CARLOS SAINZ

 

Un campeón con gafe

 

 Carlos Sainz portada

 

Puede parecer un tanto exagerado tachar de gafe a un piloto capaz de ganar dos Campeonatos del Mundo de Rallyes y un rally Dakar pero creo que pocos albergarán dudas acerca de lo acertado del epíteto cuando acaben de leer este artículo.

Sainz, “El Matador”, fue (sigue siéndolo, en realidad) un gran piloto pero sus títulos no se corresponden con su enorme talento ni suponen un reconocimiento suficiente para el que es, probablemente, el mejor piloto de rallyes de la Historia junto al francés Sébastien Loeb.

 

El galo atesora 9 Campeonatos Mundiales por los 2 de Sainz, lo cual no se justifica exclusivamente por la falta de fortuna del español pero sí evidencia una diferencia excesiva entre dos de los más grandes.

 

LOS INICIOS

 

Nacido en Madrid en 1962, Carlos Sainz tardó en decantarse por un deporte concreto, estando dotado como estaba para la práctica casi de cualquiera de ellos.

Tenis, boxeo, esquí, squash, atletismo o fútbol se disputaban su interés pero sería finalmente el motor quien lo ganó para su causa.

 Después de tontear con el motocross, Carlos y su amigo Juanjo Lacalle decidieron matar el gusanillo de su afición, acondicionando con pocos medios un Renault 5 con el que participarían en el Rally Shalymar, turnándose al volante.

Luego vendría, en 1981, la Subida a la Silla de Felipe II, en la que los dos amigos consiguieron un sorprendente 5º puesto a bordo de ese mismo R-5.

 

Carlos Sainz R 5

 

Animados por el resultado, decidirían participar en cuatro de las pruebas de la Copa Nacional Seat Panda pues su exiguo presupuesto no les daba para más.

Contra todo pronóstico ganarían las cuatro carreras, proclamándose vencedores del campeonato pese a no haberlo disputado completo, lo que de inmediato les introdujo en otra dimensión, bajo la tutela de la escudería Meycom Sports.

Participando en solitario con su entrañable Renault 5 en la Copa Renault Iniciación y siempre con el problema económico a cuestas, Carlos disputaría las siete pruebas disputadas en España (3 en el tarraconense Calafat y 4 en el Jarama madrileño), renunciando a participar en la prueba portuguesa de Estoril.

El madrileño acabaría segundo en la Copa (sería campeón Rafael Ochoa), ganando una de las tres carreras de Calafat.

Un año después, ya sin necesidad de autofinanciarse, se proclamaría campeón de la Copa Renault 5 Iniciación, ganando 5 de las 7 carreras del campeonato, siendo Jaime Carbonell su gran rival.

Ese mismo 1982, Sainz se afianzaría dentro de la estructura de Seat, al volante de un Panda que veía cómo Lacalle pasaba definitivamente a ser su copiloto.

Juntos participarían en pruebas como el Rally Gaucho, el Rally CS y, de nuevo, en el Rally Shalymar.

 

RENAULT PASA AL PRIMER PLANO

 

En 1983, Renault pondría a disposición de Carlos un Renault 5 Turbo para disputar el Campeonato de Castilla de Rallyes, con el que el piloto madrileño obtendría varias victorias pese al fiasco de su abandono por avería en la prueba inaugural de Talavera.

Tras un fuerte accidente en el Rally Shalymar que disuadió a Juanjo Lacalle de seguir participando en carreras, Sainz sería apoyado por la prensa hasta conseguir un volante para la Copa Nacional Renault, donde acabaría proclamándose campeón, con 5 victorias en 7 pruebas, por delante de Luis López de la Cámara.

Antonio Boto sería el sustituto de Lacalle como copiloto de Carlos, siendo copartícipe en 1984 de sus triunfos en las seis pruebas del Campeonato de Castilla.

