y protagonizado por Russell Crowe (aunque me encantó la breve interpretación de la australiana Cate Blanchett) incide en la vida del personaje antes de constituirse como tal. Bucea por tanto en una parte desconocida de la historia de Robin, en sus inciertos orígenes y en su poco explicada prehistoria.

Además, Scott tiene el acierto de ofrecer un punto de vista original acerca de ciertos acontecimientos y personajes de la época que resultan cuanto menos curiosos. No hay más que ver, por ejemplo, el tratamiento que le da a Ricardo “Corazón de León”.

Más sosegado aunque más polémico ha resultado “El escritor”, una película de Roman Polanski competentemente interpretada por Ewan McGregor y Pierce Brosnan en la que aquél escribe la biografía de éste, un ex Primer Ministro británico que no por casualidad todos han identificado con Tony Blair.

Las insinuaciones y afirmaciones directas que se realizan en el film sobre la andadura política del protagonista (llamado Adam Lang en la cinta) son la causa de su considerable polémica.

Al margen de la misma, debo admitir que me gustó notablemente la historia, que evoluciona desde un clima contenido hacia un terreno desconocido e inquietante que acaba convirtiéndola en un thriller con final imprevisto incluido. Interesante y recomendable por tanto.

Al igual que el curioso “Daybreakers”, que juega con un futuro en el que los vampiros han ocupado en la sociedad el papel dominante mientras que los seres humanos somos el elemento marginal, un poco al estilo de la novela “El planeta de los simios” de Pierre Boulle.

También me resultó interesante el thriller de acción “The Town: ciudad de ladrones”, dirigida y protagonizada por Ben Affleck, en la que un barrio de Boston llamado Charlestown -que cuenta con el dudoso honor de ser la zona que mayor número de atracadores de bancos ha dado en toda Norteamérica- asiste al secuestro de la joven directora de una entidad financiera que acaba de ser asaltada. La banda de ladrones se salta con ello su modus operandi habitual.

El hecho en sí y también la particular idiosincrasia de la joven secuestrada (que es puesta en libertad casi de inmediato) desencadenarán los acontecimientos posteriores en una espiral de final incierto.

Por último, debo hacer mención del film de Tim Burton (un director al que no aprecio demasiado) “Alicia en el País de las Maravillas”. Lo mejor que puedo decir es que ya forma parte del pequeño grupo de películas de Burton que salvaría de su irregular filmografía.

Me gustó mucho la escenografía del film, me gustaron los diálogos (pese a que la introducción es algo esperpéntica, en la línea de las que protagonizan los tíos de Harry Potter al principio de las películas de dicha saga) y sobre todo me gustó la forma en que se plasma el mundo de Lewis Carroll en personajes reales.

Había visto, por supuesto, la versión Disney pero prefiero la malicia que emana de los protagonistas del film de Burton y la personalidad que otorgan a sus respectivos personajes no sólo los habituales Johnny Depp y Helena Bonham Carter (actores-fetiche del director) sino también algunos poco habituales como la brillante Anne Hathaway.

 

ZONA AL ROJO VIVO

 

Ya quisiera yo que se tratara de un Top’10 o incluso de un Top’15 (tampoco es usual que una veintena de producciones destaquen en un mismo año; para que se diera semejante circunstancia, el curso debería haber sido sencillamente espectacular) pero, lamentándolo mucho, sólo puedo completar un Top’3 entre los films que tuve ocasión de ver en pantalla grande durante 2010. A saber:

Avatar

Acepto de buen grado las numerosas y reiteradas críticas que se le hacen a este film y estoy de acuerdo en que la historia es convencional, refrito de otras muchas contadas con anterioridad. Como también asumo que los personajes gozan de escaso relieve y su psicología es tan plana como la de una colección de peces de acuario.

¿Por qué entonces tengo el atrevimiento de señalarla como una de las películas del año y de acuñarla como imprescindible en mi videoteca?

Podéis descartar de inmediato que ello se deba a su teóricamente revolucionaria tecnología 3-D. De hecho, no me impresionó ni poco ni mucho la calidad de los efectos.

Eran ligeramente superiores a lo poco que había visto en tres dimensiones hasta entonces pero no justificaba ni la mastodóntica publicidad empleada ni el abusivo precio de las entradas (9,50 euros en la sala grande de Kinepolis Valencia, todo un récord en ese momento).