Un año después (1985) y con un Renault 5 Maxi Turbo oficial, Sainz se proclamará subcampeón del Campeonato de España de Rallyes tras una dura lucha durante todo el año con Salvador Serviá.

Idéntico resultado y con el mismo rival se daría en 1986, año de la despedida de Carlos de la marca francesa.

 

DEBUT EN EL MUNDIAL DE RALLYES

 

Más que fogueado en carreras regionales y nacionales y cumpliendo su sueño de competir en el Mundial de Rallyes, Carlos debutará en 1987 en el Gran Premio de Portugal, junto a Antonio Boto y a los mandos de un Ford Sierra Cosworth.

Ganaría el primer tramo disputado en Estoril (inmejorable debut) pero acabaría abandonando por avería en el octavo tramo cuando iba tercero en la general.

Sus primeros puntos en el campeonato llegarían en el Rally de Córcega pese a toda una plaga de roturas y pérdidas de aceite que le relegarían al 7º puesto de la prueba.

La mayor satisfacción del año, sin embargo, sería la consecución al fin del ansiado Campeonato de España, por delante de Salvador Serviá y Pep Bassas.

 

Carlos Sainz campeon de España

 

Volvería a ser, sin embargo, un año de despedidas, al dejar Boto vacante su plaza de copiloto, que acabaría siendo ocupada nada menos que por el coruñés Luis Moya. Grandes cosas estaban por llegar.

En 1988, Sainz volvería a abandonar en Portugal, mejoraría su puesto del año anterior en Córcega con un 5º y, sobre todo, sorprendería en el Rally de los 1000 Lagos, firmando una magnífica 6º posición.

Sería, no obstante, su excelente actuación y su quinto puesto en el Rally de San Remo, que llegó a liderar durante las dos primeras jornadas, el que le abriría las puertas de Toyota. Algo que no gustaría demasiado en Ford, la marca que le había llevado al Mundial.

La temporada también supondría el segundo Campeonato de España para el madrileño.

 

A LA GLORIA CON TOYOTA

 

Aunque formaran un tándem oficial de la marca nipona, Carlos Sainz y Luis Moya eran en 1989 la tercera pareja de Toyota, siendo Juha Kankkunen y Kenneth Eriksson los dos primeros pilotos.

Nada menos que cuatro abandonos consecutivos –Montecarlo, Portugal, Córcega y Rally Acrópolis- fueron el prólogo de una nueva gran actuación de Sainz en el 1000 Lagos al volante de su Toyota Celica.

Siendo líder en Finlandia sufriría un pinchazo en la penúltima jornada que le obligaría a ceder el liderato, si bien pudo conservar un meritorio tercer puesto final.

Otro tercero en San Remo precedió al Rally de Gran Bretaña, donde el madrileño adoptó una arriesgada táctica, penalizando de forma deliberada para que el líder de la prueba –el piloto finlandés Pentti Airikkala- saliera antes que él y le permitiera seguir su trazada.

La estrategia funcionó magníficamente, colocando a Sainz líder con casi medio minuto de ventaja a falta de un solo tramo. Todo parecía perfecto para la primera victoria del español en una prueba del Mundial pero, en lugar de ello, lo que comenzó fue su leyenda de desgracias: una rotura del diferencial impedía el triunfo, provocando un hondo desconsuelo en Carlos y en su copiloto Luis.

La temporada todavía finalizaría con otra desgracia cuando la pareja española sufría un vuelco en la Carrera de Campeones de Nurburgring, la cual se saldaría con algunas heridas para Sainz. 

El fichaje de Kankkunen por Lancia en 1990 convertiría a Carlos en el primer piloto de la escudería Toyota.

La temporada comenzó con un segundo puesto en Montecarlo, el tradicional abandono en Portugal (en esta ocasión por rotura de la transmisión), un cuarto puesto en el Rally Safari y un tercero en el de Córcega.

La victoria en la quinta prueba del calendario, el Rally Acrópolis griego, vendría con premio doble, al convertirse –esta vez sí- en el primer triunfo de Carlos Sainz en una prueba mundialista, a la vez que lo situaba líder en la clasificación general.

Volvería a ganar en Nueva Zelanda aunque no estarían presentes sus grandes rivales de Lancia –Biasion, Auriol y Kankkunen-, al no puntuar la prueba para el mundial de marcas.

Tras un segundo puesto en Argentina, donde sufriría un vuelco, el piloto madrileño se consagraría a lo grande al ganar el Rally de los 1000 Lagos, convirtiéndose en el primer piloto no nórdico en lograr tal proeza tras ¡¡¡40 ediciones!!!

 

Carlos Sainz gana 1000 Lagos

 

La victoria, además, le ponía en bandeja su PRIMER TÍTULO MUNDIAL, que llegaría tras firmar un segundo puesto en Australia y un tercero en San Remo.

 

Carlos Sainz campeon del mundo 2

 

Con el título matemáticamente conseguido, Carlos se daría también el gusto de ganar la última prueba del campeonato: el Rally de Gran Bretaña, donde nunca antes había ganado un piloto latino. Año de gestas pues para el español.

 

ALEGRÍAS Y TRISTEZAS

 

Sainz comenzaba la defensa del título en 1991 corriendo el Gran Premio de Montecarlo, donde lograría una victoria en la que por una vez sí le sonreiría la fortuna de forma clara, siendo el damnificado el debutante piloto galo François Delecour. Era el primer triunfo de Carlos en la prueba monegasca.

Tras no participar en Suecia, al fin Portugal se rendiría también al madrileño, dentro de una accidentadísima prueba marcada por la nieve y la lluvia.

No menos accidentada, atropello de una jirafa incluido, sería el Rally Safari, en el que la inoportuna rotura de una biela arruinó el que podía haber sido tercer triunfo seguido del español.

Ésta llegaría, no obstante, en el Rally de Córcega y a punto estuvo de repetirse en el Rally Acrópolis, saldado con una extraña victoria in extremis de Kankkunen con su Lancia, cuando el finés había ido claramente a remolque del español durante todo el desarrollo de la prueba.

Otros dos triunfos de Sainz en Nueva Zelanda y Argentina apuntalaron su liderato en el mundial aunque su cuarto puesto en el 1000 Lagos de Finlandia le decepcionaría un tanto, tras haber encabezado la prueba durante gran parte de la misma.

Lo peor estaba por llegar.

Tras el primer abandono del año, que llegaría en Australia de la mano de un espectacular accidente del que Sainz y Moya salieron milagrosamente ilesos, en San Remo Carlos sólo pudo quedar sexto y en el Rally de Cataluña, por primera vez puntuable para el Mundial, su Celica se negó a arrancar al principio de la segunda jornada, cuando el español había terminado líder la primera.

Increíblemente, a falta de una carrera Carlos se veía rebasado en la general por un Kankkunen que no desaprovecharía la oportunidad, ganando la última prueba –el Gran Premio de Gran Bretaña- y haciendo inútil el tercer puesto de Sainz en la misma.

Pasando página, el piloto madrileño iniciaba 1992 haciendo segundo en Montecarlo y tercero en Portugal, antes de ganar el africano Rally Safari.

Cuarto en Córcega, Carlos se vio obligado a abandonar por accidente en el Rally Acrópolis pero se sacaría la espina logrando la primera victoria del año en Nueva Zelanda.

Sería segundo en Argentina, no participando en Finlandia, Costa de Marfil ni San Remo, lo que parecía alfombrar el camino del francés Auriol hacia el título.

No sería así: una sucesión interminable de abandonos para el piloto galo, que había ganado cuatro de los cinco primeros grandes premios del año, dejó la cosa en suspenso.