Lo que a mi modesto entender sí justifica ambas cosas –tanto la inclusión entre lo más memorable del año como el pago de la cara entrada- es la espectacular belleza de las imágenes que plasman el film.

Desde los paisajes imposibles del planeta Pandora (las Montañas Aleluya, el Árbol Madre, las selvas casi impenetrables) hasta la deslumbrante fauna nocturna que ilumina los bosques, pasando por una serie de rituales iniciáticos que compensan su falta de originalidad con un lirismo arrebatador.

Y, una vez más, la forma de contar por encima de aquello que se cuenta. Dotar a una historia más o menos tópica (por mucho que se modernice con armaduras tripuladas o avatares que permiten a nuestra mente habitar otros cuerpos) de un alma que sea capaz de conmover por su belleza estética y emocional es algo digno de encomio.

Cierto es que todo ello se envuelve en el celofán del ecologismo militante tan políticamente correcto y que constituye una excusa perfecta para amasar una enorme fortuna vendiendo algo que no es precisamente lo que pretende ser. Pues bien, aun así… no me retracto.

Origen

Son muchos quienes han querido ver en este film de Christopher Nolan (“Memento”, “Batman begins”) un nuevo “Matrix” y es evidente que algunos puntos en común sí guarda con la trilogía de los hermanos Wachowski pero también concurría tal circunstancia en el caso de “La isla” (dirigida por Michael Bay y coprotagonizada por Ewan McGregor y Scarlett Johanson) y nadie pareció rasgarse las vestiduras por ello.

En cualquier caso, “Origen” parece darle otra vuelta de tuerca más tanto a la realidad virtual como a los diferentes planos de existencia que ésta es capaz de recrear.

Soñar que se sueña dentro de un tercer sueño, esto es, establecer tres niveles de realidad, por muy onírica que ésta sea, resulta más que suficiente para demenciar al más pintado.

Pero si se hace del modo en que lo ha logrado Nolan, con su impresionante aportación en forma de “arquitectos” de una realidad virtual que quita el sentido, con un ritmo tan pronto frenético como secuenciado y con algunos personajes lo suficientemente inquietantes como para añadir algo de pimienta al asunto, el éxito (artístico y crematístico) está garantizado.

Huelga decir que, en mi opinión, el director –y con él el elenco encabezado por un desconcertante Leonardo di Caprio- lo logra completamente, creando un nuevo clásico de este subgénero de la ciencia-ficción que, probablemente, como en el caso de “Avatar”, conocerá más entregas.

La red social

A veces uno no puede evitar cierto grado de esnobismo y lo digo por varios motivos.

En primer lugar porque es del dominio público mi escaso afecto a Facebook. De hecho, he llegado a posar “en la intimidad” con una camiseta, comprada en los londinenses mercadillos de Camden, que muestra la leyenda “No, I am not on the fucking Facebook”.

Ese indisimulado desdén hacia la llamada red social era la causa de que no tuviese el menor interés en ver la película pero –y ahí reside mi mayor culpabilidad- bastó con saber que el director era David Fincher, de quien aprecio extraordinariamente “Seven”, “The Game” o incluso su denostado “Alien 3”, para que, de pronto, sintiera ganas de ver el film.

Por supuesto no había leído la novela de Ben Mezrich aunque parece que el guión de Aaron Sorkin se ciñe fielmente a la misma.

Tampoco conocía a los protagonistas (no he visto “Leones por corderos” o “Las hermanas Bolena” en las que aparece Andrew Garfield ni recordaba a Jesse Eisenberg de “El bosque” de Shyamalan porque probablemente su papel sería insignificante), de modo que no tenía otra idea del film que lo que mostraban los trailers publicitarios, así que no es que me atrajera especialmente.

En definitiva, acabé yendo a ver una película cuya historia en principio no me interesaba, que versaba sobre un fenómeno que no me despierta ninguna simpatía y además estaba protagonizada por un grupo de jovenzuelos desconocidos (al menos para mí) y la única razón de ello era la presencia tras las cámaras de David Fincher.

El tiempo me dio la razón y mi apuesta resultó ganadora. El film es magnífico, la historia –que dista mucho de versar sobre Facebook pues únicamente se centra en las peripecias de sus responsables para llegar a crearlo- es sumamente atractiva, está impecablemente “narrada”, cuenta con unos diálogos fabulosos, presenta unos personajes sólidos y creíbles y sigue un ritmo que impide el desinterés en ningún instante.