Y luego, la fulgurante reacción del español, ganando las dos últimas pruebas del Mundial –Cataluña y Gran Bretaña-, le otorgaría sorprendentemente su SEGUNDO TÍTULO MUNDIAL con algo de fortuna, justo es reconocerlo.

 

Carlos Sainz segundo mundial

 

Sería la última vez que se coronaría campeón y también la última ocasión en que la fortuna se pondría de su parte en un momento decisivo.

 

COMIENZA LA MALDICIÓN

 

La ruptura entre su patrocinador Repsol y la escudería Toyota supuso el abandono de la marca japonesa al principio de 1993, asumiendo la propia Repsol el patrocinio del equipo Lancia de Jolly Club.

Por desgracia para Carlos, la escudería no evolucionaría su Delta Integrale durante todo el campeonato.

 

Carlos Sainz Lancia

 

Un frustrante decimocuarto puesto en Montecarlo, tras sufrir un aparatoso accidente, fue la antesala para dos abandonos consecutivos en Portugal y Kenia (Rally Safari).

Cuarto en el Rally de Córcega, el mejor resultado del madrileño durante toda la campaña llegaría con el segundo puesto en el Rally Acrópolis, al que sucedería una cuarta plaza en Nueva Zelanda y otro abandono más en Australia.

La temporada terminaría de forma triste con la descalificación en San Remo, donde había finalizado en segundo puesto pero, semanas después de la carrera, un control de la FIA determinó que Lancia había utilizado gasolina ilegal.

Un nuevo abandono, esta vez en casa (Rally de Cataluña), rubricaba la peor participación de Sainz en un Mundial de Rallyes, con su cuarto puesto final.

Deseando olvidar cuanto antes este nefasto año, Carlos firma en 1994 con Prodrive para correr el Mundial con un Subaru Impreza.

Tercero en la prueba inaugural de Montecarlo y cuarto en la siempre difícil Portugal, el madrileño acelera con su segundo puesto en el Rally de Córcega y una brillante victoria en el Acrópolis tras un año sin triunfos.

 

Carlos Sainz Subaru 2

 

Segundo en Argentina, el español sufrirá un inoportuno abandono en Nueva Zelanda antes de dejar constancia una vez más de su enorme clase en el Rally de los 1000 Lagos, donde obtiene la tercera plaza.

Su segundo puesto en San Remo ponía a Sainz y su Subaru con todo a favor para rematar el que podía ser su tercer título mundial.

Sin embargo, Sainz y Moya sufrirían una amarga salida de pista al encontrar unos troncos sospechosamente situados en mitad de la calzada. El susto y la consiguiente pérdida de concentración les llevaría a salirse de la pista, perdiendo todas sus opciones.

La cagamos, Luis”, será la lapidaria conclusión de Sainz.

Dispuestos a recuperar lo perdido, la pareja española comienza 1995 como un tiro, imponiéndose en Montecarlo, en lo que era la segunda victoria de Carlos en dicho trazado.

Un abandono en Suecia no impide que Sainz se imponga en la tercera prueba del calendario: el Rally de Portugal.

Todo se torcerá tras el cuarto puesto obtenido en el Rally de Córcega pues una lesión en el hombro obligará al madrileño a pasar por el quirófano, echando a perder la gira oceánica: no correría en Nueva Zelanda y se vería obligado a abandonar en Australia.

 

Carlos Sainz Subaru

 

La victoria en Cataluña –tercer triunfo del año- permitirá al español llegar a la última prueba del año, Gran Bretaña, empatado en el liderato con su compañero de equipo Colin McRae.

El hecho de que Colin y el propio equipo Prodrive fuesen ingleses y que Carlos hubiese anunciado con excesiva antelación su regreso a Toyota, alimentó la sospecha de que el Subaru de McRae contaba con mayor potencia.

Algo que no quedó demostrado aunque el inglés remontara un minuto de desventaja al español en la última parte del rally, imponiéndose por 36 segundos y negando a Sainz una vez más su tercer título.

Se proclamaría subcampeón del Mundo, eso sí, por tercera vez.

 

¡¡¡SIN EQUIPO!!!

 

Un epílogo al triste final de la campaña llegaría con la exclusión del Mundial del equipo Toyota por parte de la FIA, después de que Carlos hubiese firmado con la marca japonesa nada menos que para las tres siguientes campañas.

A comienzos de 1996 y sin equipo, el madrileño aceptará la oferta de Ford para firmar por dos años con el equipo oficial de Ford Motosport, esponsorizado por Repsol.

Conducirá un Ford Escort Cosworth, regresando así al equipo que le hizo debutar en el Mundial y con el que ganó sus dos Campeonatos de España.

Lo cierto es que la cosa empezaría bien, con un segundo puesto en Suecia, si bien el primer abandono del año llegaría en la siguiente carrera: el Rally Safari.

Una prueba inédita –Indonesia- supone la primera victoria del español en la campaña, a la que sucederán unos esperanzadores tercer y segundo puesto en el Acrópolis y en Argentina, respectivamente.

Por desgracia, el abandono en el 1000 Lagos comprometería seriamente las opciones de Carlos para el Mundial, pese a sumar un tercer y un segundo puestos en las dos pruebas siguientes. Australia y San Remo.

El abandono en Cataluña relegaría a Sainz al tercer puesto final.

En 1997, Carlos sigue en Ford aunque la gestión del equipo pasa de Boreham a Malcom Wilson, siendo sustituido el Cosworth por un Escort “World Rally Car”.

Montecarlo y Suecia significarán dos segundos puestos en un año en el que se pasaba de 9 a 14 pruebas en el Mundial. Todo un reto para la fiabilidad de los motores.

Dos abandonos en el Safari y Portugal y un decepcionante décimo puesto en Cataluña dejan a Sainz muy lejos de la cabeza y, aunque en Córcega firmará otro segundo, un nuevo abandono –esta vez en Argentina- agravará el problema.

La primera victoria del año llega en el Rally Acrópolis y será seguida por un segundo puesto en Nueva Zelanda, que bien pudo ser otra victoria de no mediar un nuevo accidente debido a la proverbial mala fortuna del madrileño.

Apenas comenzada la etapa decisiva de la prueba y con el español líder, el Escort de Carlos atropelló al animal a más de 180 Km/h (“Rasante en derecha menos, menos se abre a fondo treees... ¡¡Hostias, la oveja!!”), lo que le costó medio minuto y tener que conformarse con el segundo puesto, a apenas 13 segundos del sueco Kenneth Eriksson.

Peor todavía le iría en el durísimo Rally de los 1000 Lagos, que le obligará a sumar su cuarto abandono de la campaña.

 

Carlos Sainz 1997 con Ford en nieve

 

Otra victoria en Indonesia -un Rally al que el madrileño pronto le tomó el pulso- y un cuarto puesto en San Remo precederán al abandono –quinto y último del año- en Australia.

El tercer puesto en el RAC de Gran Bretaña le servirá para firmar también un tercero en la clasificación final del Mundial.

 

REGRESO A TOYOTA… Y A LAS DESGRACIAS

 

Con el regreso de Toyota al Mundial, Carlos vuelve a firmar con ellos para tres campañas a partir de 1998, con intención de reeditar sus éxitos de 1990 y 1992.

Esta segunda etapa comenzará muy bien, con el triunfo del Toyota Corolla de Sainz en el Rally de Montecarlo y un segundo puesto en Suecia.

Un abandono sin consecuencias en el Safari dará paso a otro segundo puesto en Portugal que aventuraba una gran campaña.

 

Carlos Sainz 1998 Rally Safari

 

Fuera de los puntos en Córcega y Cataluña merced a sendos séptimos puestos, la segunda plaza lograda en Argentina permitiría conservar el liderato del Mundial.