 

ANEXO: Cine en televisión y dvd

 

No voy a extenderme mucho en este apartado, ya que aunque con facilidad podría hablar de un centenar de películas (las que he tenido ocasión de ver en pequeña pantalla a lo largo de 2010), ya he advertido que la datación de las mismas es muy variada y, dado que se trata de evaluar el pasado ejercicio, un análisis demasiado exhaustivo de la producción deuvededística (válgame el neologismo) podría contribuir a distorsionar la visión global del año.

Aun así, apunto de forma somera unos cuantos títulos destacables por lo positivo (a incluir en la colección de cada cual) o lo negativo (a descartar sin el menor remordimiento).

Zona Gélida (peligro, no tocar):Café solo o con ellas”, “Rivales” y “La fiesta” (todas ellas correspondientes al cine español pero del endeble, el que nos da mala fama por repetitivo y casposo), “Asylum (Obsesión)” (una olvidable historia ambientada en la Inglaterra de los 50 y en el ámbito psiquiátrico), “La fuente de la vida” (uno de los fantásticos más aburridos con que me he topado hasta el momento), “Hacemos una porno” (mayúscula decepción de la mano del director Kevin Smith, cuyos primeros films eran magníficos), “Zardoz” (impresentable delirio psicodélico de los 70 en el que naufragaban Sean Connery y Charlotte Rampling) o “The lost samaritan” (un melodrama de tres al cuarto con poderes psíquicos incluidos).

Zona “Ni frío ni calor” (vosotros mismos):El Club de los suicidas” o “Tapas” (cine español con cierta gracia), “Mi nombre es sombra” o “Don Juan en los infiernos” (películas también de nuestro país pero que no acabaron de engancharme) y “Prueba de vida” (decepcionante film de suspense y se supone que de aventuras en el que parece que la más destacada la protagonizaron Russell Crowe y Meg Ryan lejos de las cámaras).

Zona Caldeada (recomendables):Juntos nada más”, “Usted primero” o “Bienvenidos al Norte” (comedia francesa actual, de buena factura), “Constantine” (cine fantástico con connotaciones sobrenaturales), “El secreto” (un drama incómodo pero muy interesante protagonizado por David Duchovny), “Underworld 3: la rebelión de los licántropos“ (atractiva entrega de la saga protagonizada por Kate Beckinsale), “El liquidador” (inquietante film a cargo del director de la sublime “Exotica”), "Cómo ser John Malkovich" (cine experimental protagonizado por el versátil John Cusak), “La caja Kovak”, “Sé quién eres”, “Hormigas en la boca” y “Fuera del cuerpo” (cine español del bueno, del que nada tiene que envidiar al de otras latitudes), “El secreto de sus ojos”, “El aura” (cine argentino, del que consumo grandes dosis) o cualquier película del excelente director también argentino Daniel Burman (“Esperando al Mesías”, “Todas las azafatas van al cielo”, “Derecho de familia”).

Zona “Al rojo vivo” (coleccionables):Pandorum” (buena ciencia-ficción), “La Ola” (estupendo cine europeo –concretamente, alemán- con denuncia social incluida), “Gran Torino” (con un Clint Eastwood espectacular delante y detrás de las cámaras), “Appaloosa” (un thriller hasta cierto punto clásico pero que se convierte en original de la mano de sus atípicos protagonistas Ed Harris, Viggo Mortensen, Jeremy Irons, Renée Zellweger y ¡¡¡Ariadna Gil!!) y “Ella es única” (una comedia que es, sin duda, lo mejor de Edward Burns).

REVISITACIONES CLÁSICAS (éstas ya debían estar en vuestras videotecas): Cine negro americano a mansalva como “El sueño eterno”, “El halcón maltés”, “Adiós muñeca”, “La senda tenebrosa”, “Forajidos” o “Sed de mal”, cine bélico o pseudobélico como “El día más largo”, “Vencedores o vencidos” y “Patton”, thrillers como “El hombre de McKintosh (con Paul Newman), “Presunto inocente”, “Único testigo” (ambas con Harrison Ford), “Muerte en el Nilo” o “Asesinato en el Orient Express” (las dos basadas en novelas de Agatha Christie protagonizadas por el simpar Hércules Poirot) y dramas –en sentido amplio- como “En el calor de la noche”, “La dolce vita”, “Ciudadano Kane” o “Matar a un ruiseñor”.

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