En el Acrópolis griego Carlos sólo pudo ser cuarto pero una nueva victoria, esta vez en Nueva Zelanda, permitía afrontar con optimismo la recta final del Mundial.

Máxime después de otro carrerón disputado por el madrileño en las carreteras finlandesas del Rally 1000 Lagos, donde se clasificaría segundo.

Tras un cuarto puesto en San Remo y un segundo en Australia, Carlos Sainz y Luis Moya tocan con los dedos la gloria del tercer título.

Sin embargo, la fatalidad les espera a falta de 500 miserables metros para acabar el último tramo del RAC de Gran Bretaña.

Una biela dejará fuera de combate el motor mientras Moya grita desesperado: “¡Trata de arrancarlo, por Dios!”, antes de lanzar su casco contra el ingrato Corolla.

 

Carlos Sainz trata de arrancarlo

 

 

Su cuarto subcampeonato del mundo será el más amargo de todos.

Con el difícil reto de sobreponerse a la desgracia, 1999 comienza con malos augurios tras el abandono en Montecarlo.

La pareja española remontará a partir de ahí, encadenando un segundo puesto en Suecia, un tercero en el Rally Safari de Kenia y otro segundo en Portugal antes de sufrir un frenazo con el abandono en el Rally de Cataluña, que llegó en el último tramo a causa de una avería con la correa del aternador.

 Tercero en el Rally de Córcega, sólo quinto en Argentina y mucho mejor en el Acrópolis, donde alcanzaría la segunda plaza, el sexto puesto de Nueva Zelanda sería un duro revés para los de Toyota.

 

Carlos Sainz 1999 volando con su Toyota Corolla

 

Finlandia y China (nuevo escenario para Sainz) supondrían dos terceros puestos aunque el abandono en San Remo convertiría en inútil el resto de la temporada, rubricada con un segundo puesto en Australia y un nuevo fiasco en el RAC, que relega a Carlos al quinto puesto final.

El tercer año firmado con Toyota no llegaría a verse realizado, tras abandonar la marca japonesa el Mundial, esta vez por decisión propia.

Ello llevará a Carlos Sainz a regresar una vez más con Ford en 2000, al volante de un Focus WRC.

Un segundo puesto en Montecarlo inaugurará esta nueva etapa aunque problemas mecánicos y de reglajes dará al traste con su carrera en Suecia.

Tras un cuarto lugar en el Rally Safari, Carlos volverá al podido durante dos pruebas consecutivas, merced a sendos terceros puestos en Portugal y Cataluña.

Sin embargo, un accidente en Argentina destrozará su Focus, que de nuevo registraría buenas prestaciones en el Rally Acrópolis.

En la prueba griega, no obstante, el problema surgirá cuando órdenes de equipo le obligan a dejar ganar a su compañero Colin McRae, con el que se reencontraba cinco años después del fiasco del RAC 1995. Volvían a aparecer viejos fantasmas.

No hubo necesidad de frenar a Sainz en las siguientes pruebas pues sólo pudo ser tercero en Nueva Zelanda y, mucho peor, quedó fuera de los puntos en el 1000 Lagos.

 

Carlos Sainz 2000 Ford Focus

 

Demostrando una vez más su habilidad para aclimatarse a trazados nuevos, Carlos sí obtendría la victoria –primera tras su regreso a Ford- en el inédito Rally de Chipre. El español llevaba 28 carreras sin lograr el primer puesto.

Tercero en Córcega y quinto en San Remo, donde los Ford se mostraron muy inferiores a los Peugeot, Carlos sufrió una exclusión reglamentaria en Australia, debido a un error de Luis Moya que le obligó a frenar tras pasar la línea de meta.

Un cuarto puesto en el RAC clasificó definitivamente a Sainz como tercero al final del Mundial, tras los dos pilotos de Peugeot y por delante de su compañero McRae.

De nuevo a los mandos de un Focus WRC, el madrileño comenzaba 2001 de forma idéntica a la temporada anterior: con un segundo puesto en Montecarlo.

Un tercer puesto en Suecia y otro segundo en Portugal mejoraban considerablemente las expectativas del piloto español aunque el quinto lugar cosechado en Cataluña interrumpía momentáneamente su buena racha de podios.

Ésta continuaría con otros dos terceros, en Argentina y Chipre, hasta que dos abandonos consecutivos –Rally Acrópolis y Rally Safari- ponían cuesta arriba el campeonato.

De hecho, Sainz no ganaría carera alguna durante el curso ni tampoco volvería a pisar el podio esa temporada, con un discreto sexto puesto en el 1000 Lagos, dos cuartos puestos en Nueva Zelanda y San Remo, un abandono en Córcega, un octavo puesto en Australia y, por último, un nuevo abandono en el RAC británico.

La campaña finalizaba con un más que modesto sexto puesto final para Carlos, poco acostumbrado a moverse por posiciones tan retrasadas, mientras McRae resultaba subcampeón.

En 2002, Sainz corre por tercer año consecutivo con un Ford Focus WRC y también son terceros puestos los que cosechará en Montecarlo y Suecia en el inicio del campeonato.

Tras un sexto puesto en Córcega y un abandono en Cataluña, Carlos no logra puntuar en Chipre aunque sí logrará la victoria en Argentina tras un año huérfano de éxitos.

Tercero en el Acrópolis, su buena racha se verá truncada con un abandono en el Rally Safari.

Un meritorio cuarto puesto en el 1000 Lagos de Finlandia precederá, sin embargo, a una doble decepción: el 8º puesto de Alemania y un nuevo abandono en San Remo.

En el tramo final de la temporada, dos cuartos puestos (Nueva Zelanda y Austrlia) y un tercero (RAC) le auparán al tercer lugar de la clasificación final.

Citroën, con quien firma en 2003, se convertirá en su último equipo en el Mundial de Rallyes. En el equipo volverá a coincidir una vez más con McRae y con un tal Sébastien Loeb, que disputaba por primera vez el campeonato completo.

 

Carlos Sainz con Loeb

 

Tercero en Montecarlo y sólo noveno en Suecia, Carlos volvía a ganar en un rally debutante, imponiéndose en el de Turquía a los mandos de su Xsara WRC.

Tras quedar fuera de los puntos en Nueva Zelanda, dos segundos puestos seguidos (Argentina y Acrópolis) hacían remontar el vuelo al madrileño, que sólo podría ser quinto en Chipre.

Cuatro carreras consecutivas sin pisar el podio -6º en Alemania; 4º en el 1000 Lagos; 5º en Australia; y 4º en San Remo- alejaban la posibilidad del título pese al segundo puesto cosechado en el Rally de Córcega.

La temporada acabó mal, con un séptimo puesto en Cataluña y un abandono más en el RAC, lo que dejaba a Sainz una vez más como tercer piloto del mundo.

En 2004, Citroën decide quedarse únicamente con Carlos y con Loeb como pilotos pero el campeonato no puede comenzar peor para el español, que sufrirá una salida de pista (con pérdida de una rueda) a causa de una placa de hielo en Montecarlo.

 

Carlos Sainz rueda rota Montecarlo

 

Quinto en Suecia (donde Loeb se convertía en el primer piloto no nórdico en ganar la prueba, arrebatando a Sainz uno de esos récords que solía coleccionar), el madrileño tampoco podrá añadir al debutante México entre sus conquistas.

En Nueva Zelanda, el sobreviraje de su Xsara WRC le relega a una sexta plaza, que podría no haber sido mucho mejor en Chipre pero que se convirtió en un tercer puesto tras la descalificación de los Peugeot por irregularidades con sus bombas de agua.

Fuera de los puntos en el Acrópolis por la rotura de uno de sus amortiguadores, el español sería cuarto en Turquía en una participación realmente heroica.

Desafiando la opinión de los médicos, Sainz seguiría en la prueba pese a observar un cuadro de mareos, calambres y cefaleas a consecuencia de un corte de digestión.

Con sus plenas facultades recuperadas, Carlos obtendría la victoria en Argentina, justo antes de firmar dos terceros puestos en el Rally 1000 Lagos y en Alemania.

Quinto en Japón y cuarto en el RAC, las tres últimas carreras del año se saldarían con otros tantos terceros puestos: Cerdeña, Córcega y Costa Brava.

El madrileño acabaría clasificado en la cuarta posición final, siendo ésta la última ocasión en que disputaría completo el Campeonato del Mundo, que pasaría a contar dieciséis pruebas a partir del año siguiente.

La retirada de Sainz del campeonato, tras 17 temporadas disputándolo, coincidiría con el primero de los nueve títulos de su compañero Loeb.

Ya retirado del Mundial, en 2005, Carlos aceptará la invitación de Guy Frequelin, director de Citröen, para disputar dos rallyes que ayuden a la marca a conseguir puntos para el equipo: sería cuarto en Turquía y tercero en Grecia, demostrando lo acertado de la decisión.

 

CAMBIANDO AL DESIERTO

 

2006 verá la primera participación de Carlos Sainz en el Dakar, al volante de un Volkswagen Touareg, con el que ganará cuatro carreras, obteniendo la undécima posición final.

 

Carlos Sainz en el Dakar

 

En 2007, el español participa de nuevo en la prueba, ganando cinco etapas aunque problemas mecánicos le relegaron a la novena posición final del rally.

Sin embargo, la victoria en el Rally Transibérico y los segundos puestos cosechados en el Rally de Marruecos y el UAE Desert Challenge de Dubai le servirán para obtener su primerCampeonato del Mundo de Raids.

No participará en el Dakar de 2008 debido a los problemas de seguridad que acabarían desplazando la prueba de África a Sudamérica.

En la edición de 2009 del Rally Dakar, primera fuera del continente africano, Sainz lidera con claridad la carrera, venciendo en 6 de las primeras 10 etapas y con una ventaja de 27:31 minutos sobre el estadounidense Mark Miller cuando sufre un accidente a falta de tres días para finalizar el rally.

 

Carlos Sainz Volkswagen Touareg

 

Su Volkswagen Touareg caerá por un barranco de unos 4 metros debido a un error en las indicaciones del libro de ruta. Este accidente, en el que sufrirá una lesión su copiloto Michel Périn, le obligará a abandonar la carrera, reeditando la maldición que le acompañó durante años en el Campeonato del Mundo.

Al fin, en 2010, Carlos Sainz se proclama CAMPEÓN DEL RALLY DAKAR, siendo el primer español en lograrlo en la categoría de coches (Nani Roma lo emularía cuatro años después).

 

Carlos Sainz gana Dakar

 

En 2011, Carlos intentará defender su título, liderando la prueba hasta la octava etapa, en la que sería alcanzado por el qatarí Nasser Al-Attiyah. Un accidente en la etapa 11, al caer en un socavón, provocará la rotura de la suspensión delantera, la pérdida de la segunda posición y todas las posibilidades de repetir título en el Dakar, que finalizará en tercera posición.

Ese mismo año acabará cuarto en los 500 kilómetros de Alcañiz, formando equipo con su hijo, el futuro piloto de Fórmula 1 Carlos Sainz Junior.

 

Carlos Sainz con Carlos Sainz jr

 

En los cinco años posteriores, el madrileño lograría un total de 5 victorias de etapa en el Rally Dakar pero sólo en 2016 tendría la oportunidad real de conquistar de nuevo la prueba.

Cuando había logrado con gran esfuerzo encaramarse al liderato, un problema en la caja de cambios tras un día aciago le dejó sin opciones de victoria, reeditando esa sombra de fatalidad que siempre ha acompañado al excepcional piloto español.

 

Carlos Sainz 2016

 

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